IMPERFECTO DE SUBJUNTIVO

Formas en -ra y -se

© Justo Fernández López


Las variantes en –ra y en -se del imperfecto de subjuntivo

«El pretérito imperfecto de subjuntivo (CANTARA o CANTASE) es el tiempo más complejo del modo subjuntivo, tanto por los contextos sintácticos en los que se usa como por la variedad de los significados que expresa.

La variante en –ra del imperfecto procede del pluscuamperfecto de indicativo latino (amaveram ‘había amado’), mientras que la variante en –se procede del pluscuamperfecto de subjuntivo latino (amavissem ‘hubiera amado’). Esta última forma sustituyó a su vez a amarem, que era originalmente pretérito imperfecto de subjuntivo. La sustitución de amarem por amavissen empezó por darse en contextos modales, en especial condicionales, lo que anticipaba el importante cambio gramatical que CANTARA experimentó en la historia del español.» [RAE: NGLE, § 24.2]

«Aunque por su significado las formas –ra y –se son equivalentes en la lengua moderna, no siempre pueden sustituirse entre sí. La primera procede del pluscuamperfecto latino (AMAVERAM) y la segundo del pluscuamperfecto de subjuntivo (AMAVISSEM). Una y otra absorbieron además significados propios de otros tiempos del indicativo y del subjuntivo respectivamente. Al fundirse en –ra y –se en el imperfecto de subjuntivo, los significados de ambas formas han quedado identificados; tal identificación es el resultado de un largo proceso histórico que los ha ido aproximando progresivamente. No obstante, -ra ha conservado algunos empleos procedentes del indicativo originario, en los cuales no se identifica con –se.» [Urrutia Cárdenas, H. / Álvarez Álvarez, M.: Esquema de morfosintaxis histórica del español. Bilbao: Publicaciones de la Universidad de Deusto, ²1988, p. 268 ss.]

Alternancia de las terminaciones en –ra y –se

Las formas –ra y –se son totalmente intercambiables en cualquier contexto sin cambio de significado.

La forma en -ra parece que se utiliza dos veces más que la forma en –se.

En España la forma en –se sigue aún viva en la conversación ordinaria. En Hispanoamérica, en algunas naciones prácticamente no es existente.

«En el español americano se aceptan hoy las formas CANTARA y CANTASE en la lengua escrita, pero en diversos recuentos se ha observado una preferencia marcada por la primera. Aun así, las formas en –se se usan ampliamente en América, en especial en la lengua literaria.

La alternancia es hoy prácticamente libre en el español europeo escrito. Predomina también en el la forma CANTARA, aunque en proporción menor que en América. Las variantes en –se se consideran demasiado elevadas, o incluso afectadas, en la lengua oral de algunos países americanos. Se ha observado también que algunos hablantes de nivel sociocultural medio o bajo tienden a usarlas en contextos formales porque les atribuyen mayor prestigio.

En la lengua oral del español europeo no se perciben esos matices, pero también se incrementa de manera marcada en ese registro la preferencia por CANTARA (más aún en Canarias, Andalucía y noroeste peninsular). EN la escrita asciende la proporción de CANTASE, que, aun así, no alcanza el porcentaje de la otra acepción.

Son escasos los contextos sintácticos que excluyen una de las dos formas en favor de la otra. Están entre ellos el uso de los verbos modales querer, poder y deber. Este empleo de CANTARA no alterna con CANTASE, pero sí con CANTARÍA:

 

{Pudiera ~ Podría ~ *Pudiese} ser como dices.

{Debieran ~ Deberían ~ *Debiesen} prestar más atención.

Cabe añadir pares como ¡Qué más {quisieras ~ querrías ~ quisieses} tú! La variante quisiese es muy poco frecuente en esta pauta, pero se documentan algunos testimonios de ella.» [RAE: NGLE, § 24.2b-c]

La forma en -ra ha conservado algunos empleos procedentes del indicativo originario, en los cuales no se identifica con –se.

