Demonstrativpronomen

Los pronombres demostrativos

© Justo Fernández López


 

Nunca traces tu frontera,

ni cuides de tu perfil;

todo eso es cosa de fuera.

[Antonio Machado (1875-1939)]

 


 

Spanische Beispiele

 

[1]

Desde luego, algo le debe a aquel jefe de sección con quien se topó una vez que  acabó la carrera de Económicas, en los ocho escasos meses en que trabajó en una empresa. Pronto supo que aquello de "Irazu, tráigame esto", o "Irazu, hágame esto o aquello" era algo para lo que no estaba destinado.

[2]

Sabíamos que Fraga Iribarne era aquel que decía en aquellos nefastos tiempos que creíamos que habían pasado aquello de “la calle es mía”. Ahora ya sabemos que está dispuesto a decir también lo de “el vídeo es mío”. El peligro es que por ese camino, que ya tiene recorrido, terminará diciendo “vuestra libertad también es mía”.

[3]

Bueno, no se me ocurre nada más. Ando muy ajetreada estos días por aquello de ultimar cosas antes de emprender el viaje. Cuando vuelva os contaré más.

[4]

Desde que estamos metidos en el lío ése de Maastricht, el viejo capitalismo español se ha modernizado en sus formas y procedimientos para equipararse al capitalismo de los Estados Unidos y demás. 

[5]

En mis últimas salidas nocturnas he podido observar que entre la beautiful people está en alza, gracias a Gorbachov, la rusofilia de salón. “Acabo de llegar de Moscú”, me decía la otra noche un banquero con Rolls Royce, “y allí todo me ha parecido absolutamente respetable. Se pueden abrir cuentas numeradas en cualquier banco. Además, querido amigo, en Moscú hay pocos barullos y, por supuesto, desconocen las huelgas. Allí, a Nicolás Redondo lo habrían fusilado hace tiempo. Los rusos, créame, son gente realmente bien. No es que yo sea comunista - je, je -, pero me gusta el orden, eso es todo.

En Moscú, unos mandan y otros obedecen. Lo importante, amigo mío, no es el pan, el el orden. Si quiere pasar unos días de descanso en un ambiente de paz y de serenidad, no vaya a Marbella, viaje a Moscú.” Le dije al banquero que eso de cantar las excelencias de Moscú y cenar en Madrid con duquesas me parecía más bien incongruente. “No me gustan”, añadí, “los que se dejan engañar y aún menos los que pretenden, como usted, engañarse a sí mismos”. Sacó del bolsillo una pitillera de oro y me ofreció un cigarrillo. “¿Engañar?”, se asombró. “Eso de engañar es muy difícil. Aquí, en España, ya nadie cree en nada, ni en Moscú, ni en las duquesas”.

[6]

Franco comía a las dos de la tarde en punto, y a eso de las nueve de la noche, cenaba. Comía lo que le pusieran.

[7]

En su programa los concursantes tienen que superar pruebas muy difíciles.  En el equipo de televisión reina buen ambiente y las anécdotas de las  grabaciones son muchas, aunque Ramón, a la hora de elegir alguna, se queda  con las muchas caídas que padecen los concursantes. "Se dan muchas y nos  reímos mucho. Normalmente nadie se hace daño. Y por aquello de que hay que  probarlo todo en esta vida, o casi todo, también Ramón se ha atrevido con  alguna prueba. Fuera de las grabaciones, en un ensayo, intenté subir por  la rampa, pero fue un desastre".

[8]

Podría decirse que aquí cualquier Gobierno siente pánico escénico ante el  espacio audiovisual y quiere controlarlo férreamente. Suárez no se atrevió  con este toro y no dio paso ni a la televisión por cable. De Felipe puede  afirmarse dulcemente que mangoneó con descaro partidista la concesión de  licencias de radiotelevisión sembrando el patio de agravios y legislando  la cuadratura del círculo. Porque es muy bonito y supuestamente muy  antimonopolista eso de que nadie puede poseer más del 25 por 100 de una  tele, o participar en varias, pero el monto de las inversiones que precisa  el empeño obligó a todos a saltarse la ley, y al Gobierno a mirar para  otro lado.

