Se en construcciones medias - pasivas e impersonales

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© Justo Fernández López


 

Según:

Peregrín Otero, Carlos: “Pronombres reflexivos y recíprocos”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. 1, § 23.3.2.3

 

Cuadro sinóptico de las construcciones con se

 

1.    El submarino se hundió (por sí mismo).
[se-reflexivo intrínseco]

2.    El sumarino se hundió (a sí mismo).
[se-reflexivo extrínseco]

3.    El submarino se hundió a dos acorazados enemigos.
[se-aspectual]

4.    El submarino se hunde fácilmente.
[se-medio]

5.    El submarino se hundió.
[se-pasivo]

6.    [Indefinido] se hundió el submarino.
[se-indefinido]

«Aunque los miembros de los varios pares que se pueden formar con las seis construcciones pueden resultar difíciles de distinguir cuando el sujeto aparece en posición preverbal o queda sobreentendido, son inconfundibles entre sí subyacentemente. [...]

Con todo, cualquiera de las seis construcciones puede ser difícil de distinguir de cualquiera de las otras en ciertos contextos, no sólo al ritmo del habla, sino también bajo un examen relativamente demorado, a pesar de las radicales diferencias subyacentes que median entre ellas, a menudo no fáciles de aprehender sobre la base de sus formas superficiales. La dificultad parece aumentar considerablemente al tratar de distinguir entre el número 5 y el número 6, que son las construcciones que dan origen a desacuerdos contenciosos, tanto entre hablantes como entre especialistas.» (Peregrín Otero, 1999: § 23.3.2.3, p. 1478-1479)

 

Evolución de las construcciones con se

Perspectiva diacrónica (histórica)

 

Históricamente, es decir, diacrónicamente, la evolución de las construcciones con se fue como sigue:

Primero: se-medio [verbos pronominales]

Luego: se-pasivo [pasiva refleja]

Después: se-indeterminado [oraciones impersonales]

se-medio

El se-medio parece diacrónicamente muy anterior a se-pasivo. 

se-pasivo

El se-pasivo parece ser una generalización el se-medio, o se-medio se diría un caso especial de se-pasivo.

Este yacimiento se explotó.

Ejemplos:

se-pasivo:

(En el pasado) se explotó ese yacimiento [POR ALGUIEN]

se-impersonal:

(En el pasado) se [= ALGUIEN] explotó ese yacimiento.

En los ejemplos anteriores, el sujeto pospuesto ese yacimiento es reanalizado diacrónicamente como objeto directo por el hablante. “Se trata de una especie de deshacimiento o reversión de las dos operaciones que conlleva la pasivización: ‘objetivización’ del sujeto y ‘promoción’ del agente (en vez de ‘subjetivización’ del objeto y ‘democión’ del agente). El resultado es que se, sigue concordando con el sujeto (ahora impercibible), pero pierde la conexión que se-pasivo tiene, como señalizador, con la posición del objeto directo” (Peregrín Otero 1999: § 23.3.2.3, p. 1475)

Este proceso de reanálisis no sería posible en el caso de un objeto directo de persona precedido por la preposición a:

(En el pasado) se explotó a los indios americanos.

Esto prueba que las construcciones con complementos de persona precedidos por a no fue la primera en generalizarse, tendiendo luego a propagarse como complementos de cosa sin preposición (RAE 1973: § 3.5.6c).

se-indefinido o impersonal

Diacrónicamente, la construcción reflexiva con se indefinido [impersonal] parece derivar históricamente de la construcción con se-medio o de la construcción con se-pasivo, al menos en algunas lenguas. Muchas lenguas que tienen el equivalente de se-indefinido (posiblemente todas), tienen también, o han tenido en el curso de su historia, el equivalente de se-medio o se-pasivo, pero no a la inversa.» (Peregrín Otero, 1999: § 23.3.2.3, p. 1475)

Hay dos subclases de construcciones con se-indefinido [impersonal]:

(Siempre) se explota los yacimientos de países indefensos sin mayor dificultad. = subclase genérica (tiempo presente)

Se explotó ese yacimiento. = subclase episódica (tiempo pasado)

«Esta correlación sugiere que la construcción genérica con se-indefinido podría derivar cronológicamente de la construcción con se-medio, y la episódica deriva cronológicamente de la construcción con se-pasivo; pero la cuestión está pendiente de investigación.

