Ortografía RAE 2010

Signos auxiliares

RAE: Ortografía básica de la lengua española, 2010

Justo Fernández López


 

«Los signos auxiliares constituyen un inventario abierto de signos de carácter accesorio, que se utilizan en los textos con funciones muy diversas. Se consideran signos auxiliares aquellos signos que cumplen funciones distintas de las señaladas para los signos diacríticos y para los signos de puntuación. [...]

No deben confundirse los signos auxiliares con otro tipo de signos que, como los símbolos y los operadores matemáticos, son representaciones gráficas de conceptos de carácter científico-técnico y se emplean con significados muy precisos en los lenguajes formales de la ciencia.

Eso no significa que no pueda emplearse con valor auxiliar cualquier signo, incluso aquellos que pertenecen a lenguajes formales codificados, como se ha hecho en esta obra, siguiendo la práctica del Diccionario panhispánico de dudas (2005), con el signo para señalar las formas o usos incorrectos, basado en el símbolo que se emplea en matemáticas como operador del producto directo.» (Real Academia Española: Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2010, p. 401)

Los signos auxiliares más usuales 

asterisco

*

barra diagonal

/

barra doble

//

barra inversa

\

barra vertical o pleca

|

doble barra vertical o pleca doble

||

flecha

guión

-

guion bajo

_

igual

=

llave

{ }

paréntesis

()

párrafo

§

raya

 

Otros signos auxiliares

antilambda

< >

apóstrofo

ʼ

calderón

manecilla

 

antilambda o diple (< >)

El signo en zigzag, la diplé, que aparece en el margen izquierdo del texto indica que el texto de la derecha es una cita de la Biblia, en este caso de Daniel 2,19 y 2,20-21. El texto no marcado es el comentario de San Jerónimo. [Fuente: Christopher De Hamel: Das Buch. Eine Geschichte der Bibel, Berlin: Phaidon, 2002, p. 106]

 

En los antiguos manuscritos griegos y latinos se escribían con tinta roja los textos que reproducían citas originales de la Biblia, y con tinta negra, los comentarios. Otro método para distinguir las citas originales de la Biblia de los comentarios era el signo (>) llamado diplé (del griego διπλή ‘doble’) que indicaba que el texto o párrafo marcado con ese signo era una cita original de la Biblia y no un comentario. San Isidoro de Sevilla (560-636), teólogo, arzobispo y enciclopedista, dice en sus Etimologías que en su tiempo los escritores de libros religiosos usaban la diplé para distinguir los textos bíblicos de los que no lo eran. La diplé se ponía al margen donde comenzaba la cita bíblica y se repetía al comienzo de cada línea de la cita hasta el final de la misma. Los copistas de los viejos manuscritos pasaban a menudo por alto la diplé sin darse cuenta de que formaba parte del texto. En textos no religiosos, la diplé indicaba la presencia de una variante o de una nota de carácter histórico o gramatical.

Aristarco de Samotracia realizó ediciones de la Iliada y la Odisea e introdujo la diple y la diple punteda, signos con los cuales expresaba, en el primer caso, que un pasaje debía ser anotado por un filólogo para aclarar su significado, y en el segundo, para señalar un verso en el que Aristarco difería de la opinión de Zenodoto. Estableció algunas combinaciones de ellos para indicar otros aspectos de carácter filológico.

En la Edad Media (a partir del siglo VII), la diplé se escribía en forma de una uve mayúscula (V), una (Y), el número (7) o una (s). Se conservó hasta nuestros días porque la siguieron usando los tipógrafos y es el origen de las actuales comillas.

«Diple. Esta figura los nuestros escrivanos la ponen en los libros de los hombres ecclesiásticos a departir o demostrar los testimonios de las Santas Escripturas.

Diple peristicon,

. Esta figura puso primeramente Leógoras Siracusano en los versos de Omero a departimiento de Olimpo e de çielo.

