El infinitivo verbal

© Justo Fernández López


EL INFINITIVO

Los infinitivos constituyen, junto a los participios y los gerundios, las formas no personales del verbo (también llamadas “no flexivas” o “nominales”). Por carecer de morfemas de persona y de tiempo no pueden entablar relaciones de concordancia con un sujeto ni expresar por sí mismos una referencia temporal específica. Por tanto, salvo en casos especiales, no constituyen oraciones independientes y deben aparecer asociados a un verbo auxiliar (caso de las perífrasis) o vinculados a una oración principal de la que obtienen su interpretación temporal, así como su referencia del sujeto.

En la tradición se consideraba el infinitivo como una categoría híbrida que podía presentar a la vez propiedades nominales y verbales. Hoy se acepta que los infinitivos son verbales o nominales, según la construcción:

Deseamos comprarnos una casa en el campo.

En este ejemplo, el infinitivo se comporta como un verbo porque lleva un complemento directo (una casa).

En el dulce cantar del ruiseñor, el infinitivo tiene carácter nominal, puesto que lleva modificadores nominales: dulce, del ruiseñor.

Los infinitivos verbales pueden formar grupos verbales que no constituyen oraciones subordinadas, como con los verbos de percepción sensible (ver, oír) y causación (hacer, dejar). En estos casos, el grupo verbal que forma el infinitivo funciona como complemento predicativo: Vi a mi madre llorar.

También pueden formar oraciones subordinadas sustantivas enunciativas (Espero no tener que arrepentirme) e interrogativas indirectas (Me explicó cómo llegar a su casa). Pueden desempeñar funciones sintácticas de sujeto (Me encanta nadar), complemento directo (No quiero perder más tiempo) o término de una preposición (Me olvidé de llamarte).

El infinitivo también aparece en oraciones de relativo, con antecedente (Busco a alguien que sepa ruso) o sin él (No tengo donde ir).

Las oraciones subordinadas sustantivas están seleccionadas por el verbo principal; las relativas y adverbiales, no. En las subordinadas sustantivas el verbo regente suministra la información necesaria para recuperar la referencia temporal, ya que el infinitivo carece de rasgos temporales propios.

Las subordinadas adverbiales y las de relativo no están seleccionadas por el verbo principal. En las oraciones adverbiales, el infinitivo aparece introducido por un nexo que suministra la clave del comportamiento temporal de la subordinada. Las oraciones relativas van introducidas por un nexo –pronombre o adverbio relativo– desprovisto de rasgos temporales propios. En estos casos se impone una lectura por defecto, de índole modal, propia de las relativas no finitas: Tiene a quien servir – Tiene quien la sirva.

El infinitivo dispone, al igual que los verbos conjugados, de formas compuestas (haber cantado) y de voz pasiva (ser tratado bien).

Los infinitivos verbales admiten la forma pasiva perifrástica, como en No desea ser controlada o en pendientes de ser admitidos, su temor a no ser elegido. Estos infinitivos corresponden siempre a verbos transitivos que no llevan complemento directo expreso. Existe una serie de contextos en que el infinitivo tiene forma activa, pero interpretación pasiva. Así, una emoción imposible de describir equivale a ‘una emoción imposible de ser descrita’.

I. SUJETO Y TIEMPO VERBAL

El sujeto del infinitivo suele ser tácito. En tal caso, concierta con algún argumento del verbo principal, con el que comparte referente. Así en

Intentó convencerme,

el sujeto de intentó comparte referente con el sujeto tácito de convencer. Mientras que en

Me molesta tener que pedirte ayuda,

el sujeto tácito de pedir posee el mismo referente que el complemento indirecto del verbo molestar.

Cuando el infinitivo lleva sujeto expreso, va normalmente pospuesto:

Después de marcharse los padres, la pareja comenzó a discutir.

Al salir el sol, comenzaron a cantar los pájaros.

¿Reírme yo de ti? Nunca.

«En una oración compleja, el CD puede ser una oración subordinada sustantiva cuyo núcleo verbal es un verbo en infinitivo.

El médico le mandó a mi cuñada comer solo papillas.

El médico = sujeto; le = CI; mandó = núcleo verbal; a mi cuñada = CI; comer solo papillas = CD (oración subordinada sustantiva en función de CD con un verbo en infinitivo.

En este tipo de oraciones el sujeto semántico implícito del infinitivo suele referirse al sujeto o a uno de los complementos argumentales del verbo nuclear o principal de la oración compleja, lo que dependerá de las características léxicas de dicho verbo; así querer exige que el sujeto implícito de la subordinada con infinitivo tenga como referencia su propio sujeto (coincidencia de sujetos): No quise saber más (‘yo’ es el sujeto de quise y de saber), pues, de no ser así (no coincidencia de sujetos), la oración subordinada en función de CD irá introducida por el transpositor que: NO quise saber más / No quise que mi hermano supiera más. Por esta razón, una oración como *No quise mi hermano saber más, sería agramatical.

Sin embargo, mandar admite que el SN que funciona como CI del mismo sea correferente con el sujeto implícito del infinitivo (mi cuñada es CI de mandó y semánticamente sujeto implícito de comer), de manera que la oración subordinada podrá tener como verbo una forma conjugada o un infinitivo:

El médico le mandó a mi cuñada comer solo papillas.

El médico le mandó a mi cuñada que comiera solo papillas.

La estructura sintáctica general de ambas oraciones complejas es idéntica: el predicado de la oración está constituido por un verbo principal (mandó) con dos complementos argumentales: un CI (le – a mi cuñada) y un CD con estructura oracional (comer solo papillas; que comiera solo papillas). La diferencia entre una y otra oración radica, pues, en la forma que adopta el CD.

También el verbo hacer, que exige en todos los casos la no identidad de sujeto con el verbo subordinado, puede aparecer en construcciones idénticas a la que acabamos de analizar:

Juan le hizo a su mujer vender periódicos,

vender periódicos = predicado (sujeto semántico implícito ‘su mujer’, correferencial); vender = núcleo verbal; periódicos = CD.

El análisis efectuado es válido, porque el CI de hacer, que es el sujeto semántico implícito de vender, va antepuesto a dicho infinitivo; pero observe que, si alteramos el orden de los elementos (Juan le hizo vender periódicos a su mujer), la oración puede presentar ambigüedad, pues, es posible interpretarla como ‘Juan hizo que su mujer vendiera periódicos’ o como ‘Juan hizo que alguien vendiera periódicos a su mujer’, ya que a su mujer podría analizarse como CI de vender, dado que este verbo puede llevar en la oración un CD y un CI.

Nota:

No caiga en el error de confundir este tipo de oraciones con las perífrasis verbales con infinitivo, que funcionan en la oración como una simple forma verbal. En las perífrasis, la forma no personal, en este caso, el infinitivo, nunca realiza ninguna función sintáctica respecto de la forma conjugada o auxiliar, puesto que forma conjugada e infinitivo forman una unidad verbal.» [Gómez Manzano, P. et. a.: Ejercicios de gramática y de expresión. Con nociones teóricas. Madrid, 2006, p. 275-276]

II. SUBORDINADAS SUSTANTIVAS DE INFINITIVO

En ciertas condiciones, la subordinada sustantiva de objeto alterna con la subordinada no flexionada. En unos casos el sujeto de la subordinada es correferente con el de la principal, en otros, está bajo su control. La primera posibilidad se da con verbos desiderativos e intelectivos, la segunda no se encuentra más que con verbos de percepción y con los causativos dejar y hacer.

En estas construcciones, el complemento de infinitivo ofrece una perspectiva subjetiva, que contrasta con la perspectiva objetiva que correspondería a la subordinada flexionada:

Imagina vivir la vida que ellos vivieron, sueña con antepasados queridos y quiméricos, y fantasea recuerdos de algo como una infancia remotísima.

Ahora imagina que es un terrorista, que saca una pistola del bolsillo de la cazadora y se la pone al guardia delante de la cara.

