COLECTIVOS ▪ KOLLEKTIVSUFFIXE

© Justo Fernández López


Ejemplos

 

[Fuente: Coste, J./Redonde, A.:

Syntaxe de l’espagnol moderne.

Paris: Sedes, 1965, S. 63-69]

 

 -aje, - ajes

 

[1]            Las plantas enredaderas trepaban por las pareces y formaban tupido cortinaje en las ventanas del primer piso. [Juan Valera]

[2]            A su lado, hallábase la Madre que le contemplaba de rodillas con las manos juntas; su ropaje parecía de nubes, sus arracadas parecían de fuego. [Valle Inclán]

[3]            Castaños, castaños cubriendo con su pompa densa todas las laderas. Robles, sauces, laureles, pinedas, pomares, hayedos, un boscaje sin fin. [Ortega]

[4]            Me arrebató el arma y corrió en auxilio de Hinojosa, que se derrengaba sobre el barandaje del puente.

[5]            Es un viento húmedo, fresco, deshuesado, mórbido, que levanta en el mar un oleaje picado y molesto para las embarcaciones pequeñas.

[6]            Ilu, sentada en un rincón, parecía contemplar incansablemente el cofre de herrajes alzado del suelo por una tarimilla.

[7]            Una cama de hierro esmaltada en azul, como las sillas y la mesa, y un pequeño altar, hecho como el tocador de Heidi, con una tabla cubierta con unas faldas, constituía el moblaje.

 

 -erío, -ería

 

[8]            La playa se fue transformando en campo exclusivo de la chiquillería en vacaciones.

[9]            Contempló los cuadros - bastante audaces, por cierto - y finalmente se detuvo ante las estanterías de los libros.

[10]       A don Jenaro le alarmaba cada vez más el enorme griterío que llegaba hasta la sacristía de su iglesia.

[11]       Contemplaba asombrado el estallido de los cohetes sobre el caserío del pueblo.

[12]       Le contaron que se juntaba allí toda la pajarería y alegraba las tardes piando y volando en espirales, por entre las ramas del olmo, sin salirse.

[13]       Veíanse los balcones negros de gentío y la calzada sólo visible a trechos bajo el  hormigueo de la muchedumbre.

[14]       Con ese dinero me hubiera corrido varias juergas con el mejor mujerío de Madrid; y todavía me hubiera sobrado tiempo para escribir medio libro de poemas.

 

 -ado, -ada

 

[15]       Era la pomarada un campo vasto donde los árboles estaban tan espesos que el sol no consentía introducir en él algunos delgados rayos.

[16]       Algunas luces - muy pocas - titilaban débilmente como luciérnagas amarillentas, a través del arbolado.

[17]       Había fosos, trincheras, alambradas y cráteres de obuses.

 

 -edo, -eda

 

[18]       Los castañedos, robledales y pomares se extendían sembrados por el ancho valle.

[19]       Desde los hayedos del monte, bajó como los lobos al ponerse el sol.

[20]       A paso largo fui a unos viñedos limítrofes con la granja, en los que se veía una cuadrilla de jornaleros.

[21]       En este barrio de la ciudad nueva donde Alfonso vivía, las calles anchas, las alamedas frondosas despiertan la sensación de un pueblo joven.

[22]       Urbano y Simona cruzaron de paso el jardín y desembocaron en las arboledas de frutales.

[23]       A esta olmeda que se abre a la salida de la vieja ciudad no llega el rumor rítmico y ronco del oleaje.

[24]       Las nieblas avanzaban, corrían por entre los árboles desnudos, cuyo ramaje parecía una humareda.

[25]       El caballo trota y levanta una polvareda amarilla en su torno.

 

 -al, -ar

 

[26]       El río formaba islas y arenales, y río arriba se alcanzaban a ver las montañas.

[27]       Una nube de abejas voló sobre nuestras cabezas en dirección al colmenar.

[28]       Elósegui se desvió por el sendero de la izquierda, que llevaba al palomar y a las cocheras.