El ejemplo castellano de construcción reflexiva con se-indefinido más temprano que conocemos, Se cree los mágicos, si en realidad es de fiar, se remonta al siglo XIII por lo menos, de modo que es posterior en tres siglos a los primeros ejemplos documentados de las dos construcciones con se que le preceden diacrónicamente.

Si es verdad que la construcción con se-indefinido deriva diacrónicamente de la construcción con se-medio o con se-pasivo, tiene que ser verdad que la innovación afectó primero a las construcciones transitivas. Como en nuestros días, para numerosos hablantes, la construcción con se-indefinido es propia también de las construcciones intransitivas, copulativas y pasivas, es razonable suponer que con el tiempo fue contagiando a las construcciones no transitivas, tal vez en el orden siguiente:

Se trató varios temas y de varios otros temas.

Se nace, se pace, se crece, se vive y se muere.

Ne se es feliz cuado se es explotado.

Se está embazarada o no se está esperando.

No parece que haya noticias de radicales discrepancias en este punto entre los hablantes comparables a las que existen respecto a la legitimidad no sólo de frases análogas a Se ha divulgado la noticia, sino también de frases análogas a Se ha divulgado las noticias. Una posible explicación, por remota que parezca, de estas discrepancias es que los hablantes en desacuerdo no han interiorizado exactamente la misma variante del castellano. Para facilitar la exposición, podemos designar la variedad del estadio anterior a la emergencia de la construcción con se-indefinido (es decir, anterior por lo menos al siglo XIII) como la variedad A, y la variedad del estadio posterior no sólo a la emergencia de la construcción, sino también a su extensión a las frases no transitivas, como variedad B. [...]

Otra manera de expresar lo esencial de este tipo de razonamiento es decir que “la vacilación que en nuestros días se produce” entre las construcciones “depende de que prevalezca la idea” de que La noticia ha sido divulgada, “concertando el verbo con su sujeto pasivo, o bien de que un sujeto indeterminado” ha divulgado la noticia, como muy bien dicen los autores del Esbozo (RAE 1973: § 3.5.6c), lo cual implica que las dos construcciones difieren en sus estructuras sintácticas.» (Peregrín Otero 1999: § 23.3.2.3, pp. 1475-1477)

«Con el sujeto en tercera persona del singular o del plural, se emplea con frecuencia creciente en nuestra lengua la pasiva refleja, con se y el verbo en activa:

La paz fue firmada por los embajadores. [pasiva con ser]

Equivale a

Se firmó la paz por los embajadores. [pasiva refleja]

La construcción activa

Las agencias han divulgado estas noticias

tiene en pasiva las expresiones:

Estas noticias han sido divulgadas por las agencias.

Si desaparece el interés por el agente, diremos:

Se firmó la paz.

Se divulgaron estas noticias.

En este último caso nos hallamos en los límites que separan las oraciones de pasiva refleja de las impersonales.» (RAE: Esbozo ..., § 3.5.3, p. 379)

«Con el verbo en voz pasiva, se calla el agente o productor de la acción cuando es desconocido o no interesa mencionarlo, tanto en la pasiva perifrástica con ser como en la pasiva refleja: La paz fue aceptada equivale a La paz se aceptó. Si el sujeto pasivo estuviese en plural, diríamos respectivamente, Las paces fueron aceptadas o Las paces se aceptaron. El uso de la pasiva refleja aparece consolidado desde los primeros textos literarios: Hobo Santa María siete placeres muy grandes del su fijo, que se cantan en sante eglesia (Partidas, prólogo), y sigue en progresión creciente hasta nuestros días. Tratándose de cosas, esta construcción no ofrecía dificultad; pero cuando se aplicaba a personas, nacía ambigüedad entre los significados reflexivo, recíproco y de pasiva refleja. Así ocurre, con el sujeto pasivo en plural, en los siguientes textos: Viendo la muchedumbre de cristianos que cada día se mataban (Granada, Símbolo, II, 12); Que el señor del castillo era un follón y mal caballero, pues de tal manera consentía que se tratasen los andantes caballeros (Quijote, I, 3). Para resolver esta ambigüedad posible, el idioma fue extendiendo la práctica de poner el verbo en singular acompañando al sujeto pasivo con la preposición a. Por ejemplo, la frase ambigua Se obsequian las señoras se convierte en Se obsequia a las señoras, donde no hay duda posible. Pero entonces, inmovilizado el verbo en singular y acompañando las señoras con la preposición a, las construcciones de este tipo quedaron convertidas en oraciones activas de sujeto indeterminado (se) y un complemento directo de persona con la preposición a (a las señoras).