En vez del infinitivo simple, que instaura una visión continua imperfectiva, se usa a veces el infinitivo compuesto para indicar el aspecto perfectivo:

A veces, al caminar por las revueltas callejuelas de la morería, imaginaba haber descubierto toda la trama de la conjura.

«Se denominan tradicionalmente oraciones subordinadas sustantivas (también cláusulas sustantivas o proposiciones sustantivas, además de oraciones completivas) las que desempeñan las funciones características de los sustantivos o de los grupos nominales (sujeto, complemento directo, término de la preposición, etc.). Así, el segmento subrayado en Los trabajadores deseaban que les subieran el salario un quince por ciento es una subordinada sustantiva que desempeña la función de complemento directo. Es indicio, además, de su naturaleza sustantiva el que puedan coordinarse con grupos nominales, como en Los trabajadores deseaban que les subieran el salario y mejores condiciones de trabajo, o alternar con ellos, como en Los trabajadores deseaban {que les subieran el salario ~ una subida de salarios}. Las subordinadas sustantivas se pueden sustituir por pronombres neutros: Los trabajadores deseaban eso; Los trabajadores lo deseaban.» [RAE: NGLE-Manual 43.1.1a]

«Existe una relación gramatical estrecha entre el infinitivo y el subjuntivo, en parte porque la interpretación temporal de ambos suele estar en función de la palabra a la que se subordinan.

De hecho, con muchos de los predicados que imponen subjuntivo a sus subordinadas sustantivas, aparece el infinitivo como única opción cuando se da la correferencia de sujetos. Así ocurre con un buen número de los predicados de voluntad y afección. Se dice Quiero que vayas y Quiero ir, pero no *Quiero que yo vaya ni Quiero que vaya (en la interpretación en la que el sujeto de vaya es de primera persona).

La misma alternancia corresponde a Necesito que salgas ~ Necesito salir ~ Necesito que salga. El rechazo del subjuntivo en estos casos, a favor del infinitivo, se extiende a los sustantivos y los adjetivos que introducen complementos oracionales. Se dice, en efecto, las ganas de que me compren un coche y las ganas de comprarme un coche, pero no las ganas de que me compre un coche si las ganas son del que habla. A la misma pauta corresponde el par deseoso de que se case ~ deseoso de casarse, entre otros muchos similares.

Con los verbos de influencia, en cambio, la oración en subjuntivo alterna más libremente con la de infinitivo, incluso en caso de correferencia, como lo muestra la sinonimia entre Te permito que vayas y Te permito ir; Yo no te obligo a que comas esas porquerías y Yo no te obligo a comer esas porquerías; Nos dieron la orden de que saliéramos y Nos dieron la orden de salir, etc.

Se comportan de manera análoga muchas subordinadas sustantivas introducidas por una preposición no regida. Se dice, en efecto, En caso de que vaya (yo), te aviso y En caso de ir, te aviso; Me quedaré hasta que los termine y Me quedaré hasta terminarlos; Te vieron antes de que te marcharas y Te vieron antes de marcharte, etc.» [RAE: NGLE-Manual, § 26.5.2g]

Las oraciones sustantivadas sustantivas de infinitivo desempeñan funciones sintácticas análogas a las del verbo finito. El infinitivo puede ser sustantivo y verbo a la vez. Su significación es verbal; su función sintáctica es sustantiva; sus complementos son verbales; puede incluso tener sujeto propio, como un verbo en forma personal.

El sujeto del infinitivo puede ser el mismo de la oración:

Pienso volver algún día a España.

No le gusta discutir con la gente.

El sujeto del infinitivo puede aparecer como totalmente independiente del verbo principal:

Al oscurecer, refresca un poco el aire.

El sujeto puede ser complemento del verbo principal:

La veo pasar todos los días por la calle.

A veces no se menciona el sujeto por falta de interés hacia él:

Felipe II mandó construir El Escorial.

El infinitivo puede tener la función de complemento directo:

Prefiero no hablar de ello.

El infinitivo también puede ser término de preposición introducida por un predicado, ya sea este un verbo, adjetivo, sustantivo o adverbio:

Me arrepiento de haber aceptado el trabajo.

Soy partidario de hacerlo todo de nuevo.

Existe la posibilidad de encontrarlo con vida.

Después de levantarse de la cama

Las subordinadas sustantivas de infinitivo pueden constituir también término de preposiciones y locuciones preposicionales no regidas o no seleccionadas por otra categoría, como en

sin prescindir de sus colaboradores,

pese a ser hoy fiesta,

a costa de perder dinero.

El infinitivo como complemento indirecto.

No le daba importancia a ser o no puntual.

«Se ha debatido si las subordinadas sustantivas pueden ejercer la función de complemento indirecto. Parecen hacerlo en un limitado número de construcciones formadas con los llamados VERBOS DE APOYO (dar importancia a que..., dar tiempo a que..., prestar atención a si...) u otros asimilados a estos (conceder preferencia a que..., atribuir el problema a que...). El grupo que forman la preposición a y la subordinada suele admitir en estos casos la sustitución por el pronombre dativo le (No des importancia a que dijera eso > No le des importancia).» (NGLE-Manual 2010: § 43.1.2d)

A) VERBOS QUE INDUCEN SUBJUNTIVO

Los verbos que seleccionan subordinadas en subjuntivo son compatibles con el infinitivo. El subjuntivo es el modo que se escoge cuando no hay identidad de sujetos (correferencialidad). La alternancia entre el infinitivo y el verbo flexionado en las oraciones sustantivas está restringida por

a)    la identidad de sujetos (correferencialidad);

b)    factores de índole temporal.

«Las razones por las cuales algunas oraciones se construyen en subjuntivo son las mismas que explican la presencia del infinitivo. Estas dos formas tienen puntos de contacto frente al indicativo: su manifestación sintáctica habitual es la subordinación; ni uno ni otro expresan proposiciones a las que se les pueda asignar un valor de verdad. Cuando se presupone la verdad de la subordinada en subjuntivo (por ejemplo, cuando depende de un verbo emotivo en la oración principal), dicho valor se deriva de las propiedades semánticas del verbo principal. Esto es consecuencia del carácter parcialmente defectivo desde el punto de vista temporal que comparten ambos frente al indicativo. Por ello precisan asociarse a entornos restringidos temporalmente: verbos de carácter prospectivo (las subordinadas refieren a acciones posteriores a las del verbo principal) y verbos emotivos que expresan valoraciones subjetivas que por su característica no precisan encuadrarse en un entorno temporal definido». [Hernanz, M.L., en Bosque/Delmonte 1999: § 36.3.2.5]

Verbos que inducen subjuntivo en las subordinadas sustantivas sin alternar con el indicativo:

Verbos de afección y voluntad – el infinitivo es la única opción

Es obligatoria la construcción con infinitivo con verbos que significan voluntad cuando el agente del proceso que constituye la oración subordinada es correferencial con el agente de la proposición superior.

Igualmente es obligatorio el uso del infinitivo subordinado a verbos que expresan emoción o sentimiento cuando el sujeto tácito del infinitivo es correferencial con el argumento al que refiere el pronombre átono del verbo de la oración principal.

 

Expresión de volición:

Verbos

ansiar, desear, esperar, exigir, pedir, preferir, querer, suplicar, etc.

Adjetivos

decidido, dispuesto, partidario, etc.

Sustantivos

deseo, esperanza, ganas, intención, etc.

 

 

 

Expresan sentimientos y apreciaciones subjetivas:

Verbos

agradar, complacer, detestar, divertir, encantar, entristecer, extrañar, fascinar, gustar, irritar, lamentar, molestar, preocupar, sorprender, etc.

Adjetivos

(ser) absurdo, agradable, delicioso, extraño, fascinante, maravilloso, ridículo, sorprendente, terrible, etc.

Sustantivos

(ser) una barbaridad, un disparate, una injusticia, una locura, una temeridad, una suerte, etc.

 

 

En estos casos, el infinitivo es la única opción.

Espera ganar una medalla de oro en las Olimpiadas.

