ARTIKEL VOR EIGENNAMEN

El artículo ante nombres propios

© Justo Fernández López


 

Ante nombres propios de persona

 

El artículo no se usa normalmente ante nombre propio de persona; pero en el lenguaje popular, sobre todo rústico, suelen llevarlo los nombres de pila: el Andrés, la Juana. Este uso se ha calificado de familiar o coloquial: la María, el Antonio. Más generalizado está el uso del artículo definido con apellidos de mujer: la Garbo, la Callas, la Thatcher.

Artículo definido + nombre propio + complemento(s): Se usa el artículo determinado ante nombres de pila cuando se les añade complementos restrictivos:

ya no es el Miguel que yo conocí, ha cambiado mucho;

no es el Pedro que yo conocía de joven, está muy aviejado;

el Hans que conocí en Berlín; la Margarita que conocimos vivíamos en Stuttgart;

el José Luis que me presentaste el otro día.

El complemento permite asociar al nombre propio una interpretación ‘denominativa’: el Sanz que nos atendió; ‘identificativa’: el Pablito de mi juventud; o ‘predicativa’ (metafórica): el Marco Polo de nuestros días.

El nombre propio se puede usar con cuantificador indefinido (en plural) o con artículo indefinido:

tengo un Ahmed en mi grupo de alumnos;

no sé de qué Marisa hablas, conozco a varias Marisas;

¿no hay Enriques en la lista?; se cree un Delibes.

También se ha dado este uso en el lenguaje forense, no solo en nombres de pila, sino en apellidos: el García.

En el uso culto, admiten artículo algunos apellidos de artistas o escritores italianos: el Petrarca, el Correggio (por Dante). Los apellidos de mujeres escritoras o artistas, de cualquier nacionalidad que sean, es frecuente que vayan precedidos de artículo: la Avellaneda, la Pardo Bazán, la Callas; pero abunda más en personas de otras épocas.

Cuando un nombre propio de persona (nombre de pila o apellido) se usa en sentido genérico, admite el artículo:

La dinastía de los Borbones;

Felicita a todos los Pepes de la casa.

También va necesariamente con el artículo cuando le acompaña un adjetivo calificativo: la gran Semíramis, el Mozar español.

Esta última norma también es válida para los nombres geográficos: la Andalucía oriental, la España de la posguerra.

 

Uso del artículo ante topónimos o nombres de comarcas, ríos, montes, etc.

 

“Ciertos topónimos incorporan el artículo como parte fija e indisociable del nombre propio, como ocurre en El Cairo, La Habana, La Paz, Las Palmas o El Salvador. Muchos nombres de países, y el de algunos continentes, pueden emplearse con o sin artículo, como es el caso de (el) Afganistán, (el) África, (la) Argentina, (el) Asia, (el) Brasil, (el) Camerún, (el) Canadá, (el) Chad, (la) China, (el) Congo, (el) Ecuador, (los) Estados Unidos, (la) India, (el) Líbano, (el) Pakistán, (el) Paraguay, (el) Perú, (el) Senegal, (el) Uruguay, (el) Yemen, etc. La preferencia mayoritaria por el uso con o sin artículo varía en cada caso, aunque con carácter general puede afirmarse que la tendencia actual es a omitir el artículo. Por otra parte, los nombres de comarcas, ríos, montes, mares y océanos van obligatoriamente introducidos por el artículo: la Amazonia, la Mancha, el Orinoco, el Ebro, los Alpes, el Himalaya, el Mediterráneo, el Pacífico, etc.

Al igual que ocurre con los nombres propios de persona, los de lugar geográfico que se usan normalmente sin artículo deben usarse obligatoriamente con él cuando llevan complementos especificativos o van precedidos de calificativos: «Los visitantes europeos [...] eran bien acogidos en el Buenos Aires del período independiente» (Guzmán País [Arg. 1999]); «El suelo ibérico se trasformará en puente de la vieja Europa con un mundo insólito, rico en la variedad de sus tierras, productos y razas» (GaCortázar/GlzVesga España [Esp. 1994]).” [RAE: Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005, p. 249]

“Los nombres propios geográficos (continentes, países, ciudades, comarcas, mares, ríos, etc.): América, África, Italia, Canadá, Toledo, Lima, las Alpujarras, la Rioja (comarca), la Mancha (comarca), el Adriático, el Mediterráneo, el Orinoco, el Ebro, los Andes, el Himalaya. Como se ve en los ejemplos, determinados nombres propios geográficos van necesariamente acompañados de artículo, como ocurre con las comarcas, los mares, los ríos y las montañas. En otros casos, como ocurre con determinados países, el uso del artículo es opcional: Perú o el Perú.

