PERÍFRASIS MODALES DE INFINITIVO

© Justo Fernández López


 La mayor libertad es querer aquello a lo que uno está obligado.

Ich kann, weil ich will, was ich muss.

Wolle nur, was du sollst, so kannst du, was du willst!

Tú puedes porque debes.

[Immanuel Kant]

Quién no puede hacer lo que quiere, debe conformarse con hacer lo que pueda. Solo un necio puede querer lo que no es capaz de hacer.

[Leonardo da Vinci]

El precio que un artista tiene que pagar por hacer lo que quiere hacer es que tiene que hacerlo.

[William Burroughs]


TERMINOLOGÍA

La gramática analiza contenidos de muy diversos tipos. Se suelen llamar INFORMACIONES GRAMATICALES (también CATEGORÍAS GRAMATICALES en algunos sistemas terminológicos) las que expresan los morfemas flexivos (tiempo, modo, género, número, persona, caso y otras nociones similares).

Tiempo

El tiempo verbal es la categoría gramatical que permite localizar los sucesos en relación con el momento  en que se habla. Coincide con los demostrativos en ser una categoría deíctica (permite localizar los acontecimientos en relación con el momento en que se habla), y con los grupos nominales definidos en ser referencial.

En las perífrasis modales que presentan como objetivamente necesario, posible o probable algún estado de cosas a juicio del hablante (modalidad epistémica), las secuencias con infinitivo compuesto dan resultados equivalentes cuando el modal está en presente o en pretérito perfecto simple, lo que indica que un modal epistémico no contiene su propia localización temporal. El auxiliar puede estar en pretérito perfecto simple y, sin embargo, la probabilidad o la conjetura que expresan esas formas verbales nos e interpretan deícticamente: el tiempo que el modal expresa corresponde en realidad a la ubicación del evento que el infinitivo no puede expresar.

Modo

Se llama MODO la categoría que pone de manifiesto en la inflexión verbal la actitud del hablante hacia la información que enuncia. El modo expresa también la dependencia formal de algunas oraciones subordinadas respecto de las clases de palabras que las seleccionan o de los entornos sintácticos en los que aparecen. El MODO es una de las manifestaciones de la MODALIDAD. Es esta una noción más general, que se expresa en diversos enunciados que constituyen tipos oracionales. Las modalidades interrogativa, declarativa o imperativa poseen características gramaticales propias.

Modalidad

«Suele llamarse MODALIDAD a la manifestación lingüística de la actitud del hablante en relación con el contenido de los mensajes. El concepto ‘modalidad’ entronca con el tradicional animus loquendi; uno y otro concepto expresan la idea de que las informaciones lingüísticas se interpretan en múltiples casos como acciones verbales que se atribuyen al que las emite, y también como expresiones de sus puntos de vista o de sus reacciones afectivas hacia los contenidos del mensaje.» [RAE: NGLE, § 42.1a]

Aspecto

Se llama ASPECTO la categoría que indica la estructura interna de las situaciones. El aspecto informa de la manera en que se manifiestan o se desarrollan los acontecimientos, y también del modo en que surgen, culminan o se repiten. El aspecto no es una categoría deíctica (no permite localizar los acontecimientos en relación con el momento en que se habla). Al igual que otras categorías, el aspecto puede expresarse SINTÁCTICAMENTE, entre otras opciones, a través de los VERBOS AUXILIARES que forman las PERÍFRASIS VERBALES. Se realiza también LÉXICAMENTE, puesto que los verbos pueden designar situaciones puntuales (Llegó a esta ciudad) o permanentes (Residió en esta ciudad), entre otras posibilidades. El aspecto puede manifestarse asimismo MORFOLÓGICAMENTE (como en cantó frente a cantaba).

CONSTRUCCIONES VERBALES COMO PERÍFRASIS

Se denominan perífrasis verbales las combinaciones sintácticas en las que un verbo auxiliar incide sobre un verbo auxiliado, principal o pleno, construido en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio), sin dar lugar a dos predicaciones distintas.

«Clases de perífrasis verbales: Atendiendo a la forma no personal del verbo que el auxiliar elige, las perífrasis verbales se dividen en perífrasis de infinitivo, de gerundio y de participio. Con los esquemas perifrásticos se expresan en español un gran número de nociones temporales y aspectuales que otras lenguas expresan mediante perífrasis diferentes, o bien a través de partículas, morfemas verbales, adverbios u otros recursos.

Es posible, por tanto, clasificar las perífrasis en función de la aportación semántica que a ellas hace el auxiliar. Suele así hablarse de perífrasis modales y tempoaspectuales.

Las modales expresan informaciones de diverso tipo relacionadas con la modalidad, fundamentalmente capacidad, posibilidad, probabilidad, necesidad y obligación. Son perífrasis modales «deber + infinitivo», «deber de + infinitivo», «tener que + infinitivo», «poder + infinitivo», etc.

Las informaciones aportadas por las tempoaspectuales afectan, en cambio, más directamente al tiempo y al aspecto. Entre las perífrasis tempoaspectuales cabe distinguir aquellas en las que predominan los rasgos temporales, como «ir a + infinitivo» o «acabar de + infinitivo» cuando expresa anterioridad reciente, pero también las que denotan hábito («soler + infinitivo») o repetición («volver a + infinitivo». Predomina, en cambio, la noción de aspecto en las llamadas perífrasis de fase o fasales. Tales perífrasis aluden a los diversos estadios que se pueden considerar en un proceso. Predomina también el aspecto en las perífrasis escalares o seriales. Mientras que empezar a leer un libro expresa el ingreso en la acción de leer un libro (perífrasis de fase), empezar leyendo un libro sitúa esa acción al comienzo de una serie de acciones (perífrasis escalar o serial). Son raras las perífrasis modales que interfieren con las tempoaspectuales, y viceversa.» [NGLE-Manual, § 28.1.4]

Para reconocer una construcción verbal como perífrasis, lo fundamental es averiguar la naturaleza sintáctica de la forma no personal.

Para averiguar cuándo una construcción verbal con infinitivo es una perífrasis verbal, se puede aplicar el procedimiento de la conmutación. Si el infinitivo admite su sustitución por una categorßia nominal (nombre, pronombre, oración completiva), no podemos hablar de perífrasis verbal.

Tenemos que pagar la factura antes de final de mes.

*Lo tenemos.

Otra forma de detectar una construcción perifrástica es la transformación interrogativa de la forma no personal por qué

Tenemos que pagar la factura antes de final de mes.