*Espera que gane una medalla de oro en las Olimpiadas.

Necesito dejar de fumar.

*Necesito que deje [yo] de fumar.

Necesitas hacer vacaciones.

*Necesitas que hagas vacaciones.

Me gusta conducir de noche.

*Me gusta que conduzca [yo] de noche.

«El efecto que impide la correferencia entre el sujeto de la oración principal y el del verbo en subjuntivo se conoce bajo la denominación de ‘referencia disyunta’ o disyuntiva. Con los verbos volitivos el citado efecto puede verse atenuado si en la subordinada aparece el verbo modal, tal como sugieren los contrastes de los ejemplos siguientes:

*Lamento que (yo) haya dicho eso.

Lamento que pueda (yo) haber dicho eso.

*Me molesta que (yo) comulgue con ruedas de molino.

Me molesta que tenga (yo) que comulgar con ruedas de molino.» [Hernanz, M.L., en Bosque/Delmonte 1999: § 36.3.2.5, nota 115]

*Lamento que (yo) te haya ofendido.

Lamento que pueda (yo) haberte ofendido.

Lamento haber ofendido.

Verbos de afección y voluntad – el subjuntivo es la única opción

Cuando no se da la condición de correferencialidad (identidad de sujetos), el subjuntivo es la única opción con los verbos de afección y voluntad.

Construcciones atributivas – el infinitivo es la única opción

En las construcciones atributivas, en las que la oración subordinada sustantiva desempeña la función de sujeto, si el sujeto tácito del verbo de la subordinada es correferencial con el argumento que desempeña la función de objeto indirecto en la oración principal, también es obligatorio el infinitivo:

Me es muy importante acabar los estudios este año para poder trabajar.

*Me es muy importante que yo acabe mis estudios este año.

Si falta la mención al objeto indirecto, si utiliza el subjuntivo:

Es necesario que termines los estudios este año para que puedas trabajar.

Si se quiere atribuir la acción a un sujeto indeterminado general, se emplea el infinitivo:

Es necesario terminar los estudios a tiempo para encontrar un buen trabajo.

Verbos de influencia – alternancia del subjuntivo con el infinitivo

Verbos de mandato, prohibición o actuación

aconsejar, forzar, hacer, instar, invitar, obligar, ordenar, permitir, prohibir, urgir, etc.

Sustantivos

mandato, orden, prohibición, etc.

Los verbos que expresan mandato, prohibición o actuación admiten la doble construcción, con infinitivo y con subjuntivo cuando la coincidencia se da entre el sujeto gramatical de la oración principal y la persona sobre la que se pretende influir (que desempeña la función de objeto indirecto en la oración principal).

Volición o bien influencia y orden (mandato) poseen una significación de carácter prospectivo. Los verbos de influencia inducen subjuntivo en la oración subordinada: mandar, permitir, prohibir. Con estos verbos es posible el infinitivo en la subordinada incluso aunque no haya identidad de sujetos. En estos verbos no hay identidad de sujetos, ya que nadie se manda, prohíbe, permite cosas a sí mismo, la persona que influye no es la que recibe el mandato, el permiso o la prohibición. La coincidencia se da entre el sujeto gramatical de la oración principal y la persona sobre la que se pretende influir. El infinitivo alterna con el subjuntivo:

Te permito que salgas con él.

Te permito salir con él.

Te prohíbo que entres.

Te prohíbo entrar.

El sargento mandó a los soldados que se pusieran firmes.

El sargento mandó a los soldados ponerse firmes.

Nos dieron la orden de que saliéramos inmediatamente.

Nos dieron la orden de salir inmediatamente.

Mandó a Juan que saliera inmediatamente.

Mandó a Juan salir inmediatamente.

Dejaron a la niña que se quedara con sus abuelos.

Dejaron a la niña quedarse con sus abuelos.

La policía mandó desalojar la sala.

La policía mandó que desalojaran la sala.

El juez permitió al acusado sentarse.

El juez permitió que el acusado se sentara.

El árbitro les hace a los jugadores repetir la jugada.

El árbitro les hace a los jugadores repetir la jugada.

La alternancia se observa también en algunas construcciones adverbiales y preposicionales:

En caso de poder, te aviso.

En caso de que pueda, te aviso.

Me quedaré hasta que termine el trabajo.

Me quedará hasta terminar el trabajo.

Verbos de duda o de conocimiento negados – alternancia del subjuntivo con el infinitivo

Se da también alternancia de subjuntivo e infinitivo con verbos de duda o verbos de conocimiento en forma negativa:

Dudo de haberlo solo soñado.

Dudo de que lo hubiera solo soñado.

No creo ser capaz de terminar la tesis este curso.

No creo que sea capaz de terminar la tesis este curso.

B) ORACIONES SUBORDINADAS SUSTANTIVAS CON INDICATIVO OBLIGADO

Determinan la selección obligatoria del indicativo en la subordinada sustantiva los verbos de percepción, conocimiento, certeza, causa, factividad, suceso o necesidad. Son verbos cuyo sujeto propone la verdad de la oración subordinada o bien la verdad de esta proposición queda presupuesta en virtud de la naturaleza factiva del verbo subordinante:

Veo que se ha llenado la sala.

Vio que se había llenado la sala.

 

Verbos de percepción sensible, conocimiento, certeza, percepción intelectual, y locuciones complejas del mismo significado

Verbos

ver, oír, percibir, darse cuenta, saber, conoce, entender, advertir, comprobar, percatarse, enterarse, estar al tanto de, estar al corriente de, caer en la cuenta de, darse por enterado de, etc.

Adjetivos

cierto, conocido, seguro, sabido, indiscutible, evidente, etc.

Nombres

advertencia, comprobación, percepción

 

Verbos que significan información, comunicación, verbos dicendi y similares:

Verbos

advertir, afirmar, anunciar, apuntar, confesar, decir, dar a entender, escribir, explicar, exponer, manifestar, mencionar, opinar, proclamar, protestar, revelar, señalar, subrayar, etc. 

Sustantivos

afirmación, anuncio, confesión, manifestación, explicación, etc.

Adjetivos que se construyen con subordinadas sustantivas de sujeto:

Es evidente que tiene razón.

*Es evidente tener razón.

Parece obvio que necesitamos invertir más dinero.

*Parece obvio necesitar invertir más dinero.

Es seguro que lo convenceremos.

*Es seguro convencerlo.

Verbos que expresan acontecimientos:

Sucede que no tenemos recursos para emprender ese negocio.

Las oraciones subordinadas sustantivas en modo indicativo no aceptan la alternancia con el infinitivo. Cuando la alternancia es posible, suele estar limitada por factores temporales:

Te prometo que iré.

Te prometo ir.

Me presenté después de que recibí el aviso.

Me presenté después de recibir el aviso.

O factores aspectuales:

Dice que lo sabe.

Dice saberlo.

El infinitivo es imposible con los verbos de comunicación cuando funcionan como verbos de influencia:

Me dijo que le acompañara.

*Me dijo acompañarle.

Nos gritó que saliéramos inmediatamente.

*Nos gritó salir inmediatamente.

«La nota común que caracteriza a estos predicados, frente a los que rigen subjuntivo, es que no restringen las coordenadas temporales de la subordinada; actúan como mero soporte para transmitir información sobre un evento referido al pasado, presente o futuro. Ello explica la presencia obligada en tales casos del indicativo –el único modo plenamente especificado desde el punto de vista temporal–, a la vez que predice el estatuto dudoso o agramatical:

??Estos turistas japoneses me han {asegurado / comentado / confesado} que no {bebían / beben / beberán} vino.

*Es {evidente / obvio} {haber jugado / jugar} al ajedrez.

