IDIOMÁTICA Y FRASEOLOGÍA

Textos

 


Galicia

 

Hay una Galicia de pitiminí -mezcla de cursi y pijaprogre- para la que los grandes problemas del país consisten en decidir si en gallego se escribe “influencia” o “influenza” y, por supuesto, en dirimir cómo han de repartirse las vicesecretarías y las vicepresidencias segundas del Parlamento entre los dos partidos de la oposición. Graves asuntos, sin duda, que durante las últimas jornadas han ocupado los bien retribuidos afanes de políticos, académicos, profesores y demás personas de principalía.

Conforman esta singular Galicia gentes famosas por tener siempre a mano un problema para cada solución, de tal modo que son muy capaces de polemizar sobre la normativa del gallego, el tamaño del roncón de las gaitas, la pureza del folclore, el celtismo-leninismo, las peculiaridades de la raza rubia gallega autóctona y casi cualquier otro tema susceptible de dividir al país en dos bandos.

Nada importa, desde luego, que a la mayoría de los gallegos se les dé una higa la contienda de gramáticos pardos que enfrenta a “lusistas” y “normativistas”, o que no les motive gran cosa la polémica entre gaiteiros puristas “con conciencia” y aquellos otros desalmados que montan en Ourense bandas a imitación de las escocesas. Si ellos deciden que eso es lo que preocupa al pueblo, no hay más que hablar.

Quizá la desmedida preocupación de la crema -y buena parte de la nata- de la intelectualidad gallega por los sufijos de la lengua, las palletas de las gaitas y otras cuestiones de fácil inclusión en el rango del pitiminí, obedezca a razones profesionales, más que a algún tipo de desviación psicológica. La mayoría de los políticos y gentes de influencia pertenecen, desde luego, al vasto ramo del funcionariado y, dentro de él, al más específico rubro de la docencia. Vale decir, por tanto, que viven en una burbuja económica al margen de las enojosas contingencias del mercado y de la tiranía de la oferta y la demanda, lo que sin duda explica que sus problemas no tengan que ver gran cosa con los del común de la población.

84.000 gallegos menos. Ya no emigramos, pero el país se desangra por las costuras del censo con igual o mayor intensidad que en los años del multitudinario éxodo a Europa y las Américas. Producto tardío, quizá, de aquella larga marcha que se llevó a la franja más joven de la población del reino, Galicia sigue perdiendo población a borbotones. Por si quedasen dudas, los cálculos provisionales del Instituto de Estadística acaban de fijar en 83.745 habitantes la mengua de ciudadanos que ha sufrido el censo galaico durante la última década. Y, lo que es peor, esos datos corresponden a un momento en el que apenas había comenzado la caída demográfica posterior al “baby-boom”. Mucho es de temer que, salvo milagro o inmigración masiva, los gallegos entremos en fase de extinción de aquí a un par de décadas. Por si así fuere, que el último no se olvide de apagar la luz.

 


Gaspar Llamazares, que acaba de cumplir su primer año como coordinador general de IU, ha logrado sorprender a propios y extraños al pedir al PSOE que presente una moción de censura contra el Gobierno, con Rodríguez Zapatero como candidato alternativo a la presidencia para suceder a José María Aznar.  Partiendo de la base de que el PP tiene mayoría absoluta, incluso en el mejor de los casos, esto es que Llamazares lograra llevar a buen puerto la misión a todas luces imposible de convencer a los socialistas y demás grupos de la oposición, su iniciativa estaría condenada al fracaso. Si, además, tenemos en cuenta que quedan tres años por delante para el final de la legislatura, es poco probable que los firmantes de la moción de censura lograran rentabilizar políticamente un hipotético desgaste del Gobierno. Es decir, además de no tener posibilidad alguna de salir adelante, como estrategia podría acabar volviéndose en contra del PSOE y, en lugar de desbancar a Aznar, el desbancado podría ser Rodríguez Zapatero.

Por otra parte, antes de poner sobre el tapete una propuesta de estas características, Llamazares debería rebuscar en las hemerotecas y tomar buena nota de lo que sucedió allá por los ochenta con quien estuvo llamado en un primer momento a suceder a Manuel Fraga al frente de Alianza Popular, luego Partido Popular, Antonio Hernández Mancha. Le convencieron para que presentara una moción de censura contra el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, y acabó por convertirse en el dirigente político de más corto y efímero liderazgo de la democracia española. No es extraño que los socialistas opten por la prudencia y por echar balones fuera cada vez que les preguntan por la propuesta del coordinador general de IU, quien ya debería saber que hay esfuerzos que, por lo inútil, sólo conducen a la melancolía.


LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

 

Érase una gallina que ponía

un huevo de oro al dueño cada día.

Aun con tanta ganancia, mal contento,

quiso el rico avariento

descubrir de una vez la mina de oro,

y hallar en menos tiempo más tesoro.

Matola; abriola el vientre de contado;

pero después de haberla registrado

¿qué sucedió?. Que, muerta la gallina,

perdió su huevo de oro, y no halló mina.

¡Cuántos hay que teniendo lo bastante,

enriquecerse quieren al instante,

abrazando proyectos

a veces de tan rápidos efectos,

que sólo en pocos meses,

cuando se contemplaban ya marqueses,

contando sus millones,

se vieron en la calle sin calzones!

[Fábulas de Samaniego]

 

ganar la batalla y perder el huevo


Gato encerrado

 

„Te invito a mi casa a una reunión para hablar del negocio en el que me metí. No son ventas. Se gana mucho dinero. Es fácil“.

Con frases como estas muchas personas en Colombia se animaron a entrar en las redes de Amway, una multinacional norteamericana especializada en la venta de productos de aseo.

 

Hasta ahí, todo está muy bien. El problema es que Amway sólo trabaja directamente con los distribuidores grandes, quienes a su vez son los encargados de contactar a la gente para crear las redes.

Según gente que ha trabajado con Amway en otros países, estos distribuidores montan un negocio paralelo a la venta de productos de aseo, que es el de la capacitación del personal.

La inversión inicial para entrar a Amway son sólo $$109.000. Por ese dinero la persona recibe un estuche con varios productos y un manual con las instrucciones para vender y comercializar los artículos.

Sin embargo, algunos distribuidores exigen o convencen a sus nuevos afiliados de la necesidad de que compren libros y casetes y asistan a conferencias sobre motivación personal, las cuales tienen un costo adicional.

Pronet, uno de los distribuidores, vende un Kit de capacitación que cuesta $38.000.

Uno de los antiguos distribuidores dice que „los casetes cuestan US$5, los seminarios o rallys US$15 y los libros otro tanto. Es un gran negocio que no depende de Amway, pero crece a su lado y mueve muchísimo dinero“.

Sin embargo, Miguel Francisco Arismendi, gerente de Amway en Colombia, es enfático en afirmar que „absolutamente nadie está obligado a comprar esos libros. La gente sólo tiene que dar la cuota de los $109.000, pagar una renovación anual y tener muchas ganas de trabajar duro y vender“.