*¿Qué tenemos?

Otra propiedad básica de la perífrasis verbal es la capacidad selectiva del infinitivo. Solo él puede seleccionar complementos y sujeto en las perífrasis. El primer verbo se encuentra inhabilitado para seleccionar, actúa como mero instrumento gramatical del infinitivo.

Las perífrasis verbales presentan la peculiaridad de que nunca pueden pasivizar el primer verbo, el auxiliar; solo es posible el infinitivo. Un auxiliar nunca se puede pasivizar. Las construcciones no perifrásticas con el primer verbo transitivo pasivizan este y no el infinitivo.

En las construcciones perifrásticas, la pasiva refleja afecta a todo el núcleo perifrástico (auxiliar + auxiliado), por lo que si el sujeto aparece en plural, el auxiliar debe aparecer también en plural.

Otra característica de la perífrasis verbal es que no admite estructuras enfáticas de relativo, también llamadas “ecuacionales” o perífrasis de relativo, en las que se focalice el infinitivo o secuencia de infinitivos:

Mi marido tiene que pagar la factura.

*Lo que mi marido tiene que es pagar la factura.

LAS PERÍFRASIS MODALES

Es posible clasificar las perífrasis en función de la aportación semántica que a ellas hace el auxiliar. Suele así hablarse de perífrasis tempoaspectuales y modales.

Los verbos modales reciben el nombre de modales porque modifican el significado del enunciado. Las perífrasis modales expresan ‘modalidad’: la acción del infinitivo es vista por el hablante como obligatoria, necesaria, deseada, posible, probable, etc.

Dentro de las construcciones perifrásticas de infinitivo, se encuentra un grupo que expresa ‘modalidad’. Son construcciones en las que la acción del infinitivo es vista por el hablante como obligatoria, necesaria, deseada, posible, probable, etc.

Son perífrasis modales «deber + infinitivo», «deber de + infinitivo», «tener que + infinitivo», «poder + infinitivo», etc. Las informaciones aportadas por las perífrasis tempoaspectuales afectan, en cambio, más directamente al tiempo y al aspecto.

Las perífrasis modales se diferencian de las tempoaspectuales:

Las perífrasis modales no se pueden conjugar en imperativo, mientras que las tempoaspectuales lo admiten.

*No debas hacer eso.

*No tengas que ir al cine.

*Debe (tú) venir.

*Puede (tú) aprobar el examen.

Deja (tú) ya de llorar.

Ponte a trabajar.

Las perífrasis modales no pueden aparecer aparecer con el verbo estar en construcciones de gerundio:

*Estoy teniendo que ayudarle.

*Estoy debiendo de ir al banco.

*Estoy pudiendo aprobar.

Son compatibles, en la mayoría de los casos, con el infinitivo compuesto cuando el auxiliar no es una forma compuesta de la conjugación:

Debe de no haber oído.

Iba a haber salido.

frente a las aspectuales y temporales:

*Acaban de haberlo sabido.

Única excepción es la de haber de + infinitivo en la que el valor temporal de futuro se impone al modal obligativo.

CLASES DE MODALIDAD

«Los esquemas perifrásticos con infinitivo son los más numerosos. Suelen distinguirse dos tipos de modales. Corresponde al primero la llamada MODALIDAD PERSONAL o RADICAL (término que traduce el inglés root en root modals) y al segundo la llamada MODALIDAD EPISTÉMICA, IMPERSONAL o PROPOSICIONAL.

En la primera se atribuye a alguien cierta capacidad, habilidad, obligación, voluntad, disposición u otra manifestación similar de naturaleza intencional en relación con algo.

En la modalidad epistémica, por el contrario, se presenta como objetivamente necesario, posible o probable, a juicio del hablante, algún estado de cosas. Así, en la oración El ladrón no pudo entrar por la ventana, cabe entender que se niega cierta capacidad o habilidad a un determinado ladrón (modalidad radical), o bien puede querer decirse que no cabe la posibilidad de que tal ladrón entrara de esa forma (modalidad epistémica).

Esta última modalidad da lugar a paráfrasis con oraciones (como en No puede ser cierto que entrara por la ventana), lo que justifica el término proposicional con el que a veces se la designa.» [RAE: NGLE, § 28.6a]

No es infrecuente que se pueda obtener más de una interpretación en ciertos casos.

«Junto al aspecto, la modalidad es el concepto básico en el ámbito de las perífrasis verbales españolas. Modalizar un enunciado es calificarlo en términos de posible o necesario. John Lyons (1977) distingue entre tres tipos de modalidad: la alética, la epistémica y la deóntica.

La modalidad alética constituía el principal interés de la lógica clásica y está ligada a las nociones de necesidad y posibilidad de la verdad o falsedad de las proposiciones y, naturalmente, a los conceptos de analiticidad y sinteticidad. Recuérdese que las proposiciones analíticas son aquellas que son necesariamente verdaderas o necesariamente falsas, es decir, que son, respectivamente, tautologías o contradicciones, mientras que las proposiciones sintéticas son aquellas que son verdaderas o falsas de modo contingente: Los triángulos tienen tres lados expresa una proposición analítica, mientras que El cielo está nublado expresa una proposición sintética.

La modalidad epistémica y la deóntica han sido, en cambio, el principal objeto de atención de los lingüistas. La modalidad epistémica está vinculada a las nociones de conocimiento y creencia. En el ejemplo Tendrá cuarenta años interpretado, en el sentido de ‘probablemente tiene cuarenta años’, tenemos un ejemplo de modalidad epistémica.

La modalidad deóntica, por su parte, está vinculada a los modos de actuar sobre la realidad o de cambiarla y, por lo tanto, está relacionada con los conceptos de permiso, obligación, etc. En el ejemplo Puedes llegar a la hora que quieras, tenemos un caso de modalización deóntica.

Tanta la modalidad epistémica como la deóntica introducen una calificación de las condiciones en las que se establece la verdad del predicado, que no es simplemente aseverado. Para Palmer (1986: 96) lo epistémico y lo deóntico comparten su carácter subjetivo y no factual. Kratzer (1991) señala además que la modalidad epistémica y la deóntica tienen en común su carácter relativo; lo posible y lo necesario son conceptos relativos: algo es posible o necesario en función de nuestros conocimientos, nuestras creencias, lo que prescribe la ley, etc.