[29]       En el pajar del tío Lucas se veía luz, una luz de linterna que se movía cautelosamente. 

[30]       En un melonar pesé con la mano sandías redondas, crujientes, de piel oscura, y melones listados de verde y blanco.

[31]       En toda la barraca no había más que un objeto nuevo: la larga caña que el maestro tenía tras la puerta, y que renovaba cada dos días en el cañar vecino. [V. Blasco Ibáñez]

[32]       Y se pasó también aquel invierno en que Alfanhuí iba con sus bueyes al retamar.

[33]       Plantó un fresal; mejoró los melocotones y duraznos y redujo el patatal a lo preciso para el consumo de la casa.

[34]       Dejé la carretera y seguí un estrecho camino entre los trigales.

[35]       Se sentaron en un piedra que marcaba el lindazo entre dos maizales.

[36]       Ya no quedaban casas, sino un campo desierto lleno de zarzales recién quemados.

[37]       Los castañares de Sopeña habían desaparecido casi totalmente.

[38]       Desfilaban a nuestro lado solemnes encinares, henchidos de reposo.

[39]       Desde muy alto bajaba apresuradamente el pinar viejo y rumoroso.

[40]       La luz se deshacía sobre los olivares, viñedos, jarales y tierras de labor de lo hondo del valle.

[41]       En el inmenso valle se veían los naranjales como un oleaje aterciopelado.

[42]       Martín apresuró el paso. Empezaba a creer que el alcornocal estaba embrujado.

 

 -era, -eras

 

[43]       Dentro del recinto había praderíos donde pastaba un gran rebaño de vacas berrendas, gallineros, conejeras, colmenares.

[44]       La niña llegó sudorosa. -Que madre se cayó de la manojera ... Que se muere ... Que vayas.

[45]       Se acercaron a otra pecera más amplia, poblada por infinitos pececillos que se agrupaban o desagrupaban nerviosamente.

[46]       Antes de salir al camino real, cruzaron junto a una chopera.

[47]       Pensaba en Roque, le envidiaba su huerto, su casa en la vaguada, sus tomateras alineadas y en flor.

 

 -ena, -enas

 

[48]       Docenas de mujeres hacían cola en la fuente, con cántaros, bombonas y garrafas.

[49]       Desde hacía doce años, a la entrada del estío, don Leoncio, con su mujer, su hijo y don Cástulo, pasaban una quincena en el balneario sulfuroso de Fuenfermosa.

[50]       Más atrás seguían hasta una veintena de individuos.

[51]       En el ángulo sur, mirando al mar, se extendía lo que una treintena de años antes debió de ser una magnífica terraza, cubierta ahora de hierbas y malezas.

[52]       Éste había dejado atrás la cuarentena hacía bastantes años, con lo que debía rayar en lso cincuenta y pico.

[53]       Llegó, sofocada, la señora del juez, quejándose de que su marido no estuviera de vuelta para la novena de Santa Olegaria.

[54]       Todos eran efímeros y transitorios, y a la vuelta de la cien años no quedaría rastro de ellos. Como ahora no quedaba rastro de los que les habían precedido en una centena de años. [M. Delibes]

[55]       Centenares de cuevas, con las fachadas blanqueadas o pintadas de colores se abrían unas sobre otras.

 

 -amento, -amenta

 

[56]       Al fondo había varias mesas de madera, y en la pared una cabeza de toro disecada, con los ojos de vidrio y la cornamenta retorcida.

[57]       Sobre la pared se enramaban las cornamentas de los ciervos.

[58]       En las paredes resquebrajadas y tambaleantes los huecos de los balcones y ventanas mostraban la renegrida osamenta. ¡Todo lo que quedaba del palacio!

[59]       La mujer, más diestra, y con el amplio biombo de su faldamenta, vuelta de espaldas a nosotros, ocultaba el hecho.

[60]       Sólo de tiempo en tiempo alguna ráfaga cálida pasaba entre las jarcias y hacía flamear el velamen.