ADJETIVOS DE GRADO EXTREMO

© Justo Fernández López


 

Adjetivos elativos y los adverbios de grado

La mayor parte de los adjetivos calificativos son graduables, a menos que expresen el grado extremo de alguna propiedad. Se llama comúnmente elativos léxicos a los adjetivos de grado extremo que no manifiestan esta propiedad en su estructura morfológica, es decir, a los que denotan tales significados en función de su propia naturaleza léxica. Como

abominable, atroz, brutal, colosal, delicioso, enorme, espantoso, espléndido, excelente, excelso, eximio, exquisito, extraordinario, fabuloso, fundamental, gélido, helado, horroroso, increíble, ínfimo, inmaculado, inmenso, insignificante, magnífico, maravilloso, máximo, mínimo, minúsculo, monstruoso, perverso, precioso, sensacional, supremo, terrible, tórrido, tremendo.

En general, los adjetivos elativos tienden a rechazar los adverbios de grado, lo que se explica porque esa combinación daría lugar a expresiones redundantes o contradictorias.

Sin embargo, los adjetivos de grado extremo pueden hacerse compatibles con los adverbios comparativos, como en

tan colosal como…, menos delicioso que…,

o admitir construcciones superlativas:

el más terrible pronóstico, el más abominable ogro, el más mínimo esfuerzo.

El adjetivo esencial suele rechazar los cuantificadores de grado (muy esencial), pero las construcciones comparativas pueden admitirlo:

Estas son las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad.

Los adjetivos de grado extremo muestran cierta tendencia a perder su valor elativo para denotar cualidades evaluables en grados diversos. Los adjetivos elativos léxicos admiten a veces construcciones superlativas, sobre todo las formadas con más, como en

el más mínimo esfuerzo,

el más abominable ogro,

el más insignificante de los pensamientos.

Es distinto el comportamiento de los adjetivos elativos con muy, poco, bastante y otros cuantificadores evaluativos y con los cuantificado comparativos. Con los comparativos y superlativos se contrasta la propiedad expresada por el adjetivo elativo en dos o más individuos que la poseen en grado diferente, o que no la poseen. Mientras que la mera cuantificación de grado intensifica una cualidad que ya se presenta léxicamente en su intensidad máxima:

el más maravilloso verso de Yeats

no implica que todos los versos de este poeta sean maravillosos, sino que el verso de que se habla presenta dicha propiedad en un grado muy alto.

En la lengua rural de muchos países hispanoamericanos se documentan comparativos léxicos combinados con los sintácticos. Se recomienda evitar expresiones como Esto es más mejor que aquello (por Esto es mejor que aquello) o Lo más mejor de todo (por Lo mejor de todo).

Muchos adjetivos elativos rechazan los adverbios de grado muy, poco o bastante, pero admiten, sin embargo, el adverbio exclamativo qué:

¡qué magnífica labor has hecho!

¡qué maravilloso cuadro!

¡qué espléndido verso!

¡qué estupendas historias!

La expresión qué maravilloso resulta natural, mientras que se percibe como redundante muy maravilloso. ¡Qué magnífica actriz! es análogo al de ¡Qué actriz tan magnífica!

Menos frecuente, pero no imposible, es que los adjetivos elativos  admitan adverbios de grado:

su hijo es muy tremendo,

tocaba unas piezas muy preciosas,

unas fotos bastante espantosas,

una diferencia muy insignificante,

algo muy maravilloso,

una comida muy deliciosa.

En ocasiones, estos adjetivos cuantificados cambian de sentido. Espléndido admite adverbios de grado cuando significa ‘generoso’:

te lo agradezco mucho, eres muy espléndido, muy generoso;

pero suelen rechazarlos cuando significa ‘magnifico, excelente’. Lo mismo ocurre con extraordinario, que admite adverbios de grado solo cuando significa ‘raro, infrecuente’:

no dejaba de ser bastante extraordinario que...

no es nada muy extraordinario.

No suelen construirse con muy, bastante y otros cuantificadores evaluativos cuando tiene sentido ponderativo y significa ‘magnífico, excepcional’.

También expresan el grado máximo de alguna propiedad ciertos adjetivos que forman solidaridades léxicas:

calor sofocante, condiciones leoninas, craso error, cuestión capital, deseo ferviente, diferencia abismal, error garrafal, fe ciega, frío polar, hambre canina, ignorancia supina, miedo cerval, momento crucial, negativa rotunda, odio visceral, pingües beneficios, precio astronómico.

La mayor parte de estos adjetivos rechazan los adverbios de grado, pero varios de ellos aceptan otros como absolutamente o enteramente,

eso es absolutamente increíble,

que tienen carácter enfático en lugar de gradativo.

Los superlativos absolutos y los adverbios de grado

Los adjetivos elativos léxicos rechazan el sufijo –ísimo. No obstante, al lado de adjetivos anómalos morfológicamente como *extraordinarísimo, *descomunalísimo, *enormísimo o *insignificantísimo, se registran forman como excelentísimo, deliciosísimo, preciosísimo, tremendísimo o perversísimo, entre otros similares. Cuando se usan en la lengua coloquial, se percibe a veces en estas expresiones cierto sentido irónico o humorístico que no siempre se detecta en los textos antiguos o modernos:

Ha educado su corazón y su mente con arte maravillosísimo igual al de los santos.

Los superlativos absolutos formados con los sufijos - ísimo / -ísima, -érrimo / -érrima y os prefijos de grado extremo (re-, requete-, super-, hiper-, mega- o ultra-) se comportan también como adjetivos de grado extremo y tienden a rechazar los adverbios de grado porque esa combinación daría lugar a expresiones redundantes o contradictorias. Así excelente equivale, aproximadamente, a ‘muy bueno’, mientras que *muy excelente es redundante y *poco excelente, contradictorio.

Son frecuentes en el habla coloquial, aunque no son exclusivos de ella, los adjetivos o participios en uso adjetivo, que sin ser elativos, no suelen ser tampoco graduables. Se refieren a propiedades o estados que los hablantes suelen conceptuar como absolutos: solterísimo, casadísimo, muertísimo, rechazadísimo. La búsqueda del efecto cómico o irónico en los derivados en –ísimo a partir de bases léxicas que no admiten gradación es un rasgo característico de la lengua literaria:

El director, casadísimo; sus dos asistentes igual.

Estaba muerto, bien muerto, muertísimo.

También se usan los adjetivos en –ísimo en las respuestas enfáticas:

–¿Es secreto? –Secretísimo.

Asimismo, los derivados en –ísimo a partir de adjetivos ordinales (no graduables): primerísimo, ultísimo, y los formados a partir de bases nominales: campeonísimo, generalísimo o hermanísimo, cuñadísimo.

Los sufijos afectivos puede expresar cuantificación de grado. El adjetivo pequeñito posee sentido afectivo, como otros muchos diminutivos, lo que no impide que signifique ‘muy pequeño’.

Los adjetivos comparativos no admiten adverbios de grado, pero sí aceptan diminutivos restringidos:

con lo mejorcito,

ya estás mayorcito.

[Fuente: RAE – NGLE 2009, § 13.3 y NGLE-Manual 2010, § 13.2.3]