Palmer (1979: 36-37), siguiendo una idea de von Wright (1951: 8), propone que a la distinción entre modalidad epistémica y modalidad deóntica habría que añadir la de modalidad dinámica, relacionada con los conceptos de habilidad y disposición, como en No puedo correr tan deprisa.

Algunos estudiosos prefieren no distinguir entre modalidad epistémica y deóntica, sino entre modalidad epistémica y modalidad ‘raíz’; este último concepto incluiría los de modalidad deóntica y dinámica.

Podemos entonces clasificar la modalidad así, dejando de lado la modalidad alética y estableciendo como concepto básico de la modalidad lo posible y lo necesario y recogiendo el carácter relativo señalado por Kratzer:

Lo posible y lo necesario:

[García Fernández, Luis (dir.): Diccionario de perífrasis verbales. Madrid: Gredos, 2006, p. 49-50]

La modalidad puede referirse al sujeto de la oración (modalidad deóntica, personal, radical, objetiva) o a la actitud del hablante respecto al grado de veracidad del enunciado (modalidad epistémica, impersonal o subjetiva):

Modalidad deóntica = obligación (del gr. δέον  ‘el deber’), llamada también personal o radical (terminología que usa la NGLE) u objetiva (según la gramática alemana). Se atribuye al sujeto de la oración capacidad, capacitación, deber, habilidad, obligación, voluntad, disposición de naturaleza intencional en relación con algo.

Niega una facultad, por lo que sería adecuada una paráfrasis como ‘careció de capacidad, habilidad o permiso para realizar tal acción’:

El ladrón no pudo entrar por la ventana.

[‘no fue capaz de entrar por la ventana’]

No puedo ponerme estos zapatos porque me aprietan.

[‘no soporto estos zapatos’]

La modalidad deóntica expresa el grado de necesidad, obligación, deber, posibilidad que tiene el sujeto para desarrollar la acción. Está orientada hacia el futuro.

Modalidad epistémica = probabilidad (del gr. ἐπιστήμη ‘conocimiento’), llamada también impersonal o subjetiva (según la gramática alemana). Se expresan el grado de veracidad o de seguridad que confiere el propio hablante a lo que dice. Se presenta como necesario, posible o probable algún estado de cosas a juicio del hablante, o bien se pone de manifiesto el hecho de que el hablante ha adquirido la certidumbre de algo después de un proceso que lo llevó a constatarlo. Expresa conocimiento y grados de certidumbre del hablante. Da lugar a paráfrasis con oraciones, lo que explica el término proposicional con el que a veces se designa este tipo de modalidad: ‘no puede ser cierto que’, ‘es posible que’, etc.:

El ladrón no pudo entrar por la ventana.

El ladrón no pudo haber entrado por la ventana.

[‘no cabe la posibilidad de que entrara por la ventana’ / ‘no puede ser cierto que entrara por la venta’]

Deben haberse divorciado.

[‘es posible que se hayan divorciado’]

La modalidad epistémica expresa el grado de certidumbre que tiene el hablante en cuanto a la realización del hecho.

Contrafáctico o contrafactual ‘contrario a los hechos’, es decir, la acción que se describe no tuvo lugar. Valor no contrafáctico o contrafactual implica que la acción se realizó efectivamente.

«Se llama interpretación contrafactual o contrafáctica o contrafactiva de una expresión a la inferencia según la cual se obtiene como verdadero el estado de cosas contrario al que se afirma. Así, son contrafactuales las exclamaciones ¡Haber venido ayer! o ¡Hubieras venido ayer!, puesto que implican que el hablante no vino en el día anterior al que se enuncian. La exclamación ¡No haberte comido todos los caramelos! implica, en el mismo sentido, que el interlocutor de esas palabras llevó a cabo la acción que se menciona.» [RAE: NGLE, § 47.8h]

Las oraciones condicionales que tradicionalmente se denominan irreales en la actualidad reciben los nombres de contrafactuales, contrafácticas o contrafactivas porque implican que el hablante da por cierta la situación contraria a la que expresan la prótasis y la apódosis.

Ambigüedad: Algunos auxiliares modales pueden usarse como deónticos o como epistémicos. La posibilidad de obtener una u otra interpretación está condicionada por el contexto precedente. Las zonas semánticas de lo obligatorio-pasivo (‘verse obligado a’) y lo probable (‘probablemente’, ‘puede ser que’) están muy próximas, por lo que una misma oración puede resultar ambigua. Solo elementos pragmáticos son capaces de desambiguarla. Es decir, aspectos pragmáticos (relativos al contexto) o fónicos (entonación) ayudan a saber cuál es el aspecto que predomina.

DIFERENTE COMPORTAMIENTO DE LA MODALIDAD DEÓNTICA Y EPISTÉMICA

Algunos auxiliares modales pueden usarse como modales deónticos o epistémicos, es decir, se especializan en una de las dos opciones. Así, querer se comporta como los modales deónticos, mientras que parecer seguido de infinitivo lo hace como los modales epistémicos.

Otros verbos auxiliares pueden admitir la lectura deóntica o la epistémica según los casos. No es infrecuente que se pueda obtener más de una interpretación en ciertos casos, como en El ladrón no pudo entrar por la ventana.

Tengo que trabajar esta tarde. / Puedo hablar varios idiomas.

 [modalidad deóntica]

Tiene que haber sido por el calor.

Aquí puede nevar mucho en invierno.

[modalidad epistémica]

Los modales epistémicos no contienen su propia localización temporal:

Ayer el ladrón no pudo entrar por la ventana.

[conjetura actual relativa a un hecho pasado: ‘no es posible que entrara por la ventana’]

Mientras que en la modalidad deóntica:

Ayer el ladrón no pudo entrar por la ventana

alude a cierta capacidad pasada de una persona.

«Cuando se combinan sucesivamente dos auxiliares modales, ambos pueden ser radicales [deónticos], como en

Tienes que poder estar aquí a las cuatro en punto,

pero puede suceder que el primero sea epistémico y el segundo radical [deóntico], como en

El perro debió de querer abrir la puerta o en

Debe haber algún tratamiento, inyecciones, algo, tanta brutalidad debe poder curarse.

No pueden combinarse consecutivamente, en cambio, dos modales epistémicos

*Puede parecer hacer mucho frío,

ni un modal radical [deóntico] seguido de un epistémico

*El perro quiso deber de abrir la puerta.» [RAE: NGLE-Manual, § 28.2.1d]

Los modales epistémicos son compatibles con la noción de anterioridad, ya que la certidumbre o la posibilidad pueden referirse a un estado de cosas pasado. No es normal, en cambio, predecir un estado de certidumbre o de posibilidad futuras. Los modales deónticos, por su parte, están generalmente orientados hacia el futuro, por cuanto las capacidades, las obligaciones y los deseos expresan contenidos que se aplican a situaciones de naturaleza prospectiva.

