Ortografía RAE 2010

Expresiones numéricas

RAE: Ortografía básica de la lengua española, 2010


 

Los números pueden representarse en la escritura a través de símbolos, denominados cifras, o de palabras, denominadas numerales. Existen dos modos de representación de los números mediante cifras: la numeración romana y la numeración arábiga.

LOS NÚMEROS ROMANOS

La numeración romana emplea siete letras del alfabeto latino a las que corresponde un valor numérico fijo:

 

I

V

X

L

C

D

M

1

5

10

50

100

500

1000

 

El valor debe restarse o sumarse al de la cifra colindante para calcular el valor total del número representado.

 

1

I

15

XV

29

XXIX

49

XLIX

114

CXIV

2

II

16

XVI

30

XXX

50

L

115

CXV

3

III

17

XVII

31

XXXI

60

LX

116

CXVI

4

IV

18

XVIII

32

XXXII

70

LXX

149

CXLIX

5

V

19

XIX

33

XXXIII

80

LXXX

150

CL

6

VI

20

XX

34

XXXIV

89

LXXXIX

449

CDXLIX

7

VII

21

XXI

35

XXXV

90

XC

450

CDL

8

VIII

22

XXII

36

XXXVI

91

XCI

999

CMXCIX

9

IX

23

XXIII

37

XXXVII

99

XCIX

1000

M

10

X

24

XXIV

38

XXXVIII

100

C

1001

MI

11

XI

25

XXV

39

XXXIX

101

CI

1984

MCMLXXXIV

12

XII

26

XXVI

40

XL

109

CIX

1999

MCMXCIX

13

XIII

27

XXVII

41

XLI

110

CX

2000

MM

14

XIV

28

XXVIII

42

XLII

111

CXI

3000

MMM

Ortografía de los números romanos

Los signos de la numeración romana se escriben siempre con mayúscula. En textos no manuscritos, se recomienda escribir los números romanos en letra versalita (letra de forma mayúscula, pero del tamaño aproximado de la minúscula): siglo XXI; en cambio, si van asociadas a palabras escritas con mayúscula inicial, se escribirán en tamaño habitual de la mayúscula: II Internacional Obrera, Juan XXIII.

La escritura de romanos en minúscula solo se admite en la numeración de apartados o elementos de listas: artículo 36, letra b), incisos vi) y vii).

No debe repetirse más de tres veces consecutivas un mismo signo: 333 se escribe en romanos CCCXXXIII, mientras 444 se escribe CDXLIV, y no *CCCCXXXXIIII.

No debe escribirse dos veces un signo si existe otro que representa por sí solo ese valor: X [= 10], y no *VV [5 + 5 = 10].

Cuando un signo va seguido de otro de valor igual o inferior, se suman sus valores: VI [= 6], XV [= 15], XXVII [= 27].

Cuando los signos I, X o C van seguidos de otro de mayor valor, se restan del valor de este: IX [= 9], XL [= 40], CD [= 400].

Los signos V, L y D no se utilizan nunca con valor sustractivo: 45 se escribe XLV, y no *VL.

El valor de los números queda multiplicado por mil tantas veces como rayas horizontales se tracen encima:

­­­_                   _

L [=50 000], M [= 1 000 000]

Uso actual de los números romanos

En monumentos o placas conmemorativas, para indicar los años: MCMXCIX [= 1999].

En las publicaciones periódicas, para señalar el año al que corresponde cada ejemplar desde que comenzó su edición: El País, Año XXXV.

Para indicar los siglos, siempre pospuestos al sustantivo: siglo XXI. No deben emplearse con este fin los números arábigos, como en alemán: *siglo 21.

Para indicar las dinastías en ciertas culturas, normalmente antepuestos al sustantivo: los faraones de la XVIII dinastía.

En las series de papas y reyes de igual nombre, siempre pospuestos: Juan XXIII, Felipe IV.

En la denominación de congresos, campeonatos, certámenes, festivales, etc., siempre antepuestos al nombre correspondiente: IV Congreso de Biogenética. Si el número resulta excesivamente complejo, se prefiere el uso de las abreviaturas de los numerales ordinarios: 78.0 Campeonato Mundial de Ajedrez.

En la numeración de volúmenes, tomos, libros, capítulos de una obra: tomo III, capítulo IX, escena VII. Se escriben siempre pospuestos al sustantivo.

Los números romanos usados con valor ordinal no deben escribirse nunca acompañados de letras voladas: *IV.0 Congreso de Bioética.

Para enumerar las páginas de las secciones preliminares de una obra, con el fin de distinguirlas de las del cuerpo central: Las advertencias de uso comienzan en la página XIII.