La mala formación de estas oraciones obedece a la conjunción de dos factores: la carencia de marcas de tiempo propia del infinitivo y la incapacidad por parte del verbo principal para orientar la referencia temporal de la subordinada; como consecuencia de todo ello, dicha referencia queda ‘abierta’ y no puede ser adecuadamente interpretada.» [Hernanz, M.L., en Bosque/Demonte 1999: § 36.3.2.5]

Hay casos en los que la subordinada aporta elementos capaces de neutralizar la ambigüedad temporal: Reconozco haber cometido un error. En otros casos el verbo denota propiedades individuales no circunscritas temporal ni especialmente, dotando a la subordinada de cierto sentido atemporal (con validez en el pasado, el presente y el futuro): Los manifestantes dicen ser izquierdas. El inmigrante declara saber varias lenguas.

«Hay verbos, como empeñarse, insistir, obstinarse, etc. que parecen seleccionar indistintamente indicativo e infinitivo:

La anciana insiste en que no ha atracado el banco.

Los vecinos insisten en pedir una indemnización.

Se empeñó en que tenía un tío en América.

Se empeñó en comer langosta.

Dicha alternancia no se produce de forma automática, sino que se corresponde con un valor semántico distinto del verbo principal. Insistir significa en el primer ejemplo ‘repetir varias veces algo que se dice’, mientas que en el segundo equivale a ‘perseverar en un esfuerzo con un determinado fin’. [...] Esto es simplemente imputable al hecho de que una misma forma verbal encubre dos interpretaciones divergentes –declarativa la primera y prospectiva la segunda. [...] Otros verbos afectados por un proceso de doble selección como pensar y saber poseen dos acepciones bien diferenciadas según se construyen con infinitivo o con indicativo.» [l. c.]

«Dado su carácter inherentemente semántico, es previsible que en ocasiones las restricciones de correferencia puedan verse aparentemente conculcadas como consecuencia de la intervención de factores de índole interpretativa. Así, por ejemplo, la aceptabilidad de una oración como

Julio no se atreve a que la operen

podría atribuirse a la existencia de una lectura causativa para la subordinada –interpretación que permitiría preservar la restricción de ‘sujeto idéntico’ que afecta a atreverse: Julia no se atreve a (hacer) que la operen.

En virtud de la citada restricción cabe dar cuenta, asimismo, del comportamiento a primera vista anómalo de verbos como pensar y saber, que, si bien admiten subordinadas sustantivas, con infinitivo y con verbo flexionado, divergen en cuanto a la interpretación que llevan asociada en cada caso:

Tintín no sabe cantar. [«Tener habilidad para»]

Tintín no sabe que la Castafiore canta. [«Tener conocimiento»]

Tintín piensa viajar a la luna. [«Tener intención de»]

Tintín piensa que el doctor viajaré a la luna. [«Creer»]

Tanto saber como pensar se hallan sometidos a la restricción de ‘sujeto idéntico’, esto es, exigen identidad referencial entre el sujeto principal y el subordinado, situación concorde con la presencia obligada del infinitivo. Semejante peculiaridad es también extensible a los verbos modales, tal como ha sido observado por la gramática tradicional: «Hay verbos, como poder, deber, osar, soler, que forman con el infinitivo una especie de conjugación perifrástica, en la que siempre es idéntico el sujeto de los dos» (RAE 1931: § 450a).

Por el contrario, en la segunda de sus acepciones:

Tintín no sabe que la Castafiore canta. [«Tener conocimiento»]

Tintín piensa que el doctor viajaré a la luna. [«Creer»]

no actúa restricción alguna sobre la referencia del sujeto subordinado, que puede ser idéntico o no al de la oración principal: de ahí que, cuando sucede esto último, emerja una subordinada con verbo flexionado.

Una característica adicional que muestran los verbos sometidos a la restricción de ‘sujeto idéntico’ es que son incompatibles con infinitivos en forma pasiva:

*El presidente no vaciló en ser aplaudido por los diputados.

*Los socialistas se abstendrán de ser votados.

*El agresor se limitó a ser denunciado.

La agramaticalidad de los ejemplos anteriores tiene un claro contrapunto en los ejemplos siguientes:

*El presidente no vaciló en que los diputados le aplaudieran.

*Los socialistas se abstendrán de que les voten.

*El agresor se limitó a que lo denunciaran

[Hernanz, M. Lluïsa: “El infinitivo”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 36.2.2.3]

C) INFINITIVO CON VERBOS DE PERCEPCIÓN Y CAUSACIÓN

Con los verbos de percepción sensible (oír, ver, etc.) y de causación (hacer, dejar), el infinitivo forma un grupo verbal que funciona como complemento predicativo del verbo regente y no constituye una oración subordinada.

«La primera cuestión problemática es la función sintáctica que corresponde a los segmentos subrayados en el apartado anterior. Parece haber acuerdo actualmente en que se trata de complementos predicativos, lo que se ve confirmado por el hecho de que alternan con adjetivos y otras categorías que desempeñan la misma función:

La vi sentarse ~ La vi cansada;

Hazlo menguar ~ Hazlo más pequeño;

Déjenlo descansar ~ Déjenlo en paz.» [RAE: NGLE-Manual, 26.5.1a]

«Incluso en las variedades no leístas (La vi entrar; La dejó entrar) aparecen con más facilidad pronombres de dativo si el infinitivo lleva complemento directo: Le vi cruzar la calle; Le dejó leer el libro. Este hecho pone de manifiesto, piensan algunos gramáticos, que una vez creado el predicado complejo, el complemento directo pronominal es evitado por muchos hablantes porque competiría con otro complemento directo (la calle, el libro) en su misma oración. El proceso resulta especialmente notorio en el caso de hacer. Alternan, en efecto, La crisis {la ~ le} hizo desistir, con un solo complemento directo, pero si el infinitivo se construye con otro complemento directo, se favorece el pronombre de dativo, incluso entre hablantes no leístas: La crisis le hizo perder mucho dinero. Aun así, la alternancia «dativo – acusativo» se da más frecuentemente en el español americano que en el europeo, donde es rara la variante con acusativo.

Cuando los infinitivos que forman los predicados complejos mencionados llevan como complemento directo un pronombre personal, como en Le hizo leer el libro > Le hizo leerlo; {La ~ Le} vi cruzar la calle > {La ~ Le} vi cruzarla, dicho pronombre puede anteponerse y combinarse entonces con otro pronombre átono. En tales casos, el primero siempre adopta la forma se, fuera o no originalmente dativo: Le hizo leerlo > *Le lo hizo leer > Se lo hizo leer; La vi leerlos > *La los vi leer > Se los vi leer.» [RAE: NGLE-Manual, 26.5.1g-h]

a) Con verbos de percepción física:

Los verbos de percepción sensible: escuchar, mirar, observar, oír, sentir, ver

admiten infinitivos con sujeto en acusativo y pueden alternar con verbos en forma flexionada cuando se refieren a un proceso percibido por el sujeto de forma directa y sensible:

Lo vi llegar a medianoche.

Oí al niño llorar por la noche.

En el campo, oíamos cantar a los pájaros al amanecer.

El sujeto se ve afectado por una determinada sensación visual o auditiva. Estos infinitivos poseen una significación “eventiva”, es decir, son acciones o procesos circunscritos en el espacio y el tiempo.

«Los verbos de percepción más usados en esta construcción son ver y oír, pero se construye también con mirar, notar, observar, percibir y sentir. El verbo escuchar aparece en ella con más frecuencia en el español americano que en el europeo, a menudo con el sentido de oír. Todos muestran restricciones cuando se construyen con infinitivo. Así, no suelen admitir la negación (*Me vieron no salir) ni el infinitivo compuesto (*La vieron haber llegado), y resulta forzada la pasiva (La vieron ser castigada).

La percepción que los verbos expresan en estas oraciones es física (Lo vi salir), lo que las diferencia de las subordinadas sustantivas de verbo finito que complementan a verbos de juicio: Vi [‘comprendí’] que me entendía. Los infinitivos que se mencionan no denotan estados o propiedades (*La veo tener mucha suerte; *Te observo ser ahora más aplicado).» [RAE: NGLE-Manual, § 26.5.1d]

b) Con verbos de percepción intelectiva

Otros verbos semejantes, como descubrir, distinguir, divisar, examinar, notar, percibir, presenciar

excluyen la variante con infinitivo.