Arismendi explica que lo que ocurre es que cada red de distribución puede desarrollar sus propios sistemas porque las ventas multinivel constituyen algo totalmente nuevo para quienes entran a participar en el negocio. Y agrega que „hay que desconfiar de todos los distribuidores que dicen que no hay que trabajar. La plata nunca cae del cielo“. Todos ganan.

 


Genes

EL PAÍS – Viernes 16 febrero 2001 - Nº 1750

 

Según las ilustraciones de los periódicos, el gen se parece al código de barras en el que figura toda la información del producto comercial puesto a la venta. No conozco a nadie que sepa leer un código de barras, por lo que cuando me levanto paranoico me da por pensar que además del precio y la fecha de caducidad pone también tonto el que lo lea. A lo mejor, cuando logremos descifrar el genoma, vemos con sorpresa que han escrito en él me cago en tu padre o tira de la cadena. Esa afición a escribir cochinadas en las paredes es genética, de otro modo no sería tan universal. Conviene estar preparados, pues, para cualquier cosa.  A la decepción de no tener más de 30.000 genes, que traducidos a euros no son nada, podría añadirse la de que estén llenos de una información semejante a la del retrete de un instituto de enseñanza media.

De hecho, tenemos basura por un tubo. Más del 90% del ADN está compuesto por pintadas analfabetas, sin utilidad ni sintaxis.  De entre toda esa porquería hay que rescatar ahora la etiqueta en la que figuran los tantos por cientos de tergal o algodón de los que estamos hechos y donde dice si admitimos plancha o no. La etiqueta es el espejo del alma. Cuando aprendamos a mirarnos en ese espejo como en las aguas de un río, puede que salgamos corriendo en lugar de enamorarnos de nosotros, como otrora, con perdón, le ocurriera a Narciso. Y es que basta con que nos quitemos o nos pongamos unos genes para devenir en ratas o en cebollas.

Esto tiene una lectura optimista y otra pesimista. Saber que estamos hechos del mismo material que los gusanos o los escarabajos facilita la fusión con la naturaleza y favorece el progreso de las filosofías o las religiones no agresivas. Pero tener que decir buenos días y buenas tardes a las ratas cuando nos cruzamos con ellas en el sótano, le pone a uno los pelos de punta.  Aparte de que si las ratas se enteran de que tenemos la misma composición cualitativa, lo mismo se presentan a las elecciones.  No teníamos bastante con Bush y parió la abuela. La cosa está que arde, en fin. Todavía no sabemos nada, pero las primeras señales indican que somos una broma de Dios a la que uno, francamente, no le encuentra la gracia.

 


Toca viajar

EL FARO DE VIGO. Martes, 22 de mayo de 2001

 

Aznar viaja a Rusia y Piqué a China. Da la impresión de que después del mal resultado de las elecciones vascas, que Aznar se empeña en decir que no es tan malo, el presidente quiere salir un poco para ver si olvida los aires vascos y se mete en la política internacional, que le apasiona, como ocurría con su antecesor en el cargo, Felipe González.

Lo que ocurre es que últimamente tampoco le van muy bien las cosas a Aznar en el plano internacional. Sí, ha ganado las elecciones en Italia su amigo Berlusconi, al que apadrinó para que su partido fuera aceptado en la internacional conservadora europea, pero no es Berlusconi un amigo del que se pueda presumir. Blair ya no es lo que era, y el Reino Unido nos ha creado un par de problemas importantes; no se enderezan las cosas con Marruecos, donde España y la UE no han conseguido renegociar un acuerdo pesquero. Y además Aznar tiene problemas en Europa, con un Schroder que se ha enfrentado a España por los fondos de cohesión. Seguro que tiene razón Aznar, que defiende con uñas y dientes los intereses españoles, pero es mal asunto que el canciller alemán se haya puesto tan tozudo. A ver quién se lleva finalmente el gato al agua.

En lo que se ha equivocado Aznar, de medio a medio, ha sido en su apreciación respecto a que Sharon podía firmar algún acuerdo de paz en Oriente Medio, como ocurrió con otro „halcón“, Beguin, hace varios años. Pero es que Sharon, Aznar debía saberlo, nada tiene que ver con la trayectoria ni el talante personal de Beguin, con un conocido pasado terrorista, pero en tiempos de la guerra de independencia contra los ingleses. En cambio las barbaridades de Sharon son bien recientes, Sabra y Chatila, por mencionar sólo dos episodios de sus „hazañas“, ocurrieron en el 82. Y nunca bajó la guardia desde entonces. Hoy, ningún estadista importante apoya a Sharon, tan inclinado a hacer uso permanente de la fuerza.

En el viaje a Rusia quiere Aznar quitarse la espina de su visita anterior, cuando Yeltsin, en una actitud impropia de un dirigente internacional, le dio plantón al presidente español, no se sabe si para protestar por los bombardeos de la OTAN a Serbia o porque sus condiciones físicas y etílicas lo impedían. Putin es otra cosa, y más que Putin su ministro de Exteriores, Ivanov, ex embajador en Madrid, gran amigo de España, que habla perfectamente nuestro idioma y que en alguna ocasión ha dicho que le gustaría retirarse algún día a vivir en España. Ivanov tiene mucho que ver con el viaje de Aznar y ha hecho todo cuanto está en su mano para que Putin se vuelque con el presidente español. A Putin además le interesa contentar a Aznar, hay muchas inversiones y créditos en juego. Aznar se siente cómodo fuera de España, pero ya no le es tan fácil conseguir éxitos en su política exterior.

 


Células durmientes

FARO DE VIGO - Domingo, 30 de septiembre de 2001

CARMEN FERRERAS

 

Por si teníamos poco con la célula activa etarra, desgraciadamente una „célula despierta“, sólo nos falta una „célula durmiente“ integrista como la recientemente desarticulada en nuestro país por la policía española, para aumentar el grado de preocupación de la ciudadanía española por el problema del terrorismo que España padece de forma brutal.

La recién desarticulada „célula durmiente“, relacionada con Bin Laden, esperaba el „beso“ del príncipe del terror internacional para ser activada e iniciar su mortífera misión a tenor de varios vídeos „comecocos“ con instrucciones para ser un perfecto kamikaze y morir por la causa de Alá. Lo de su presencia a la llegada del mártir al paraíso y las cuarenta y siete vírgenes debe ser decisivo para esta gente. Los que han sido trincados aquí eran todos argelinos. No sabemos si llegados por vía aérea o por vía marítima en patera, para disimular. Porque, a buen seguro, entre col y col alguna lechuga integrista islámica con mala idea nos debe estar entrando por esa puerta permanentemente abierta que constituye nuestro litoral.

No me preocupan tanto éstos, los parias, los analfabetos, como los otros, los de preparación académica. Las universidades europeas de más prestigio e incluso alguna que otra norteamericana como la de Harvard están educando y propiciando conocimiento sin saberlo, a un buen número de futuros terroristas, terroristas en potencia llamados a convertirse en armas letales para combatir en la „yihad“, en la guerra santa ya comenzada. Entre muchos de estos estudiantes, algunos de trapo exquisito y buenos modales, se encuentran los más convencidos mártires de la causa fundamentalista islámica.