Los modales deónticos en presente no admiten el infinitivo compuesto, que tiene valor de anterioridad, los epistémicos lo admiten construidos en presente:

Puede haberlo dicho.

Puedes haberte equivocado.

Si el auxiliar modal aparece en tiempo pasado, el infinitivo compuestos es admisible en las dos modalidades. En la modalidad deóntica se interpreta como contractual, mientras que en la epistémica no es forzosa la interpretación contrafactual:

Pudieron haberse quedado en Alemania.

[de la modalidad deóntica se deduce que ‘no se quedaron’]

El país pudo haber sido poblado por los celtas.

[no se sigue necesariamente que ‘no fue poblado por los celtas’]

Los los modales deónticos puedan aparecer precedidos por la perífrasis «ir a + infinitivo»:

Creo que vas a tener que venir,

construcción que tienden a rechazar los auxiliares epistémicos:

Si llegas tarde, los presentes van a (*deber de) molestarse.

 

Manifiestan obligación:

 

haber de + infinitivo: Hemos de intentarlo otra vez.

haber que + infinitivo: Hay que levantarse muy temprano.

deber + infinitivo: El que no tenga nada que decir debe callarse.

Manifiesta conjetura:

 

deber de + infinitivo: Deben de ser las doce.

Manifiestan obligación, necesidad o inferencia de lo que se tiene por cierto: tener que + infinitivo

 

Tienes que trabajar más. [obligación]

Tengo que volver mañana. [necesidad]

Tiene que haber sido un error. [inferencia / conjetura]

Manifiestan capacidad o permiso y conjetura: poder + infinitivo

 

Una misma persona puede dominar varias lenguas. [capacidad]

Puedes pasar. [permiso]

Puede haber sido un suicidio. [conjetura]

 

PERÍFRASIS MODALES CON INFINITIVO COMPUESTO

«Los modales radicales [deónticos] en presente no admiten el infinitivo compuesto, que tiene valor de anterioridad. Así pues, poder en

Puede haberlo escrito,

Puedes haberte equivocado

se interpreta como modal epistémico. En cambio, la expresión de incertidumbre o de la posibilidad o probabilidad presentes puede referirse a un estado de cosas anterior, cuya existencia se conjetura, lo que no excluye el infinitivo compuesto:

Debe de haber desobedecido a sus padres.

Parece haberse ido muy temprano.

El infinitivo compuesto no podrá subordinarse a un modal epistémico subordinado a su vez a un modal radical:

*He de poder haber terminado a las doce.

De manera análoga a como la certidumbre puede referirse a un estado de cosas pasado, también es posible predecir o anunciar que una capacidad, una obligación o un deseo surgirán en el futuro. Los modales radicales pueden aparecer, por tanto, precedidos de la perífrasis verbal ir a + infinitivo, como en

Cuando se entere, va a querer venir.

El año próximo ya va a saber leer.

No cabe predecir, por el contrario, un estado de certidumbre o de probabilidad futura, por lo que es esperable que los modales epistémicos o impersonales queden excluidos de ese contexto:

*Si llegas tarde, los presentes va a deber de molestarse.

*El año próximo, Guillermo va a parecer comprenderte». [RAE: NGLE, § 28.6h]

 

Perífrasis modal + infinitivo

Auxiliar en

Modalidad

 

presente +

infinitivo simple

 

deóntica

Debes decir la verdad.

Tiene que estudiar más.

Puedes equivocarte.

 

epistémica

Tiene que estar muy triste.

Debe de estar trabajando.

 

 

pasado +

infinitivo simple

 

deóntica

Debiste matricularte a tiempo.

Tendrías que estar trabajando.

Debías / deberías avisarme antes.

 

epistémica

Debería / debía de estar en casa.

Tuvo que encontrar trabajo, pues ya tiene dinero.

Pudo llamar cuando yo no estaba en casa.

presente +

infinitivo compuesto

(solo es posible la modalidad epistémica)

 deóntica

por estar orientada hacia el futuro, esta modalidad no admite el presente + infinitivo compuesto

 

 epistémica

 

por ser compatible con la noción de anterioridad, esta modalidad admite el presente + infinitivo compuesto:

Puedes haberte equivocado = ‘es posible que te hayas equivocado’

 

pasado +

infinitivo compuesto

(si el verbo modal aparece en pasado, el infinitivo compuesto es admisible con las dos modalidades)

 

 

deóntica

 

se interpreta como contrafactual (no tiene lugar la acción que se describe):

Debí haber estudiado Filosofía.

[‘no la estudié’]

Pudiste haberme llamado antes.

Tenías que haberme llamado antes.

[‘no me llamaste’]

 

 

 

 

epistémica

 

no es forzosa la interpretación contrafactual (la acción que se describe pudo haber tenido lugar):

Pudo haber llamado cuando yo no estaba en casa.

[‘es posible que...’]

Podía haber estado de viaje.

[‘es posible que estuviera’]

El país podría haber sido poblado por los celtas.

[no se sigue necesariamente que ‘no fue poblado por los celtas’]

 

«La posibilidad de combinarse con infinitivos compuestos distingue los modales epistémicos (Puede haber llegado a tiempo) de los modales radicales o personales [deónticos] construidos en presente. Sin embargo, en otros tiempos, esta diferencia desaparece. Pudimos habernos quedado en Inglaterra puede expresar que cumplíamos con los requisitos necesarios para hacerlo; Debiste haber llegado antes, que tenías la obligación de llegar antes.

Tales contenidos son muy similares a los de Pudimos quedarnos en Inglaterra o a los de Debiste llegar antes, aunque la opción con el infinitivo compuesto sugiere de forma más marcada la interpretación contrafactual (‘No nos quedamos’). El hecho de que tal interpretación se pueda obtener también con el infinitivo simple ha hecho pensar a algunos gramáticos que la anterioridad expresada por el infinitivo compuesto es en cierto modo redundante. [...]

Este fenómeno es más frecuente en las oraciones negativas en las que se pueden usar los dos infinitivos sin diferencias de significado muy marcadas.» [NGLE, § 28.7g-h]

«El infinitivo compuesto aporta información que se percibe asimismo como redundante en ciertas perífrasis con verbos modales:

Pudo {asistir ~ haber asistido};

Debió {estar ~ haber estado} presente.» [NGLE, § 26.4i]

En el español coloquial europeo se usa el infinitivo compuesto con valor ilocutivo:

 

¡Haber venido antes! =

Tenías / tendrías que haber venido antes.