El artículo, en todos estos casos, debe escribirse con minúscula, porque no forma parte del nombre propio. Pero cuando el nombre oficial de un país, una comunidad autónoma, una provincia o una ciudad lleve incorporado el artículo, este debe escribirse con mayúscula: El Salvador, La Rioja (comunidad autónoma), Castilla-La Mancha (comunidad autónoma), La Pampa, La Habana, Las Palmas. Cuando el artículo forma parte del nombre propio no se realiza en la escritura la amalgama con las preposiciones de o a: Mi padre acaba de regresar de El Cairo (no *del Cairo); Este verano iremos a El Salvador (no *al Salvador).

Los nombres comunes genéricos que acompañan a los nombres propios geográficos (ciudad, río, mar, océano, sierra, cordillera, cabo, golfo, estrecho, etc.) deben escribirse con minúscula: la ciudad de Panamá, el río Ebro, la sierra de Gredos, la cordillera de los Andes, el cabo de Hornos. Solo si el nombre genérico forma parte del nombre propio, se escribe con mayúscula inicial: Ciudad Real, Río de la Plata, Sierra Nevada, los Picos de Europa. También se escriben con inicial mayúscula algunos de estos nombres genéricos cuando, por antonomasia, designan un lugar único y, por lo tanto, funcionan a modo de nombre propio. Estas antonomasias están lógicamente limitadas en su uso a la comunidad de hablantes que comparten una misma geografía, para los que la identificación de la referencia es inequívoca, como ocurre, por ejemplo, entre los chilenos, con la Cordillera (por la cordillera de los Andes) o, entre los españoles, con la Península (por el territorio peninsular español) o el Estrecho (por el estrecho de Gibraltar). El hecho de escribir Península Ibérica con mayúsculas se debe a que con esta expresión nos referimos a una entidad de carácter histórico-político, y no a un mero accidente geográfico.” [RAE: Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005, p. 424]

De los nombres propios geográficos, se usan sin artículo los de continentes (pero Asia y África se pueden usar con él). También poco lo llevan los nombres de países, regiones, islas, ciudades: Italia, Castilla, Mallorca, Londres. Sí pueden ir con artículo cuando la denominación es plural o cuando es compuesta.

los Países Bajos

las Landas

los Estados Unidos de América

los Estados Unidos Mexicanos

el Franco Condado

Algunos nombres geográficos de ciudades, regiones y algún país forman con el artículo definido una expresión unitaria lexicalizada.

el Piamonte

el Palatinado

el Perú

el Líbano

el Yemen

La Haya

El Cairo

La Habana

La Meca

El Escorial

La Mancha

La Rioja

La Bañeza

Las Palmas

Algunos apellidos presentan formación similiar; en otros la relación con el artículo ha derivado en unidad morfológica:

Las Heras

Lafuente

Es norma escribir el artículo con mayúscula solo cuando el nombre es de ciudad.

El Ferrol

La Coruña

Muchos de los nombres que se usan con artículo admiten cada vez más el uso sin él, es decir, con algunos nombres de países el artículo es opcional. Algunos países hispanoamericanos usan el artículo cuando se refieren a su país. Los nombres de países que se suelen usar con artículo son:

el Afganistán

la Argentina

las Bahamas

el Brasil

el Camerún

el Canadá

la China

las Comoras (País de África, en el Índico)

el Congo

el Ecuador  

los Emiratos Árabes Unidos

los Estados Unidos de América

el Gabón

la Guinea  

la Guinea Ecuatorial

la India 

las Islas Cook (País de Oceanía, en libre asociación con Nueva Zelanda)

las Islas Marshall (País de Oceanía)

las Islas Salomón (País de Oceanía)

el Japón  

el Líbano

las Maldivas   

los Países Bajos

el Pakistán

el Paraguay

el Perú

el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte

la República Centroafricana

la República Checa

la República Democrática del Congo

la República Dominicana

el Senegal

las Seychelles (País de África, en el Índico)

