AUSSPRACHEÜBUNGEN / LA PRONUNCIACIÓN

© Justo Fernández López


 

La entonación y el ritmo en español

 

Der 8-Silber (octosílabo) ist der beliebteste und meistverbreitete Vers der Spanier und gilt daher als ihr Nationalvers.

Als lateinische Grundlage kommt der trochäische Tetrameter in Betracht – für den gesanglichen Vortrag bestimmt.

Die Forscher haben auch für die spanische Prosa ein Hinneigen zum 8-Silber-Rhythmus nachgewiesen, das den octosílabo als metro más connatural al idioma (R. Menéndez Pidal) erscheinen lässt.

El español habla en romance con una naturalidad absoluta, en versos de ocho sílabas ...

Por eso los romances de ciego eran facilísimos de hacer para los ciegos. [C. J. Cela]

 

El romance

 

Romance: 8silbner, jeder zweite Vers in Assonanz.  (Man kann den Vers auch als 16silbner auffassen).

Im Mittelalter Bezeichnung für die romanische Volkssprache (castellano, catalán, aragonés, astur-leonés, gallego) im Gegensatz zum Latein.

Typische spanische Dichtungsform ohne Strophen mit achtsilbigen Versen und Assonanz in den geraden Versen. Sie geht auf die Heldenepen (cantares de gesta) zurück und kannte sicherlich eine längere mündliche Überlieferung, bevor gegen Ende des 14. Jh. die ersten romances aufgezeichnet wurden. Hauptthemen waren Ereignisse aus der spanischen Geschichte, aus den alten Heldenepen und europäischen Abenteuerstoffen. 

Die Sammlungen von romances heißen romanceros. 

Die romances als Dichtungsform wurde auch von späteren Dichtern wie Lope de Vega, Quevedo, Góngora, den Romantikern wie dem Duque de Rivas u. Espronceda und im 20. Jh. von Antonio Machado und Miguel de Unamuno gepflegt.

 

Si la madrecita mía

supiera qué estoy pasando,

con lágrimas en los ojos

la calle fuera regando.    

[Malagueña]

Moneda que está en la mano

quizás se deba guardar;

pero lo que está en el alma,

se pierde si no se da.

[Sprichwort]

-Ayer era rey de España,

hoy no lo soy de una villa;

ayer villas y castillos,

hoy ninguno poseía;

ayer tenía criados,

hoy ninguna me servía,

hoy no tengo una almena

que pueda decir que es mía.

¡Desdichada fue la hora,

desdichado fue aquel día

en que nací y heredé

la tan grande señoría,

pues lo había de perder

todo junto y en un día!

¡Oh muerte! ¿por qué no vienes

y llevas esta alma mía

de aqueste cuerpo mezquino,

pues te lo agradecería.

[Romance del rey Don Rodrigo cómo perdió a España]

Antonio Torres Heredia,

hijo y nieto de Camborios,

con una vara de mimbre

va a Sevilla a ver los toros.

Moreno de verde luna,

anda despacio y garboso.

Sus empavonados bucles

le brillan entre los ojos.

A la mitad del camino

cortó limones redondos,

y los fue tirando al agua

hasta que la puso de oro.

Y a la mitad del camino,

bajo las ramas de un olmo,

guardia civil caminera

lo llevó codo con codo.

[F. García Lorca: Romancero gitano]

 


 

Trabalenguas

 

Si Simón no sazona su salsa con sal le sale sosa la salsa a Sansón.

Tres  tristes tigres comen trigo.

Mi comadre Juana Méndez peras pardas verdes vende,

peras pardas verdes vende mi comadre Juana Méndez.

Pepe pecas

pica papas

con un pico,

con un pico,

pica papas

Pepe Pecas.

Buscaba en el bosque Francisco

a un vasco bizco tan brusco,

que al verlo le dijo un chusco:

–Busco al vasco bizco brusco.

–Podador que podas la parra,

¿qué parra podas?

¿Podas mi parra o tu parra podas?

–Ni podo tu parra ni mi parra podo,

que podo la parra de mi tío Barloto.

Los días de feria

la matraca traca

por todas las calles

hace su alharaca.

 

loca chachalaca

cacaraqueadora,

dispara su risa

de ametralladora.

 

Se suelta tronando,

de risa se ataca,

se desempaqueta,

se desempetaca,

 

que se desternilla,

de risa se mata,

que se descuaderna,

que se desbarata.

 

Parladora boca,

pelada carraca

que el ruido mastica

y el eco machaca,

 

con nada se aplaca

su seco palique,

cotorra de porra,

curruca y urraca,

 

rehilete loco,

dentada maraca,

entre triquitraques

la matraca traca.

 

(Gilda Rincón)


 

c

 

Soy la mejor costurera.