Para indicar el mes en la expresión abreviada de las fechas: 13-XII-1999. Hoy es habitual el uso de números arábigos.

Lectura de los números romanos

Los números romanos se leen reproduciendo el numeral ordinal correspondiente: IV Jornadas de Sociología (cuartas jornadas...).

Si el número es muy complejo, puede también leerse como cardinal: LXXVIII Congreso Nacional de Mutualistas (septuagésimo octavo congreso... o setenta y ocho congreso...).

Cuando se usan como identificadores, para referirse a algo que forma parte de una serie, los números romanos se leen únicamente en como cardinales: la N-II (la ene dos o la nacional dos).

En otros contextos de uso, su lectura es la siguiente:

  1. Cuando indican año, se leen como cardinales. No obstante, hasta el diez pueden leerse también como ordinales: MDCCXXI (mil setecientos veintiuno); año II (año dos o año segundo).

  2. Cuando indican siglo, del I al X se leen como cardinales o como ordinales, con preferencia por estos últimos: siglo II (siglo dos o siglo segundo); pero del siglo XI en adelante solo es normal su lectura como cardinales: siglo XI (siglo once).

  3. En las series de papas y reyes del mismo nombre, se leen como ordinales hasta el diez (aunque también se admite el cardinal): Enrique VIII (Enrique octavo), Alfonso X (Alfonso décimo o Alfonso diez); y como cardinales a partir de diez: Luis XV (Luis quince).


LOS NÚMEROS ARÁBIGOS

Este sistema es el más extendido y su variante europea es la utilizada por todos los estándares internacionales.

Ortografía de los números arábigos: las cifras enteras

Las cifras que componen un número se escriben seguidas: 3479. Aquellas que representan números elevados pueden dividirse en grupos de tres dígitos, de derecha a izquierda: 28 450 857. Esta separación no se aplica en los números de cuatro cifras.

No debe utilizarse ni el punto ni la coma para separar los grupos de tres dígitos en la parte entera de un número. Para ello se admite el uso de un pequeño espacio en blanco.

Los bloques de cifras no deben aparecer en líneas diferentes, ya que eso dificultaría la identificación del conjunto como un único número: *27 315 / 857.

No debe realizarse la separación cuando el número no indica cantidad, sino que sirve para identificar un elemento dentro de una serie:

  1. En los números que designan los años: el año 2010, el 40000 a. C.

  2. En los números que indican paginación o numeración de versos, columnas, etc.: página 14889, verso 1667.

  3. En la numeración de textos legales o sus divisiones: Ley 1778, del 30 de octubre de 1966; artículo 1655 del Código Civil.

  4. En la numeración de vías urbanas, códigos postales o apartados de correos: código postal 29448, apartado de correos 19000.

  5. En los números que forman parte de códigos o identificadores, signaturas, números de registro, etc.: Reg. 99339, CIF 489839-B.

Ortografía de los números arábigos: las cifras decimales

En las lenguas que utilizan el alfabeto latino, el signo utilizado como separados decimal es el punto o la coma, con distinga distribución geográfica.

Los organismos internacionales de normalización se inclinan por dar preferencia a la coma en toros los documentos de difusión internacional. No obstante, la Conferencia General de Pesos y Medidas decidió reconocer ambos signos como igualmente válidos en 2003.

Con el fino de promover un proceso de unificación en español, se recomienda el uso del punto como separador decimal, pero ambos se consideran válidos; así pues, según las zonas, podrá escribirse π = 3.1416 o π = 3,1416.

Es incorrecto el uso del apóstrofo en lugar de la coma para separar la parte entera de la decimal en la escritura de números: *28’57.

 


LOS NUMERALES

Los numerales son las palabras con las que se expresan los números.

Ortografía de los numerales cardinales

Los cardinales de cero a quince, todas las decenas (veinte, treinta, cuarenta...), cien(to), quinientos y mil son palabras simples. El resto de los números cardinales son complejos y se forman por fusión, yuxtaposición o coordinación de cardinales simples.

De los cardinales complejos, se escriben en una sola palabra los correspondientes a los números 16 a 19 y 21 a 29, así como todas las centenas: dieciséis, dieciocho, veintiuno, veintidós, doscientos, cuatrocientos, etc.

Cuando un numeral tiene su origen en una expresión coordinada, la y copulativa etimológica se convierte en i en la grafía unitaria: dieciséis (de diez y seis).