Diple con aguijón e con dos puntos:

. Los antiguos ponien esta figura en aquellas cosas que Zenodocto Ephesio añadiera non derechamente o encortara o mudara, e los nuestros usaron la diple en estas cosas.

Diple sin obolos es entrepuesto a departir los periodos en los tragedos e en los comedos.

Diple aviesa,

, sin obolos es puesta cada que son aduchas las figuras que se llaman ystrophe e antistrophos.

Diple aviessa con obelo es puesta a aquellas cosas que catan a alguna cosa, así commo es aquello.

Diple obolada desuso,

es puesta a las condiçiones mudadas de logares e de tiempos e de personas.» (Autor anónimo: Las Etimologías romanceadas de San Isidoro, 1450; edición de Joaquín González Cuenca, León, 1983)

La diple o diplé, símbolo formado por dos líneas que convergen en un ángulo a la derecha (>) o a la izquierda (<), se llama también antilambda porque su figura se parece a la forma mayúscula de la letra griega lambda (Λ), dispuesta horizontalmente.

«El nombre alternativo diple responde a la denominación latina tradicional de signo >, cuya forma inversa (<) fue denominada diple aviesa (‘torcida, inversa’) por san Isidoro. La diple comenzó a utilizarse en los márgenes de los manuscritos griegos y latinos para indicar que en la línea por ella señalada había un pasaje relevante o una palabra digna de glosa. Posteriormente, este signo fue adoptado en los manuscritos medievales para señalar las citas, en especial las bíblicas. La introducción del signo inverso (<), junto con la posterior duplicación de cada uno de ellos en los textos impresos, constituye el primer paso hacia el establecimiento de las actuales comillas (« »). Así, cuando se abandonó su uso marginal y comenzaron a insertarse en la línea de texto para delimitar claramente las citas, ya se trataba de un signo doble de carácter estrictamente ortográfico.» (Real Academia Española: Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 4.3)

La antilambda se usa como signo simple (<) en matemáticas, donde el signo de cierre indica que la cifra o variable que le precede es mayor que la que le sigue (5 > 3), mientras que el signo de apertura indica lo contrario (1 < x).

En lingüística histórica, el signo de cierre indica que la palabra que le precede da origen a la que le sigue (vetŭlum > viejo), mientras que el signo de apertura indica lo contrario (cabildo < capitŭlum).

Como signo doble es utiliza en la actualidad para encerrar parentéticamente fragmentos de palabras o palabras completas, motivo por el que estos signos reciben también las denominaciones alternativas de paréntesis angulares o corchetes angulares y se emplean:

En ediciones críticas de textos antiguos para encerrar los desarrollos de fragmentos omitidos en las abreviaturas, así momo aquellas palabras que no figuran en el original, pero son restituidas por el editor: P<ir>mer día de octu<br>e.

En informática se utilizan para encerrar direcciones de correo y de páginas electrónicas: Nuestro buzón de contacto es <oiac@msps.es>. O como delimitador que encierra las etiquetas propias de los lenguajes de marcación (SGML, HTML, XML...): <title><b>Manual de instrucciones</b></title>. El signo de apertura va seguido de una barra en las etiquetas de cierre.

apóstrofo (ʼ)

Es un signo ortográfico auxiliar en forma de coma alta, que apenas se usa en el español actual. No debe utilizarse el acento agudo (´) para representar el apóstrofo. No debe aparecer precedido ni seguido de espacios.

Se empleaba para indicar la omisión o elisión de alguna vocal: d’aquel. Recientemente, se ha restablecido en algunas reimpresiones de textos antiguos. Su utilización se limita a usos filológicos o literarios.

Se utiliza también para reflejar en la escritura la supresión de sonidos que se produce en la pronunciación de palabras sucesivas en la lengua oral: ¡Para el carro o m’acatarro! Cuando cae la vocal final de la primera palabra y la segunda empieza por hache, esta debe conservarse: Vamos pa l’Habana.

