© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

El proverbio A Dios rogando y con el mazo dando significa:

¿que a la vez que orar para que Dios te asista no has de dejar de arrimar el hombro o

bien que mucho rezar y luego vas haciendo la vida imposible a los demás? 

¿O ambas definiciones son válidas? 

No confíes solo en la ayuda divina, tú tienes que poner también mucho de tu parte. Ayúdate y Dios te ayudará. Hay otro proverbio que dice

¡Ayúdate y ayudarte he!

La postura del diligente que primero pone su esfuerzo y luego confía en la ayuda de Dios se refleja en el proverbio Al que madruga Dios le ayuda. La postura contraria del que siempre encuentra una excusa para no esforzarse se refleja en otro proverbio contrario que dice No por mucho madrugar amanece más temprano.

La primera acepción del vocablo mazo es ‘martillo grande de madera’. El que haya nacido en el campo sabe lo que es trabajar con un mazo (en la ciudad se conoce más el martillo eléctrico con el que se roturan las calles). Es muy difícil pegar a la gente con un mazo, que no es tan manejable como un bate de béisbol. La cuarta acepción de la palabra mazo es ‘hombre molesto, fastidioso y pesado’ (como un mazo).

Cuando hablamos de que alguien ha sido víctima de un revés inesperado del destino, o le ha sucedido algo que no esperaba, decimos que ha sido para él un mazazo, como un golpe venido de arriba.

Por cierto, rogar a Dios es pedirle ayuda y no simplemente rezarle, de modo que es muy difícil que alguien invoque a Dios para que le ayude a ir por ahí “haciendo la vida imposible a los demás”.

La idea implícita en la interpretación negativa del proverbio que comentamos es que hay gente rezadora y muy religiosa, cuya fe no se refleja precisamente en un especial amor al prójimo, segundo gran mandamiento según Jesucristo:

Los fariseos, oyendo que había hecho enmudecer a los saduceos, se juntaron en torno de Él, y le preguntó uno de ellos, doctor, tentándole: Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley? Él le dijo: Amará al señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo, semejante a este, es: Amarás al prójimo como a ti mismo. De estos dos preceptos penden toda la Ley y los Profetas. (Mt 34-40).

No se me ocurre ningún proverbio español que exprese la idea del proverbio alemán

Der Mund betet und die Hand tötet.

La boca reza y la mano mata.

Con la boca rezando y con la mano matando.

Hay en español algunas expresiones parecidas:

No por mucho rezar se es mejor persona.

No por mucho rezar se es más cristiano.

No por mucho rezar se es santo más temprano.

En alemán hay varios proverbios que resumen la idea de que nada se consigue sin esfuerzo propio:

Besser ackern und düngen als beten und singen.

Mejor labrar y abonar el campo que rezar y cantar.

Willst du nicht arbeiten, so hilft dir kein Beten.

Si no quieres trabajar de nada te vale rezar.