Lo que está sucediendo en el mundo desde el fatídico 11-S, células durmientes incluídas, es igualico, insisto, a lo que nos cuentan las películas con las que Hollywood ha venido adelantándose a los hechos. Sólo que la industria cinematográfica americana ha venido cargando las tintas sobre antiguos militares y espías rusos de la extinta Unión Soviética dejando argumentos menores para el terrorismo islámico. Por lo demás, lo sucedido y la cadena de hechos desencadenados hasta la fecha no dejan de resultarnos familiares.

Con la particularidad de que lo que sucede allí, en USA, se gesta aquí, en Europa y, entre otros países, España, donde células durmientes esperan su reactivación para pasar a la acción. Una acción que no ha hecho más que empezar.

 


Jóvenes radicales

Faro de Vigo - Viernes, 30 de noviembre de 2001

FERNANDO JÁUREGUI

 

El presidente del Gobierno ha cogido, menos mal, el toro por los cuernos. Para él, „jóvenes radicales“ no deja de ser un eufemismo que encubre a los aprendices de terroristas. Joven, radical e incluso revolucionario son (y esto no lo dice, obviamente, Aznar) adjetivos con carga positiva, que muchas veces colgamos a las espaldas de los terroristas, con lo que ya empezamos a perder la batalla semántica. Llamar „joven radical“ a un energúmeno de los de la kale borroka es hacer un flaco favor a la lucha contra el terror.  Aznar se ha ocupado, al fin, de esta cuestión que solivianta a muchos profesionales del periodismo, que ven cómo medios serios, e incluso en ocasiones en los medios públicos, se emplean términos como „joven radical“, „impuesto revolucionario“, „comando legal“, „lucha revolucionaria“ para referirse a las cosas de ETA.

Lo verdaderamente interesante es que Aznar ha suscitado la cuestión en los Estados Unidos, donde los grandes periódicos y cadenas de TV rechazan sistemáticamente calificar de „terrorista“ a la banda ETA, cuyas actividades suavizan con adjetivaciones como „grupo separatista vasco“ y edulcoraciones similares. Ocurre también en Europa, en Francia, en Bélgica, en Alemania. La idea de que los simpáticos muchachos de ETA son gentes que matan de un tiro por la espalda o haciendo explotar un automóvil en plena calle, no parece haber calado del todo en los mass media europeos, ni en los norteamericanos ni en buena parte de la opinión pública de varios países iberoamericanos. Quizá porque nunca hemos sabido, hasta ahora, dar al tema su verdadera dimensión e importancia; quizá porque, incluso desde el Gobierno, se haya abusado de los gestos grandilocuentes, como pretender incluir a Batasuna en la lista de los terroristas europeos sin previamente haber ilegalizado a la coalición proetarra en España. Y eso, claro, tiene su efecto boomerang en las opiniones públicas y publicadas.

Por todo ello me ha reconfortado escuchar al presidente Aznar hablar de la equivocación que supone el empleo de términos como el de „jóvenes radicales“. Y es que. En esta materia, tenemos que empezar por el principio, porque hay muy poco hecho.

 


¿Un escándalo?

FARO DE VIGO - Sábado, 8 de diciembre de 2001

FERNANDO DELGADO

 

A un servidor le escandaliza la capacidad que la gente que no ha perdido la cabeza tiene para escandalizarse por lo que es de sobra conocido. De modo que lo que me escandaliza ahora, ante el hipócrita escándalo que en la UE ha propiciado el hecho de que Berlusconi se proteja a sí mismo y quiera cargarse la orden europea de detención y entrega por corrupción y fraude, es que en la UE además de una manada de burócratas lentos tengamos a unos ingénuos con poca cabeza pagados a precio de oro. A mí no me escandaliza nada que un tipo como Berlusconi se niegue a aprobar euroórdenes que puedan perjudicarle, ni que al oír hablar de corrupción y fraude se dé por aludido; lo que me escandaliza es que un diplomático de la presidencia belga de la UE diga que “ahora vamos conociendo de verdad a Berlusconi” y que Prodi no se lo haya contado antes. Espero que los ministros Rajoy y Acebes, el jueves en Bruselas, no se me hayan escandalizado. Aunque es posible que al oír hablar de corrupción y fraude no pensaran en Berlusconi y que haya sido el propio Berlusconi el que se viera obligado a desengañarlos. Al fin y al cabo, Berlusconi, tan amigo del presidente y apoyado por éste, no tendría que ser motivo de sospecha para los ministros españoles. Lo bueno de la obsesión persecutoria que se ha desatado después del 11S es que no sólo corre peligro el portero de la esquina porque un día socorriera a un presunto terrorista herido, sino cualquier sinvergüenza por mucha urna que lo apoye.  Nunca pensó Berlusconi que la desgracia de las torres gemelas terminara afectándole, y ahí tenemos ahora a sus amigos, escandalizados, porque acaban de descubrir quién es Berlusconi.  Que se lo pregunten a Garzón.

 


Los caminos de la locura

EL PAÍS - Domingo, 9 de diciembre de 2001

JUAN JOSÉ MILLÁS

 

Todo lo que entra en los circuitos de la predicación acaba encontrando adeptos, por disparatado que sea. Ahora acabamos de tropezar con un muchacho norteamericano entre los talibán. Se trata de un chico educado en EE UU que se ha creído lo de la Guerra Santa a pies juntillas (qué rayos querrá decir „a pies juntillas“). Y circulan rumores de que hay más en su situación. Diga usted cualquier cosa que se le ocurra ahora mismo: por ejemplo, que los gorriones son criaturas del diablo. Dígalo más de una vez con tono de predicador en la radio, en la tele, o en un rincón del parque de su barrio, y comprobará que al poco tiempo tiene detrás de sí a diez o doce personas dispuestas a recorrer el mundo exterminando a los pobres gorriones. Todo esto que digo está documentado. Aún hoy mismo existen culturas convencidas de que hay animales divinos y animales diabólicos.

Ese chico americano que ahora hace llamarse Abdul Hamid nació en Washington, en el seno de una familia de clase media. Fue a la escuela y le enseñaron que los hombres y las mujeres son iguales.  Parece mentira que todavía sea necesario enseñar una verdad tan palmaria, pero también en Occidente nos encontramos en el estadio cultural en el que nos encontramos, qué le vamos a hacer. Pues nada, el chico necesitaba darle un sentido trascendental a su vida, así que se puso a buscar hasta que dio con una religión en la que se lapida a las mujeres por un quítame allá esas pajas. „Esto es lo mío“, se dijo y se marchó a Kabul, en donde, como una cosa conduce a otra, se enroló en la guerra santa.

