La entonación y el ritmo en español

© Justo Fernández López


 

El romance ist die typische spanische Dichtungsform ohne Strophen mit achtsilbigen Versen und Assonanz in den geraden Versen. Der 8-Silber (octosílabo) ist der beliebteste und meistverbreitete Vers der Spanier und gilt daher als ihr Nationalvers. Als lateinische Grundlage kommt der tochäische Tetrameter (- È - È - È - È) in Betracht – für den gesanglichen Vortrag bestimmt. Die Forscher haben auch für die spanische Prosa ein Hinneigen zum 8-Silber-Rhythmus nachgewiesen, das den octosílabo als metro más connatural al idioma (R. Menéndez Pidal) erscheinen lässt.

 

El español habla en romance con una naturalidad absoluta, en versos de ocho sílabas ... Por eso los romances de ciego eran facilísimos de hacer para los ciegos. [C. J. Cela]

 

Moneda que está en la mano

quizás se deba guardar;

pero lo que está en el alma,

se pierde si no se da.

[Proverbio]

Si la madrecita mía

supiera qué estoy pasando,

con lágrimas en los ojos

la calle fuera regando.

[Malagueña]

 

-Ayer era rey de España,

hoy no lo soy de una villa;

ayer villas y castillos,

hoy ninguno poseía;

ayer tenía criados,

hoy ninguna me servía,

hoy no tengo una almena

que pueda decir que es mía.

¡Desdichada fue la hora,

desdichado fue aquel día

en que nací y heredé

la tan grande señoría,

pues lo había de perder

todo junto y en un día!

¡Oh muerte! ¿por qué no vienes

y llevas esta alma mía

de aqueste cuerpo mezquino,

pues te lo agradecería.

 

[Romance del rey Don Rodrigo

– cómo perdió a España]

 

Antonio Torres Heredia,

hijo y nieto de Camborios,

con una vara de mimbre

va a Sevilla a ver los toros.

Moreno de verde luna,

anda despacio y garboso.

Sus empavonados bucles

le brillan entre los ojos.

A la mitad del camino

cortó limones redondos,

y los fue tirando al agua

hasta que la puso de oro.

Y a la mitad del camino,

bajo las ramas de un olmo,

guardia civil caminera

lo llevó codo con codo.

[F. García Lorca: Romancero gitano]

  

Trabalenguas

                        

§        Si Simón no sazona su salsa con sal le sale sosa la salsa a Sansón.

§        Tres  tristes tigres tragan trigo en un trigal.

§         En cielo está enladrillado, ¿quién lo desenladrillará? El desenladrillador que lo desenladrille buen desenladrillador será.

§         El masoquista pontificio con cilicio se queja de vicio.

 

Marcha triunfal  

de Rubén Darío (1867-1916)

¡Ya viene el cortejo!

¡Ya viene el cortejo!  Ya se oyen los claros clarines.

¡La espada se anuncia con vivo reflejo;

ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!

 

Ya pasa debajo los arcos ornados –de blancas Minervas y Martes,

los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas,

la gloria solemne de los estandartes,

llevados por manos robustas de heroicos atletas.

Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros,

los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra,

los cascos que hieren la tierra,

y los timbaleros

que el paso acompasan con ritmos marciales.

 

¡Tal pasan los fieros guerreros

debajo los arcos triunfalesl!

 

Los claros clarines de pronto levantan sus sones,

su canto sonoro,

su cálido coro,

que envuelve en un trueno de oro

la augusta soberbia  de los pabellones.

Él dice la lucha, la herida venganza,

las ásperas crines,

los rudos penachos, la pica, la lanza,

la sangre que riega de heroicos carmines

la tierra,

los negros mastines

que azuza la muerte, que rige la guerra.

Los áureos sonidos

anuncian el advenimiento

triunfal de la Gloria;

dejando el picacho que guarda sus nidos,

tendiendo sus alas enormes al viento,

los cóndores llegan. ¡Llegó la victoria!

Ya pasa el cortejo.

Señala el abuelo los héroes al niño

–ved cómo la barba del viejo

los bucles de oro circundan de armiño–.

Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,

y bajo los pórticos, vense sus rostros de rosa;

y la más hermosa

sonríe al más fiero de los vencedores.

 

¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera!

¡Honor al herido y honor a los fieles

soldados que muerte encontraron por mano extranjera!

¡Clarines! ¡Laureles!

 

Las nobles espadas de tiempos gloriosos,

desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros

–las viejas espadas de los granaderos más fuertes que osos,

hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros–.

Las trompas guerreras resuenan;

de voces los aires se llenan ...

 

-A aquellas antiguas espadas,

a aquellos ilustres aceros,

que encarnan las glorias pasadas;...

al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas,

y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros;

al que ama la insignia del suelo materno;

al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano,

los soles del rojo verano,

las nieves y vientos del gélido invierno,

la noche, la escarcha

y el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,

saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marcha

triunfal ...