Valores de la conjunción si

© Justo Fernández López


  

Valores de la conjunción si

 

 

condicional

real = que expresa un hecho posible o realizable:

Si llueve, nos quedaremos en casa.

irreal = la condición expresada se considera no realizada en el pasado, e irrealizable en el presente o en el futuro:

Si me tocase la lotería, me compraba un piso.

Si hubiese tenido dinero, hubiese comprado un coche.

Si hubieras estudiado más, hoy tendrías un trabajo mejor.

 

causal

la oración principal se expresa mediante un enunciado interrogativo, que en realidad funciona como una negación enfática:

Si ayer lo afirmaste delante de todos, ¿cómo lo niegas ahora? [no puedes negarlo hoy porque...]

Si no me cuentas lo que te pasa, ¿cómo quieres que te ayude? [no puedo ayudarte porque...]

 

 

completivo

introduce oraciones interrogativas indirectas  que expresan pregunta, desconocimiento, duda:

Pregúntale si me conoce.

Es un misterio si el universo tuvo o no un creador.

No sé si decírselo o no.

Dudé si decírselo.

 

 

concesivo

cultismo con el significado de ‘aunque’, ‘incluso si’:

Está tan convencido de que ha hecho bien que si todo el mundo le dijera lo contrario, seguiría creyéndolo.

Este uso ha desaparecido casi totalmente de la lengua actual, en la que se prefiere en estos casos el empleo de aunque o de así:

Ese no suelta la pasa así le maten.

distributivo

se usa con valor distributivo, encabezando enunciados compuestos:

Si hablo, malo; si me callo, peor.

 

comparativo

se usa tras el adverbio como o la conjunción que, para expresar comparaciones:

Se vistió como si fuese a ir a una boda.

Me hizo más ilusión que si me hubiera tocado la lotería.

 

 

 

valor enfático

en oraciones independientes

introduce una oración independiente enfatizándola en oraciones exclamativas, para expresar protesta o sorpresa ante lo dicho por el interlocutor:

–Podías haberme avisado. –¡Pero si me acabo de enterar!

–La chica se casa en mayo. –¡Si es todavía una niña!

¡Si ya decía yo que iba a acabar mal!

para reforzar una aseveración, a veces seguida de una oración con que, que expresa la consecuencia de dicha aseveración:

¡Si será bestia!

¡Si lo sabré yo!

¡Si será rico que enciende los puros con billetes de 500 euros?

Si será perezoso que nunca se levanta antes de mediodía.

 

valor fático

Con la conjunción condicional si y el auxiliar en primera persona, la construcción posee un valor 'fatico`, o sea, un valor de 'entrada a la comunicación':

Si he de decir la verdad, pienso que...

Si he de serte sincero, tengo que decirte que...

 

 

desiderativo

introduce una oración independiente, con sentido semejante al de ojalá, que expresa un deseo cuya realización se considera poco probable:

¡Si me tocara la Primitiva!

¡Si nos subieran el sueldo!

¡Si le pudiera convencer!

 

  

si que

locución conjuntiva con valor equivalente a aunque, pero hoy de uso raro, pero admisible:

Se enredan en furibunda, si que también pacífica polémica.

en cambio, es rechazable el uso de si que en lugar de sino, puesto de moda a finales del siglo XIX (derivado del uso antiguo de si con valor de conjunción adversativa equivalente a sino):

*Téngase, pues, buen cuidado de tener a mano la Cafiaspirina, que no solo ahuyenta los dolores, si que posee también la acción reanimadora de la cafeína.

 

Las conjunciones constituyen una clase de palabras invariables y generalmente átonas que relacionan entre sí vocablos, grupos sintácticos u oraciones, unas veces equiparándolos y otras jerarquizándolos y haciéndolos depender unos de otros. Las que los enlazan sin establecer relación entre ellos se denominan conjunciones coordinantes; las que los vinculan marcando entre ellos diversas relaciones de dependencia reciben el nombre de conjunciones subordinantes. [RAE: NGLE-Manual, § 31.1.1]

Son elementos gramaticales, no léxicos; no están exentas de significación gramatical que permite clasificarlas en distintos usos.

«La siguiente clasificación de conjunciones subordinantes recoge los grupos sobre los que parece haber más consenso entre los gramáticos, con la excepción de las tres últimas clases, que son más controvertidas. Se mencionan solo algunas conjunciones en cada uno de estos grupos y se añaden algunas locuciones conjuntivas.

Completivas: que (Supongo que llamará); si (No sé si es ella).

Condicionales: si (si te gusta el libro); como (con subjuntivo: como no me escuches).

Causales: porque ( porque tú lo dices); como (con indicativo: Como no venía, me fui ).

Concesivas: aunque (Camina diariamente hasta su trabajo aunque vive lejos); si bien (Si bien no nos parece la mejor solución, la aceptaremos).

Temporales: luego que (luego que lo examinó); ni bien (ni bien lo avise).

Consecutivas: que (Hacía tanto frío que no se podía salir de casa).

Ilativas: luego (Pienso, luego existo); conque (Es tarde, conque apúrate).