El apóstrofo no debe utilizarse para marcar ni las apócopes ni las aféresis de una voz que se producen con independencia de la palabra que les siga: pa por para; na por nada; ña por doña.

En textos en español deben conservarse los apóstrofos presente en denominaciones o expresiones propias de otras lenguas: O’Donnell; five o’clock; c’est la vie.

No se debe emplear el apóstrofo precediendo a la expresión de un año de forma abreviada omitiendo los dígitos correspondientes al siglo: *generación del ’27 en lugar de generación del 27. Ni tampoco para expresar las décadas en cifras: *los 30’s. Tampoco se debe emplear el apóstrofo para indicar el plural de las siglas, tal como hace el inglés: *DVD’s. Ni se debe emplear como signo separador en expresiones numéricas de la hora: *las 15’30 h. Como tampoco como separador decimal en expresiones numéricas: *27’454.

asterisco (*)

El asterisco se sitúa en la parte superior del renglón. Se emplea como llamada de nota en cualquier lugar de un texto. Cuando hay varias llamadas o notas en la misma página, se aumento progresivamente el número de asteriscos (**), (***). Este signo es el habitual en fórmulas o tablas numéricas, pues evita la confusión con cifras o letras.

También se emplea en formularios electrónicos para indicar los campos que deben cumplimentarse de forma obligatoria. En referencias bibliográficas se utilizara para distinguir las obras citadas de las consultadas.

En lingüística, se antepone a una construcción para marcarla como agramatical: *¿Doy a tú?

En lingüística histórica, se antepone a una voz en informaciones o comentarios etimológicos para indicar que se trata de un vocablo hipotético, fruto de una reconstrucción, cuya existencia se supone aunque no se haya documentado por escrito: *bava, *appariculare.

Antepuesto o pospuesto a una palabra en el cuerpo del artículo de un diccionario, señala que dicha palabra tiene entrada propia en la obra: Salmodia. Se llama así a la forma de cantar salmos* en el culto católico.

En el estilo tradicional de edición, un bloque de tres asteriscos centrados, ya dispuestos en la misma línea, ya en forma de triángulo (), marcaba el final de una sección o capítulo. Actualmente se utiliza en su lugar una o más líneas en blanco.

En los versículos litúrgicos se insertaba el asterisco (precedido y seguido de espacio) en los versículos para ayudar a la correcta colocación de las pausas en la recitación: Porque el Señor conoce el camino de los justos; * mas la senda de los malos perecerá.

Una secuencia de tres o más asteriscos puede utilizarse para eludir la reproducción de palabras malsonantes no nombres propios que no se desea dar a  conocer: Dinner chez les M***.

Con finalidad eufemística, hoy se utilizan más habitualmente los puntos suspensivos para eludir la reproducción de palabras malsonantes: Ese hijo de p...

El asterisco también utiliza como signo doble para delimitar la palabra o expresión que debería aparecer en negrita. El asterisco precede y cierra el fragmento destacado sin espacio de separación: Te he dicho que no tengo *nada* que ven en ese asunto. Este empleo se deriva del uso tradicional entre editores y tipógrafos para encerrar las palabras que debían imprimirse con resalte u otro tipo de letra.

barra (/)

«En los manuscritos griegos y latinos, que raramente utilizaban el espacio como separador de palabras y cuya lectura se realizaba en voz alta, se utilizaba un signo con forma de barra para separar voces o expresiones que no debían leerse unidas. Tras el triunfo del espacio como separador de palabras, la barra continuó utilizándose como signo de división de palabras a final de línea. Además de este uso auxiliar, tanto en manuscritos como en los primeros textos impresos, la barra, denominada vírgula, se utilizó como signo de puntuación con valor similar al de la coma actual.» (Real Academia Española: Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 4.2.1)

Hoy se emplea con diferentes funciones:

Como signo abreviativo: Aunque en la actualidad las abreviaturas se cierran con punto, existen algunas formas convencionales que mantienen la barra como signo de abreviación: c/ por calle, v/ por visto. Hoy es más frecuente el uso como abreviación de expresiones pluriverbales: c/c por cuenta corriente.