«En el estado actual de la lengua la forma en –ra siempre admite ser empleada como equivalente de la forma en –se, y si lo contrario no es posible en todos los casos para la forma simple cantase, la razón no es otra que la conservación por parte de cantara de algunos empleos modalmente indicativos, pervivencias de su valor modal etimológico. Sin embargo, como expresiones del contenido modal propio del subjuntivo, las formas en –ra y –se son hoy por hoy perfectamente equivalentes, con lo que tenemos que señalar la existencia de realizaciones expresivas concretas en relación de alomorfismo, situación que la lengua hablada a ambos lados del Atlántico tiende a simplificar mediante la generalización del empleo de –ra, que condiciona la progresiva reducción de –se a los registros cuidados.

La reducción en el uso de una de estas formas a favor de la otra en la lengua hablada es, con toda probabilidad, uno de los factores que han motivado en algunos autores el querer ver diferencias de matiz significativo entre cantara y cantase, diferencias completamente imaginarias de acuerdo con el funcionamiento del sistema verbal español actual.» [Rojo, G. y Veiga, A.: “El tiempo verbal. Los tiempos simples”. En: Bosque, I. / Demonte, V. (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 1999, § 44.3.2]

Valores indicativos de –ra procedentes del indicativo originario

La forma en –ra puede tener valor estilístico en sustitución del pretérito pluscuamperfecto de indicativo o del pretérito perfecto simple. Este empleo predomina en los textos literarios primitivos.

«A medida que va adquiriendo significación subjuntiva, esta forma es sustituida por “había” más participio, el cual, como tiempo compuesto, hacía más visible el carácter perfectivo de la acción. En el siglo XIV el número de casos del subjuntivo se equilibra con los del indicativo. Desde el siglo XV se convirtió en mera variante del pretérito perfecto simple o del imperfecto de indicativo, si bien predomina en general el empleo subjuntivo, hasta que llega a ser prácticamente esporádico su uso como tiempo del indicativo en el siglo XVII. Los escritores de fines del siglo XVIII y los románticos, por imitación de los textos antiguos y especialmente del Romancero, restauran el uso primitivo en muchos casos, sin que por ello se debilite el empleo subjuntivo fuertemente consolidado. Esta restauración literaria, ajena a la lengua hablada, persiste hasta nuestros días, especialmente en escritores gallegos, cuya lengua regional conserva vivo, como el portugués, el sentido latino de AMAVERAM.» [Urrutia, o. cit., 268]

Este era el valor etimológico de esta forma se emplea hoy en día cada vez menos en la literatura creativa, pero se sigue empleando en redacciones de periódicos y emisoras de radio y televisión, donde se la considera más elegante.

Aparece normalmente en oraciones temporales y adjetivas sustituyendo al pretérito pluscuamperfecto de indicativo y al pretérito perfecto simple.

Ejemplos:

imperfecto de subjuntivo en –ra > pluscuamperfecto de indicativo

 

Entró el la ciudad por el mismo lugar que lo hiciera el día anterior el legado del Papa.

Ha transcurrido un mes desde que visitara Rusia el rey Juan Carlos.

En aquel tiempo yo leía lo que Gracián escribiera para todos los tiempos.

Es opinión del que fuera presidente de la Junta de Andalucía.

En el correr de los años fueron borrándose los recuerdos de aquel amor pasional que tanto me conmocionara en mis años de joven estudiante.

Los conciertos números 3 y 5 para violín son los mejores conciertos que Mozart compusiera.

La que fuera la primera mujer en dirigir un semanario francés confiesa que no puede evitar que todo lo humano y lo divino le interese.

Un vehículo arrolló ayer en Granada a cinco personas, que resultaron heridas, después de que el conductor sufriera un ataque de epilepsia y perdiera el control de la dirección.

Murió en la batalla en la que peleara tan ardientemente.

El presidente ya no era la misma persona que nosotros votáramos en 1882.

La noticia que diera ese diario no ha tenido confirmación oficial.