A partir de treinta, los cardinales complejos se escriben en varias palabras. Los correspondientes a las series de las decenas se forman por coordinación mediante la conjunción y: treinta y uno, cuarenta y cinco, noventa y nueve; el resto se forma por mera yuxtaposición: ciento dos, mil cuatrocientos treinta, trescientos mil veintiuno, etc.

«A partir de treinta, todos los cardinales complejos que corresponden a cada serie se escriben tradicionalmente en varias palabras y se forman, bien por coordinación, bien por yuxtaposición de cardinales simples; así, los correspondientes a la adición de unidades a las decenas se escriben interponiendo entre los cardinales simples la conjunción y: treinta y uno…; el resto se forma por mera yuxtaposición: ciento dos, mil cuatrocientos treinta, trescientos mil veintiuno, etc.

No obstante lo dicho, por analogía con la serie de los cardinales compuestos de diez y de veinte, y debido a su comportamiento prosódico, igualmente unitario, se documentan casos de grafías univerbales en los correspondientes a otras decenas, especialmente en textos de autores americanos. Estas grafías simples, aunque aún minoritarias, son asimismo válidas, pues responden a la tendencia a la fusión gráfica que experimentan las unidades léxicas pluriverbales que forman un solo grupo acentual; aun así, en el uso culto general son claramente mayoritarias las grafías pluriverbales tradicionales (treinta y cinco, cuarenta y tres, cincuenta y ocho, etc.).» [RAE: Ortografía…, 2010, p. 670-671]

Ortografía de los numerales ordinales

Son palabras simples los ordinales correspondientes a los números del 1 al 9: primero, segundo, tercero, etc.; los correspondientes a todas las decenas (de 10 a 90): décimo, vigésimo, trigésimo, etc.; y los correspondientes a todas las centenas (de 100 a 900): centésimo, ducentécimo, tricentésimo, etc. También son simples los ordinales correspondientes a 1000 y a las potencias superiores: milésimo, millonésimo, billonésimo, etc.

El resto de los ordinales son complejos y se general por yuxtaposición o por fusión de formas simples: decimotercero, vigesimocuarto, ducentécimo segundo, tricentésimo cuadragésimo noveno.

Para los ordinales 11 y 12 son tan válidas las formas undécimo y duodécimo, preferidas por el uso culto, como decimoprimero y decimosegundo.

En los ordinales correspondientes a la primera y a la segunda deceno son hoy preferibles las grafías en una sola palabra: decimotercero, decimosexto, etc. A partir de la tercera decena solo se emplean las grafías en varias palabras (trigésimo primero, cuadragésimo segundo), aunque serían también admisibles las grafías univerbales: trigesimoprimero.

Si el ordinal se escribe en dos palabras, el primer elemento mantiene la tilde que le corresponde como palabra independiente y presenta, como el segundo, variación de género y número: vigésimo segundo, trigésima cuarta, vigésimas primeras. Si se escribe en una sola palabra, el ordinal compuesto no debe llevar tilde y el primer elemento se mantiene invariable en género y número: vigesimosegunda, vigesimoterceros.

No son correctas las grafías en dos palabras si se mantiene invariable el primer componente: *vigésimo segundos, *vigésimo cuarta.

A partir de mil, los ordinales complejos se forman prefijando al ordinal simple el cardinal que lo multiplica, y yuxtaponiendo los ordinales correspondientes a los órdenes inferiores: dosmilésimo (2000.0), tresmilésimo tricentésimo cuadragésimo quinto (3345.0), etc.

Los ordinales pueden abreviarse gráficamente utilizando números arábigos acompañados de letras voladitas o usando números romanos: 1.0, 1.er, 1.a, I. (primero, primer, fem. primera).

Ortografía de los numerales fraccionarios

Los numerales fraccionarios, también llamados partitivos, designan las varias fracciones o partes iguales en que se divide la unidad.

Todos los numerales fraccionarios se escriben en una sola palabra, con independencia de la longitud del compuesto resultante: onceavo, cincuentaiseisavo. Son incorrectas las grafías con separación entre sus componentes: *diez milésimo.

En la escritura de los numerales fraccionarios formados por adición del sufijo –avo, -ava a un cardinal terminado en a, deben reducirse las dos vocales iniciales a una sola: cincuentavo, y no *cincuentaavo.

A excepción de los que corresponden a los números dos (doble) y tres (triple), todos los multiplicativos son formas esdrújulas, por lo que deben escribirse con tilde: cuádruple, décupla, céntuplo, etc.

USO DE CIFRAS O PALABRAS EN LA ESCRITURA DE EXPRESIONES NUMÉRICAS

En textos científicos y técnicos es más normal el empleo de cifras por su concisión y claridad, y resulta obligado cuando los números se utilizan en operaciones matemáticas o en fórmulas de cualquier índole, o cuando se emplean en cómputos estadísticos, inventarios, tablas.