[9]

-¿Sabías que estabas predestinada para esto: ser una estrella de cine?

-Ojalá lo supiera. Eso de no tener ni idea de qué va a ser de ti te  mantiene siempre un poquitín inquieta. 

[10]

La televisión es amnésica y si dejas de aparecer en la pantalla un mes, la  gente se olvida de ti. Me lo decía Hermida y yo lo tengo escrito con  grandes letras delante de mis narices para no olvidarlo jamás. Sólo cuando  tienes una carrera consolidada te puedes permitir el lujo de aparecer  menos. A mí me quedan muchas cosas por hacer para llegar a eso.

[11]

Quizá por aquello de emular a su ex mujer, Estefanía de Mónaco, Daniel  Ducruet parece dispuesto a intentarlo todo con tal de sacar tajada de su  divorcio. Después de escribir un libro contando las intimidades de su  matrimonio, ahora está preparando un disco, como hace años hiciera también  la princesa. Daniel cantará temas de Jean Mark Goeders. Por lo pronto, y  durante sus vacaciones en Tenerife, deleitó con sus gorgoritos a un grupo  de amigos con los que estaba cenando.

[12]

Cuando yo era muy joven me impresionaba el modelo Flaubert o Valéry: el genio perfeccionista y por tanto escuálido, porque la norma es que el primor y la cantidad están reñidos. Yo mismo me entretuve cinco años en dar por acabado un plato novelístico de textura media, y pertenezco por naturaleza al tipo de cocción reposada y vigilante. Hace poco leí que un novelista afamado se levanta a las siete para trabajar, porque para ser un profesional hay que «echarle horas» a este oficio como a otro cualquiera. Se extendía también explicando el cúmulo de lecturas preparatorias, de investigación minuciosa y desplazamientos geográficos que necesita antes de sentarse a escribir. Ésa es otra. Sentarse. Un novelista menos famoso pero considerado por la crítica escribe de pie (la verdad es que un cocinero sentado da mala espina) y encerrado «como un monje». Trabaja mucho, pero lo tiene claro: «Nunca más de una página al día».

En esto de escribir -y no descubro nada- lo importante es la materia prima, y lo demás son cuentos. La mística del supremo esfuerzo, la siempre venerada imagen del sacrificado por su arte, tanto resultan en la obra de un Proust como en bodrios incalificables.

[13]

El arca del universo garciamarquiano se ha consolidado. La Universidad de Zaragoza acaba de publicar las memorias en la que 85 expertos de todo el mundo tratan de desenmarañar el mundo literario creado por Gabriel García Márquez, bajo el título Quinientos años de soledad. (Tropelías, Revista Universidad Zaragoza). Se trata de la recopilación de las conferencias y mesas redondas del congreso sobre el quinto centenario del descubrimiento. Los estudios de casi un centenar de especialistas en la obra de García Márquez permiten extraer los elementos que conforman aquel universo literario.

Aunque el tema central del congreso fue Cien años de soledad, por aquello de que también se cumplían 25 años de la novela, esta legión de diseccionadores de la literatura no olvidó ninguna de las obras de García Márquez.

[14]

Felipe González, ex presidente del Gobierno, se mostró ayer en contra de quienes, desde el nacionalismo y apoyándose en la tregua de ETA, defienden abrir "una segunda transición" que incluya la reforma de la Constitución y el Estatuto. "Esto de las segunda transición a lo mejor no va camino de Bruselas sino de Tirana o Sarajevo", afirmó en Lisboa. En el mismo foro, Jordi Pujol le replicó tajante: "No se puede y no se debe utilizar el espantajo de Sarajevo porque el nacionalismo vasco, y de ninguna manera el nacionalismo catalán, hagan determinados planteamientos".

