Ortografía RAE 2010

Extranjerismos o préstamos

RAE: Ortografía básica de la lengua española, 2010


 

Se denominan extranjerismos o préstamos las voces que una lengua toma de otras. Suelen recibir una denominación particular dependiendo de su lengua de procedencia: anglicismos, galicismos, italisnismos, arabismos, etc.

Se denominan latinismos las voces tomadas del latín en un momento posterior al de la formación del castellano. Tradicionalmente se venía otorgando una tratamiento ortográfico especial a estas voces. A partir de ahora, se entiende que los latinismos son plenamente asimilables, en su tratamiento ortográfico, a los extranjerismos procedentes de otras lenguas y, por lo tanto, se regirán a todos los efectos por las mismas reglas.

A los largo de la historia se observa la tendencia de los préstamos a acomodarse, en su pronunciación y grafía, a los patrones característicos del castellano: ár. hisp. azzáyt > aceite; fr. jardín > jardín; it. canaglia > canalla; alemán Kobalt > cobalto; latín aequatio, -onis > ecuación; inglés football > fútbol.

Algunos vocablos de procedencia extranjera, a menudo de difusión internacional, parecen presentar cierta resistencia a los procesos de adaptación: ballet, jazz, pizza, rock o software, extranjerismos crudos o sin adaptar, cuya condición de tales debe reflejarse gráficamente cuando se incluyen en textos escritos en español.

EXTRANJERISMOS CRUDOS

Se denominan extranjerismos crudos aquellas voces que conservan su grafía y su pronunciación originarias y que se usan en español sin que hayan sufrido adaptación formal para adecuarse a los patrones gráfico-fonológicos.

Algunos extranjerismos difundidos en época más o menos reciente designan realidades nuevas o ajenas a la cultura española: apartheid, geisha, pendrive, piercing, pizza, reggae, etc.

Deben escribirse siempre con una marca gráfica que evidencia su condición de voces foráneas y no tienen por qué atenerse a las reglas ortográficas del español. Deben aparecer en cursiva (o en redonda, si el texto base está en cursiva) y entre comillas en los textos manuscritos.

EXTRANJERISMOS ADAPTADOS

Cuando el vocablo extranjero ha arraigado en el uso de los hablantes, lo habitual es que este acabe integrándose en el sistema gráfico, fonológico y morfológico del español. Se trata así de evitar que se perpetúen secuencias de sonidos o grafías ajenas al español, que desestabilizan el sistema ortográfico.

Las grafías adaptadas se someten siempre a las reglas de acentuación gráfica del español. El proceso de acomodación de los extranjerismos se realiza por dos vías:

  1. Modificando la grafía original para que refleje la pronunciación de esas voces en español, que suele aproximarse a la que tienen en la lengua de origen. A veces, la adaptación solo requiere la aplicación de las reglas de acentuación del español: baipás, del inglés by-pass; cruasán, del francés croissant; espagueti, del italiano spaghetti; yogur, del francés yogourt; currículum, del latín currículo (vitae); referéndum, del latín referéndum, etc.

  2. Manteniendo la grafía originaria sin cambios o con leves modificaciones, y es la pronunciación la que debe acomodarse a dicha forma: bafle [bafle], del ingl. baffle [báfel]; gay [gái], del ingl. gay [géi].

Los latinismos se comportan a estos efectos del mismo modo que el resto de los extranjerismos. Algunos de los latinismos adaptados provienen originariamente de locuciones latinas formadas por varias palabras que, en el proceso de adaptación, acaban soldándose gráficamente: adlátere, etcétera, exabrupto, exlibris, exvoto, sui géneris, viacrucis, etc.

Un mismo extranjerismo puede generar soluciones diversas en diferentes zonas hispanohablantes: pyjamas se ha adaptado mayoritariamente en España como pijama [pijáma], mientras que en América tiende a conservarse la pronunciación originaria [piyama].

LOCUCIONES, DICHOS O CITAS EN OTRAS LENGUAS

Cuando se introducen en un texto escrito en español expresiones o frases hechas en otras lenguas, estas deben aparecer en cursiva (o en redonda, si el texto base está en cursiva) y entre comillas en los textos manuscritos.

Se procederá del mismo modo con las locuciones latinas, expresiones fijas en latín que se acostumbra a emplear en textos cultos, con un sentido más o menos cercano al del original latino: ad libitum, corpore insepulto, currículo vitae, grosso modo, nihil obstat, numerus clausus, peccata minuta, post mortem, vox populi, etc.

Ha sido costumbre tradicional del diccionario académico incluir las locuciones latinas en letra redonda y con sometimiento a las reglas de acentuación gráfica del español. Sin embargo, lo adecuado es que reciban el mismo tratamiento que las locuciones e otras lenguas y, por tanto, se escribirán en cursiva (o entre comillas) y sin tilde, ya que la escritura latina carece de ellas.

GRAFÍAS AJENAS AL SISTEMA ORTOGRÁFICO ESPAÑOL

Grafías que han sido objeto de cambio a la hora de adaptar las voces procedentes de otras lenguas:

Letra w

Los extranjerismos que contenían esta letra, excluida durante largo tiempo del abecedario, solían adaptarse al español con las grafías gu, u o v: alemán Welf > güelfo; inglés sweater > suéter. En la actualidad, incorporada ya esta letra al abecedario español, es habitual que se conserve la letra original: kiwi, waterpolo, web, wiski, etc.