¡No haberlo hecho! =

Tenías / tendrías que haberlo hecho.

¡No habérselo dicho! =

No debías / deberías habérselo dicho.

¡No haberte levantado tan tarde! =

No debías / deberías haberte levantado tan tarde.

¡Haberte ido tú a comprar! =

Tenías / tendrías que haber ido tú a comprar.

¡Haberte preocupado más de tu familia!

Debías / deberías haberte preocupado más de tu familia.

¡Haber empezado por ahí!

Tenías / tendrías que haber empezado por ahí.

En el español americano es más común el pluscuamperfecto de subjuntivo:

 

¡Hubieras venido antes!

¡No lo hubieras hecho!

¡No se lo hubieras dicho!

¡No te hubieras levantado tan tarde!

¡Hubieras ido tú a comprar!

¡Te hubieras preocupado más de tu familia!

¡Hubieras empezado por ahí!

Los infinitivos compuestos se usan como recriminación o reconvención dirigida al oyente una vez que se ha puesto de manifiesto que este obtiene algún perjuicio por haber hecho algo inconveniente u omitido algo que le correspondía realizar.

Son construcciones contrafácticas o contrafactuales, ya que expresan que no tuvo lugar en el pasado el estado de cosas contrario al que expresan.

Admiten paráfrasis con oraciones condicionales irreales:

 

Si hubieras venido antes,...

Si lo hubieras hecho,...

Si no se lo hubieras dicho,...

Si hubieras empezado por ahí,...

Esto vale también para las construcciones con pluscuamperfecto de subjuntivo, frecuentes en América. [NGLE, § 42.3r,s]

«El infinitivo compuesto señala inequívocamente que el hecho en cuestión no se llevó a cabo, mientras que el infinitivo simple deja abierta la posibilidad de que se haya realizado. En la interpretación contrafactual se obtiene una inferencia negativa a partir de una afirmación:

Pudo haber sido un gran escritor si le hubieran permitido escribir,

donde se infiere ‘No lo fue’ (con modal radical [deóntico]).

Si poder es epistémico, puede obtenerse o no la interpretación contractual con pretérito e infinitivo compuesto:

Andrés pudo haber pasado por esa aldea.

La perífrasis tener que + infinitivo construida con pretérito perfecto simple y en infinitivo compuesto suele recibir la interpretación epistémica, aunque no necesariamente la lectura contrafactual:

Tuve que haber dejado ayer el libro sobre tu escritorio

[‘es forzoso o probable que lo dejara’],

y no ‘tuve obligación o necesidad de dejarlo’-

En la interpretación epistémica, las secuencias en infinitivo compuesto dan resultados equivalentes cuando el modal está en presente o en pretérito perfecto simple, lo que indica que un modal epistémico no contiene su propia localización:

El ladrón no pudo entrar por la ventana,

se puede parafrasear: ‘no es posible que entrara’ (con el verbo ser en presente). Los modales epistémicos admiten el pretérito perfecto simple, pero la probabilidad, la posibilidad o conjetura que expresan esas formas verbales no se interpretan deícticamente. Ello pone de manifiesto que el tiempo que el modal expresa corresponde en realidad a la ubicación del evento que el infinitivo no puede expresar.» [NGLE, § 28.7i-k]

 

auxiliar

modalidad

+ infinitivo simple

+ infinitivo compuesto

 

tener que

obligación y necesidad o inferencia

 

deóntica

tiene que regresar hoy por motivos familiares

tenía que haber venido hoy

tendría que haber venido hoy

 

epistémica

tuvo que regresar ayer porque se madre se puso enferma

tuvo que haber regresado ayer

tiene que haber sido el viento

tuvo que haber sido el viento

 

haber que

obligación

 

deóntica

hay que hacerlo hoy

había que hacerlo hoy

hubo que hacerlo ayer

había que haberlo hecho ayer

habría que haberlo hecho ayer

epistémica

---

---

haber de

obligación

deóntica

has de repetir el examen

---

epistémica

ha de ser el viento

ha de haber sido algo extraordinario

 

 

deber

obligación

 

deóntica

debe hacerlo hoy

debes pagar la factura antes del lunes

debes decírselo a tu mujer

debía haberlo hecho ayer

deberías haberle avisado antes

debió haberlo hecho ayer (y no lo hizo)

 

epistémica

debe tener mucho dinero

debe ser muy rico

(es posible que...)

debió haberlo hecho ayer

debe haberlo hecho ayer

(probablemente lo hizo)

deber de

conjetura

epistémica

deben de ser primos

debe de haber llegado ayer

 

 

poder

capacidad o permiso y

conjetura

 

deóntica

puede hacerlo

puede hablar inglés

(tiene esa capacidad)

podía haberlo hecho

podría haberlo hecho

pudo haberlo hecho

(y no lo hizo)

 

 

epistémica

pudo hacerlo

aquí puede hacer frío en invierno

podía haber 100 personas

(es posible)

pudo haberlo hecho

podía haberlo hecho

podría haberlo hecho

podría haber más de 100 persona

(probablemente)

 

querer

deóntica

quería hacerlo

quería llamarte

quería haberlo hecho

querría haberlo hecho

quiso haberlo hecho

epistémica

---

---

 

parecer

deóntica

---

---

epistémica

la mujer parece entenderlo

parece haberlo entendido

 

LA NEGACIÓN EN LAS PERÍFRASIS MODALES CON INFINITIVO

Algunos verbos modales están sujetos a los efectos provocados por la negación. Con los verbos modales de necesidad cabe obtener dos interpretaciones de la negación: negación del verbo auxiliar o negación del infinitivo. Esto no afecta al verbo poder, solo a los verbos modales de necesidad, con los que cabe obtener dos interpretaciones:

 

NO debes decírselo a nadie.

[‘tienes la obligación de NO decírselo a nadie’, en lugar de:

‘NO tienes la obligación de decírselo a nadie’]

NO tienes que darme explicaciones.

[‘NO necesitas darme explicaciones’, la negación incide sobre el auxiliar tener]

NO debes olvidar cuánto te han ayudado tus padres.

Ya NO se debe presentar el pasaporte en las fronteras europeas.

NO han de mezclarse las dos cosas.