[15]

Se oye mucho aquello de que “la ciencia avanza que es una barbaridad”. En los últimos meses se ha hablado de la difusión del conocimiento con ocasión de la celebración de varias ferias y reuniones sobre información y tecnología. Philip Campbell, director de la revista Nature, ha comentado recientemente que es muy importante para la salud de las democracias y para el progreso de una nación que los ciudadanos tengan un mayor acceso al conocimiento científico. En contra de la creencia general, Internet no es aún la herramienta que vaya a contribuir necesariamente a la fácil difusión del conocimiento.

 


En un examen

 

Profesor: –¿Cuáles son los rayos catódicos?

Alumno:  –Isabel y Fernando.

Profesor: –¡Ah! ¿Sí? ¿Y los Reyes Católicos?

Alumno:  –Los reyes católicos son Melchor, Gaspar y Baltasar.

Profesor: –¿Y los Reyes Magos?

Alumno:  –Ésos son los padres.

 


Escenas políticas: GÓNGORA

Por Jaime CAMPMANY

 

Han aparecido unos textos inéditos de don Luis de Góngora, y eso cuando pueda conocerlo me entretendrá varias horas sin leer la literatura de Rodríguez Menéndez sobre el vídeo de Pedro Jota. Recuerdo que cuando aparecieron los sonetos del «Amor Oscuro» de Federico García Lorca permanecí varias semanas apartado de la literatura de Javier Tusell. Cuando yo era muchacho, a veces se me atrancaba Góngora, y entonces tenía que ir a Dámaso Alonso para que me lo explicara. Ya no está Dámaso entre nosotros y tendré que leer a Góngora huérfano de él. Ni siquiera está ya Eulalia Galvarriato, que de vez en cuando me regalaba algún libro del maestro. Seguramente para que me consolara.

De vez en cuando, yo le mandaba flores a Eulalia, que ella me agradecía con letras casi de madre. Eso es lo único que podré seguir enviándole, flores.

 

Flores efímeras y fugitivas. «Huyó lo que era firme, y solamente lo fugitivo permanece y dura». Qué cabrón, Quevedo. Hace quince o veinte años, apareció en Córdoba un mosaico con Galatea y Polifemo, él en tierra, con el bastón y la zampoña, y ella en el agua, sentada sobre una serpiente de mar, y a nadie se le ha ocurrido hacer un vídeo con la escena de amor, y eso que él estaría quejándose de que las castañas se habrían escondido por segunda vez en su «erizo», abandonadas por los dedos de Galatea. Los dos amantes estaban dispersos, ya digo que ella habitaba el agua y él habitaba la tierra, y don Luis habla de un jilguerillo («silguerillo» dice Góngora), que naturalmente sería habitante del aire. Estaban lamentablemente, dramáticamente, patéticamente dispersos, y a los obispos vascos no se les ha ocurrido mediar para reunirlos.

             

Qué manía con eso de los obispos vascos. O de los obispos catalanes. En mi tierra, en una sola provincia, hubo una vez cinco obispos, y un pequeño  pueblo, Bullas, él solo, tenía tres al tiempo. Todo eso de los obispos vascos y de los obispos catalanes me suena a cisma o a partido de fútbol.

 

A mí me gustaba desde joven escribir de España, y citaba a Unamuno, a Ganivet, a Machado, a Costa y a Dolores Franco, la mujer de Julián Marías, que parió un libro excelente y un hijo no tanto, pero que lo iremos sacando adelante entre todos por poco que ayuden los alemanes. Tengo que leer algo de ese chico, pero de momento esperaré que salga lo de Góngora.

 


Pero en eso llegó Raúl

 

Hasta entonces, el derby había sido una de esas trifulcas sudorosas, tan propias del fútbol moderno, que suelen cumplir tres condiciones: la relación entre esfuerzo y resultado es muy pobre; la guerra de músculos termina siendo guerra de nervios, y la suerte cambia de bando cada cuarto de hora.