el Sudán

el Uruguay

el Yemen   

el Zaire

«El español, en la época de gran influjo francés, anteponía el artículo a muchos nombres de países que hoy no lo llevan. Hoy conservan aún el artículo bastantes nombres de países, sobre todo americanos, pero con tendencia a perderlos: (El) Canadás, (Los) Estados Unidos, (El)  Brasil, (El)  Perú, (La) Argentina, (El) Paraguay, (El) Uruguay, y algunos países asiáticos: La India, El Tíbet, El Japón (éste algo vacilante), o africanos: El Congo, El Camerún.» [García Yebra, V.: Teoría y práctica de la traducción. vo.2, Madrid: Gredos, ²1984, p. 447]

Artículo definido + nombre propio + complemento(s): Lleva siempre artículo el nombre propio geográfico cuando se refiere a una época determinada, es decir, cuando tiene carácter restrictivo, o cuando le acompaña un adjetivo calificativo:

la España franquista

la España democrática

el África pobre

la Rusia de los Zares

la Alemania de Hitler

el Madrid de los Austrias

el Madrid de Galdós

el Madrid castizo

la España medieval

la Andalucía oriental

la España de la posguerra

la España de Aznar

 

Ante nombres de ríos, lagos, mares, montes, islas

 

Hay nombres geográficos que únicamente pueden emplearse con artículo, aunque éste no forme parte del nombre propio. Generalmente son nombres de ríos, montes, cordilleras, mares, lagos, achipiélagos. Estos nombres de llevan implícito el nombre genérico correspondiente: río, lago, mar, monte, islas; por tanto, se usan con artículo:

el (río) Duero

el (río) Danubio

el (río) Guadalquivir

el (río) Sena

el (mar) Mediterráneo

el Mar Muerto

el (océano) Atlántico

el (océano) Pacífico

el (océano) Índico

los (montes) Pirineos

los (montes) Balcanes

las (islas) Azores

las (islas) Baleares

el Teide

los Alpes

los Andes

los Urales

Pero los nombres de ríos no tienen normalmente artículo cuando siguen a un nombre de pueblo, formando parte de la denominación de este: Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Belmonte de Tajo, Alcalá de Henares. (Se exceptúan los nombres extranjeros: Fráncfort del Main.).

 

Ante nombres de asociaciones, instituciones, organismos

 

«El artículo determinado no es prescindible en esta subclase de nombres propios porque se trata de descripciones definidas y habilitadas para el uso referencial. En el caso de los nombres propios geográficos, la presencia del artículo tiene que ver con su correspondiente nombre común tácito (el río Ebro). No parece haber paralelismo entre el presidente Lincoln y el río Ebro; cf. Lincoln es {presidente/el presidente}: {*Ebro/el Ebro} es {*río/*el río/un río}. El artículo no sería nunca expletivo en el caso de los nombres propios geográficos o de instituciones. Por otra parte, los nombres geográficos referidos se distinguen de los nombres de regiones, ciudades, plazas, calles, y similares, porque no admiten ser introducidos por la preposición de (cf.: *el río de Guadalquivir vs. la ciudad de Madrid/la calle de Alcalá, etc. y, contrariamente, admiten ser introducidos por el artículo sin el nombre común correspondiente (cf.: el Guadalquivir vs. *la Madrid/la Alcalá).» (Fernández Leborans, § 2.4.2.2, p. 113, n. 71]

la Universidad Complutense / la Complutense

la Universidad de Salamanca

el Real Madrid

el Barcelona (Club de Fútbol)

el C. S. I. C. [= Consejo Superior de Investigaciones Científicas]

el Teatro Español

el Teatro María Guerrero

el Liceo de Barcelona

 

Ante nombres de festividades religiosas

 

Entre los nombres de festividades religiosas, unos se emplean siempre con artículo:

la Ascensión

la Asunción

el Corpus

Otros pueden aparecer sin él, porque designan periodos temporales de límites imprecisos en torno a la fecha fija de la festividad:

(la) Pascua

(la) Nochebuena

(la) Navidad

(la) Cuaresma

 

Ante nombres de los días de la semana y de las estaciones del año

 

Estos nombres funcionan como nombres comunes y deben aparecer con artículo en todos los contextos en que los nombres comunes suelen llevarlo:

el lunes no hay clase

los domingos solemos salir a cenar

el martes nos volvemos a ver

los jueves hacen paella

la traducción la voy a terminar el viernes

 (excepto tras algunas preposiciones:

en primavera

en sábado

esa fiesta cae siempre en domingo

esto sucede cuando los nombres no se emplean en función deíctico-referencial – cf.: una tarde de sábado / la tarde del sábado).

