Los tiempos narrativos ▪ Corrige las faltas

Vergangenheitszeiten - Fehlerkorrektur

© Justo Fernández López


 

La carrera de Río de Janeiro

 

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El corredor fue por la pista con todos los otros. Era la tarde de la gran carrera. La pista donde fueron a correr estaba al lado de la playa, pero hizo un calor increíble y los atletas no supieron si podrían correr la milla en menos de cuatro minutos. Aunque todos ya lo hicieron en otras competencias, este calor presentaba un problema nuevo. Los atletas tomaban sus posiciones, se agachaban y esperaban. El silencio estuvo lleno de tensión. De repente se oyó el estampido de la pistola y los corredores saltaron hacia adelante. Hubo muchas personas a los dos lados de la pista animando a los corredores. Al llegar a los 1500 metros, uno de los corredores empezó a alejarse de los otros. A pesar del calor y la humedad, parecía que voló. Allí estaba la cinta que marcó el final. Se lanzaba hacia ella y levantaba las manos en señal de triunfo. Había acabado en tres minutos cincuenta y cuatro segundos. El que le seguía cruzaba la línea en tres minutos y cincuenta y siete segundos. Así terminaba la primera milla de la carrera de Río de Janeiro.

 


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Ahorcaron en Toledo

a un facineroso, quien

antes de ser ahorcado

pedía beber  vino tinto.

Cogía el jarro y probaba el vino

y al momento lo escupía:

"Yo de este vino no bebo,

es malo para el riñón"

·

En tiempos de las bárbaras naciones

colgaron de las cruces a los ladrones.

Más ahora, en el siglo de las luces,

del pecho del ladrón cuelgan las cruces.

·

Aquí Sagasta reposa.

¡En su vida hacía otra cosa!

[Epitafio en la tumba de un político]

 


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La carrera de Río de Janeiro

 

El corredor iba por la pista con todos los otros. Era la tarde de la gran carrera. La pista donde iban a correr estaba al lado de la playa, pero hacía un calor increíble y los atletas no sabían si podrían correr la milla en menos de cuatro minutos. Aunque todos ya lo habían hecho en otras competencias, este calor presentaba un problema nuevo. Los atletas tomaron sus posiciones, se agacharon y esperaron. El silencio estaba lleno de tensión. De repente se oyó el estampido de la pistola y los corredores saltaron hacia adelante. Había muchas personas a los dos lados de la pista animando a los corredores. Al llegar a los 1500 metros, uno de los corredores empezó a alejarse de los otros. A pesar del calor y la humedad, parecía que volaba. Allí estaba la cinta que marcaba el final. Se lanzó hacia ella y levantó las manos en señal de triunfo. Había acabado en tres minutos cincuenta y cuatro segundos. El que le seguía cruzaba la línea en tres minutos y cincuenta y siete segundos. Así terminó la primera milla de la carrera de Río de Janeiro.

 


Poesías > Clave

 

Ahorcaban en Toledo

a un facineroso, quien

antes de ser ahorcado

pidió beber  vino tinto.

Cogió el jarro y probó el vino

y al momento lo escupió:

"Yo de este vino no bebo,

es malo para el riñón"

·

En tiempos de las bárbaras naciones

colgaban de las cruces a los ladrones.

Más ahora, en el siglo de las luces,

del pecho del ladrón cuelgan las cruces.

·

Aquí Sagasta reposa.

¡En su vida hizo otra cosa!

[Epitafio en la tumba de un político]