Fonética alemana – Rasgo fonosintáctico Knacklautgolpe de glotis

Sonidos agrupados en español <> Golpe de glotis en alemán

© Justo Fernández López


 

Un rasgo fonosintáctico de las lenguas anglosajona y germánica es la oclusión laríngea (inglés Laryngeal stop) u oclusión glotal, que consiste en una cerrazón de la glotis, seguida de un relajamiento, produciendo un sonido sordo, fuerte, no aspirado. Es el llamado, en inglés, glottal stop o glottal catch; en francés, coup de glotte, y en alemán, Kehlkopfverschlusslaut o Knacklaut, representado en el por el signo [ʔ] en el Alfabeto Fonético Internacional (AFI en español, IPA en inglés, API en francés). Aparece en la vocal inicial acentuada alemana; alguna vez, in inglés, entre vocales (extra-ordinary); en danés, donde la oclusión glotal es distintiva y recibe el nombre de stød; en árabe, etc.

Como rasgo fonosintáctico propio del español y de las lenguas románicas hay que destacar la facilidad de entrelazamiento y unión que existe entre sus vocablos. Mientras que las lenguas anglosajona y germánica tienden a delimitar las palabras, a trazar unas fronteras lexemáticas por medio de varios recursos fonéticos –golpe de glotis en las vocales iniciales, aspiración de las oclusivas sordas iniciales, ensordecimiento de las oclusivas sonoras iniciales, etcétera–, la cadena habla española es una verdadera concatenación de vocablos sin que se produzca entre ellos ningún artificio fonético que los separe, a excepción, claro está, de la pausa.

El español no señala fonéticamente el comienzo de una palabra, no delimita fonéticamente las palabras como hace el alemán con el golpe de glotis o Knacklaut [ʔ], sobre todo el alemán del norte. Por ejemplo, la oración Arrebataron las hojas a los árboles se pronuncia en español sin pausa alguna, sin delimitación fonética entre las palabras que componen la oración: la-sho-ja-sa-lo-sár-bo-les. La pronunciación alemana de esta frase sonaría así: [ʔrreβataron las ʔɔxas ʔalos ʔarβoles].

«Los hablantes anglosajones [y alemanes] habrán de tener especial cuidado en la emisión de las vocales iniciales sobre todo, y que como el inglés posee la característica fonética del golpe de glotis, hace que en su pronunciación española de las palabras que poseen una vocal inicial, anteceda a esta un golpe de glotis bastante acusado que deberán suprimir.

En un ejemplo, como [losómbresónamáβles] los hombres son amables, la tendencia general del anglohablante es la de realizar esta expresión de la siguiente manera [losʔómbressónʔamáβles] –señalamos por el signo [ʔ] el golpe de glotis– intercalando un golpe de glotis entre el final del sonido anterior y la vocal inicial de la palabra siguiente, que no debe existir.» [Quilis, A. / Fernández, J. A.: Curso de fonética y fonología españolas. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1992, § 13.3]

«En español, los sonidos comprendidos dentro de un mismo grupo fónico, entre dos pausas sucesivas de la articulación, cualquiera que sea el número de palabras de que conste dicho grupo, aparecen en la pronunciación tan íntima y estrechamente enlazados entre sí como los sonidos que componen una misma palabra. Este enlace de los sonidos, ya sea considerado en la palabra aislada, o ya en el grupo fónico, da lugar en español a importantes modificaciones fonéticas.

Cuando dentro de una misma palabra o grupo fónico aparecen juntas dos o más vocales sucesivas, lo primero que importa saber es si estas vocales se han de pronunciar en sílabas distintas, o si todas o algunas de ellas han de agruparse en una sola sílaba. Aun en el caso de que cada vocal forme por sí misma una sola sílaba, el paso de una vocal a otra vocal inmediata se hace siempre en español gradualmente y sin interrupción de sonoridad. Las cuerdas vocales, desde el principio al fin de todo grupo vocálico, y sin perjuicio de las modificaciones de tono, intensidad, etc., que dentro de él sean necesarias, mantienen su movimiento vibratorio de una manera continua, siendo a veces perceptible, en pronunciación lenta, el timbre especial que corresponde a cada uno de los tiempos de la transición que efectúan los órganos para pasar de una vocal a otra.

Como es sabido, esto no ocurre del mismo modo en todos los idiomas. En lenguas anglosajonas, y sobre todo en alemán, el enlace de la vocal final de una palabra con la vocal inicial de la palabra siguiente, o de dos vocales de una misma palabra, como en alemán The ater, be erben, ge eignet, etc., va impedido por la oclusión laríngea que se hace de ordinario ante la segunda vocal separándola bruscamente de la anterior. En la pronunciación española, por el contrario, se enlazan las vocales sin corte ni separación de la sonoridad vocálica, pasando suave y gradualmente de uno a otro sonido tanto en grupos interiores de palabra, beodo, poeta, maestra, suave, zahúrda, mohíno, como entre palabras enlazadas, de oro, lo echa, a esta, su ave, la una, lo hizo, etc.

La pronunciación española tiende, preferentemente, a convertir, siempre que es posible, todo conjunto de vocales en un grupo monosilábico.» [Navarro Tomás, T.: Manual de pronunciación española. Madrid: Publicaciones de la Revista de Filología Española Núm. III, Madrid, 1968, § 133-135]

«Una diferencia entre la vocal española y la inglesa se produce tanto en su rama intensiva como distensiva, esto es, en su parte inicial y final.

El comienzo de la vocal inglesa se realiza bruscamente a causa de una entrada en vibración muy rápida de las cuerdas vocales: desde una posición de reposo pasan inmediatamente al régimen normal de vibraciones. Esto hace que se perciba un pequeño ruido glotal al principio de una emisión vocálica, conocido por el nombre de golpe de glotis [ʔ], y el fenómeno, por ataque vocálico duro.

En la vocal española las cuerdas vocales se aproximan lentamente, y entran despacio en vibración. Por lo tanto, el golpe de glotis está totalmente ausente de nuestro sistema vocálico, que se caracteriza precisamente por la posesión de un ataque vocálico suave.

El final de la vocal inglesa no es tan rápido tampoco como el de la española: en aquella, la glotis va dejando de vibrar paulatinamente, dando la sensación de una vocal demasiado larga al oído español. El final de la vocal española, por el contrario, es rápido, cortante, seco. Justamente el comienzo de la vocal inglesa es análogo al final de la vocal española, mientras que el final de la vocal inglesa es similar al principio de la vocal española.» [Quilis, A. / Fernández, J. A.: Curso de fonética y fonología españolas. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1992, § 5.8.2]