Otro valor indicativo de la forma –ra es su empleo en la apódosis de las oraciones condicionales (oración principal de los períodos condicionales) como equivalente del condicional –ría. Este uso está en decadencia, especialmente en el lenguaje corriente.

«Además de su empleo como indicativo y como condicional en la apódosis de los períodos hipotéticos, más tarde se introdujo en la otra parte de las cláusulas hipotéticas, es decir, que se la apódosis pasó a la prótasis (parte del período condicional en la cual se expresa condición), haciéndose equivalente de la forma –se: Ella repintiérase si pudiera.

Desde entonces, se usaba “si supiese daría” al lado de “si supiera dixera”. De la confusión de estas construcciones han nacido las variantes que admite el castellano moderno:

 

si tuviese daría

si tuviera daría

 

si tuviera diera

si tuviese diera

estas dos construcciones están

en decadencia en el lenguaje corriente

Otro valor indicativo de la forma –ra es su empleo como condicional de modestia, equivalente a –ría.

Fuera de estos casos, la identificación de –ra y –se es completa, lo cual equivale a decir que ambas formas pueden sustituirse entre sí siempre que sean subjuntivas.

La forma –se al pasar a ser imperfecto de subjuntivo, sustituyó al imperfecto de subjuntivo latino AMAREM, pero arrastró consigo reminiscencias de su primitivo significado pluscuamperfecto. Esto explicaría frases como

Si estuviese en mi mano ya lo hubiera hecho,

donde esperaríamos

Si hubiese estado en mi mano ya lo hubiera hecho,

puesto que la prótasis es un pasado anterior al pasado de la apódosis, es decir, un pluscuamperfecto.

El desuso creciente de los futuros de subjuntivo (-re) ha hecho que buena parte de su significación haya pasado al imperfecto y al pluscuamperfecto de subjuntivo respectivamente, los cuales han adquirido así un valor de futuro que históricamente no tenían:

Si acaso vieses o vieras que mi enfermedad se agrava, no me lo ocultes.

Si para fin de año no hubiera o hubiese pagado, denúncialo.

Todos los tiempos del subjuntivo son aptos para expresar acción futura, y por consiguiente han ido haciéndose innecesario los futuros.» [Urrutia, o. cit., 269-270]

Son equivalentes las formas –ra y –ría en la apódosis de las oraciones condicionales:

Si quisieran / quisiesen escucharme, les diría / dijera la verdad.

«La forma en –ra raras veces se emplea fuera del estilo literario. A medida que –ra ha ido afianzando en la evolución del idioma su nuevo valor subjuntivo en las oraciones subordinadas, y alejándose del indicativo originario, se hace cada vez más raro su empleo en la apódosis. Así hoy en la lengua hablada corriente ha sido eliminado y sustituido por –ría.» (o. cit., 263)

«La presencia de CANTARA en las apódosis condicionales es característica de la lengua clásica, en la que adquiere el valor de CANTARÍA:

Si en encuentro me cayera, yo le diera tal golpe que nunca otra vez hiziera otro tanto.

Este uso persiste en la lengua popular de Venezuela, la República Dominicana y, con frecuencia algo menor, también en la de Cuba, Puerto Rico, así como en la de Costa Rica, Honduras y otros países centroamericanos. Corresponde esta pauta a secuencias como

Me comprara un carro si tuviera dinero.

Estas construcciones se documentan con cierta frecuencia en el habla rural de los países mencionados, pero también se registran ocasionalmente en el habla espontánea de los núcleos urbanos. Algunas fórmulas que corresponden a este pauta forman parte del español general, como en

Si los hubiera ofrecido tres meses después, otro gallo le cantara,

donde cantara alterna con cantaría.

De la apódosis de las condicionales pasó CANTAR a la prótasis, en la que es hoy general, con excepciones dialectales:

Si {pudiera ~ pudiese ~ *podría}, la ayudaría.