Como indicador de final de línea, precedida y seguida de espacio: Para separar  los versos de los textos poéticos reproducidos en línea.

En las transcripciones de portadas o colofones de textos antiguos, la barra entre espacios señala el punto en el que se produce un cambio de línea en el original.

En obras de ortografía, para señalar el final de línea al ejemplificar las pautas para la división de palabras cuando no caben completas en el mismo renglón: así, será incorrecto separar S. / M. por Su Majestad.

La barra también se puede utilizar para unir o relacionar palabras u otros elementos, con diferentes propósitos:

Para expresar división, proporción o relación entre los elementos que vincula, sustituyendo a una preposición: a 180 km/h [= kilómetros por hora]. Se escribe sin separación alguna de las palabras o signos que une.

Para expresar sintéticamente una disyunción entre dos o más opciones posibles entre las que se establece una oposición o alternancia: Querido/a amigo/a [= querido amigo o querida amiga]. Se escribe siempre sin espacio previo ni posterior y puede alternar con los paréntesis: Querido(a) amigo(a)eamen/es (por examen o exámenes) – en el par gineta/jineta la forma con jota es la menos usada.

En textos periodísticos, se utiliza entre espacios para separar los elementos de la firma de la noticia cuando se deba a más de un redactor o fuente: El País/EFE.

En obras lingüísticas, se utiliza como signo doble para encerrar la representación de los fonemas en las transcripciones fonológicas: /en'klabe/. En las transcripciones fonéticas se usan, en cambio, los corchetes.

En formularios y bases de datos se utiliza también la barra para separar los dígitos correspondientes al día, mes y año en la expresión de las fechas: 12/08/2011.

En matemáticas, la barra se emplea como signo de división, equivalente al símbolo ÷ o a los dos puntos: 15/3 [= 15 ÷ 3 o 15:4; ‘quince dividido por tres’]. También se emplea para la expresión de quebrados y fracciones: ¾ (‘tres cuartos’). A diferencia del resto de los operadores matemáticos, la barra se escribe sin separación respecto de los números o símbolos entre los que aparece. Los símbolos de porcentaje y del tanto por mil cuentan con muchos tipos de letra con un carácter tipográfico propio: ‰, ‰, ¼, ½, ¾, ⅛, ⅜, ⅝, ⅞.

En informática se usa para separar los subdominios jerárquicos de las direcciones electrónicas: http://www.rae.es/RAE/Noticias.nsf/Home

«La expresión y/o (calco del inglés and/or) se utiliza en la actualidad para hacer explícita la posibilidad de elegir entre la suma o la alternativa de dos opciones: Se ofrecen plazas para pianistas y/o violinistas. Puesto que la conjunción o puede expresar en español ambos valores conjuntamente, se aconseja restringir el empleo de esta fórmula a los casos en los que resulte imprescindible para evitar ambigüedades en contextos muy técnicos.» (Real Academia Española: Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 4.2.1.3)

barra doble (//)

Se utilizaba en la puntuación medieval y humanística para señalar la división de palabras a final de línea. En la actualidad es un signo auxiliar de función separadora en los siguientes casos:

Cuando se reproducen textos poéticos en línea seguida, señala el lugar en el que tiene lugar el cambio de estrofa en el original. Se escribe entre espacios: Más valdría, en verdad, / que se lo coman todo y acabemos” // ¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!

Para indicar el cambio de párrafo o de página en ediciones de textos antiguos. La doble barra puede ir seguida de número de folio o página. La doble barra se escribe separada por un espacio previo del texto que se transcribe, y si separación respecto al número que la acompaña: Don Graçi Pérez de Toledo, notario //13v del rey en el Andaluzía, confirma.