No hay idea, por absurda y cruel que resulte, para la que sea imposible encontrar unos cuantos millones de adeptos. Usted comienza mañana a predicar las virtudes teologales del mercurio, pongamos por caso, y a poca facilidad de palabra que tenga en cuatro años ha montado una iglesia mercurial. El ser humano es un animal completamente desquiciado, capaz de viajar miles de kilómetros, como ese chico nacido en Washington, para entregarse a una fe sin pies ni cabeza. Los caminos de la locura son inescrutables.

 


Malos tratos

EL FARO de Vigo - Jueves, 13 de diciembre de 2001

 

Según las estadísticas, en Portugal una de cada diez niñas sufre maltratos físicos y/o violaciones antes de cumplir la mayoría de edad. Es decir, antes de tiempo. En España nos amanecemos una mañana sí y otra también con la noticia de una niña ahogada en una piscina o unos niños muertos a golpes, que son algo así como el pan nuestro de cada día. Hasta el Sardá ha aprovechado el tirón de audiencia para hablar del tema en su telebazofia, con los supuestos malos tratos que sufrió Carmina Ordóñez de manos de su ex, Ernesto Neira.

Esto de los malos tratos sí que es una unidad de destino en lo universal. Destino de mujer, se entiende. Los talibanes obligan a las suyas a ir cubiertas de la cabeza a los pies como si fuesen cubos de basura y, por mucho que nos quieran hacer creer lo contrario, la llegada al poder de los nuevos barbudos no va a cambiar mucho las cosas. Aquí tenemos a todo un señor ministro que piensa (es un decir) que las mujeres están en el congreso para cubrir la cuota. Las afganas, que llevan una existencia de canarios flauta, se han quitado el velo un instante para hacerse la foto, del mismo modo que a tantos niños y tantas niñas de este país (y del vecino) les ponen el trajecito de marinero o el vestidito blanco para hacer la primera comunión entre paliza y paliza.

Al vivir en un país occidental, democrático y todo eso, uno tiende a confiar en sus instituciones. Por ejemplo, la justicia. Pero, por si no le bastaran los jueces de aquí (los cuales consideran, sin ir más lejos, que la falta de virginidad es un atenuante en casos de violación flagrante) se entera de que en Oporto un tribunal de menores ha castigado a un grupo de chavales con una amonestación verbal, después de que violaran repetidamente a una niña de trece años. Lo mejor de todo es que la niña llevaba años y años sufriendo el mismo trato en su entorno familiar, así que los jueces portugueses pensaron que, claro, ya estaría acostumbrada. Uno más, uno menos, qué más da. Suerte que tuvo que no la amonestaran a ella, o que no se quitaran las togas y siguieran con las lecciones prácticas allí mismo, en pleno tribunal, para enseñar a los chavales cómo se hacen de verdad las cosas. La justicia es así, como el fútbol. Al fin y al cabo, en Pakistán, que el marido sueñe que su mujer le es infiel se considera una prueba de adulterio ante un tribunal. Claro que uno es un tribunal islámico y otro civil. Por favor, que alguien me explique la diferencia.

 


Un Príncipe con criterio

El Faro de Vigo - Martes, 18 de diciembre de 2001

PILAR CERNUDA

 

Infinidad de periodistas, políticos, intelectuales, eruditos y expertos o no tan expertos en cuestiones relacionadas con la Monarquía, han dedicado su tiempo y su pluma, en los últimos tiempos, a opinar sobre la relación del Príncipe Felipe con Eva Sannum. La mayoría de ellos, para pronunciarse en contra de una posible boda del futuro rey con una persona a la que no consideraban adecuada para convertirse en reina de todos los españoles.

La mayoría de quienes así se expresaban advertían que confiaban en el criterio del Príncipe, en su formación, en su sentido del Estado y en su generosidad, para que tomara la decisión adecuada. Pero una vez que D. Felipe ha tomado su decisión, que además parece la adecuada, muchos de aquellos que decían confiar en su criterio, critican ahora que se ha dejado llevar por las presiones que le llegaban desde su entorno familiar y desde el exterior. Es decir, las presiones que le llegaban de los periodistas, políticos, intelectuales, eruditos y expertos y no tan expertos en cuestiones relacionadas con la Monarquía.

El Príncipe estaba contra la espada y la pared. Si seguía adelante con esa relación, mal; si daba marcha atrás, como ha hecho, peor, demostraba una falta de madurez que se han visto obligados a corregir una pléyade de personalidades que le han señalado el buen camino, el camino correcto.

Sin embargo, el Príncipe ha actuado teniendo en cuenta su propio criterio y ha aguantado las presiones con la decisión firme de imponer su criterio. Confiaba en sí mismo por encima de todas las cosas, probablemente era y es quien más confiaba en sí mismo. La única persona que podía impedir ese matrimonio, en el caso de que el Príncipe se empeñase en celebrarlo, era el Rey. Y nunca hizo advertencia expresa a su hijo de que perdería sus derechos dinásticos si se casaba con la modelo noruega. Es más, muchos españoles habrían deseado más firmeza en los Reyes para que se opusieran a lo que parecía inamovible decisión del Príncipe.

A estas alturas sería ridículo negar que el Príncipe ha estado, y probablemente todavía está, enamorado de la joven noruega; sus ojos emocionados, la tarde del viernes, indicaban su sufrimiento.  Pero la decisión la tomó en solitario y no ahora, sino en el pasado mes de octubre. Y fue una decisión irrevocable, perfectamente meditada, perfectamente medida, perfectamente asumida.

D. Felipe, que convertía en cualidades de Eva Sannum lo que para otros eran defectos (su extracción social y su carencia de estudios eran vistos para el Príncipe como situaciones que ella había superado con gran esfuerzo personal), creía que verdaderamente estaba capacitada para ser Reina y que así lo entenderían los españoles cuando tuvieran oportunidad de conocerla mejor. El problema es que Eva Sannum no puso nada de su parte para que los españoles la conocieran mejor sino, antes al contrario, no hizo ningún gesto que demostrara su interés por España, ni por los españoles, ni por su cultura, ni por su idioma, ni por su historia. Y la relación con el Príncipe empezó a flaquear, como ocurre con tantas parejas que piensan en el matrimonio, pero que no llegan al final del camino porque al conocerse mejor empieza a ser mucho más lo que les separa que lo que les une.

El Príncipe tomó entonces la decisión más dolorosa de su vida, a la que no pensaba dar publicidad, creyendo que el silencio pondría un fin suave a su relación con Eva Sannum. Sin embargo, los comentarios que provocaron los rumores de distanciamiento, en los que se criticaba ferozmente a la modelo, le llevaron a salir a la palestra para decir que la decisión había sido de mutuo acuerdo y expresar públicamente su profundo respecto y admiración por Eva.  Era su último homenaje a quien fue su amor durante tres años.