Al llegar a casa, noté que habían forzado la puerta.

Al examinar los restos, el forense descubrió que no eran humanos.

Los verbos de percepción sensible, en su acepción de percepción intelectiva (hechos a los que el sujeto accede intelectualmente), son incompatibles con el infinitivo:

Vi que no daba terminado el trabajo a tiempo.

Vimos que teníamos mucho trabajo aún por hacer.

En estos casos, los verbos refieren a hechos o estados permanentes que no pueden ser objeto de una percepción transitoria.

Los complementos de infinitivo de los verbos de percepción suelen expresar acciones o sucesos:

Oíamos gritar a la gente. [‘oí los gritos de los niños’]

Veía a mi padre trabajar en el jardín. [‘veía cómo trabajaba’]

Le oía quejarse. [‘oía sus quejidos’]

Las subordinadas sustantivas de verbo finito expresan juicios de valor, así como situaciones y estados de cosas de las que alguien se apercibe:

Veíamos que la gente se enojaba mucho. [‘nos dábamos cuenta’]

Veía que mi padre trabajaba en el jardín.

Oía que se quejaba. [‘me di cuenta de que se quejaba’]

En el caso de los infinitivos regidos por verbos de percepción sensible no cabe hablar de elipsis, sino de un sujeto implícito en acusativo, que actúa asimismo como complemento directo del verbo principal.

«A favor de este análisis puede esgrimirse la peculiar estructura argumental de estos verbos, que tienen en la subordinada de infinitivo una especie de “duplicado” del argumento correspondiente al complemento directo. Ese efecto desaparece, no obstante, en sus correlatos con verbo finito.

El inspector oyó a la Castafiore cantar la Traviata.

Vimos al jardinero regar las plantas.

Compárese con:

El inspector oyó que la Castafiore cantaba la Traviata.

Vimos que el jardinero regaba las plantas.

Semejante fenómeno ha suscitado no pocas polémicas en las gramáticas.» [Hernanz, M.L., en Bosque/Demonte, 1999: § 36.1.3]

c) Con verbos causativos: hacer + infinitivo

Hacer coincide con los verbos de percepción en que el sujeto del infinitivo se realiza sintácticamente como acusativo:

Hicieron bailar a las chicas una sevillana.

Hicieron que las chicas bailaran una sevillana.

El humo de los cigarrillos me hace llorar.

El sujeto puede ser animado o inanimado. Las construcciones causativas se distinguen también de los verbos de percepción en la posibilidad de omitir la partícula se (o el pronombre reflexivo) en los infinitivos dependientes de hacer:

Hizo sentar a las damas en un lugar preferente.

No me hagas enfadar.

El estruendo hizo estremecer a todos.

En cuanto a la negación, no se puede interponer ningún elemento entre el verbo causativo y el infinitivo, restricción que afecta asimismo a los verbos de percepción:

El jefe no hizo venir al empleado.

*El jefe hizo no venir al empleado.

Sujeto en acusativo

«Menos claras son las opciones que se plantean al segmentar estas oraciones. Podría pensarse en una estructura tripartita: Vio [a Rocío] [salir de casa], en la que el complemento directo de vio es a Rocío, y salir de casa sería una subordinada sustantiva que funciona como predicativo de ese complemento. Sin embargo, se ha observado en numerosas ocasiones en las que la expresión que designa ‘lo visto’ en este tipo de oraciones no es exactamente Rocío, a diferencia de lo que este análisis da a entender. En muchas descripciones tradicionales se mantiene el análisis, heredado en parte de la gramática latina, según el cual los infinitivos mencionados se construyen aquí con sujetos en acusativo. De acuerdo con este análisis, que hoy se sigue considerando bien encaminado, la estructura sintáctica que corresponde a estas oraciones es bipartita: Vio [a Rocío salir de casa]. El segmento subrayado es el complemento directo del verbo principal, por lo que va marcado con la preposición a, pero a la vez es el sujeto de predicación de salir de casa. En esta opción, salir de casa se analiza como grupo verbal, en lugar de como oración subordinada sustantiva. La cuestión aquí planteada afecta a la mayor parte de los predicativos del complemento directo que se llaman seleccionados. En efecto, decir Hizo a Sofía partícipe de sus secretos no implica ‘Hizo a Sofía’, sino que significa aproximadamente ‘Hizo que Sofía fuera partícipe de sus secretos’.» [RAE: NGLE-Manual, § 26.5.1b]

«Los infinitivos con sujeto en acusativo integran un paradigma con una serie de propiedades sintácticas dispares respecto del de los verbos de control. Con todo, dicho paradigma acoge construcciones cuyo comportamiento dista de ser unitario. A las diferencias señaladas entre los verbos de percepción y los causativos, cabe añadir, dentro de este último grupo, los casos de dejar y mandar, que, como consecuencia de su doble interpretación –causativa y prospectiva–, no siempre mantienen contornos tan delimitados como hacer respecto del fenómeno de control». [M. L. Hernanz, en Bosque/Deonte 1999: § 36.2.5.4]

RESTRICCIONES SEMÁNTICAS

«El significado de los infinitivos nominales puede ser proporcionado directamente por el diccionario, pero también puede obtenerse a través de varios recursos sintácticos, sobre todo por la naturaleza gramatical de las palabras a las que complementa. La interpretación semántica del infinitivo verbal está inducida por factores similares.

Así, el infinitivo expresa un estado de cosas en

Es necesario mejorar las exportaciones,

ya que aparece en una subordinada sustantiva que funciona como sujeto del predicado ser necesario, o en

No es fácil sustraerse a los innumerables cantos de sirena.

Las oraciones subordinadas sustantivas de verbo finito (... que mejoren las exportaciones; ... que se sustraigan a los innumerables cantos de sirena) expresan esos mismos significados. El infinitivo se refiere a una acción o un evento en

Después de hablar con él, quedaron más tranquilos,

donde la oración subordinada en la que se encuentra es complemento del adverbio de tiempo después. Puede decirse que el infinitivo expresa una actividad en

Vengo a ayudarte,

lo que sabemos por las propiedades sintácticas del contexto en el que aparece subordinado. Aun así, se ha señalado repetidamente que los límites entras las nociones semánticas que puede expresar el infinitivo son a menudo imprecisos.

Aunque las oraciones subordinadas sustantivas con verbo en forma personal alternan con los infinitivos en gran números de contextos, están más restringidas semánticamente que ellos. Por ejemplo, las subordinadas sustantivas expresan hechos o estados de cosas. Como los infinitivos pueden denotar esas mismas nociones, se obtienen pares como

Es posible {escribir ~ que Luis escriba} una novela.

Las oraciones sustantivas de verbo finito no denotan, en cambio, acciones. Los infinitivos sí pueden expresar este significado con naturalidad, lo que da lugar a contrastes como

Es lento {escribir una novela ~ *que Luis escriba una novela}.

Repárese en que la irregularidad de la segunda opción es similar a la que se obtendría predicando el adjetivo lento del sustantivo hecho.

El contraste entre las subordinadas sustantivas que expresan hechos o estados de cosas y las que hacen referencia a acciones puede diluirse en el complemento de ciertos verbos, como en

Me prometió {que me llevaría al cine ~ llevarme al cine},

pero se percibe con nitidez en el de otros. Obsérvese que las oraciones

Me olvidé de que apagué la luz y

Me olvidé de apagar la luz

coinciden en estar construidas con dos subordinadas sustantivas formadas por los mismos verbos. Estas dos oraciones poseen, por tanto, estructuras sintácticas similares y, sin embargo, expresan significados muy diferentes: en la primera la información que expresa olvidé corresponde a un determinado hecho ya sucedido, mientras que la segunda oración expresa que olvidó una acción, por tanto que dejó de hacer algo. El significado que corresponde al infinitivo puede ser distinto del que expresa la oración subordinada correspondiente cuando se construye con verbo en forma personal. [...]