En informática, y precedido de dos puntos, este signo se utiliza para separar la indicación del protocolo de comunicación (normalmente http, del inglés hyper text transfer protocol) del dominio y subdominios de la dirección electrónica: http://www.rae.es.

barra inversa (\)

También conocida como antibarra o contrabarra. Su uso se reserva exclusivamente al ámbito informático, como separador de los elementos jerarquizados de carpetas y subcarpetas en algunos sistemas operativos. Se escribe siempre sin espacio de separación: C:\DRIVERS\audio\

barra vertical o pleca (|)

Actúa fundamentalmente de separador en contextos técnicos, pero carece de empleo en textos de carácter general. Este signo auxiliar aparece siempre precedido y seguido de espacio. Se emplea:

En obras sobre versificación clásica para separar los pies métricos que componen los versos: El tetrámetro latino responde al esquema: - ⋃ ⋃ | - ⋃ ⋃ | - ⋃ ⋃ | - .

En obras de carácter lingüístico, señala la existencia de una pausa breve dentro de un enunciado.

En matemáticas, se utiliza como signo doble para indicar el valor absoluto de la expresión que encierra: |ab| = |a|.|b|.

calderón (teclado Windows: alt + 0182)

El calderón es un signo tipográfico (¶) utilizado en la antigüedad para marcar los diferentes párrafos. Se le llama también antígrafo o simplemente signo de párrafo. No es un símbolo alfabético y varía según el tipo de letra. En la Edad Media marcaba una nueva línea de pensamiento en un texto, antes de adoptar la práctica habitual de separar párrafos independientes.

«El calderón aparece ya utilizado en manuscritos medievales señalando el final de un párrafo y comienzo del siguiente cuando no se había establecido aún la costumbre de comenzar cada uno de ellos en una nueva línea, o bien marcando estrofas e incluso versos en textos poéticos. Los primeros impresores reprodujeron el calderón en sus obras con este mismo fin al principio de cada párrafo, si bien hacia el siglo XV se inició, además, la práctica de comenzarlos en una nueva línea. Dado que el calderón y las letras capitulares solían escribirse a mano, a menudo en otro color, muchas ediciones impresas aparecían con un especio en blanco reservado para estos signos, que terminó dando lugar a la sangría característica del comienzo del párrafo de estilo tradicional. El uso conjunto de la puntuación final, la nueva línea y la sangría hizo cada vez menos necesaria la aparición del calderón, que solo siguió utilizándose para preceder a los números de foliación.» (Real Academia Española: Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 4.8)

En la actualidad este signo no tiene uso alguno en los textos impresos. Se ha recuperado su figura en las aplicaciones informáticas de procesamiento de textos más habituales, como símbolo no imprimible que marca el final del párrafo en la pantalla de visualización.

En otras de referencia o manuales se emplea también para indicar que la información que sigue tiene un carácter complementario o adicional.

doble barra vertical o pleca doble (||)

Solo se emplea en contextos técnicos, sobre todo de carácter lingüístico o filológico. Se utiliza como signo simple, precedido y seguido de espacio. Se emplea:

En diccionarios para separar los distintos significados o acepciones de las palabras, cuando se ofrecen en línea seguida.

En obras lingüísticas, en contraste con la barra vertical que indica una pausa breve, señala una pausa mayor: Había pasado mucho tiempo, | demasiado tiempo. || Apenas si lo reconoció.

En la edición de textos poéticos, señala la cesura o pausa interior del verso: De los sos ojos || tan fuertemientre llorando (Cid). También se puede señalar la cesura entre hemistiquios únicamente con un espacio en blanco de proporción algo mayor a la de la sangría:

Buen cavallo tiene Bucar   e grandes saltos faz.

flecha ()

Puesto al margen o en el texto, este signo indica que lo señalado es útil o interesante. Antiguamente, para este fin se empleaba la manecilla. Es frecuente en esquemas y guiones, y, en algunas obras, se emplean para hacer remisiones internas. La flecha nunca debe sustituir a los dos puntos.

