ORACIONES DUBITATIVAS

Zweifel ausdrückender Satz

© Justo Fernández López


 

-Nuestro español bosteza.

¿Es hambre? ¿Es sueño? ¿Hastío?

Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?

-El vacío es más bien en la cabeza.

[Antonio Machado (1875-1939): Poesías completas,

Madrid: Austral, 1963, p. 165]

 


Traduce al alemán

 

¿Acaso te ofendido yo en algo?             

 

¿Es que te he ofendido yo en algo?

 

¿Acaso no te acuerdas de mí?               

 

¿Es que no te acuerdas de mí?

 

¿Acaso no quieres pagar?                     

 

¿Es que no quieres pagar?

 

¿Acaso están enfadados con nosotros?      

 

¿Es que están enfadados con nosotros?

 

·

 

¿No querrás decir que te he ofendido en algo?

 

¿No irás a pagar tú todo?

 

No ha venido, ¿Se habrá dormido?

 

¿Qué estará haciendo ahora mi marido en Madrid?

 

¿Cumplirá su palabra y dará una fiesta para celebrar su ascenso?

 

¿Qué me traerán este años los Reyes Magos?

 

¿Cuándo nos subirán el sueldo?

 

¿Nos habrán oído los niños? Están muy callados.

 

·

 

¿Si se habrá ofendido por lo que le dijimos?

 

¿Si habrá llegado ya a Madrid?

 

¿Si habrá salido ayer?

 

¿Si nos invitarán a nosotros también?

 

¿Si habrá llegado ya de vacaciones? Lo voy a llamar.

 


 

Zweifel

drücke Möglichkeit aus

Ob ...?

vermutlich / möglicherweise ...

 

¿Vendrán hoy tus padres?  

¿Nos invitarán a nosotros?

¿Te subirán los sueldos?

¿Lo sabrán?  

¿Os  darán el puesto? 

¿Podrá terminar el libro?

¿Pondrán algo interesante?

¿Habrá entendido todo? 

¿Podremos pagarlo?

¿Lo conseguiremos?

 

Zweifel

drücke Möglichkeit aus

Ob ...?  

ich glaube nicht, daß ...

 

¿Vendrán hoy tus padres?  

¿Nos invitarán a nosotros?

¿Te subirán el sueldo?

¿Nos lo pagarán? 

¿Os  darán el puesto? 

¿Podrá terminar el libro?

¿Pondrán algo interesante?

¿Habrá entendido todo? 

¿Podremos pagarlo?

¿Lo conseguiremos?

 


 

Jorge de Cominges es un raro escritor tan adicto a la literatura ajena que incluso dirige una nueva revista,“ ¿Qué leer?“, dedicada a informar sobre lo que se escribe, labor impagable por parte de los que escribimos. La revista responde al modelo de“ Fotogramas“, que ya pertenece a nuestra mejor educación sentimental, es una de las publicaciones supervivientes de la edad de nuestra inocencia. Si la aparición de „¿Qué leer?“ debe ser saludada por todos los convencidos de que uno de los dilemas posibles del género humano es literatura o barbarie, casi al mismo tiempo se propaga la amenazadora noticia de que el Grupo 16 está en peligro de muerte y que publicaciones como“ Cambio 16 „y“ Diario 16“ pueden desaparecer.

·

Ignoro por qué desacertados caminos empresariales se ha llegado a esta situación, pero lo cierto es que una vez más, como ya ocurriera en el caso del diario „Ya,“ han sido y son los trabajadores y comunicadores de esos medios de comunicación los que lucharán hasta el final para que no desaparezcan objetos tan sensibles, tan identificados con sus propios receptores. Un diario, una revista, son algo más que un mal o buen negocio porque representan un factor de identificación de sus lectores. Cuando desaparecen dejan un público sin respuestas habituales a sus preguntas y en la obligación de cambiar de casa o de perder la casa. Los que nos dedicamos a estas cosas sabemos que una publicación cerrada, sea de la tendencia que sea, se lleva a la nada a un grupo importante de la ciudadanía.

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¿Qué leer? no es una pregunta tan inocente ni tan afortunada porque sirva de título a una revista literaria que nace. Es una pregunta grave si se confirma que sólo vamos a poder leer aquellos mensajes que resisten la ley del mercado, como si el mercado fuera el „deus ex machina“ de cualquier oferta de verdad.

 


'Vae victis'

 

Eduardo Haro Tecglen

EL PAÍS - Lunes 8 de julio de 1996

 

«Induráin acaba de perder el Tour», dijo el locutor que transmitía: no sin congoja ni sin dramatismo. Uno de sus compañeros (se hacen estas emisiones en grupo, en este tiempo se dialoga, se conversa, y no se deja suelto al opinador único) le reprochó: hay que mantener la moral, no hay que perderla nunca. «Sí: pero somos periodistas, y la verdad es la verdad». Cosas que reconcilian. El sábado, perdida Wimbledon por Arantxa, la Vuelta a Francia por Induráin, hubiera sido un día glorioso para mí: en otros tiempos. Cuando razonaba: es decir, cuando cometía más errores. La razón era simple: si el español estaba alienado por el deporte, había que hacer que se decepcionara para que volviese a ocupaciones más serias. Creía yo entonces que la política era una ocupación seria: luego comprendí que era más ajena, más lejana, menos  culta que el deporte. Y que quizá no merezca la pena que el español cambie de preocupaciones. «Sexo, trabajo y deporte», estudiaba Marañón: no enumeraba la política. El sexo, estadísticamente, es aquí asunto más de mirones que de practicantes. El trabajo: se ha perdido no sólo por el paro, sino por lo que tuvo de sagrado en el mejor sentido de la palabra: el servicio a los otros, o al conjunto.

En cuanto al deporte, Marañón adoptaba la posición freudiana de la sublimación: la conversión de la libido en otra cosa: un «desplazamiento de objetivo hacia fines socialmente aceptados». Yo estaba en contra: terminaba viendo que era una trampa, un engaño para llevarnos a la noria tras la zanahoria. Quería que el sexo libre fuese socialmente aceptado. Ya parece que lo es: y no crea la catarsis.

En ese diálogo de radio encontré alguna lección: el periodismo es decir la verdad, aunque la verdad no exista, y no ha de ser levantar la moral; tampoco existe pero es uno de los opios del pueblo en algún sentido. Tenía otro concepto de estas cosas deportivas, de las que procuro siempre mantenerme alejado, pero ya no puedo (son invasoras): la lamentación la tengo por la persona que pierde cuando ha hecho un esfuerzo extraordinario en su vida: por la razón que sea. Me amargaba que estos dos esforzados hubieran perdido.

(Qué arreglitos psicológicos, qué falacias: tendría que tener la misma satisfacción al ver ganar a otras, las que encuentran su realización por la derrota de los que pierden. ¿No será que me hago patriota, con la vejez? Espero que no me pase. ¿Me estará entrando la pájara?).

 


Deutsches Beispiel

 

Was sich der Andrew Golota dabei wohl gedacht hat? Der bislang unbesiegte polnische Profi mit dem Kampfrekord von 25 K.-o.-Erfolgen in 38 Duellen schlug im New Yorker Madison Square Garden den WBO-Schwergewichtsweltmeister Riddick Bowe viermal in den Unterleib und wurde disqualifiziert.