Comparativas: que (más gente que antes); como (tantos aciertos como errores).

Exceptivas: salvo (Todos pasaron el curso, salvo Jacinto).

Aunque se presenta aquí como conjunción subordinante, la partícula completiva si es considerada adverbio relativo por algunos gramáticos, ya que, a diferencia de la conjunción condicional si, admite infinitivos (No sé si llamar).» [RAE: NGLE-Manual, § 31.1.3c]

 

«Aunque algunos autores las asimilan a ellas, no son propiamente condicionales las exclamativas introducidas por la conjunción si en los contextos en los que esta se acerca a un adverbio de intensidad (¡Si lo sabré yo!) o sigue a la interjección vaya, como en También quiso saber por qué íbamos a liquidarlo, y se lo explicamos… ¡Vaya si se lo explicamos!. Confirma el carácter cuantificativo de si en estos casos su compatibilidad con las construcciones consecutivas en alternancia con el cuantificador tan(to): Si serán lelos que hasta se sienten europeos manchando coches con un spray en la mano, equivalente a son tan lelos….

Tampoco se asimilan a las condicionales truncadas las exclamativas encabezadas por pero si, como Pero si no estaba haciendo nada.» [RAE: NGLE-Manual, § 47.1.4d]

 

«Se llaman consecutivas ponderativas (o simplemente consecutivas) las construcciones formadas por los determinantes cuantificativos tanto / tanta / tantos / tantas (o la forma apocopada tan), así como por los determinantes cualificativos tal / tales, seguidos de una oración subordinada encabezada por la conjunción que. Aceptan asimismo otras variantes, menos frecuentes. [...]

Se emplea el indefinido un, más frecuentemente que tal, en los registros informales, como en Hace un frío que pela. También el cuantificador cada puede introducir complementos consecutivos, como en Daba cada grito que temblaban los cristales. En el habla coloquial se obtienen construcciones consecutivas con la pauta «de un + adjetivo»: Es de un mal gusto que asusta. Otras construcciones consecutivas se pueden formar con la conjunción si y el futuro de conjetura (Si será caradura que no piensa devolverme el auto), y también con grupos cuantificativos con que, cuánto y otras palabras interrogativas – exclamativas, como en ¡Qué tomaría, que se pasó la noche vomitando! o ¿Dónde diablos estará que no hay forma de encontrarlo?» [RAE: NGLE-Manual, § 45.6.1a,c]

 

«En las consecutivas suspendidas, características del habla coloquial, la oración subordinada encabezada por que se omite y se suple con la entonación (puntos suspensivos en la escritura), como en Dice tales disparates…; Tengo tanto trabajo…; Se trata con cada tipejo…; Estás de (un) susceptible… o como en —Escoba —dijo Talita, recogiendo seis barajas de un saque. —Usted tiene una suerte...

Las construcciones que se ajustan a la pauta «de + grupo nominal» son raras sin suspensión: Tienen de dinero…» [RAE: NGLE-Manual, § 45.6.2a]

 

«Con la pauta “si + futuro o condicional de conjetura” se crean oraciones exclamativas en las que se pondera lo extremo de una magnitud:

¡Si estará loco!

¡Si se habría ido lejos!

o de un conjunto de personas o cosas

¡Si habría gente!

¡Si dirá pavadas!

El papel cuantificativo de si se pone en ellas de manifiesto de dos formas. Se rechaza esta pauta si no existe una noción que cuantificar. Por otro lado, si puede suplir en esta construcción al adverbio tan que se requiere en las oraciones consecutivas, como en

¡Si será listo que no falló ninguna respuesta!

Posee propiedades distintas la conjunción si en exclamativas como

¡Si vives en mi barrio!,

que no se ajustan a esta pauta. En este otro uso, si no se asimila a los cuantificadores y es compatible con expresiones no graduables. Las exclamativas que introduce tienen sentido adversativo, ya que expresan que la situación que se describe contradice alguna otra previa o representa un argumento para oponerse a ella:

“Pero si son unos niños”, dijo mi madre, y me señaló a mí como ejemplo.

La conjunción si puede ejercer un papel cuantificativo a distancia. La información cuantificativa que se suple se puede parafrasear con ‘hasta tal punto’. Expresa, pues, un valor extremo, por lo que es adecuada para que se apoye en ella la subordinada consecutiva. Este uso es característico del futuro de conjetura:

Fíjate si estará loca, que no sabes lo último que me ha propuesto.

Si sabrá este culiparlante lo que ha sido el fascismo.

¡Si habré pasado noches de invierno en la puerta de los cabarets, esperando que saliera!» [RAE: NGLE, § 42.15t, 42.14n]

 

«Se admite excepcionalmente la pauta “si (conjunción condicional) + futuro” en ciertos contextos de cita en los que se reproducen literalmente palabras recién pronunciadas, como en –No te dirá nada. –Pues si no me dirá nada, no voy a hablar con él.

No es propiamente condicional la construcción “si + futuro de conjetura característica de las exclamaciones de la lengua conversacional, en las que se resalta alguna característica –casi siempre negativa– de algo o alguien, como en

Buena la has hecho, hijo. Si serás tonto.