El infinitivo compuesto posee interpretación estativa o estativizadora, en el sentido de que permite convertir los predicados que expresan acciones o procesos en otros que expresan estados o propiedades. En efectos, varios verbos de lengua y de pensamiento solo aceptan en el español actual infinitivos si estos expresan estados, como en

Aseguró saberlo;

Dijo estar de acuerdo;

Reconoció tener el dinero;

Siempre cree tener razón.

Los verbos mencionados suelen rechazar los infinitivos que designan acciones no habituales (tienden a rechazarse, en efecto, oraciones como

Aseguró robar el dinero o

Cree viajar mañana en avión),

pero aceptan en cambio el infinitivo compuesto con naturalidad:

Aseguró haber robado el dinero;

Cree haber viajado en avión;

Pero ya creo haber explicado lo que pienso de la prensa seria;

Y reconoció haber escrito algunas frases cuyo objeto era lisonjear a quienes lo deseaban.» [RAE: NGLE, § 26.4a-c, m]

SUBORDINADAS SUSTANTIVAS DE INFINITIVO COMPLETANDO A UN NOMBRE

Las subordinadas sustantivas de infinitivo pueden completar a un nombre:

su deseo de triunfar, la tendencia de los precios a subir, la insistencia del gobierno en alabar su gestión, las razones para haber actuado así, el miedo a no hacerlo bien

Algunas de las preposiciones que preceden en estos casos al infinitivo están regidas por el sustantivo:

el interés por hacer progresar el país

No lo está la preposición de que marca los complementos objetivos que corresponden a complementos directos:

Necesita ganar un poco más > la necesidad de ganar un poco más.

Tampoco está regida en los complementos de los nombres de intrumentos

aguja de coser, máquina de escribir, hilo de bordar, navaja de afeitar,

ni cuando el sustantivo puede interpretarse como atributo de la oración de infinitivo:

Tuvo el detalle de recibirla

[se afirma implícitamente que la acción de recibirla fue un detalle].

SUBORDINADAS SUSTANTIVAS DE INFINITIVO COMPLETANDO A UN ADJETIVO

«También pueden ser de infinitivo las subordinadas sustantivas que complementan a los adjetivos, ya reciban interpretación activa

El muchacho está seguro de hacer bien el examen

o pasiva

El museo es digno de ver (‘de ser visto’).

Las subordinadas sustantivas de infinitivo aparecen asimismo en los complementos preposicionales de ciertos adverbios:

antes de llegar, después de salir de casa, luego de oír sus pretensiones, además de haberte esperado, aparte de trabajar muy poco, encima de aguantarlo

Cabe pensar que se asimilan a los grupos preposicionales algunas secuencias así construidas, de forma que la oración de infinitivo puede interpretarse como término de una locución prepositiva: [lejos de] [ayudarme]; [fuera de] [haber ordenado los papeles]. Aun así, entienden algunos autores que el hecho de que no pueda omitirse el segundo de estos segmentos no impide el análisis de núcleo adverbial [lejos] [de ayudarme].» (RAE: NGLE – Manual, § 26.5.2e)

III. SUBORDINADAS RELATIVAS DE INFINITIVO

Las subordinadas de relativo pueden construirse con infinitivo, compatible con cualquier tipo de nexo relativo, bien sea un pronombre (no teníamos nada que echarnos a la boca, no sabemos a quién recurrir), bien sea un adverbio (no encontré sitio donde aparcar).

La gama de posibilidades de las subordinadas relativas de infinitivo es más reducida que las relativas con verbo finito. Las restricciones son las siguientes:

a)    son siempre especificativas (no están separadas por una coma de la oración principal): Este es todo el dinero que nos queda;

b)    el infinitivo no puede aparecer en ellas como sujeto (busco a alguien que me arregle el coche –*busco a alguien que arreglarme el coche;

c)     el antecedente debe ser no específico: Te queda mucho que aprender. ¿Tienes algo que hacer hoy?;

d)    cuando el antecedente es un nombre, solo son posibles determinantes no referenciales:  Quedan varias preguntas sin contestar;

e)    el verbo principal no implica la existencia de su objeto: buscar, encontrar, necesitar, querer, desear, etc.; o su objeto no se halla especificado ni definido: haber, tener, quedar, faltar;

f)      el infinitivo alterna preferentemente con el subjuntivo y no con el indicativo: Necesita un hombre que la quiera. Busco un cuchillo con el que pueda cortar bien el jamón.

Las relativas de infinitivo poseen una interpretación modal (cercana a la posibilidad o la necesidad), como se ve cuando se sustituye el infinitivo por la forma flexionada:

No tengo ropa adecuada que [pueda] ponerme.

Hay mucho que [debemos] hacer.

No tengo a nadie de quien [pudiera] valerme.

Tengo varias camisas que planchar. =

Tengo que planchar varias camisas.

Hay muchos problemas que resolver. =

Hay que resolver muchos problemas.

El antecedente del relativo se restringe a los grupos nominales indefinidos o cuando el verbo de la oración principal está negado:

No tiene nadie con quien hablar.

No tenemos nadie a quien confiar nuestro negocio.

Buscaba (a) alguien con quien hablar.

Tengo aún varios libros que leer.

Necesito gente en quien confiar.

No me queda nada que decir.

«Con los verbos haber o tener, el antecedente de estas relativas sigue siendo indefinido, pero puede ser específico, como en Hay mucho trabajo que hacer o en Es mi competidor Anselmo, el cual, teniendo tantas otras cosas de que quejarse, solo se queja de ausencia (Cervantes, Quijote I). En cambio, cuando designa tipos, en lugar de individuos particulares, el antecedente puede ser definido. Así ocurre con los que incluyen adjetivos como ideal, idóneo, perfecto y otros semejantes: Dice que ha comprado la casa ideal en la que vivir; Parece que ha encontrado al hombre perfecto con el que casarse.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.3a)

Las relativas de infinitivo pueden ir introducidas por los relativos de antecedente expreso:

No tiene donde ir.

No hay con quien hablar.

Los relativos tienen en estas construcciones un componente indefinido, de modo que quien no equivale a el que o la que, sino a alguien que. Este compone los aproxima a los interrogativos, con los que comparten otras propiedades. Cuando son tónicos, llevan tilde

No tengo por qué callarme.

No tienes de qué quejarte.

«Pueden llevarla o no en los contextos en los que pueden pronunciarse como formas tónicas (No tenía dónde ir) o como formas átonas (No tenía donde ir). Estos infinitivos aceptan asimismo la elipsis que caracteriza a las interrogativas truncadas: Necesitaba un sitio en que alojarme, y ya tengo dónde. Estas semejanzas no implican un cambio en su naturaleza categorial. Se siguen considerando, pues, relativos y no de interrogativos.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.3b)

IV. INTERROGATIVAS INDIRECTAS CON INFINITIVO

Las oraciones interrogativas indirectas poseen propiedades comunes con las subordinadas sustantivas (por ser ambas oraciones regidas) y con las relativas.

Las interrogativas indirectas van introducidas por si, qué, cuál, quién, cuánto, dónde, cuándo, cómo precedidos o no de preposición. Las llamadas interrogativas deliberativas son aquellas en las que el hablante está pensando en cuál conviene que sea la conducta que vaya a adoptar: está deliberando sobre su actuación. Van típicamente introducidas por no sé y admiten el modo subjuntivo en alternancia con el infinitivo cuando el sujeto de la oración principal coincide con el de la subordinada, que es cuando la interrogativa tiene verdadero valor deliberativo. Así las introducidas por saber y dudar y sujeto de primera persona:

No sé qué decirte.

No sé qué te diga.

No sé qué hacer con él.

No sé si vuelva a luchar por el puesto.

No sé si volver a luchar por el puesto.

No sé si vuelva a mi antiguo empleo.

No sé si volver a mi antiguo empleo.

No sabíamos si felicitarle.

Me explicó bien cómo llegar a su casa.