 


Argentina

EL PAÍS - Sábado, 22 de diciembre de 2001

JAVIER GONZÁLEZ MÉNDEZ

 

Que alguien avise a Evita „ashá“ arriba, a los gallegos aquí abajo, a los españoles, donde quiera que se encuentren, que ha llegado la hora de que lloremos todos por ti, Argentina. Por los de la „barra brava“ de „La Bombonera“, que han dejado de pedirle a la virgen de los vientos que le suba a Paula esa pollera que se agita en los sueños de Sabina; eso que ya no echan de menos a Palermo llenando el marcador de Boca de guarismos, sino los días de vino y churrasquitos que llenaban de proteínas sus estómagos. Por las „minas“ de La Recoleta, las piú bellas dil mondo, que han dejado de ser las musas de una clase media, caminito de la clase alta (caminito que el tiempo ha borrado), mientras se marchitan sus desgastados modelitos europeos y se despeñan sus sueños de noche de verano, ay, al compás de la eterna „milonga“ de los mandamases que, no pueden, no saben seguir pareciendo „mandamases“.

Rogad también a Dios, en caridad, por los „gashegos“ que han ido perdiendo, golpe a golpe, decreto a decreto, su vieja tierra prometida, su gran ínsula de Barataria, el orgullo de su quinta provincia galaica levantada sobre sangre, sudor y lágrimas de los suyos, de los nuestros. Nunca, como estos días, le ha parecido a uno que se quedaban más solos allende los mares nuestros vivos que nuestros muertos, a ver si me entiendes, que por lo menos disfrutan del descanso eterno en La Chacarita. Míralos, nuestros vivos, solos en la madrugada, con los ombligos acechando sus espaldas y los corazones acechados de nostalgia, cruzando con la imaginación el viejo „charco“ que se les va haciendo cada vez más infinito, para un hipotético y utópico viaje de regreso, que a sus propios antepasados, cuando descubrían la eternidad en sus viajes de ida entre orilla y orilla del Atlántico, ¿recuerdas?, ligero de equipaje, casi desnudos como los hijos del mar.

Lloramos por ti, Argentina, con ése instinto de madre patria impotente ante la anorexia económica de una de sus más amadas hijas. Luego, verás, nos invade una ira lejana ante tu clase dirigente infectada de corrupción por las siglas de las siglas (esperemos que no por los siglos de los siglos), mientras la clase dirigida va descendiendo de los cielos a los infiernos, de la abundancia al hambre, con la enternecedora hidalguía de la clase media resignada que se repite cada mañana ante el espejo: „hoy soy un poco más pobre que ayer, pero menos que mañana“. ¿Qué dios, qué Norte, qué estúpida confabulación de países que se llaman desarrollados, está permitiendo que la clase media suramericana sea, una especia en permanente e irreversible peligro de extinción? ¿Es que estamos olvidando los fundamentos básicos de eso que llamamos economía? ¿Es que el Tío Sam y Europa, en plena huida hacia ninguna parte, creen que es posible mantener la oferta sin mantener la demanda?

Lloramos por ti, Argentina, porque tus lamentos de ahora, tus suspiros de antes, siempre han sonado a lamentos y suspiros de España. No exijáis a mi Corona y la vuestra sólo peces; exigid que os ayude a recordar cómo se pesca.

 


La crítica

EL FARO de Vigo - Viernes, 28 de diciembre de 2001

JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS

 

Pues la verdad es que, se mire la cosa como se mire, tiene mucha razón el señor Pérez Touriño cuando la critica como inoportuna y, sobre todo, extemporánea. Que pueden parecer adjetivos sinónimos pero que son más bien complementarios, porque aunque se refieren al mismo asunto -que no es otro que la llamada cuestión sucesoria-permiten enfocarlo desde perspectivas diferentes. Lo que, por cierto, era de esperar, dada la condición del crítico.

El secretario general del PSdeG dijo, en su balance del año, que la resurrección del debate sobre el futuro relevo de don Manuel Fraga -que ésa es la cosa- es extemporánea, y lo es. Lo es porque hace apenas un mes que el señor presidente ganó las elecciones con mayoría absoluta y por tanto tiene cuatro años por delante para desarrollar su mandato. Y añadió que es inoportuno, con igual acierto, porque la apertura del melón solo provocará nervios en el PP y confusión en la Administración pública. Y no, claro.

Pero hay algunos otros enfoques que, si bien no recogidos en la crítica, oportuna y sensata, de don Emilio, vienen a cuento. Uno de ellos se relaciona con los posibles motivos por lo que el señor presidente, hasta ahora tan cauto en cualquier referencia a su relevo, se ha decidido a hablar de ello, aunque -y eso es bien cierto- sin desvelar lo principal, que es quién lo tomará. Un cambio de actitud que no parece deberse a casualidad o descuido y que, por tanto, ha de tener razones.

De entre las varias posibles, una en la que coinciden muchos observadores -sobre todo al fijarse en que don Manuel Fraga insiste en que el próximo congreso no abordará la cuestión- es que resulta una especie de aviso a navegantes. O, expuesto de otra forma, una versión nueva de la famosa frase guerrista según la cual quien se mueva no sale en la foto dirigida a calmar los ánimos de quienes osasen pensar en la cita de marzo para postularse como candidatos.

Otro de aquellos elementos significativos en cuanto dijo el señor presidente ha sido el de su referencia a la opinión de Madrid. Algo lógico pero a la vez raro, especialmente en la explícita mención que hizo al papel de don José María Aznar. Lógico porque es el jefe del Gobierno y del PP, pero raro porque para cuando llegue la sucesión del señor Fraga ya se habrá producido la de don José María, si es que este cumple lo prometido. Así que a ver.

Los fragólogos -que son, quizá, los supuestos expertos que más se han equivocado en los últimos veinte años al anticipar posibles movimientos políticos de don Manuel- han dicho que todo esto forma parte de un plan muy meditado para ir atando cabos, por un lado, y preparando a la opinión pública, por otro. Pero aunque en esta ocasión acertasen, que ya se verá, hay un par de reflexiones que continúan pareciendo válidas: una, que el asunto se ha destapado demasiado pronto en esta VI Legislatura y, otra, que por eso va a provocar tensiones varias; soterradas, pero notorias.

Al tiempo.


La Voz de Galicia, 09.12.2002

La foto demagógica

Xosé Luís Barreiro Rivas

 

Por fin, cuando ya no tiene sentido, el presidente Aznar ha decidido bajar al chapapote y hacerse una «foto demagógica» con la bolsa de las limosnas en la mano. Y por fin, después de tanto tiempo disfrutando del halago inmerecido de quienes nada les deben, el Partido Popular está tocando a rebato, para que acuda la gente que comía percebes y ahogue con sus vítores la gran bronca que le van a montar los que se jugaban la vida en las peñas del Roncudo. Y es que, después de tres semanas de catástrofe sin precedentes, todavía no se han enterado de que Galicia ha cambiado, que se les ha visto el plumero desde la cabeza hasta el trasero, y que ya no se van a encontrar con el plácido país que, a cambio de casi nada, llenó sus espuertas de apoyos resignados.

Lo dicho por Aznar en el Congreso, cuando decidió celebrar la Constitución negando la tragedia -«¡las cosas están mejorando!»- y arremetiendo contra la oposición -«nada de esto puede interesarle a los que sólo quieren ahondar en el desastre para sacar ventaja»-, le habría costado el cargo en cualquier país de Europa, y, tan repugnante se me antoja en su propia concepción y en los argumentos que subyacen a su arrogante posición, que también aquí debiera suponer la quiebra de una legitimidad que la incompetencia y la incuria han sepultado bajo toneladas de fuel.