En principio, el Madrid transmitía una mayor impresión de dominio. Sus jugadores evolucionaban con la desenvoltura falsamente profesional de quien se limita a aplicar un manual de instrucciones, pero de todo aquel trasiego sólo se desprendían dos llegadas y un aviso. Para compensar sus desajustes, al Atleti le bastó con su mando a distancia: en ausencia de Pantic, su colega Paunovic ganó un par de metros en la banda derecha, marcó el perfil del pase, despachó un centro muy tocado y muy tenso, es decir, muy yugoslavo, y consiguió que la curva final se cerrase entre Hierro y Alkorta. Por el boquete entró Kiko, metió un cabezazo corrido y firmó un gol muy tocado y muy lento, es decir, muy gaditano.

La historia del partido pudo cambiar en ese momento. Radomir Antic ya tenía el gol de apertura que tanto había pedido; si sus planes se cumplían, el Madrid aprovechón de Fabio Capello se vería obligado a atacar a contrapié. Probablemente, el juego encallaría en el centro del campo hasta que el desazonado Pantic o el afligido Caminero asegurasen el marcador. La pelota se dividió, y el manual cambió de manos, y los chicos trataron de repasar el guión, y el partido fue de nuevo una refriega táctica: una discusión de entrenador a entrenador.

Pero en eso llegó Raúl y mandó parar. Entró por el callejón del 9, pegó un tiro muy tocado y muy rápido, es decir, muy madrileño, y sacó el partido del congelador. El manual volvió a cambiar de manos, y el trabajo de equipo apenas valió un par de empellones, y echaron a Mijatovic, y llamaron a Víctor, y el balón iba y venía, movido por un viento variable.

Pero en eso llegó Raúl. Flaco y desgarbado como un camarón, traía el imán, la máquina de rizar el césped y el libro de claves; en algún lugar estaba escrita la sentencia con la que Didí se había rendido a Di Stéfano: «Siempre hacía lo más conveniente a cada situación». O sea que, más allá de consignas y repertorios, el viejo siempre supo que, en la cancha, cada minuto tiene su afán.

Recibió de Redondo, controló y arrancó. Tres segundos después, el reloj del fútbol se había parado junto al poste izquierdo.

 


'Éstos’

 

EL PAÍS DIGITAL – Miércoles 4 de septiembre de 1996 

 

MARUJA TORRES

 

A éstos -una de las cosas que me gustan de mi país es que, en cualquier época, bajo cualquier régimen, basta con largar este pronombre para que todos sepamos, sin más explicaciones, que estamos hablando del Gobierno- les ha pasado lo que a unos amigos míos, que eran como hippies y que, a principios de los 70, intentaron montar una comuna, pero lo que les salió fue una pensión, y, además, con un desaseo espantoso. Pues bien, éstos se han creído que han diseñado un plan económico genial para reducir el déficit, cuando lo único que han hecho ha sido entronizar la Multa como sistema de recaudación inmediata. Es decir, que el pensamiento central, recientemente sancionado por lo eclesiástico en Santo Domingo de Silos, es de un simple que atormenta: el que la hace, la paga.

Que quieres agua, la pagas. Que quieres autopista, la pagas. Que quieres que te miren el orzuelo en el ambulatorio, lo pagas. Que te abres la crisma y tienes que ir a urgencias, no se te ocurra olvidarte el monedero: porque lo pagas.

Lo que ocurre es que su carencia de imaginación intrínseca -pareja sólo a su desconfianza en este pueblo que no merece conocer secretos y que, seguro, quiere fastidiar lo de Maastrich- les obliga a limitarse a lo más vistoso: servicios públicos, sanidad, etcétera. Pero supongan que Rasputín Barea o Pigmalión Pujol se despiertan un día pasados de próstata, y les proponen a éstos que empiecen a cobrar al que dice tacos -pobre de mí-, por pintarse las uñas o por no hacerlo, o por mirar con mala intención. De hecho, podríamos llegar hasta a pagar por vivir, por respirar, por pensar. E incluso pagar un extra para que nos dejen pagar impuestos.