La forma CANTARA empezó, pues, a usarse como pretérito imperfecto de subjuntivo y a competir con el pretérito imperfecto CANTASE.» [RAE: NGLE, § 24.2m-n]

Con los verbos modales

Con los verbos querer, haber, deber, poder y valer es frecuente el empleo de la forma en –ra sustituyendo en el verbo principal a los condicionales simple (-ría) y compuesto (-habría...), así como al presente de indicativo sin cambio de significado.

Se emplea para suavizar la formulación de deseos o peticiones de forma cortés o para hacer afirmaciones personales menos tajantes por cortesía. Con el condicional de cortesía o modestia se hace más patente aún, que con el imperfecto de cortesía, nuestra sumisión a la voluntad del interlocutor.

Ejemplos:

quisiera = querría / quiero

 

No debieras / deberías / debes tratar así a tu mujer.

Quisiera / querría / quiero comprarme un nuevo coche.

Quisiera / querría / quiero pedirte un favor.

Debieras / deberías / debes aprovechar más el tiempo.

Pudiera / podría / puede ser que tengas razón.

Yo lo hubiera / habría hecho mejor.

Bien pudieras / podrías haber llamado antes de venir.

Ya dijo Jesús sobre el traidor que "más le valiera / valdría no haber nacido".

Más te valiera / valdría / vale callarte.

Esto las mujeres lo hubieran / habrían organizado mejor.

Hubiera / habría querido prolongar las vacaciones.

Hubiera / habría debido proceder con más tacto.

Con los verbos querer y poder se hace visible el eufemismo y a veces la ironía: deberías trabajar (por debes).

«Los verbos querer, deber y poder admiten también con este significado el pretérito imperfecto de subjuntivo en –ra:

Juan pudiera ser más discreto.

Esta es la primera equivalencia entre las formas –ra y –ría, equivalencia explicable a causa del carácter dubitativo que deliberadamente damos a tales oraciones. La mayor o menor intensidad de la duda que aparentamos regula la preferencia por el subjuntivo o por el indicativo:

 

Debieras, deberías, debías trabajar.

 

intención dubitativa

 

 

-------------------------------> +

Con la forma plenamente subjuntivo debiese tendríamos que emplear necesariamente un adverbio de duda. Por eso debieras se halla aquí en una zona indeterminada entre el subjuntivo y el indicativo, del cual históricamente procede.» [Urrutia, o. cit., 262-263]

El cambio del pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo por condicional compuesto es más común hoy con los verbos modales querer y deber.

Cuando el condicional simple o compuesto tiene valor hipotético, la forma en –ra (no en –se) del imperfecto de subjuntivo puede sustituir al condicional simple con verbos querer, deber, poder, valer. Además, en la lengua literaria es posible encontrar también las formas creyera, dijérase, pensara y alguna otra. El imperfecto de subjuntivo de los demás verbos no se usa con este valor condicional.

El pluscuamperfecto de subjuntivo (formas en –ra y –se) puede sustituir al condicional compuesto.

Ejemplos:

deberías > debieras

 

Si no hubiera mucho tráfico, debieras llegar en un par de horas.

Si les preguntaras a tus padres, pudiera ser que te prestaran el dinero.

Si no me hubieras advertido, creyera que no había peligro.

Si lo hubiera sabido, no hubiera venido.

Si hubieras estudiado más, no hubieses suspendido.

Lo mismo sucede en ciertas frases elípticas (generalmente exclamativas) en las que se omite una cláusula iniciada con si... o con pero (no)...

Ejemplos:

querría > quisiera

 

¡Ya quisiera yo para mí unos padres como los tuyos!

¡Nadie lo creyera! [si no supiéramos que es verdad]

¡Quién lo dijera! [es increíble]

¡Hubiera sido mejor quedarnos en casa!

Yo nunca hubiese dicho una cosa así.

¡Nunca lo hubiera creído! [si no supiera que es cierto]

¡Quién se lo hubiera imaginado!

¡Más te valiera!

 

«Así, como título de pieza musical compuesta en rara escala, llamamos los gramáticos a formas como cantara o bebiera, que en la escuela reciben el nombre complejo de pretéritos imperfectos de subjuntivo. Como tales subjuntivos funcionan ordinariamente, y equivalen a las formas acabadas en –se: Dijo que lo aguardáramos (o aguardásemos).