Muchos nombres de políticos tienen que quedar ligados para siempre al chapapote, a la fatuidad y a la contumaz negación de una evidencia que se abalanzaba sobre los gallegos en forma de marea negra, y nunca más deberíamos mantener la presunción de inteligencia y esfuerzo a favor de quienes, cuando llega la ocasión, no dan una en el clavo o se van de picos pardos, o limitan su acción de gobierno a prometer -como si fuese suyo- el dinero que primero pagamos y después nos corresponde.

Dentro de unos días volverá Aznar a poner sus pies sobre la mesa de Bush, que quiere agradecerle su servil adhesión a la guerra de Irak. Y otra vez tendremos que ver a la inenarrable TVE, y a su fiel imitadora, la TVG, haciendo ridículas epopeyas del héroe mundial que le tuvo miedo -¿o desprecio?- a Muxía, y que está dispuesto a mandar más soldados al Golfo Pérsico de los que bajaron a currar al principio a la «Costa da Agonía».

Claro que llevo doce años advirtiendo de que las cosas eran así, y que sólo la ayuda de una increíble fortuna podía disimular el desastre político y administrativo. Pero, si he de decirles la verdad, lejos de estar eufórico por la cuota de razón que me toca, siento una enorme desazón por haberme quedado tan corto en las previsiones. Porque esto, querido lector, no lo creía ni yo.

 


La Voz de Galicia, 09.12.2002

La mancha propia

Fernando Delgado

 

La de un diputado socialista de la Asamblea de Madrid ha sido la única dimisión que se ha cobrado la desgracia de la marea inmunda: no porque tuviera que ver con la desastrosa gestión de la catástrofe, sino por una ocurrencia zafia. Pero bienvenido sea cualquier acto de responsabilidad política en medio de este vocerío en el que los actores públicos no piensan lo que dicen. Porque si el presidente pensara antes de hablar es imposible que pueda espetarle a Zapatero que "llevará toda su vida la mancha de la insolidaridad, la demagogia y el oportunismo" y quedarse tan ancho. Primero, porque la frecuentación de los poetas debería de haber cultivado más el alma de Aznar, y sobre todo el coco, para evitar lo facilón y simple. Y segundo, porque de pensar en alguien que tenga que cargar de por vida con alguna mancha de las muchas que han acompañado a las dramáticas manchas de la tragedia, tendría que reconocer el presidente que ha hecho todos los méritos para que le acompañe a él, no a otros.

La situación no está para hacer frases ni chistes, y por eso es de celebrar que el diputado de Madrid haya dimitido por tonto, de modo que si el presidente no se ha ido, que podría haberlo hecho, mejor sería que no tuviéramos que aguantarle ocurrencias contra los demás que le cuadran a él mejor que a nadie. Entre la solidaridad con un gobierno que abandona a los ciudadanos y los ciudadanos, Zapatero optó por solidarizarse con los gallegos, sin más mérito que el de aquel que cumple con su papel en democracia. Pero tal vez haya sido demagogo y oportunista en ese empeño, si así lo ve un especialista consumado en oportunismo y demagogia como Aznar, cristiano que detecta fácilmente la mancha en el ojo ajeno mientras una marea negra invade el suyo. Y, por lo visto, lo ciega.

 


Pablo González Mariñas

La Voz de Galicia – 19.12.2002

Palabra de gallego

 

Discrepo de la Unión Europea cuando, en su afán usurero de no soltar un duro para Galicia por lo del Prestige , dice que esta no es una catástrofe natural. Señores de Bruselas y Estrasburgo: nuestra catástrofe es de lo más natural y previsible del mundo. Lo que ocurre es que ustedes vienen poco por aquí y no saben de qué va el asunto. Si llevamos años y años depositando nuestra confianza en una clase política apática, comellona, con pocas ideas y demasiada obediencia debida... lo más natural es que nos pase lo que nos pasa. No tienen ustedes derecho a refugiarse en tecnicismos legales o de partidas presupuestarias para negarnos esa ayuda. Tenemos -cierto es- mucha culpa acumulada, pero por favor no nos vengan con esas ahora que, parece, estamos despertando. Si en Alemania, cuando se desbordaron los ríos, les pagaron, páguennos también a nosotros en esta ocasión, cuando se desborda nuestra conciencia. Se lo devolveremos con creces, como a ustedes les gusta. Palabra de gallego.

 


El Faro de Vigo – 21.12.2002

ETA fuera de nuestras vidas

Julia Navarro

 

El PP no quiere asistir a la manifestación que se celebrará el domingo convocada por el lehendakari Ibarretxe contra ETA. Vienen buscando todo tipo de excusas para justificar su ausencia, eso sí, jaleados por el sector mediático que les apoya. Es curioso, porque los populares no dejan de decir que Ibarretxe y el PNV tienen que condenar clara y tajantemente a ETA, y cuando el lehendakari lo hace convocando una manifestación, entonces desde el PP se hace lo imposible para no asistir y a ser posible reventar la manifestación.

El lema de la manifestación es "ETA fuera de nuestras vidas, ETA kampora", un lema al que no se le puede poner ninguna reserva, porque es asumido por todos los demócratas. Desde filas populares se esgrime que no confían en el lehendakari, que no entienden por qué convoca ahora está manifestación, que puede haber gato encerrado. La respuesta es sencilla: el lehendakari hace política, y por tanto sabe que, amén de intentar sacar adelante su polémico plan, tiene que hacer algún gesto ante la sociedad vasca para dejar claro que también le preocupan las víctimas. Por eso ha convocado la manifestación.

Pero, más allá de los intereses políticos de cada cual, lo que queda, lo que debe de quedar es la movilización de la sociedad vasca contra ETA, y tiene un enorme valor simbólico que el lehendakari y el PNV sean los convocantes, y que se echen a la calle a decir a ETA que salga de la vida de los vascos. Y como los políticos hacen política, los populares lo que no quieren es dar bazas al lehendakari, prefieren la política de confrontación, seguir dividiendo al País Vasco en dos, en nacionalistas y no nacionalistas. Cuando haya más perspectiva histórica sobre este periodo de gobierno del PP, se verá claramente cómo tienen en el "debe" el haber contribuido a ahondar la sima existente en la sociedad vasca entre los nacionalistas y quienes no lo son.

Si el lehendakari no comete ningún error táctico y no mueve ficha de aquí al domingo, el PP quedará en evidencia si no acude a la manifestación del domingo. Como quedan en evidencia algunos socialistas que, a título particular, han decidido que ellos no quieren ir con el PNV a ninguna parte. Hay una parte a la que deberían de ir todos los demócratas juntos: a pedir a ETA que salga de sus vidas y combatirla con toda la fuerza de la ley.