NO hubo de esperar demasiado para que le dieran el puesto.

La posibilidad de obtener uno u otra interpretación está condicionada por el contexto precedente.

«Cuando el modal de necesidad se usa como epistémico para hacer referencia a una probabilidad inferida o una inferencia cierta, la negación no le afecta en ningún caso:

 

NO debe estar muy contento.

[‘probabilidad de que no esté contento’]

NO ha de haberse enterado aún.

[‘probabilidad de que no se haya enterado’]

Los imperativos negados (no matarás, no vayas) admiten paráfrasis con una subordinada negada subordinada a un verbo que expresa la orden: Te ordeno que no vayas. Rechazan la paráfrasis si la negación afecta a ese mismo verbo: NO te ordeno que vayas.» [NGLE, § 28.7c]

«Los verbos poder y deber presentan una ambigüedad entre la lectura deóntica (según la cual significan permisividad y obligación, respectivamente) y una lectura epistémica (según la cual significan posibilidad, necesidad, respectivamente). La posición de la negación puede deshacer esa ambigüedad seleccionando uno solo de los significados. Si una oración como

Pepe debe venir

puede significar que es necesario que venga Pepe (lectura epistémica) o que Pepe tiene la obligación de venir (lectura deóntica), en cambio

Pepe debe no venir

solo tiene la primera interpretación,  mientras que

Pepe no debe venir

solo admite la segunda.

Hay una excepción a esta generalización: si el infinitivo tiene aspecto perfectivo, la interpretación deóntica es rechazada, y solo la epistémica será posible sea cual sea la posición de la negación. De ahí que

Pepe pudo no haber hecho eso  y

Pepe no pudo haber hecho eso

serán sinónimas y denotarán únicamente posibilidad.» [Sánchez López, C.: “La negación”. En Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 1999, § 40.5]

ALTERNANCIAS TEMPORALES DEL VERBO MODAL

El condicional denota un estado de cosas que solo tiene sentido si se vincula, de forma expresa o tácita, con situaciones no actuales, sean pretéritas (Me dijo que vendría) o hipotéticas, es decir, consideradas como posibles (Me encantaría vivir en Marbella; Se lo diría, pero no sé cómo reaccionará; Te prestaría dinero si lo tuviera.

La alternancia CANTARA ~ CANTARÍA es general en el español de hoy con los verbos modales poder, deber y querer, aunque no en las prótasis condicionales.

El condicional alterna con el pretérito imperfecto de subjuntivo en las perífrasis modales: {Deberías ~ Debieras} prestar más atención; {Podría ~ Pudiera} interpretarse mal, y en otros casos en los que el subjuntivo no está inducido. Contrastan, pues, Me parece que {debieras ~ deberías} prestar más atención y No me sorprende que {pudiera ~ *podría} abarcar tanto.

Con los verbos querer, haber, deber, poder y valer es frecuente el empleo de la forma en –ra sustituyendo en el verbo principal a los condicionales simple (-ría) y compuesto (-habría...), así como al presente de indicativo sin cambio de significado.

Se emplea para suavizar la formulación de deseos o peticiones de forma cortés o para hacer afirmaciones personales menos tajantes por cortesía. Con el condicional de cortesía o modestia se hace más patente aún, que con el imperfecto de cortesía, nuestra sumisión a la voluntad del interlocutor.

Ejemplos:

quisiera = querría / quiero

 

No debieras / deberías / debes tratar así a tu mujer.

Quisiera / querría / quiero comprarme un nuevo coche.

Quisiera / querría / quiero pedirte un favor.

Debieras / deberías / debes aprovechar más el tiempo.

Pudiera / podría / puede ser que tengas razón.

Yo lo hubiera / habría hecho mejor.

Bien pudieras / podrías haber llamado antes de venir.

Ya dijo Jesús sobre el traidor que "más le valiera / valdría no haber nacido".

Más te valiera / valdría / vale callarte.

Esto las mujeres lo hubieran / habrían organizado mejor.

Hubiera / habría querido prolongar las vacaciones.

Hubiera / habría debido proceder con más tacto.

Con los verbos querer y poder se hace visible el eufemismo y a veces la ironía: deberías trabajar (por debes).

«Los verbos querer, deber y poder admiten también con este significado el pretérito imperfecto de subjuntivo en –ra:

Juan pudiera ser más discreto.

Esta es la primera equivalencia entre las formas –ra y –ría, equivalencia explicable a causa del carácter dubitativo que deliberadamente damos a tales oraciones. La mayor o menor intensidad de la duda que aparentamos regula la preferencia por el subjuntivo o por el indicativo:

 

Debieras, deberías, debías trabajar.

 

intención dubitativa

 

 

-------------------------------> +

Con la forma plenamente subjuntivo debiese tendríamos que emplear necesariamente un adverbio de duda. Por eso debieras se halla aquí en una zona indeterminada entre el subjuntivo y el indicativo, del cual históricamente procede.» [Urrutia Cárdenas, H. / Álvarez Álvarez, M.: Esquema de morfosintaxis histórica del español. Bilbao: Publicaciones de la Universidad de Deusto, ²1988, p. 262-263]

El cambio del pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo por condicional compuesto es más común hoy con los verbos modales querer y deber.

Cuando el condicional simple o compuesto tiene valor hipotético, la forma en –ra (no en –se) del imperfecto de subjuntivo puede sustituir al condicional simple con verbos querer, deber, poder, valer. Además, en la lengua literaria es posible encontrar también las formas creyera, dijérase, pensara y alguna otra. El imperfecto de subjuntivo de los demás verbos no se usa con este valor condicional.

El pluscuamperfecto de subjuntivo (formas en –ra y –se) puede sustituir al condicional compuesto.

Ejemplos:

deberías > debieras

 

Si no hubiera mucho tráfico, debieras llegar en un par de horas.

Si les preguntaras a tus padres, pudiera ser que te prestaran el dinero.

Si no me hubieras advertido, creyera que no había peligro.

Si lo hubiera sabido, no hubiera venido.

Si hubieras estudiado más, no hubieses suspendido.

Lo mismo sucede en ciertas frases elípticas (generalmente exclamativas) en las que se omite una cláusula iniciada con si... o con pero (no)...

Ejemplos:

qurría > quisiera

 

¡Ya quisiera yo para mí unos padres como los tuyos!

¡Nadie lo creyera! [si no supiéramos que es verdad]

¡Quién lo dijera! [es increíble]

¡Hubiera sido mejor quedarnos en casa!