Pero el imperfecto en –ra (no el terminado en –se) es en ciertos usos literarios permutable por cantó, según se advierte en estos versos de García Lorca (1927), donde ambas formas se suceden con idéntica significación:

¡Cuántas veces te aguardó,

cuántas veces te aguardara

cara fresca, negro pelo,

en esta verde baranda!

De este manera, el imperfecto en –ra puede funcionar como subjuntivo (alternando opcionalmente con –se), y también como indicativo, equivalente a un pretérito. Este valor modal indicativo es, justamente, el primitivo, ya que cantara procede del latín cantaveram, ‘yo había cantado’. Y con él figura en los más antiguos textos del idioma.

Muy pronto al valor cantara [= ‘había cantado’] se le sumó el de “cantó”, sobre todo en el lenguaje del Romancero. Pero ambos usos indicativos (“había cantado” o “cantó”) se quedaban ya como propios de la literatura, porque en la lengua hablada, el empleo de cantara es iba confundiendo con el de cantase como subjuntivos subordinados (Dijo que lo aguardáramos o aguardásemos), afianzándose de tal modo que los valores indicativos apenas si se detectan en la segunda mitad del siglo XVII. EL castellano tenía consolidado su sistema: había cantado, por un lado; cantó, por otro; y cantara, olvidado su origen indicativo, solo funcionaba ya como subjuntivo. Se diferenciaba con ello del gallego, que mantendría hasta hoy cantara con valor de pluscuamperfecto: Chamou cando ti xa marcharas (‘llamó cuando tú ya te habías marchado’).

Sin embargo, los escritores románticos, grandes admiradores de la Edad Media, resucitaron cantara con el significado de “cantó” y “había cantado”:

Esta noche y esa luna

las mismas son que miraran

indiferentes tu desdicha,

apostrofa Espronceda a la pobre Elvira, víctima del bergante don Félix de Montemar. La restauración romántica tuvo fortuna, y desde entonces hasta hoy (véase el texto de García Lorca) se ha mantenido con fuerza, igual en España que en América. Compruébese con este pasaje de Rodó, en que dejara funciona como pretérito varo, entre “había dejado” y “dejó”:

No es ya Montevideo la ciudad humilde que él dejara al partir

Pero este empleo, según los gramáticos, es absolutamente literario: “ajeno a la lengua hablada”, afirma Gili Gaya, y repite el Esbozo académico. Lo mismo aseguran Alcina y Blecua en su recentísima Gramática (Ariel, 1979): “(cantara) se usa hoy con una clara intención estilística en la lengua literaria, y es prácticamente desconocido en la lengua hablada”.

¿Desconocido? Vive Dios que no, si algunos locutores de televisión hablan nuestro idioma. Este literarísimo imperfecto en –ra vive, pulula y triunfa, ¡quién lo dijera!, en las retransmisiones deportivas. Ya he confesado mi vehemente afición al partido de los domingos, y no me perdí, claro es, el trascendental Barcelona-Madrid del pasado día de los Inocentes. Qué emoción la mía al escuchar la parla medieval o romántica –no se sabe bien– del locutor, cuando ya en los preliminares del encuentro, y describiendo el homenaje que se tributaba al fisioterapeuta del equipo catalán y de la selección nacional, don Ángel Mut, señaló cómo Amancio abrazaba con cariño a quien tantas veces lo masajeara (¡Cuántas veces te masajeé, / cuántas veces te masajeara...!, debía de pensar el señor Mut, en aquel emotivo instante). No fue una broma, un chusco alarde de buen decir, porque el locutor se lanzó a un apasionado empleo de formas en –ra, que bastaran a TVE, si otros galardones no conquistara antes, para merecer el de dechado de medioeval o... medio tonta.» [Lázaro Carreter, Fernando: El dardo en la palabra. Barcelona: Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2001, p. 54-56]