Coso trajes de primera

y corto sedas sin miedo ...

aunque a veces, con la prisa,

por coser bien una sisa,

me coso, ¡caramba!, un dedo.

El chamariz en el chopo.

–¿Y qué más?

El chopo en el cielo azul.

–¿Y qué más?

El cielo azul en el agua.

–¿Y qué más?

El agua en la hojita nueva.

–¿Y qué más?

La hojita nueva en la rosa.

–¿Y qué más?

La rosa en mi corazón.

–¿Y qué más?

¡Mi corazón en el tuyo!

[Juan Ramón Jiménez (1881-1958)]

 

ch

 

Aunque eres, Teresilla, tan muchacha,

le das quehacer al pobre de Camacho,

porque dará tu disimulo a un chacho

a aquél que se pintare más sin tacha.

De los empleos que tu amor despacha

anda el triste cargado como un macho,

y tiene tan crecido el penacho

que ya no puede entrar si no se agacha.

Estás a hacerle burlas ya tan ducha,

y a salir de ellas bien estás tan hecho,

que de lo que tu vientre desembucha

sabes darle a entender, cuando sospecha,

que has hecho, por hacer su hacienda mucha,

de ajena siembra, suya la cosecha.

   [Sor Juana Inés de la Cruz: O. c., México, 1992, 141]

 

h

 

Soy panadero famoso.

Pan calientito y sabroso

es el mío, qué ricura.

Hago bollos excelentes,

y aunque el horno esté caliente

no sufro las quemaduras.

 

j

 

El loro de verde plumaje

es todo un personaje,

lleva un hermoso traje

que no es de rey, es de paje.

Por la selva va de viaje.

Se mete por el follaje

y ... ¡tiene que dar un viraje!

pierde todo su equipaje,

voltea y dice: ¡qué coraje!

 

ll  /  rr

 

El dolor y su manto

vienen una vez más a nuestro encuentro.

Y una vez más al callejón del llanto

lluviosamente entro.

Entro despacio, se me cae la frente

despacio, el corazón se me desgarra

despacio, y despaciosa y negramente

vuelvo a llorar al pie de una guitarra.

Cegado el manantial de tu saliva,

hijo de la paloma,

nieto del ruiseñor y de la oliva:

serás, mientras la tierra vaya y vuelva,

esposo siempre de la siempre viva,

estiércol padre de la madreselva.

¡Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,

pero qué injustamente arrebatada!

No sabe andar despacio, y acuchilla

cuando menos se espera su turbia cuchillada.

[Miguel Hernández: Poemas sociales, de guerra y muerte.]

 

ñ

 

Dulce soñar y dulce congojarme,

cuando estaba soñando que soñaba;

dulce gozar con lo que me engañaba,

si un poco más durara el engañarme.

[Juan Boscán: Soneto LXI]

 

r

 

Agua, ¿adónde vas?

Riendo voy por el río

a las orillas del mar.

Mar, ¿adónde vas?

Río arriba voy buscando

fuente donde descansar.

Chopo, y tú ¿qué harás?

No quiero decirte nada.

Yo ... ¡temblar!

¿Qué deseo, qué no deseo,

por el río y por la mar?

Cuatro pájaros sin rumbo

en el alto chopo están.

(Federico García Lorca)

 

rr

 

La plaza tiene una torre,

la torre tiene un balcón,

el balcón tiene una dama,

la dama una blanca flor.

(Antonio Machado)

 

t / d

 

Antonio Torres Heredia,

hijo y nieto de Camborios,

con una vara de mimbre

va a Sevilla a ver los toros.

Moreno de verde luna,

anda despacio y garboso.

Sus empavonados bucles

le brillan entre los ojos.

A la mitad del camino

cortó limones redondos,

y los fue tirando al agua

hasta que la puso de oro.

Y a la mitad del camino,

bajo las ramas de un olmo,

guardia civil caminera

lo llevó codo con codo.

[F. García Lorca: Romancero gitano]

 


 

La entonación

 

Todo a su tiempo

 

Todo tiene su momento, y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su tiempo.

Hay tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de curar; tiempo de destruir y tiempo de edificar; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de lamentarse y tiempo de danzar; tiempo de esparcir las piedras y tiempo de amontonarlas; tiempo de abrazarse y tiempo de separarse; tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de tirar; tiempo de rasgar y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz. (Eclesiastés 3, 1-8)

 

Pregón

 

¡Vendo nubes de colores:

las redondas, coloradas,

para endulzar los calores!

¡Vendo los cirros dorados

y rosas, las alboradas,

los crepúsculos dorados!

¡El amarillo lucero,

cogido a la verde rama

del celeste limonero!

¡Vendo la nieve, la llama

y el canto del pregonero!

(Rafael Alberti)