Así es, inadvertidamente, como un país se desliza del Estado del relativo bienestar al Estado de qué bien estaría si no estuvieran éstos.

 


 No entiendo

 

EL PAÍS DIGITAL – Martes 2 febrero 1999 - Nº 1005

 

Rosa Montero

 

Cegados por la esperanza, esa virtud que tanto nos protege y nos ampara, los humanos tendemos a creer que el horror tiene un límite. Y así, cuando sucedió lo de Bosnia nos dijimos: esto es el infierno y resulta imposible que haya nada peor.  Pero siempre lo hay. Más crueldad, más violencia, más espanto. Un sadismo que no cabe en la cabeza. Como lo que ocurre ahora en Sierra Leona. No puedo concebir pesadilla mayor que ese país en completo colapso por el que deambulan, en estado de shock, seres mutilados a los que nadie ayuda. Niños de cinco años con las manos amputadas.  Mujeres a las que se les ha rebanado la nariz y la lengua. No hay médicos, apenas si hay medicinas ni calmantes. Y, desde luego, no hay Dios en este mundo: qué Dios mínimamente respetable podría consentir tamaña atrocidad.

No entiendo nada. Cómo es posible que cada dos por tres se organicen sofisticadas, carísimas y monumentales acciones bélicas contra los enemigos oficiales (todos los días continúa cayendo tontamente alguna que otra bomba sobre Irak), y que ahora nadie piense en ir a Sierra Leona a impedir a esos bárbaros que sigan amputando brazos a los niños. ¿No estamos en la OTAN? ¿No somos europeos? Pues yo exijo que la OTAN y la UE y las Naciones Unidas intervengan inmediatamente en Sierra Leona. ¿Y dónde están los organismos internacionales de ayuda, dónde los puentes de suministros? No entiendo nada: ¿cómo es posible que sea más difícil llevar anestesia y cirujanos a Freetown que inundar de armas a todos los combatientes de la zona? Porque, ¿quién está proporcionando a esos salvajes los fusiles, los machetes de cortar deditos, las drogas y el alcohol con que, al parecer, pasan el día zumbados, la intendencia necesaria para sobrevivir? ¿Cuántos ricos y qué superpotencias se están beneficiando de las mutilaciones de esos niños?

 


 

Volverán las oscuras golondrinas

de tu balcón sus nidos a colgar;

pero aquellas que aprendieron nuestros nombres,

ésas no volverán,

y otra vez, con el ala a tus cristales,

jugando, llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban,

tu hermosura y mi dicha al contemplar;

aquellas que aprendieron nuestros nombres

esas ... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez, a la tarde, aún más hermosas

sus flores abrirán;

pero aquellas cuajadas de rocío,

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer, como lágrimas del día ...

Esas ... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón de su profundo sueño

tal vez despertará;

pero mudo, y absorto, y de rodillas,

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido ..., desengáñate,

¡así no te querrán!

[Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1871)]

 

·

 

Volverán las oscuras golondrinas ...

¡Vaya si volverán!

las románticas rimas becquerianas

gimiendo volverán.

........................................................

Mas los fríos refritos ultraístas,

hechos a puro afán,

los que nunca arrancaron una lágrima,

¡ésos no volverán!

[Miguel de Unamuno: Teresa]

·

 

Salamanca

 

Al pie de tus sillares, Salamanca,

de las cosechas del pensar tranquilo

que año tras año maduró tus aulas,

duerme el recuerdo.

Duerme el recuerdo, la esperanza duerme,

y es el tranquilo curso de tu vida

como el crecer de las encinas, lento,

lento y seguro.