Dentro de un texto o enunciado, antepuesta al identificador numérico o alfanumérico de un epígrafe, apartado o sección de ese texto, la fleja horizontal indicando hacia la derecha se utiliza para indicar una remisión a ese punto. En este uso, puede alternar con la abreviatura v. (‘véase’).

En obras lexicográficas aparece la flecha apuntando hacia un término que encabeza el artículo donde se define la voz situada a la izquierda: filme película.

guion (-)

Aunque su forma es parecida a la de la raya (—), su longitud es cuatro veces menor. No debe confundirse con el signo menos (–), dos veces más largo, que se utiliza en matemáticas como operador de sustracción y en la escritura de los números negativos.

El guion tiene dos usos principales: como signo de división de palabras a final de línea y como signo de unión entre palabras u otros elementos gráficos independientes. En ambos casos se trata de la misma función: vincular elementos por él relacionados.

Las palabras formadas por duplicación del mismo elemento o por repetición de una sílaba (a veces con vocales diferentes) se escriben sin guiones internos cuando se emplean como sustantivos: tictac, zigzag, chachachá, pillapilla, bullebulle, picapica, etc. No deben confundirse estos compuestos formados por repetición de elementos con las duplicaciones de valor intensivo de palabras independientes: Es un chico listo listo [= muy listo]. Le gusta el café café [= café auténtico]. Era muy muy grande [= enorme]. En estas construcciones no debe usarse nunca el guion. En cambio, es admisible el uso de guiones en aquellos casos en que el conjunto de repeticiones se identifica expresivamente como una sucesión continua: taca-taca-taca (taconeo).

Los prefijos y elementos compositivos asimilados deben escribirse siempre soldados gráficamente a la base a la que afectan cuando esta es una sola palabra: antisemita, exgobernadora, precampaña, proamericano, superagobiado. En cambio, si la base es pluriverbal, se escriben separados: anti trata de blancas, ex primer ministro, pro derechos humanos, super a disgusto.

En los siguientes casos se puede utilizar el guion para unir un prefijo a su base léxica:

a)    Cuando el prefijo se una a una sigla: mini-PC, anti-UV, anti-OTAN.

b)    Cuando el prefijo se una a una palabra escrita con inicial mayúscula: pro-Mandela, pos-Picasso, anti-Sadam. Cuando el resultado de la unión del prefijo a una base dé lugar a un nombre propio, lo indicado es prescindir del guion y escribir la palabra con mayúscula inicial: Prepirineo, Sudamérica, Superratón.

c)     En términos científicos, se utiliza el guion tras las letras del alfabeto griego utilizadas como prefijos: α-amilasa, β-talasemia. También puede usarse el nombre de la letra griega como prefijo, unido a la base sin guion: alfaamilasa, betatalasemia. Cuando uno de estos términos deba escribirse con mayúscula, esta afectará únicamente a la base: β-Talasemia.

d)    Excepcionalmente, el guion puede separar el prefijo de su base cuando se desea enfatizar el valor semántico del componente: su lenguaje pre-hecho y pre-determinado.

e)    Cuando se coordinan dos o más palabras prefijadas que presentan la misma base léxica, es posible omitir esta en todas las menciones, salvo en la última: el carácter pre-, sin- o postcinemático de un cristal. Cuando la base es pluriverbal, se prescinde del guion, ya que los prefijos se escriben siempre exentos en esa circunstancia: anti y pro derechos humanos. No se debe emplear este procedimiento si uno de los elementos coordinados no es una palabra prefijada: *talleres de pre- y producción audiovisual, *lesiones pre- y cancerosas.

Tanto en obras de contenido lingüístico como en el ámbito didáctico, el guion puede utilizarse como signo de separación silábica. En este uso, el guion suele escribirse entre espacios finos: ma – ri – po – sa. En textos lingüísticos se utiliza el punto como delimitador silábico en las transcripciones fonéticas o fonológicas, es decir, para indicar la frontera entre las sílabas de una palabra: /at.lán.ti.ko/ o /a.tlán.ti.ko/. En este caso el punto va pegado a los signos que lo preceden y que lo siguen.