 

El nombre de los meses del año

 

Los nombres de los meses parecen comportarse como nombres propios y no llevan artículo:

en octubre comienzan las clases

estoy aquí desde octubre

enero es un mes muy frío

el dos de mayo de 1808

septiembre es mejor mes para hacer vacaciones en Andalucía

Excepto cuando están ‘modificados’:

el mayo de 1968

 

El nombre propio con artículo indefinido

 

«El contenido descriptivo que adquiere el nombre propio con un puede ser relativo a “la clase de individuos denominados NP” (interpretación denominativa) o a “la clase de individuos con cierta(s) propiedad(es) del referente NP” (interpretación metafórica):

Un {López/Antonio} no puede ser inglés.

Prefiere hablar con una Carmen, antes que una Gertrudis.

Acaba de llamarte una (tal) Carmen.

No serás nunca un Picasso, por mucho que lo intentes.

Le gustaría tener la capacidad creativa de un Leonardo da Vinci.

En el uso denominativo de un NP, la complementación, no propiamente restrictiva, no es infrecuente en relación con la lectura indefinida específica: Ha llamado una (tal) Carmen de voz muy cálida. [...]

En las construcciones de interpretación metafórica un NP es una expresión descriptiva que sirve para caracterizar a un individuo como “un x que pertenece a la clase de individuos poseedores de la(s) propiedad(es) distintiva(s) del referente del NP”:

Un nuevo Hamlet.

Una Penélope de nuestro siglo.

Una Callas a la española.

Un Marco Polo que nunca salió de su pueblo.

Unamuno no habría escrito tal cosa.

¿Cómo debo tratar a un don Felipe de Borbón?

Nunca tendrás la abnegación de una Teresa de Calcuta.» (Fernández Leborans, p. 116-118)

Interpretación relativa a un estadio del referente:

Me encontré con una María muy rejuvenecida.

Daba gusto pasear por un Madrid en silencio.

Ayer hablé con un Javier que echaba chispas.

Hoy me llamó un Javier amabilísimo.

 

Plural de los nombres propios precedidos de artículo determinado

 

«Al paso que los historiadores nombran sin titubeos a los Gracos, los Escipiones, los Antonios, los Habsburgos y los Borbones, y los dramaturgos del Siglo de Oro a los Tellos de Meneses y a los Porceles de Murcia, la lengua escrita de nuestros días, a los artistas del siglo pasado y del presente, los nombra con el morfema cero de plural: los Madrazo, los Quintero, los Machado, los Zubiaurre, los Solana, por considerarlo más culto y ceremonioso contra todos los usos y estilos españoles. La impropiedad llega a dictar frases como: la aparición de presuntos Solana, comercio de falsos Solana (de un rotativo de Madrid).

Es verdad que los patronímicos formados con el sufijo –z, especialmente los de acentuación no aguda, no han tenido nunca otra forma de plural que el morfema cero, por razones fonéticas y morfológicas no bien conocidas:

los Álvarez

los Sánchez

Los Sanz

Los Muñoz

Los Muñiz

en contraste con los apelativos: lápiz, lápices; cahíz, cahíces. Algunos otros nombres propios y patronímicos escapan todavía a las reglas generales de la formación del plural, por ejemplos, los terminados en –s con acentuación aguda: los Valdés, los Solís, en contraste con anís, anises; compás, compases, y los patronímicos que no son de origen castellano empleados en español: los Bécquer, los Llorens, los Asiain, etc.»

[RAE: Esbozo, § 2.3.5b, p. 188-189]

 

Fuentes

 

Fernández Leborans, María Jesús: “El nombre propio”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. 1, § 2.4.2.2 – 2.4.3.5, p. 112-120]

Real Academia Española: Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1973, § 2.3.5b, p. 188-189.

RAE: Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005, p. 743 sigs.

Seco, Manuel: Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1998, p. 177.