Relativas de pronombre pleonástico

Relativas de pronombre reasuntivo

Relativas de duplicación pronominal

© Justo Fernández López


 

«En la lengua conversacional de todos los países hispanohablantes se atestiguan, con diversa extensión, intensidad y frecuencia, ejemplos en los que la función que corresponde desempeñar al relativo se asigna en el interior de la subordinada a un pronombre personal, sea átono o tónico. Se trata de oraciones como la que modifica a lugar en un lugar que recordaba haberlo visitado en la juventud, en la que el pronombre enclítico lo ejerce la función de complemento directo de haber visitado, función que ya tiene atribuida el pronombre relativo que. No se recomienda usar estas expresiones en la lengua escrita ni en los registros formales de la expresión oral. Se han documentado ampliamente en los textos que reflejan el habla espontánea, y también, aunque con menos frecuencia, en los periodísticos, así como en diversos escritos de carácter circunstancial. Se han dedicado a ellas numerosos estudios gramaticales, ya que poseen varias características sintácticas notables. Han sido denominadas

RELATIVAS DE PRONOMBRE PLEONÁSTICO,

RELATIVAS DESPRONOMINALIZADAS,

RELATIVAS CON DUPLICACIÓN PRONOMINAL y –muy frecuentemente–

RELATIVAS DE PRONOMBRE REASUNTIVO,

RELATIVAS DE APOYO o DE RETOMA.

El adjetivo reasuntivo se asocia con el sustantivo reasunción, derivado deverbal de reasumir, que significa ‘asumir nuevamente, retomar, considerar’.» [RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 44.9a]

En estas construcciones relativas, el pronombre personal añadido ejerce una función sintáctica que ya ejerce el relativo que. Estas construcciones, excluidas del registro formal del español, se dan en muchos otros idiomas, incluso en la lengua stándard de algunos.

Los estudios sobre estas construcciones discuten los límites entre las conjunciones subordinantes y los pronombres relativos. En estas construcciones, el relativo hace las veces solo de conjunción subordinante y pierde su función sintáctica en la subordinada (objeto directo, indirecto, etc.) y su naturaleza anafórica. Para estas funciones se añade en estas construcciones otro pronombre que cubra ese hueco.

Así, en lugar de una persona de la que nadie se fía, se dice —en las variedades espontáneas mencionadas— una persona que nadie se fía de ella. En la secuencia

Un lugar que recordaba haberlo visitado en su juventud,

el pronombre enclítico lo reproduce la función de complemento directo de haber visitado, que ya tiene atribuida el pronombre relativo que. En

Tenemos un gobierno que no le interesa la gente, solo el capital de algunos,

el pronombre enclítico le reproduce la función de complemento indirecto de interesa. La versión en la lengua cuidada sería un gobierno al que no (le) interesa la gente.

El recurso al esquema reasuntivo es frecuente en las relativas explicativas, puesto que su carácter incidental les proporciona mayor independencia respecto del antecedente. Favorece, además, la aparición del pronombre reasuntivo el que el antecedente sea oracional:

No te lo deseo pero, si así fuese, que lo veo probable, recibe mi fraternidad.

Se discute si el relativo que conserva su naturaleza pronominal en estas oraciones o se convierte en ellas en un mero nexo de subordinación, equivalente a la conjunción homónima que introduce las subordinadas sustantivas. El pronombre reasuntivo sería el elemento que expresa la función que ejerce el pronombre relativo en las construcciones sin duplicación. Pues hay construcciones en las que el relativo puede aparecer sin desempeñar ninguna función sintáctica en la oración subordinada, lo que lo asimila a una conjunción subordinante. Es lo que sucede en los ejemplos siguientes, propios de la lengua oral, que contienen pronombres reasuntivos en prótasis condicionales o en relativas adverbiales que ejercen una función discursiva similar:

Me has hecho sentir algo que si lo hubiera experimentado el sol, no saldría.

Sacarle el máximo de partido a una situación es una pretensión que cuando la logro me pongo muy contento.

La presencia de una prótasis condicional o concesiva que se interpone entre el relativo y el resto de la oración favorece en estos contextos la presencia del pronombre reasuntivo:

Cuanto hoy delineo con la pluma son recuerdos de hace muchos años que, aunque escritos cronológicamente, los extraigo de un banco de memoria en el que aparecen unidos, revueltos y enmarañados; y un pajarito de cuerda, vestido de plumas de verdad y encerrado en una jaulilla dorada, que hacía toda suerte de trinos y gorjeos, que, aunque nadie lo creyese, lo había hallado en la calla, dentro de una papelera.

Solo podemos ser aquello que, si lo explicamos, otro lo comprenderá.

No conozco a nadie más, solo a la loca esa, que, si la veo otra vez te juro que la vuelvo a atropellar.

Sobre todo cuando usan palabras raras y rebuscadas y se pone en boca de hombres que nadie conoce cosas que aunque parecen tontas las cuentan de tal forma que es como si las hubiese dicho el Papa de Roma o el libertador.

Según la RAE (NGLE, § 44.9d), se prefiere en el primero de los ejemplos la variante sin lo: ... que aunque escritas cronológicamente, extraigo de... El relativo subrayado se relaciona con su oración: recuerdos que (los) extraigo de un banco de memoria. La intromisión de aunque escritos cronológicamente entre que y extraigo de un banco de memoria favorece la presencia del pronombre reasuntivo los.