«Tantos en los manuscritos medievales como en los primeros textos impresos no se solía marcar de ningún modo la división de una palabra en dos renglones cuando el espacio del primero no era suficiente para acogerla. Esa división no suponía, en general, ningún problema para la lectura, salvo cuando alguno de los fragmentos de la palabra dividida existía también como palabra independiente. Por esa razón, comenzaron a usarse solo en esos casos signos diversos para señalar que la última palabra de la línea quedaba truncada. Finalmente, el signo de división acabó por aplicarse de forma sistemática cada vez que se dividía una palabra a final de línea. Los signos más comunes utilizados para ello fueron la barra (/), la doble barra (//), más inclinada hacia la derecha que en su trazo actual y signo de cesura habitan en la escritura humanística, y el guion (-), que acabó imponiéndose al resto y es el que empleamos hoy.» (Real Academia Española: Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 4.1.1.1)  

guion bajo (_)

Presenta la misma forma que el guion, pero se sitúa en la línea de escritura. Su longitud es dos veces mayor, equivalente a la del signo menos. Se utiliza en contextos asociados al ámbito de las nuevas tecnologías de la información, donde cumple dos funciones:

En informática, se utiliza para reemplazar el espacio en identificadores como nombres de archivos, direcciones de correo electrónico o de páginas web, en los que la inserción del espacio supondría romper su integridad, por lo que no debe ir precedido o seguido de espacio: marcos­_balboa@yahoo.mx; www. guion_bajo.com.

En dispositivos que no admiten el uso de formatos tipográficos, el guion bajo se utiliza para englobar la palabra o palabras que deberían aparecer en cursiva, debe aparecer sin espacios de separación: ¿Me podrías prestar _Cien años de soledad_ para estas vacaciones?

igual (=)

En matemáticas es símbolo de igualdad. Con este mismo valor puede encontrarse en textos no matemáticos: cuesta un euro (= 166,36 pesetas). También se emplea en las copias para indicar que en el original se pasa a párrafo distinto.

llave ({ })

Se emplea para abrazar miembros de un cuadro sinóptico o similares que deben considerarse agrupados y unidos para determinado fin. En matemáticas se utiliza para agrupar los elementos de un conjunto o los sistemas de ecuaciones: B = {a, b, c, d}

En ningún caso deben escribirse dos puntos tras el concepto que genera la llave, uso ortográficamente redundante.

Como signo doble, las llaves pueden utilizarse para encerrar alternativas posibles en un determinado contexto. Si las alternativas se disponen en la misma línea, suelen separarse mediante barras u otros signos: prometo {venir / que vendré} a tu cumpleaños. Viene {de la ciudad ~ de allí}

manecilla ()

Es un signo en forma de mano con el índice extendido que suele ubicarse en los impresos y manuscritos para llamar y dirigir la atención sobre algún tema relevante. Como la flecha, indicaba que lo señalado era interesante.

Hoy es reemplazada con flechas o viñetas de diversas formas, con los distintos tipos de letra (negrita, versalita, cursiva).

párrafo (§)

Este símbolo presenta la forma de dos eses enlazadas. Aparece en los primeros textos impresos, a menudo precedido y seguido de un punto. Inicialmente su uso era el mismo que el del calderón, marcaba el final de un párrafo o verso y comienzo de otro. Posteriormente, se restringió su uso a los encabezamientos y a los elementos de titulación, señalando el comienzo de un capítulo, sección o apartado. Hoy se antepone al identificador numérico o alfanumérico correspondiente a una de las divisiones del texto para establecer una remisión a ella. 

El signo de párrafo y el identificador numérico o alfanumérico han de aparecer separados por un espacio y no deben quedar dispuestos en líneas diferentes: *§ / 32.8. Cuando remite a más de un párrafo, este símbolo no debe usarse por duplicado.