En silencio fray Luis quedose solo

meditando de Job los infortunios,

o paladeando en oración los dulces

nombres de Cristo.

Sueño de no morir es el que infundes

a los que beben de tu dulce calma,

sueño de no morir ese que dicen

culto a la muerte.

[Miguel de Unamuno (1864-1936)]

·

 

Cuando murió su amada

pensó en hacerse viejo

en la mansión cerrada,

solo, con su memoria y el espejo

donde ella se miraba un claro día.

Como el oro en el arca del avaro,

pensó que guardaría

todo un ayer en el espejo claro.

Ya el tiempo para él no correría.

 

·

 

Mas, pasado el primer aniversario,

¿cómo eran -preguntó-, pardos o negros,

sus ojos? ¿Glaucos? ... ¿Grises?

¿Cómo eran, ¡Santo Dios!, que no recuerdo?

·

Salió a la calle un día

de primavera, y paseó en silencio

su doble luto, el corazón cerrado ...

De una ventana en el sombrío hueco

vio unos ojos brillar. Bajo los suyos

y siguió su camino ... ¡Como ésos!

[Antonio Machado (1875-1939):

Obras completas, Madrid: Austral, 1963, p. 210]


 

Deutsche Beispiele

 

[1]

Erstens: Die Deadline für die Firma ÖVP ist der 9. Oktober. Die Devise muss lauten: Alle Mann an die Front! Das Produkt muss verkauft werden, also keine Sandkastenspiele mehr.

Zweitens: Man sollte lediglich ein realistisches Ziel für den 9. Oktober klar formulieren, das nicht zu hoch angetragen ist: Nämlich jenes, den Abstand zur SPÖ zu

verringern.

[2]

Grenouille ließ den Duft eine ganze Nacht durch seine Kabane flattern, eher er ihn am nächsten Tag wegschüttete. Noch einen Test unternahm er in diesen Wintertagen. Einer stummen Bettlerin bezahlte er einen Franc dafür, dass sie einen Tag lang mit verschiedenen Ölmischungen präparierte Läppchen auf der nackten Haut trug.

Es fand sich, dass eine Kombination von Lammnierenfett und Jungfernöl für die Aufnahme des menschlichen Geruchs am besten geeignet war.

Damit ließ es Grenouille bewenden. Er verzichtete darauf, sich irgendeines lebenden Menschen im ganzen zu bemächtigen und ihn parfümistisch zu verarbeiten.

Der Menschen Duft an und für sich war ihm auch gleichgültig. Was er begehrte war

der Duft gewisser Menschen: jener äußerst seltenen Menschen nämlich, die Liebe inspirieren. Diese waren seine Opfer.


 

Discusión en la calle

 

Conductor

–Oiga, por favor, ¿me podrían decir dónde está la iglesia de los Franciscanos?

Ramón

–Mire, tiene que ir todo derecho y en la segunda calle gira usted a la derecha y ya ve la iglesia. Es un edificio de color rojo, de ladrillo.

Ramona

–No, ésa es la iglesia de la Merced. La iglesia de los Franciscanos está en esta calle, aquí muy cerca: al final de la calle a la derecha.

Ramón

–No, mujer, ésa es la iglesia de los Carmelitas. Estás equivocada.

Ramona

–La iglesia de los Carmelitas está en el centro. Tú no conoces las iglesias de Madrid.

Ramón

–¡Cómo que no conozco las iglesias de Madrid, si he nacido aquí y he ido aquí a la escuela. La que no las conoce eres tú, que has nacido en Barcelona.

Ramona

–Pero de iglesias sé más que tú, que nunca vas a misa ni pisas una iglesia.

Ramón

–Bien, está bien, veo que tienes razón, acabe la fiesta en paz.

 


 

El gato pacifista y vegetariano

 

 


 

Wer niemals ruht,

wer mit Herz und Blut

stets nach Lebendigem sinnt,

der gewinnt.

[J. W. Goethe]