 


   La Razón - domingo 22 de diciembre de 2002

¿Comienza el postfraguismo?

Enrique CURIEL

 

Transcurren las semanas y no parece que el Gobierno y la Xunta estén mostrando capacidad para hacerse con los mandos de la situación, organizar con eficacia la pelea contra el fuel, tranquilizar a las opiniones públicas, diseñar una estrategia económica proporcional a los daños actuales y futuros y ofrecer un camino razonable de salida de la crisis. Consecuencia: el estado de cabreo no desciende y saltan incidentes aquí y allí, que, de momento, no han derivado en algo grave. Pero no juguemos con la suerte. Quiero decir, que los nervios del Partido Popular por los posibles daños electorales que se detectan a pocos meses de las elecciones locales y autonómicas, no se pueden conjurar inyectando presión en todo el sistema recuperando la querencia de los años del ¿váyase señor González!

Es posible que el portavoz socialista, Jesús Caldera, cometiera un error al utilizar parcialmente un documento oficial para poner de relieve la responsabilidad del Gobierno al forzar el alejamiento del buque y convirtiendo un accidente en un desastre. Pero ampararse en tal circunstancia para que el partido del Gobierno abandone el Pleno del Congreso y pida la dimisión de la oposición - el mundo al revés -, sólo se puede comprender teniendo en cuenta el desconcierto que reina en el PP. Resulta especialmente grave el apoyo explícito del Gobierno, que, a través de Javier Arenas, que ocupa el extraño artilugio de ministro y secretario general del PP, amenazó al PSOE con rechazar, a efectos parlamentarios, la condición de Caldera como portavoz del grupo socialista. Se pretende desviar la atención de la opinión pública, embarrar el campo de juego y montar un lío descomunal para huir de la realidad.

Parece confirmarse que los gobiernos de Madrid y Santiago no son conscientes del volumen y el impacto de la crisis en el futuro de Galicia. Carecemos de informes oficiales que evalúen las consecuencias económicas de la marea negra, a medio y largo plazo, y que pueden cambiar el propio perfil de la economía gallega. Desde algún departamento universitario se estima que más del 25 por ciento del PIB gallego, relacionado de forma directa con la pesca de bajura y el marisqueo, está sufriendo un colapso inmediato y completo. El efecto benéfico de la oferta de Marruecos resulta muy limitado porque una buena parte de la flota que faenaba en la costa sahariana ha sido reconvertida o destruida. No resulta exagerado afirmar que la dimensión del desastre ha desbordado a los gobiernos del PP.

Así, tal y como están las cosas, los mínimos reajustes previstos por necesidades electorales para el mes de enero en los ejecutivos de Madrid y de la Xunta, se pueden transformar en auténticas crisis políticas mucho más amplias de lo previsto. Aznar intentará limitar los daños, pero la situación de Francisco Álvarez Cascos, Jaume Matas y Miguel Arias Cañete, responsables, respectivamente, de las carteras de Fomento, Medio Ambiente y Agricultura, Pesca y Alimentación, resulta insostenible. Los tres, incomprensiblemente, estuvieron «desaparecidos en combate» cuando ya se percibía la entidad de la emergencia. Por su parte, el ministro del Interior, Ángel Acebes, del que depende Protección Civil, tampoco se deja ver, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, todavía no sabe si tendrá que pedir en el Parlamento un crédito extraordinario para hacer frente a la situación. ¿Y la Xunta? Pues más de lo mismo. Manuel Fraga deberá pensar en una crisis amplia si quiere recuperar el resuello y solventar los enfrentamientos internos relacionados con el inicio del postfraguismo.

Y por último. Esperemos que nadie caiga en la tentación lamentable de buscar un chivo expiatorio, por ejemplo el Bloque Nacionalista Galego (BNG), para culparle de la tensión en las calles y en la aparición de algún signo de violencia. Dejémonos de bromas y vayamos a lo que importa. ¿Por qué Fraga no habla con Beiras y con Touriño?, ¿no sería razonable hacerlo para constatar que existe comunicación institucional entre el gobierno y la oposición?

 


¿Qué es una corrida?

[Fuente: http://www.sanfermin.com/guia/corrida_inf.html]

 

¿Quién no sabe de qué va una corrida? Pues mucha gente, sobre todo entre el extranjerío anglosajón que esperamos que lea esta guía como un solo hombre. Así que vamos a dar una idea básica del asunto:

Antes de empezar la corrida en sí, salen dos tipos a caballo disfrazados de alguacilillo con penacho y toda la pesca. Dan la vuelta al ruedo en direcciones opuestas. Al cruzarse toda la plaza prorrumpe en un ¡ay!: esta vez tampoco se la han dado; es una gracia sanferminera de toda la vida.

Luego salen a la plaza todos los que van a hacer algo sobre la arena, es el paseíllo: los toreros y sus cuadrillas: banderilleros (los que le pinchan al bicho unos palitos) y peones (los que ayudan al maestro a colocar al toro y están al loro para echarle -nunca mejor dicho- un capote), picadores (a caballo) y las mulillas con los mulilleros, encargados de sacar del ruedo al toro muerto.

A continuación empieza la corrida propiamente dicha: tres toreros lidian seis toros, dos por barba, y salteándose: un torero el primero y el cuarto toros, otro el segundo y el quinto, y el otro el tercero y el sexto.

Cada faena tiene tres partes o "tercios".

En el primer tercio, una vez salido el toro del toril, los peones del maestro le colocan el toro y así puede observar las características del bicho. A continuación lo pican (al bicho, no al maestro): un tipo a caballo le clava al toro una "puya", especie de garrocha con un hierro en la punta. El animal sangra abundantemente y así pierde fuerzas y fiereza. Según el toro sea más o menos guerrero se le pica una vez o más. Después el torero le da unos pases al toro con una capa fucsia y amarilla.

En el segundo tercio vienen las banderillas: unas varas adornadas de rizos de papel con un arpón o anzuelo en la punta. El banderillero del matador (rara vez el propio matador) se los clava por pares sin otra protección que su agilidad y habilidad. Se ponen tres pares.

En el tercer tercio el matador usa ya la muleta roja y amarilla sujeta con una espada de madera que a la hora de matar sustituirá por una de acero. El torero domina al animal con el engaño, y cuando lo juzga conveniente, coloca al toro y lo mata de una estocada en la cruz (en fin, ma o meno).

Una vez muerto el toro, la presidencia decide si otorga al torero los trofeos (vuelta al ruedo, una oreja, dos orejas, dos orejas y rabo). Eso si el torero ha estado bien, si no se le abronca un poco y a esperar que el siguiente esté mejor.