El uso del subjuntivo por el infinitivo no tiene efectos apreciables, pero el uso del indicativo por el infinitivo o el subjuntivo cambia el sentido de la oración al perder el sentido deliberativo:

No sé qué haré.

[el hablante señala su ignorancia respecto a su conducta en el futuro]

No sé qué hacer.

No sé qué haga.

[el hablante sopesa los pros y los contra para tomar una decisión]

Las interrogativas indirectas de infinitivo no pueden ir introducidas por la conjunción que (*Pregunta que a qué hora despertarla), pero sí puede introducir la interrogativa indirecta con verbo en forma personal (Pregunta que a qué hora debe despertarla; Dice que si ha de subir la maleta a la habitación).

Los verbos que seleccionan interrogativas rigen indicativo, y por tanto dejan totalmente abierto el tiempo de la subordinada, que puede manifestarse en presente, pasado o futuro:

Ignoro dónde {guarda/guardará/guardó} el dinero.

En las interrogativas indirectas con infinitivo queda excluida toda posibilidad de mención temporal en pasado:

*Ignoro dónde haber guardado las llaves.

*No sabe a quién haber regalado el disco.

Hay notables paralelismos entre los infinitivos interrogativos y los relativos. Si el verbo selecciona un argumento proposicional, como preguntar, saber, etc., la subordinada se interpreta como interrogativa. Si el argumento seleccionado posee naturaleza nominal (con haber, tener, etc.), la subordinada se corresponde con una relativa.

No tengo sé qué creer.

No sé con quién aconsejarme.

No sé por dónde salir.

No tengo (nada) que ponerme.

No veo (persona) de quien fiarme.

Al fin hallaron (camino) por donde escapar.

V. SUBORDINADAS ADVERBIALES DE INFINITIVO

«La denominada subordinada ‘adverbial’ constituye un vasto cajón de sastre que acoge bajo una etiqueta un tanto equívoca un conglomerado complejo y heterogéneo de construcciones con valores diversos: temporal, causal, final, condiciona, concesivo, consecutivo, etc. Todas ellas disponen de correlatos con el verbo en infinitivo. Son varias las características que diferencian esta clase de oraciones de las restantes subordinadas, especialmente de las completivas [sustantivas].

Su carácter no regido les confiere plana autonomía semántica con respecto al predicado principal, cuya estructura argumental no aporta clave alguna para recuperar ni la referencia temporal del infinitivo ni el sujeto de este. Pueden llevar sujeto expreso, bien sea en forma nominal o pronominal, en estos casos suele situarse en posición posverbal. Por último, los infinitivos adverbiales deben ir precedidos por una marca subordinante, compatible, habitualmente con un verbo en forma personal: para, por, después de, sin, antes de, a pesar de, etc.

A esta relación cabe añadir un reducido número de preposiciones de significado más borroso, que en combinación en el infinitivo adoptan diferentes valores: de (causal o condicional), al (temporal o causal), con (concesivo o condicional), a (condicional o modal), etc. La alternancia en este segundo caso es mucho más restringida, cuando no inexistente.» [Hernanz, en Bosque/Demonte 1999: § 36.3.4]

«Las oraciones de infinitivo, como las que se construyen con verbo finito, han sido consideradas con frecuencia subordinadas adverbiales cuando aparecen como término de una preposición no seleccionada por el verbo, pero la mayor parte de ellas se incluyen actualmente entre las sustantivas. Así ocurre, por ejemplo, con las introducidas por sin, para y por: Entró sin hacer ruido; Leyó cuidadosamente el escrito para no equivocarse; Lo hizo por no darle un disgusto. También pueden considerarse sustantivas las introducidas por a con valor final en complementos casi siempre argumentales: Vengo a ver qué estáis haciendo; Salió corriendo a esconderse. Las subordinadas de infinitivo que encabeza hasta suelen designar una situación que se concibe como consecuencia, conclusión o desenlace natural de otra, como en El público que pudo entrar, hasta llenar a tope las butacas y los pasillos de la sala de conferencias, se lo pasó bien; Extendió la mano derecha hasta tocar las baldosas. La preposición desde admite infinitivos en las correlaciones con hasta: Hacías de todo, desde inventarte "cartas de lectores" hasta responder a la confianza que el viejo subdirector te demostraba.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.2c)

«El concepto de ‘subordinación adverbial’ es en la actualidad sumamente polémico. Muchas de las oraciones llamadas adverbiales en la tradición pueden considerarse subordinadas sustantivas, como se ha visto en varios de los apartados precedentes. Así sucede con las que complementan a ciertos adverbios, como encima de llegar tarde, después de venir mi hermano, y también con las que forman grupo con una preposición o locución preposicional no introducida por otra clase de palabras, como en Con ir tú es suficiente; A pesar de ser rico, no era feliz. Los infinitivos que se admiten en los complementos de a fin de o con tal de (a fin de solucionar el problema, con tal de solucionar el problema) alternan con subordinadas sustantivas de verbo personal (a fin de que se solucione el problema), pero más difícilmente con grupos nominales o pronombres.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.4)

En las oraciones subordinadas adverbiales se puede sustituir la conjunción y el verbo en forma personal por un infinitivo precedido de una preposición.

 

a pesar de

haber nacido en EE UU se siente italiana.

concesiva

al

haber nacido en EE UU es americana.

causal

al

volver a los EE UU recuperó su ciudadanía.

temporal

con

haber nacido en EE UU, no le dan la ciudadanía.

concesiva

de

haber nacido en EE UU podría ser americana.

condicional

hasta

cumplir los 18 años no le dan la ciudadanía.

temporal

para

haber nacido en EE UU habla mal el inglés.

concesiva

para

hablar bien inglés hay que haber nacido en Inglaterra.

final

por

haber nacido en EE UU es americana.

causal

sin

haber nacido en EE UU llegó a ministra.

concesiva

tras

haber nacido en EE UU emigró de niña a Italia.

temporal

 

No es necesaria la correferencia o identidad de los sujetos de ambas oraciones (principal y subordinada), excepto en el caso de las oraciones finales.

Compré entradas para ir tú y yo a la ópera a ver a Plácido Domingo.

La puerta de madera crujió, al abrirla el detective.

Al llegar la policía al local, los terroristas salieron por la puerta trasera.

Si yo hubiera tenido dinero, ella me hubiera querido.             

= De haber tenido yo dinero,  ella me hubiera querido.             

No vino porque no lo avisamos nosotros a tiempo.

= No vino por no haberlo avisado nosotros a tiempo.

Si vosotros me hubierais avisado antes, yo os hubiera reservado entradas.

= De haberme avisado vosotros antes, os hubiera reservado entradas.

Si me hubieras invitado a tiempo, yo hubiera venido con mucho gusto.

= De haberme avisado tú a tiempo, yo hubiera venido con mucho gusto.

Si hubiera sabido que tenían cumpleaños, te hubiera traído un regalo.

= De haber sabido que tenías cumpleaños, te hubiera traído un regalo.

Antes de que llegara yo a la oficina, ya me había llamado ella por teléfono.

= Antes de llegar yo a la oficina, ya me había llamado ella por teléfono.

Después de que salisteis vosotros de casa, sonó el teléfono un buen rato.

= Nada más salir vosotros de casa, sonó el teléfono un buen rato.

Ella se separó de él después de que él le dijera que se había casado obligado.

= Ella se separó de él después de decirle él que se había casado obligado.

Al entrar ellos a la discoteca salíamos nosotros. =

= Cuando entrábamos nosotros en la discoteca, salían ellos.

Lo detuvo la policía porque no quiso pagar la cuenta del restaurante.

= Lo detuvo la policía por no querer pagar la cuenta del restaurante.