Yo nunca hubiese dicho una cosa así.

¡Nunca lo hubiera creído! [si no supiera que es cierto]

¡Quién se lo hubiera imaginado!

¡Más te valiera!

«Son escasos los contextos sintácticos que excluyen una de las dos formas del imperfecto de subjuntivo (-ra / -se) en favor de la otra. Están entre ellos el uso de los verbos modales querer, poder y deber. Este empleo de CANTARA no alterna con CANTASE, pero sí con CANTARÍA:

 

{Pudiera ~ Podría ~ *Pudiese} ser como dices.

{Debieran ~ Deberían ~ *Debiesen} prestar más atención.

Cabe añadir pares como ¡Qué más {quisieras ~ querrías ~ quisieses} tú! La variante quisiese es muy poco frecuente en esta pauta, pero se documentan algunos testimonios de ella.» [NGLE, § 24.2b-c]

«El contenido que aportan las prótasis condicionales queda tácito en un gran número de contextos. El marco o ámbito irreal que aportan sus segmentos no se exprea en tales casos, pero está presente en la conciencia lingüística de los hablantes:

No subí a la noria porque me hubiera mareado [‘de haber subido’].

Bashur hubiera celebrado las inversiones de Jamil [‘de haber estado presente’, ‘de haber podido’, ‘de no haber muerto’].

Las alternancias del tipo

Hubieras debido callarte ~ Deberías haberte callado

se extienden a

Habrías debido callarte ~ Deberías haberte callado.

El infinitivo compuesto señala que el hecho en cuestión no se llevó a cabo, mientras que el infinitivo simple deja abierta la posibilidad de que se haya realizado. En la interpretación contrafactual se obtiene una inferencia negativa a partir de una afirmación:

Pudo haber sido un gran escritor si le hubieran permitido escribir,

donde se infiere ‘No lo fue’ (con modalidad radical [deóntica]). Se obtiene esa misma inferencia también con poder en pretérito y con infinitivo compuesto:

Pudo haber logrado más si su preparación hubiera sido otra.

Pudimos haber esperado.

Algo que podíamos haber hecho.

Si poder es epistémico, puede obtenerse o no la interpretación contrafactiva con pretérito e infinitivo compuesto:

Pudo haber sorprendido a quienes no le conocían.» [NGLE, § 24.2x y § 28.7i]

CONCORDANCIA EN CONSTRUCCIONES DE PASIVA REFLEJA E IMPERSONAL 

Con los verbos modales son posibles tanto las pasivas reflejas como las impersonales:

Así no se puede resolver estos problemas.

Así no se pueden resolver estos problemas.

Si sustituimos el sustantivo por un pronombre:

Así no se los puede resolver.

Así no se puede resolverlos.

[So kann man sie nicht lösen.]

En las perífrasis verbales son posibles tanto la anteposición de se al verbo auxiliar como la enclisis al infinitivo:

Estas fechas no se deben olvidar.

Estas fechas no deben olvidarse.

Con el verbo haber, cuando no es auxiliar, el verbo auxiliar no concuerda con el objeto directo de haber:

Puede haber problemas.

*Pueden haber problemas.

Pueden surgir problemas.

Con otros verbos, el sustantivo es el sujeto de la pasiva refleja:

Se pueden solucionar los problemas.

Se pueden consultar estas actas.

Cuando el objeto animado va precedido de preposición a, el verbo va en singular y la oración es impersonal:

A los culpables se los castiga.

A tus hermanas se las ve con frecuencia en la discoteca.

A nosotros nos considera como amigos.

Con verbos que pueden tomar como complemento un infinitivo, como los verbos modales o los verbos que funcionan como pseudoauxiliares en una perífrasis verbal, el verbo conjugado ha de concordar en número con el complemento del infinitivo:

Se pueden fundar esperanzas sobre el futuro de la economía española.

Se deben tener en cuentas estos argumentos.

No se suelen ver cigüeñas por el norte del país.

Se deben de ver muchas perdices este año.

En esto se tienen que hacer concesiones.

Se acaban de tener noticias del terremoto en Colombia.

Se vuelven a observar manchas en el sol.

Si el verbo que acompaña al infinitivo no es un verbo modal ni un pseudoauxiliar (perífrasis verbal), el verbo conjugado va en singular y el infinitivo forma parte del objeto directo del verbo conjugado. Estos verbos se distinguen de los auxiliares modales en que no permiten la pasiva perifrástica (ser/estar + participio). No se puede decir *Esperanzas son podidas fundar.

No se permite fijar carteles. > No es permitido fijar carteles.

Se prohíbe arrojar objetos a la vía. > Está prohibido arrojar objetos a la vía.

Cuando la pasiva refleja de un auxiliar modal lleve un infinitivo con su complemento directo, el auxiliar o verbo conjugado deberá concordar en número con dicho complemento.

Se puede ver mucha gente por la calle.

Se pueden oír los pájaros cantando en los árboles.

Se han de romper las relaciones en caso de violencia de género.

 Cuando la pasiva refleja de un verbo de percepción lleva subordinado un infinitivo con sujeto expreso de cosa, el verbo conjugado debe concordar con el sujeto del infinitivo.

Se oyen crujir las ramas de los eucaliptos. [las ramas = sujeto de crujir]

Se oye serrar los eucaliptos. [los eucaliptos = complemento directo de serrar]

Se puede decir se oye que las ramas de los eucaliptos crujen, pero no podemos decir se oye que los eucaliptos sierran.

«Las perífrasis verbales pueden formar pasivas reflejas en las que el auxiliar concuerda con el primitivo complemento directo del verbo auxiliado, ahora convertido en sujeto:

Esas infracciones se tienen que denunciar;

Las máquinas de escribir se han dejado de usar;

No se llegaron a publicar sus obras.

Como desear no es un verbo auxiliar, sino pleno, aparece en singular en

Se deseaba conseguir los permisos necesarios (pasiva refleja).

Se percibe, sobre todo en los registros informales, cierta tendencia a integrar algunos de estos verbos plenos en el grupo de los auxiliares. La integración no ha pasado todavía a la lengua culta, por lo que se recomienda evitar la variante concordada que la pone de manifiesto. Se aconseja, por tanto, no construir oraciones como

Se deseaban conseguir los permisos necesarios,

que se consideran incorrectas.» [RAE: NGLE - Manual, § 28.1.2g]

«Las pasivas reflejas pueden tener como sujeto oraciones sustantivas, sean de infinitivo:

Se prohíbe fumar;

Se decidió premiarla

o con verbo en forma personal:

Se dice que habrá pronto elecciones;

Se decidió que se le daría el premio.