 


ABC – 25.12.2002

El clavo ardiendo de la Nochebuena

M. Martín Ferrand

 

Vistos los derroteros que, ya con brújula electoral, toman nuestros partidos políticos, más nutridos de ambición que de talento, sería un buen asunto industrial la construcción de una gran factoría dispuesta para la fabricación y venta de clavos ardientes. Agarrarse a un clavo ardiendo es, desde hace ya unos meses, la máxima aspiración aparente de unos y otros. El del Gobierno, en el entendimiento clásico de que no hay mejor defensa que un buen ataque, ha desplegado sus efectivos para tratar de envolver al PSOE en chapapote y nos informa que, en la gestión de la crisis del «Prestige», los socialistas se han entregado a «un ejercicio permanente de irresponsabilidad». Incluso Manuel Fraga, más tonante, se ha permitido afirmar, al hilo de la frustrada intentona para formar en el Parlamento europeo una comisión de investigación, que los líderes del PSOE han incurrido en «delito de lesa patria». Es el clavo ardiente en el que agarrarse, desde unos Gobiernos -nacional y regional- que no han estado finos en la gestión de un problema, para transferir a la Oposición parte de la cuota, o la cuota entera, de la responsabilidad que el caso trae consigo.

Los clavos ígneos del PSOE no son distintos. Proceden de la misma ferretería y también andan escasos de punta y cabeza. José Luis Rodríguez Zapatero ha perdido, al agarrarse a ellos, la buena educación que le servía de aval como líder moderado; Jesús Caldera, pobrecillo, se ha dejado en tan estéril causa toda su credibilidad y José Blanco, Dios le ampare, como siempre que trata de rugir termina por maullar.

En ese panorama, la conducta de unos y otros, o de otros y unos, no es edificante, pero tampoco nadie puede dar lo que no tiene. Dado que esta noche es Nochebuena y que esta Navidad no será tan blanca como la que canta Bing Crosby, también me acojo al privilegio del clavo ardiendo. Dado que no siempre se puede dar en el clavo, sirvan los que arden para andarse por las ramas y evitar la dureza de un juicio impropio por su dureza para estas fechas cariñosonas y tiernas.

Nuestra vida política, con los pies metidos en el charco de la situación económica, no brilla en sus mejores momentos. Los partidos nacionalistas amenazan con descoyuntar el resentido cuerpo nacional y los nacionales, sin ideas y en el centro, se limitan al consuelo de observar las debilidades y carencias del contrario. Aunque nos diga Baura que a la felicidad se llega por el amor parece más cierto lo contrario y, en un día con una Noche como la de hoy, parece más sensato llenar el horizonte de clavos ardientes y colgar de ellos nuestras rabias -muchas- y nuestros recelos -demasiados- para perpetuar la hermosa tradición cristiana de la paz para los hombres de buena voluntad. Un hombre no deja de serlo por estar colgado de un clavo ardiendo e, incluso, puede servir de adorno a la Navidad. Felicidades.

 


La Razón – 29.12.2002

Al loro

Pilar Cernuda

 

Para que vayan bien las cosas en la vida hay que estar permanentemente al loro, y en política hay que aplicarse ese cuento incluso cuando se está dormido. Se han cargado mucho las tintas en Jaime Mayor, que ha tenido la decencia pública de disculparse, pedir perdón y hasta pronunciar una frase que no se oye jamás a un profesional ambicioso, «no he estado a la altura», lo que demuestra que tiene una humanidad que le sale por los poros. Pero no se ha dicho apenas nada de la responsabilidad de su grupo, que no estaba al loro ni de broma. Cualquier persona avispada tendría que haberse preguntado por qué los portavoces de IU y EA renunciaban a su turno de palabra, y cualquier parlamentario que estuviera atento a la jugada se habría dado cuenta de que el PNV estaba en ese momento en situación de ganar una importante votación. Y sabiendo la gente del PP, como sabía, que Mayor estaba a punto de llegar, tenía no sólo que haber cubierto el tiempo que le correspondía de uso de la palabra, sino hacer lo indecible para prolongarlo hasta que su presidente apareciera por la puerta. Pero no estaban al loro. Y así les ha ido.

 


EL CAPITÁN MANGOURAS, UN ÁGRAFO DE TOMO Y LOMO,

NO SE PARECE EN NADA A GARCÍA MÁRQUEZ     

Jesús Cacho

El Confidencial.com – 08.01.2003

 

Acabáramos. El diario El País, el más prestigioso de entre los españoles, nos sacó ayer de dudas con una sensacional revelación en torno al capitán Mangouras que arroja luz sobre las tinieblas del Prestige. A cuatro columnas, con honores de gran noticia, el rotativo asegura que “el cuaderno de bitácora omite todos los datos relativos al accidente”.

Vamos, que mientras luchaba contra un temporal de mil pares y una escora de casi 30 grados, tratando de salvar el pellejo, además del barco, Apostolos Mangouras no se dedicó a escribir sus impresiones en el cuaderno de navegación o de bitácora, como ustedes quieran, con lo bonito que hubiera quedado imitar, en plena tempestad, a García Márquez o cualquier otro afamado escribidor capaz de ponerse a tocar la lira en el fragor de la batalla.

De lo cual se infiere que este Mangouras, además de un ágrafo impenitente, es un desconsiderado que nos ha privado de unas hermosas páginas llenas de lirismo en torno a la belleza de la tragedia. La rosa y la espina. Seguro que es eso lo que El País echa de menos en el cuaderno de bitácora del Prestige, porque imaginar que en esas páginas -donde los oficiales apuntan situación, rumbo, estado de la mar, etcétera, al final de sus guardias- está la clave de lo ocurrido es creer en las meigas, esperar un milagro o no tener ni idea de lo que es no ya un barco, que también, sino un simple cuaderno de navegación.

Que ahí le duele. Y es que de esta tragedia está escribiendo gente que no ha pisado en su vida la cubierta de un barco. Y así sale lo que sale. “Expertos marítimos consultados por El País ven anómalo este vacío documental” (sic). Como si se tratara de la caja negra de un Concorde. También se dice -o se sugiere- que Mangouras ha podido destruir pruebas. Pero, ¿qué documentación lleva un mercante a bordo? ¿Los papeles secretos del Pentágono? ¿Saben estos señores lo que es un barco? Desde luego, cualquier cosa menos una oficina.

Como es normal, el cuaderno de navegación se cumplimenta hasta el mismo momento del accidente, porque a partir de entonces Mangouras tiene cosas más importantes que hacer, tal que salvar a tripulación, barco y carga, y no está para ponerse a escribir tragedias griegas, que para eso se bastan y sobran los novelistas de El País.

Es hasta cierto punto normal que el Gobierno, después de varias semanas de silencio en torno al capitán del Prestige, haya decidido ponerlo de nuevo en la picota como el gran responsable del desastre, el gran malvado. El Ejecutivo trata de lavar las culpas de su incompetencia en las espaldas del marino griego.

Al Prestige lo hundieron los errores del Gobierno español, deseoso, siguiendo la doctrina del director general de la Marina Mercante, López Sors, de quitarse el problema de encima y sacar la mierda fuera de casa en lugar de depositarla en el cubo de la basura. Y como esa es una realidad que tarde o temprano acabará por imponerse, se trata de cargar las tintas sobre Mangouras. Lo triste del caso es que la oposición (patético oírles hablar de los “delincuentes del mar”), y la organización del señor Polanco, le secunden en el empeño.