«La partícula al en la pauta «al + infinitivo» (al leer el libro) procede de la primitiva unión de preposición y artículo. No obstante, hoy parece comportarse como conjunción en este contexto, ya que no introduce grupos nominales ni pronombres. Las construcciones formadas con «al + infinitivo» pueden tener, según el contexto, sentido causal o temporal. Se prefiere la interpretación causal con verbos de estado (Al ser el hermano mayor, se encargó de todo), con predicados negados (Al no recibir noticias suyas, lo tuvo por muerto), o cuando el infinitivo aparece en su forma compuesta (Al haberlo entendido así, ya no dijo nada). En cambio, los adverbios focales, como exactamente o justo, favorecen el sentido temporal: exactamente al sonar el reloj, justo al cruzar la calle. Tal interpretación es la única posible en las variantes «a(l) poco de + infinitivo» y «nada más + infinitivo», la segunda, característica del español europeo: Salió para el hospital {a(l) poco de ~ nada más} recibir la noticia. Lo mismo sucede con a {las dos horas ~ los tres días ~ el rato ~ el año} de llegar a la ciudad y construcciones afines. El infinitivo admite sujeto expreso en todos estos casos: Al ser Julio el hermano mayor, …; Justo al cruzar Marta la calle, …; Al salir el sol, ….

La combinación «de + infinitivo» (en la que de se acerca más a una conjunción que a una preposición) suele tener valor condicional: De no ser así quién sabe lo que hubiera pasado; De haberlo sabido, estos años habrían sido más fáciles para mí. Cuando, como en el ejemplo anterior, el infinitivo es compuesto, la construcción recibe normalmente la interpretación propia de las condicionales contrafácticas, es decir, las que presuponen un estado de cosas contrario al que se expresa en ellas. En algunas variedades europeas del español contemporáneo se usa todavía con valor condicional «a + infinitivo», de gran vitalidad en el español clásico: A tener una guadaña, pareciera la muerte de los rocines. De acuerdo con lo señalado más arriba, «con + infinitivo» no forma propiamente subordinadas adverbiales, aun pudiendo tener valor condicional. Constituyen una posible excepción las construcciones llamadas explicativas, que reciben entonación suspensiva y no alternan con subordinadas de verbo finito, como en Con decirte que a los tres días se murió…, entre otros ejemplos. Pueden integrarse en este último grupo las construcciones formadas con «para + infinitivo» de sentido no final, especialmente las que expresan consecución o ponderación: Para haber preparado la obra durante tres meses, el resultado fue más bien mediocre.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.4a-c)

ORACIONES FINALES Y CAUSALES

«Las oraciones finales se construyen con el verbo en infinitivo o en subjuntivo. Como regla general, se emplea el infinitivo cuando las finales son concertadas. Se han llamado tradicionalmente así aquellas en las que el sujeto, por lo general tácito, del infinitivo es correferente con el del verbo principal (Elena lo llamó para disculparse). No obstante, no es este el único tipo de correferencia, como se verá en los apartados que siguen. Por otro lado, es habitual que el infinitivo se refiera a un tiempo posterior al expresado por el verbo principal.

Cuando la final es concertada, el infinitivo constituye la única opción (con las escasas excepciones a las que se refiere el apartado siguiente). Pueden compararse en este sentido las oraciones Viaja para distraerse y Viaja para que se distraiga. Forma parte del significado de la primera el que la persona que viaja sea la misma que se distrae; en la segunda, en cambio, se habla de personas diferentes.

Cuando la oración principal es pasiva, la final se puede construir con subjuntivo aunque haya correferencia de sujetos, como en Pablo Vicario fue eximido para que se quedara al frente de la familia, pero se forman también pasivas en las que el sujeto de la oración final es correferente con el complemento agente. El verbo de la oración final se construye entonces en infinitivo: La entrevista fue publicada por la prensa para sorprender a la oposición. El verbo puede aparecer también en forma personal, aunque haya correferencia de sujetos, en otros casos. Sucede así cuando la oración principal es imperativa (Lee este libro para que te convenzas), si el sujeto de la oración principal no se interpreta como agente (Se dejan las setas en una cazuela con agua toda la noche para que se hidraten), con ciertos predicados modales en la oración final (Deberá poner más empeño en su trabajo para que sea capaz de superar una materia tan complicada), cuando se trata de una final de la enunciación (No actuaste bien, para que lo sepas) o en los casos en los que se da una correferencia parcial de sujetos: Fuimos a que nuestros hijos compraran ropa de verano.

En otras oraciones finales de infinitivo se establece la relación de correferencia entre el sujeto tácito de este y el objeto directo, el indirecto o el complemento regido del verbo principal. Así, el pronombre le proporciona la referencia del sujeto tácito de cocinar en Le gusta cocinar. A esta misma pauta corresponden los ejemplos siguientes: Me contrataron para escribir un artículo sobre la Bestia; Le dieron permiso para asistir al baile; También confía en Faryd para cuidar los tres palos. La alternancia entre el infinitivo y el verbo finito es mucho más frecuente en esta pauta que cuando la correferencia afecta a los sujetos: Me contrataron para que escribiera un artículo breve; Le dieron permiso para que asistiera al baile.

No es habitual que los infinitivos de valor final se construyan con sujeto expreso, y menos aún si este no es correferente con ninguno de los argumentos del verbo principal. Se rechazan, en efecto, oraciones como *Hice todo lo que pude para conseguir Alberto trabajo. No obstante, se admite ocasionalmente esta pauta cuando el sujeto de la subordinada tiene carácter focal o introduce un contraste con el del verbo principal:

Qué bonita esa camisa, quitátela vos para ponérmela yo.

Grace le hizo una seña para que se instalara en aquella graciosa hondonada, invitándolo después a que siguiese cavando, para descender ella también al pequeño abismo rosa.

Sagrario, dormida, […] preguntó cuánto faltaba para recibir nosotros a Pablo.

En el español hablado en el área caribeña se documentan infinitivos finales con sujeto expreso, incluso no correferente. A diferencia de lo que es habitual en las demás áreas, puede aparecer antepuesto, como en ¿Qué sería bueno hacer para yo entender eso?; Cállate para yo oír el ruido.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 46.7.1a-d)

Las oraciones subordinadas de sentido final encabezadas por la preposición a (Debes ir a que te vea el médico; Vengo a que me den de baja) admiten también infinitivo, a veces de forma exclusiva:

Salió corriendo a esconderse.

Se apoyó en la barandilla a ver el río.

Las oraciones que se forman con verbos transitivos como acompañar, enviar, llevar (Llevo la bicicleta a que la arreglen), mandar, poner, en alternancia con los infinitivos pasivos (Llevo la bicicleta a arreglar), tienen en común el que las subordinadas sustantivas no designan propiamente en ellas hechos, sino más bien sucesos o estados de cosas en los que se produce un cambio de estado que afecta a la entidad de la que se habla.

El infinitivo en las perífrasis verbales

No se deben confundir las oraciones subordinadas de infinitivo que funcionan como complemento directo de un verbo principal en una oración compleja con las perífrasis verbales con infinitivo: deber + infinitivo, poder + infinitivo, soler + infinitivo, etc., que funcionan en la oración como una simple forma verbal. En las perífrasis, la forma no personal (infinitivo, gerundio, participio) nunca realiza ninguna función sintáctica respecto de la forma conjugada o auxiliar, puesto que forma conjugada e infinitivo forman una unidad verbal.

 


Fuentes

 

Borrego, J., Asencio, J.G., Prieto, E.: El subjuntivo. Valores y usos. Madrid: SGEL, 1985, pp. 41-44.

 

Fernández Álvarez, Jesús: El subjuntivo. Madrid: Edi-6, 1987, pp. 38-43.

 

Hernanz, M. Lluïsa: “El infinitivo”. En Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 36.

 

Navas Ruiz, Ricardo: El subjuntivo castellano. Salamanca: Colegio de España, 1986, p. 70-71.

 

Porto Dapena, José Álvaro: Del indicativo al subjuntivo: valores y usos de los modos del verbo. Madrid: Arco / Libros, 1991, pp. 141-153.

 

RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 26.11; 49.9.

RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 26.5.

 

RAE: Nueva gramática de la lengua española. Básica. Madrid: Espasa Libros, 2011, pp. 154-156.

 

Seco, Manuel: Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1998, p. 257.