Letra k

Se la consideraba una letra extranjerizante y se sustituía en los préstamos por las grafías c o qu: malayo kakatuwa > cacatúa; inglés diskette > disquete. En la actualidad, integrada ya la k en el abecedario español, es más normal que esta legra se mantenga: anorak, karaoke, kayak, kiwi, okapi; o como variante (bikini/biquini, kimono/quimono).

Letra q

El fonema /k/ representado por q sin formar dígrafo con la u es ajeno a la ortografía del español y debe sustituirse por las grafías españolas: it. quartetto > cuarteto; lat. quota > cuota; lat. squalus > escualo; ingl. quark, quasar > cuárk, cuásar; lat. quórum > cuórum. Si se mantiene la grafía original con q, la voz debe considerarse un extranjerismo crudo y se escribirá en cursiva y sin tilde. Se recomienda evitar esta q anómala en los topónimos mayores, de modo que se prefieren formas como Irak o Catar a Iraq y Qatar.

Dígrafos ck y cq

Estos dígrafos no pertenecen al sistema gráfico español y deben sustituirse por c, qu o k: ital. acquarella > acuarela; fr. becquerel > bequerel; al. Nicki > niqui; ingl. nubuck > nobuk.

Letra g ante e, i y la letra j

Estas letras representan únicamente el fonema /j/ y deben modificar su grafía en español sustituyendo la g o la j por y: ingl. bajo > banyo; ingl. jacuzzi > yacusi; ingl. junior > yúnior; ingl. manager > mánayer; o bien su pronunciación, dotando a las grafías originarias del sonido que les corresponde en español: bajo [bánjo], mánager [manager].

Letra h aspirada

Las aspiración de la h se asimila al sonido del fonema /j/. Los extranjerismos con h aspirada se adaptan al español con j: ingl. highball > jaibol; ingl. hippy o hippie > jipi; ingl. swahili > suajili.

Letra m ante p y b

En español se prescribe la escritura de m ante p y b, norma que debe mantenerse al adaptar los extranjerismos: al. Brandenburg > Brandemburgo; ing. Canberra > Camberra.

Secuencias –mph- o –mf-

Todos los extranjerismos que contienen estas secuencias gráficas se adaptan al esoañol con –nf-: ingl. amphetamine > anfetamina; ingl. comfort > confort.

Sonido /sh/

Ni el fonema /sh/ (similar al sonido que se emite cuando se quiere imponer silencio) ni el dígrafo sh forman parte del sistema fonológico y gráfico español. Las voces extranjeras que los incluyen se consideran extranjerismos crudos y deben escribirse en cursiva: flash, geisha, show, sushi, etc. En caso de adaptar al español estas voces extranjeras, se debe sustituir por /ch/ (escrito ch) o /s/ (escrito s): ingl. shoot > chute; ár. hashish > hachís; hebr. ashkenazi > askenazi o askenazí.

Secuencia final constituida por una y precedida de consonante

Esta secuencia no es propia del español; tampoco lo es la y con valor vocálico en interior de palabra. Por lo tanto, debe sustituirse en español por i: ingl. ferry > ferri; ingl. pony > poni; ingl. sexy > sexi.

Diptongo o triptongo como secuencia final

Cuando la secuencia final es un diptongo o triptongo cuyo último elemento es el fonema /i/, este se representa en español con la letra y: carey, convoy, gay, guirigay, jersey. Las formas bonsái, paipay, samuray son adaptaciones más ajustadas que bonsái, paipái, samurái, aunque sean estas últimas las más usuales. El plural de estas voces se forma añadiendo s y sustituyendo la y por i: gais, jerséis, samuráis.

Fonema /z/

En español, el fonema /z/ se representa ante e, i con la letra c: it. bozzetto > boceto; it. mercanzia > mercancía; cat. pinzell > pincel. Hay préstamos en los que se ha mantenido la secuencia ze o zi etimológica: nazi, razia, zen, zepelín, zíper. En algunos casos coexisten ambas formas: ácimo / ázimo, cigoto / zigoto, cinc / zinc, cíngaro / zíngaro, etc.

La s inicial seguida de consonante

La s inicial seguida de consonante (ese líquida) es ajena a las pautas silábicas del español y se adapta al español anteponiendo la e de apoyo: it. spaghetti > espagueti; ingl. standard > estándard; fr. store > estor. Se emplea también la e de apoyo para adaptar secuencias consonánticas iniciales ajenas al español: guaraní mbayá > embayá.

Dos consonantes iguales

Dos consonantes iguales se adaptan al español reduciéndolas a una sola: lat. addenda > adenda; it. brócoli > brócoli; fr. chauffeur > chofer o chófer; ingl. baseball > béisbol; ingl. drill > dril. Son extranjerismos crudos pizza, jazz, que se usan en español con su grafía y pronunciación originarias.

Grupos consonánticos a final de palabra

El español tiende a rechazar los grupos consonánticos a final de palabra. Por tanto, la secuencia final inglesa –ing se adapta eliminando la –g: ingl. meeting > mitin; ingl. camping > campin; ingl. catering > cáterin; ingl. piercing > pirsin.

Voces francesas con la secuencia final –age

Estas voces se han adaptado al español con la grafía –aje (pron. [áje]): fr. bricolage > bricolaje; fr. garage > geraje.