Esta interposición de condicionales y concesivas se extiende a otras subordinadas adverbiales:

Pero la mala suerte es una vaina que cuando a uno se le mete no hay forma de quitársela de encima.

Se coge luego camino llano, arenoso, donde el burrito rucio de Óscar, que como se murío lo heredó Francisco.

Las relativas que se integran en segmentos coordinados, o que los contienen, pueden reproducir el contenido de una oración condicional con valor genérico. La reduplicación pronominal del antecedente es usual en estas construcciones:

Es un manual, que lo abres en cualquier parte y hay algo que te puede interesar.

En este ejemplo se expresa un contenido similar al de ‘Es un manual que, si lo abres en cualquier parte, hay algo (de él) que te puede interesar’. Siguen esta pauta los ejemplos siguientes:

Viste esos tipos que uno los quiere y no sabe bien por qué.

Hay señores que uno los trata en femenino y no les gusta.

Son unos comentarios que uno los oye y se le hace un nudo en la garganta realmente cuando los oye.

Cuando entre el pronombre relativo y el verbo al que complementa se interponen elementos incidentales, es frecuente colocar junto al verbo un pronombre que retome el contenido del relativo:

Solamente en las novelas epistolares la gente se escribe estando cerca, incluso viviendo bajo el mismo techo se mandan cartas en lugar de conversar, obligados por la retórica del género, al cual dicho sea de paso (al género epistolar) lo liquidó el teléfono.

Con la camisa verde y la camisa amarilla y la camisa de rayas que por cierto yo mismo las lavo de vez en cuando porque Elodia se tarda en venir.

Las oraciones relativas pueden construirse con pronombres desplazados o adelantados fuera de su oración. Estos contextos son propicios a la parición de pronombres reasuntivos:

Un asunto que no creo que podemos resolver fácilmente.

Un asunto que no creo que podemos resolverlo fácilmente.

No puedo porque no me puedo quitar de la cabeza una cosa horrible, una cosa atroz, que no sé cómo llamarla.

Y ahí seguía sin inmutarse el demente de la colonia al que jamás imaginó verlo como ahora.

El español permite, con carácter general, la duplicación del complemento indirecto:

Le pidió ayuda a una transeúnte.

En el habla coloquial y en otros registros no formales se tiende a eliminar la preposición en estas construcciones, de forma que el pronombre personal queda en ellas como única marca de dativo:

El transeúnte que le pidieron ayuda.

Parece que hay gente que le gusta más la televisión que impartir justicia.

En esos años fue cuando supo que había unos perros que les decían afganos.

Por el solo placer que sienten las personas que les sobra tiempo o que prefieren malbaratarlo.

La mayor independencia que, por su carácter incidental, manifiestan las relativas explicativas respecto al antecedente facilita el recurso al esquema reasuntivo:

En la parte anterior de la concha, tiene un capuchón, que lo cierran y se ocultan dentro de ella para defenderse de los posibles depredadores.

Permanecen en los calabozos un día, que lo pasan en ayunas.

Pido justicia para el juicio civil reivindicatorio, que lo han dado por caso resuelto, según ellos.

Más frecuente aún es reproducir mediante un pronombre reasuntivo el antecedente en la relativa explicativa cuando este es oracional:

No te lo deseo pero, si así fuese, que lo veo probable, recibe mi fraternidad.

O ha volado, que lo dudo, o se ha metido en el marjal.

Si los americanos deciden retirarse, que no lo creo, garantizo que no va a afectar al compromiso europeo ni al español.

«Existe una marcada tendencia en la lengua oral (e incluso en algunos registros informales de la lengua escrita) a sustituir el relativo posesivo cuyo por la combinación de la forma que y un posesivo prenominal, y decir, por ejemplo, que sus nombres por cuyos nombres. Este uso ha sido llamado quesuismo (denominación paralela a dequeísmo y queísmo). El término es adecuado solo en parte, ya que las formas que y su no son contiguas en todos los casos (Tenía una novia que a su padre le encantaba ir al campo). A ello se añade que el posesivo se sustituye por el artículo, como en Tenía una novia que a la madre le encantaba ir al campo. La construcción es impropia de los registros formales y se asocia con la lengua descuidada, por lo que se recomienda evitarla.» [RAE: NGLE. Manual, 2010: § 44.5.1d]

«Las subordinadas con duplicación pronominal o de pronombre reasuntivo poseen dos marcas pronominales si se interpretan como pronombres tanto la forma que como el pronombre personal que la subordinada contiene. Poseen, en cambio, una sola si se entiende que que es una conjunción subordinante, por lo que no desempeña propiamente una función sintáctica dentro de la relativa.» [RAE: NGLE, 2009: § 44.9p]

Representan la situación opuesta a estas oraciones las secuencias que no presentan ninguna marca pronominal en la subordinada, de forma que la partícula que pasa a ser el único vínculo sintáctico formal con el sustantivo o el grupo nominal al que se subordinan. Son las llamadas

Relativas no pronominales

Son construcciones propias de la lengua coloquial o espontánea, muy infrecuentes en la escrita y igualmente inadecuadas en los registros formales.

Me hicieron unos lentes que no veo absolutamente nada.

La versión con pronombre reasuntivo:

Me hicieron unos lentes que no veo absolutamente nada con ellos.

La variante de esta secuencia en la lengua estándar es

Me hicieron unos lentes con los que no veo absolutamente nada.

[Resumen y ejemplos tomados de RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 44.9, y Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 44.5]