Se han interpretado a veces indebidamente estas subordinadas como complementos directos, por lo que debe resaltarse que rechazan los pronombres de acusativo:

Se decidió que... > Se decidió (no *Se lo decidió).

Así pues, se es pronombre dativo, no marca de pasiva, en

Se lo prohíbe.

Los sujetos oracionales de las pasivas reflejas se extienden a otros tipos de subordinadas sustantivas, como las interrogativas indirectas:

No se sabe cómo salir del paso;

Ya se ha descubierto cómo entró el ladrón en la casa.

Con las perífrasis verbales se forman pasivas de participio (fechas que no deben ser olvidadas) y pasivas reflejas (fechas que no deben olvidarse). Se observa una marcada tendencia a ampliar de manera injustificada el número de verbos auxiliares con los que se construyen las pasivas reflejas. Como resultado de esa confusión se forman algunas construcciones incorrectas en las que se asimilan a ellos verbos como desear, esperar, intentar y otros que no son propiamente auxiliares, pero que muchos hablantes interpretan como si lo fueran. Se recomienda evitar, en consecuencia, oraciones como

Cuando se desean obtener éxitos que están fuera de nuestro alcance,

en lugar de la forma correcta

Cuando se desea obtener éxitos que están fuera de nuestro alcance.

Repárese en que no se dice

*Los éxitos desean ser obtenidos,

sino

Los éxitos pueden ser obtenidos.

Así pues, la oración

Cuando se desea obtener éxitos que están fuera de nuestro alcance

es pasiva refleja. Su sujeto es la oración de infinitivo obtener éxitos que... Los hablantes que construyen la secuencia con el verbo desear en plural asimilan deseas a poder, deber y otros verbos que forman perífrasis verbales, con lo que interpretan que éxitos es el sujeto paciente de la falsa perífrasis desear obtener.

Por las mismas razones, se consideran incorrectas oraciones como

Se esperan alcanzar las quinientas mil firmas necesarias para el referéndum;

Se necesitan sumar diez positivos en la primera vuelta del campeonato,

y otras similares en las que se usan verbos en plural en lugar de en singular (se espera, se necesita). El fenómeno es especialmente frecuente en las oraciones de relativo:

Aspectos que todavía no se han conseguido explicar

(por... no se ha conseguido), y otros muchos que presentan la misma estructura. Como en el ejemplo que se propuso con el verbo desear, la lengua rechaza igualmente

*Las firmas esperan ser alcanzadas,

*Los diez positivos necesitan ser sumados, etc.

Por tanto, la oración

Se espera alcanzar las quinientas mil firmas necesarias para el referéndum

es pasiva refleja. Está constituida por la forma pronominal se; el verbo transitivo esperar y una subordinada sustantiva en función de sujeto paciente: alcanzar las quinientas mil firmas necesarias para el referéndum. Los hablantes que usan la variante incorrecta esperan interpretan esperar alcanzar como perífrasis verbal, y el grupo nominal (las quinientas mil firmas necesarias para el referéndum) como su sujeto paciente, en lugar de como complemento directo del verbo alcanzar.» [RAE: NGLE, § 41.11n-ñ]

CONDICIONAL CONTRA-FÁCTICO

«Un condicional contra-fáctico (que podemos llamar simplemente un contra-fáctico) es definido como un enunciado condicional en el cual interviene la noción de posibilidad, expresada gramaticalmente por la introducción del subjuntivo. Ejemplos de contra-fáctico son:

Si Julio César no hubiera cruzado el Rubicón, otra hubiera sido la suerte de Roma.

Si el vaso se hubiese caído, se habría roto.

Como un condicional es verdadero cuando su antecendente y consecuente son falsos, habrá que concluir que los ejemplos anteriores son verdaderos. En vista de las dificultades que ello plantea se ha sugerido (por Nelson Goodman) que lo importante no es examinar estos ejemplos en tanto que funciones de verdad, sino aclarar el tipo especial de relación que liga el antecedente con el consecuente. Ahora bien, tan pronto como procedemos a realizar un estudio de este tipo, nos sorprende la variedad de formas de los contra-fácticos. A las formas antes citadas pueden agregarse otras, tales como:

Inclusivo si hubiera tomado la medicina, no habría sanado.

Si Fichte fuera Hegel, habría escrito la Fenomenología del Espíritu.

Si supiera mucho, sería secretario perpetuo de la Academia.

Si el átomo de calcio tuviera 36 electrones, no ocuparía el vigéximo lugar en la tabla periódica de los elementos.

Los problemas que se plantean con respecto a los contra-fácticos en general son varios:

El problema de los contra-fácticos (problema importante, como señala Goodman, puede aclarar cuestiones relativas a las nociones de ley, confirmación y significación de la potencialidad) se halla todavía en proceso de análisis. Puede así calificarse, como ha hecho Quine, de una “cuestión abierta”, “llena de perplejidades para el investigador”.»

[Ferrater Mora, José: Diccionario de filosofía. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1969, p. 330-331]

 


Bibliografía

Fente, R. / Fernández, J. / Feijóo, L.G.: Perífrasis verbales. Madrid: Edi-6, 1989.

Fernández de Castro, Félix: Las perífrasis verbales en el español actual. Madrid: Gredos, 1999. 

García Fernández, Luis (dir.) / Carrasco Gutiérrez, Ángeles / Camus Bergareche, Bruno / Martínez-Atienza, María / García García-Serrano, María Ángeles: Diccionario de perífrasis verbales. Madrid: Gredos, 2006.

Gómez Torrego, Leonardo: Perífrasis verbales. Sintaxis, semántica y estilística. Madrid: Arco /  Libros, 1988.

Gómez Torrego, Leonardo: “Los verbos auxiliares. Las perífrasis verbales de infinitivo”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, t. 2, § 51.1-51.3.3.

Morera, Marcial: Diccionario crítico de las perífrasis verbales del español.  Puerto del Rosario: Servicio de Publicaciones del Cabildo Insular de Fuerteventura, 1991.

RAE: Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Madrid, 1977, S. 444 ff.

RAE: Nueva Gramática de la Lengua Española. Madrid: Espasa Calpe, 2009, § 28]

RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 28.

RAE: Nueva gramática de la lengua española. BÁSICA. Madrid: Espasa Libros, 2011, p. 160-162.