En obras literarias y textos no técnicos, resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras.

Escritura con palabras

Se escribirán preferentemente con palabras:

  1. Los números que pueden expresarse en una sola palabra: del cero al veintinueve, las decenas (treinta, cuarenta, etc.) y las centenas (cien, doscientos, etc.): Tiene cinco hijos; Habrás más de trescientos invitados.

  2. Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.).

  3. Los números inferiores a cien que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve). No es recomendable mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con palabras.

  4. En textos no técnicos es preferible escribir con palabras los números referidos a unidades de medida. En este caso, no debe usarse el símbolo de la unidad, sino el sustantivo correspondiente: Hizo a pie más de veinte kilómetros (no *más de veinte km). Con el símbolo es obligado escribir el número en cifras.

  5. Las fracciones, fuera de contextos matemáticos: Dos tercios de los encuestados...

  6. Los números que corresponden a cantidades o cifras aproximadas: Tiene unos cuarenta y tantos años.

  7. Los números que corresponden a fechas históricas o festividades: Celebraron el Dieciséis de Septiembre; no obstante, en algunos países es normal el uso de cifras: calle del 18 de Julio.

Escritura con cifras

Se escribirán con cifras:

  1. Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con numerales: Se recibieron 32 423 solicitudes. En documentos como cheques bancarios, contratos o letras de cambio, para evitar alteraciones, la expresión en palabras acompaña normalmente a la cifra.

  2. Los números que forman parte de códigos o identificadores: C. P. 89765; DNI: 3789087.

  3. Los números que indican año: El año 2000.

  4. La numeración de vías urbanas y carreteras: avenida Libertadores, 35.

  5. Los números formados por una parte entera y otra decimal: La deuda asciende a 1.5 (o 1,5) millones de euros.

  6. Los números que aparecen en documentos técnicos y en formulaciones matemáticas, físicas o químicas: 9x = y.

  7. Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: una central solar de 42 kW; una temperatura de 35 °C.

  8. Los números seguidos de abreviatura: 45 págs.

  9. Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren, o a su abreviatura, usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3).

Uso combinado de cifras y palabras

No se considera correcta la combinación de cifras y palabras en la escritura de un numeral compuesto: *30 y siete.

Los números deben escribirse enteramente en cifras o enteramente en palabras.

Únicamente las cantidades que tienen como base un sustantivo numeral, como millar, millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón, admiten la mezcla de cifras y palabras en su escritura: 15 millares; 300 millones; 13.3 (o 12,3) billones de euros.

 


LA EXPRESIÓN DE PORCENTAJES

Para la expresión de porcentajes debe utilizarse la fórmula por ciento o el símbolo correspondiente a esta locución (%), separado por un espacio de la cifra a la que acompaña: Comparten tareas al cincuenta por ciento; Contiene un 50 % de vitamina C.

El símbolo se lee siempre «por ciento». Solo en la expresión 100 %, que expresa totalidad, son igualmente válidas las expresiones ciento por ciento (preferida en América), cien por ciento y cien por cien (preferida en España).

La locución por ciento debe escribirse siempre en dos palabras. La escritura en una sola palabra es válida únicamente para el sustantivo masculino porciento (‘porcentaje’), usado sobre todo en el español caribeño: un elevado porciento de interés.

La locución por ciento puede acompañar tanto a cifras como a palabras: 9.2 (o 9,2) por ciento, veinte por ciento. En cambio, el símbolo % solo debe emplearse cuando el porcentaje se escribe con cifras: el 13 % de los encuestados, pero no *el trece % de los encuestados. En cualquier caso, lo más aconsejable es escribir los porcentajes enteramente con palabras (el trece por ciento) o con cifras acompañadas del símbolo (el 13 %).

Se recomienda no separar en líneas de texto diferentes los elementos que integran la expresión de los porcentajes, se escriban con cifras o con palabras: *3 / %, *tres / por ciento, *tres por / ciento.

Uso de palabras o cifras en la escritura de porcentajes

Cuando el porcentaje corresponde a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: Aprobó un 8 % de los alumnos o Aprobó un ocho por ciento de los alumnos.

El uso de cifras es más frecuente en los textos de carácter científico o técnico.

En cambio, los porcentajes superiores a diez se escriben casi exclusivamente con cifras: Solo el 38 % de la población participó en los comicios.

Los porcentajes decimales deben escribirse con cifras: La factura de la luz subirá un 8.5 % (o un 8,5 %).