Puede pensarse que este uso de si se asimila a los adverbios que expresan cuantificación a distancia, puesto que el adjetivo no admite gradación (*Si serán tan tonto...).

Estas construcciones pueden ir seguidas de complementos consecutivos, como en

Si será torpe que se volvió a caer (es decir, ‚Tan torpe es que se volvió a caer’),

pero estos complementos se omiten a veces y se sustituyen por una curva tonal ascendente, como sucede en las demás consecutivas:

Pero fíjate si será maldita.

Resulta igualmente frecuente omitir la partícula si en los contextos descritos, de forma que la curva tonal ascendente suple en su conjunto el equivalente de la construcción consecutiva tan... que o sus variantes con tal:

Y aun así ni crees que no hubo premeditación, tendrás cara.

En la lengua antigua se usaba si como un adverbio interrogativo cercano al actual acaso, como en

¿Si será por ventura un caballero que ha andado por tierra de Alemaña.

¿Si pensarás que me engaña?» [RAE: NGLE, § 23.14p-q]

 

«Oraciones independientes encabezadas por si

Hay oraciones encabezadas por la conjunción si, que son independientes. Dicha conjunción aporta un valor enfático o ponderativo si se encuentra en entornos exclamativos, por lo que ha perdido su valor de nexo subordinante:

¡Si lo sabía!

¡Si será tonto!

Con frecuencia, enunciados oracionales exclamativos como este último se apoyan en otra oración, de significado causal encabezada por la conjunción que:

¡Si seré tonto, que no me enteré de que me engañaban!

A veces, el enunciado exclamativo con si queda en suspenso, por lo que cabría pensar que se trata de oraciones condicionales que presuponen una oración principal:

¡Si me lo hubieras dicho antes...!

¡Si supiera alemán!

En estos dos ejemplos, la conjunción si parece ser la condicional, aunque ya haya perdido este valor; pero en los anteriores parece más la conjunción si de interrogativas indirectas. Sin embargo, lo que importa es que en todos esos casos la conjunción posee un valor claramente ponderativo.»

[Gómez Torrego, L.: Gramática didáctica del español. Madrid: sm, 2000, p. 363]

 

«Oraciones consecutivas sin intensificador

Hay enunciados exclamativos formados por un primer componente encabezado por un pronombre o adverbio interrogativo (qué, quién, cuál, dónde, cuándo, cómo...) o por el intensivo si, y un segundo componente introducido por la conjunción que, el cual constituye una oración con valor entre consecutivo, causal y final:

¡Qué le habrán dicho, que no quiere ni hablar!

A este mismo tipo de enunciados exclamativos responden las estructuras con lo seguido de un adjetivo o adverbio más que:

¡Lo fuerte que será, que él solo tiró la puerta de un golpe!

En el lenguaje coloquial es frecuente potenciar los pronombres, adjetivos o adverbios interrogativos con expresiones enfáticas como demonios, narices, etc.:

¡Qué demonios (narices...) le habrán dicho, que no quiere hablar!»

[Gómez Torrego, L.: Gramática didáctica del español. Madrid: sm, 2000, p. 371]

 

«Existen algunos signos que pueden adquirir un valor intensificador y establecen una correlación con el elemento que introduce una subordinada consecutiva. Como un, cada, una de + sustantivo:

Se acercó a él con un ímpetu que lo tiró.

Daban cada paseo, que volvían cansados.

Esa casa tiene una de recovecos, que a mí no me gusta.

Aunque en las construcciones consecutivas los dos términos se exigen mutuamente (una... que), a veces, si se compensan con una entonación exclamativa, se puede suprimir la subordinada sustantiva, sin perder el sentido superlativo:

¡Llegaron tantas alumnas...!

¡Hicieron tales cambios...!

Naturalmente, al no haber correlación, las oraciones resultantes no son consecutivas, pero el valor intensivo, superlativo, perdura y, desde luego, si se quiere completar esa frase, habrá que recurrir a una oración precedida de que, que será la que formule la consecuencia de esa intensificación.

Llegaron tantas alumnas que no pudieron atenderlas.

También hay correlación en otras construcciones en las que intervienen otros elementos, como ciertos exclamativos y el enfático si + verbo en futuro:

¡Qué le habrá dicho! [que no deja de llorar].

¡Dónde lo habrá puesto! [que no lo veo].

¡Si estaré harta! [que ya me voy].

A veces aparece la subordinada consecutiva sin que su correlato gramatical intensivo esté expreso, dependiendo directamente del núcleo verbal. Se las suele llamas consecutivas elípticas; y son ejemplos representativos las lexicalizaciones Corre que se las pela o Va que chuta, Va que arde. En estos casos, la entonación suple dicha ausencia:

Gesticula (tanto) que me distrae.

Roma está (tan hermosa) que te deslumbra

[Gómez Manzano, et. al.: Ejercicios de gramática y de expresión. Con nociones teóricas. Madrid: Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, 2006. § 2.2.3.3.1.1]