Generalizada ya esta construcción con complementos de persona, tiende a propagarse con complementos de cosa, claro está que sin preposición en este caso. La vacilación que en nuestros días se produce entre Se venden botellas  y  Se vende botellas, Se alquilan coches  Se alquila coches, tan discutida por los gramáticos, depende de que prevalezca la idea de que las botellas son vendidas (impersonal pasiva) concertando el verbo con su sujeto pasivo, o bien de que un sujeto indeterminado vende botellas (impersonal activa). La construcción pasiva es la tradicional, la que recomiendan los gramáticos y domina enteramente en la lengua literaria; la impersonal activa se abre camino en el habla corriente, sin que esto quiera decir que falten ejemplos de uno y otro uso en ambas zonas del idioma actual. Con todo, hoy por hoy parece recomendable atenerse al uso culto, literario y más generalizado. En singular no hay signo gramatical que revele cuál es la representación o intención predominante; y así, en la oración  Se ha divulgado la noticia, cabe pensar que alguien la ha divulgado (impersonal activa) o que ha sido divulgada (impersonal pasiva). Únicamente el contexto podría aclarar la duda.

Con los verbos que son siempre pronominales no cabe emplear el se impersonal ni el pasivo. Suele sustituírsele entonces por el indefinido uno, una; p. ej.: Se atrevería uno a hacer lo mismo; A veces se queja uno sin razón. Lo mismo ocurre con las acepciones pronominales de los verbos transitivos: Se acostumbra uno a todo, Se despeina una con ese viento.» (RAE: Esbozo ..., § 3.5.6, pp. 382-383)

Hay otros casos más complejos:

Los metales blandos se suelen poder derretir fácilmente.

[se-pasivo]

Se suele poder derretir los metales blandos.

[se-impersonal]

Todas las salidas por carretera se pueden y suelen estar vigilando.

[se-pasivo]

Se puede y suele estar vigilando todas las salidas por carretera.

[se-impersonal]

Para muchos hablantes la oración con se-pasivo difiere considerablemente de la oración con se-impersonal en cuanto al significado (noción no equivalente a valor veritativo). Otro tipo de contraste lo encontramos en los ejemplos:

Las especies no protegidas tienden a extingirse (por sí mismas).

[se-pasivo]

Se tiende a eliminar las especies no protegidas.

[se- impersonal]

En este último ejemplo no se podría decir

Se tiende(*n) a eliminar las especies protegidas (*por sí mismas).

 

Restricciones

 

se-medio

La función media sólo la puede ejercer el clítico subjetivo de la no persona (por tanto el clítico subjetivo impersonal), el único clítico exclusivamente reflexivo:

Los yacimientos de países indefensos (siempre) se explotan sin mayor dificultad.

Las lenguas extranjeras (siempre) se aprenden con no poco esfuerzo.

En esta clase de construcciones son de notar tres cosas: el presente favorece la interpretación media, la presencia de una expresión adverbial de modo como sin dificultad y la ‘genericidad’ (o ‘universalidad’), de ahí que la presencia de siempre no contribuya demasiado a la interpretación en las construcciones con medias.

se-indefinido o impersonal

La función media sólo la puede ejercer el clítico subjetivo de la no persona. El sujeto con el que se concuerda no sólo es indefinido sino también humano.

(Siempre) se explota los yacimientos de países indefensos sin mayor dificultad.

Se explotó ese yacimiento.

«El pronombre se con un verbo intransitivo, o transitivo en uso absoluto, es de uso general con valor de sujeto indeterminado en oraciones como:

Por estas asperezas se camina de la inmortalidad al asiento.

Vívese con trabajo.

Se vive tranquilo.

Se duerme mal allí.

Aquí se canta y se baila.

Se tratará de un asunto importante.

Estas construcciones se hallan emparentadas con las sudorreflejas; por su carácter intransitivo o absoluto no pueden originar confusión con las de pasiva refleja.

Con los verbos que son siempre pronominales no cabe emplear el se impersonal ni el pasivo. Suele sustituírsele entonces por el indefinido uno, una; p. ej.: Se atrevería uno a hacer lo mismo; A veces se queja uno sin razón. Lo mismo ocurre con las acepciones pronominales de los verbos transitivos: Se acostumbra uno a todo, Se despeina una con ese viento.» (RAE: Esbozo ..., § 3.5.6d y § 3.5.6e, p. 383)

Es inadmisible la forma plural cuando se no precede inmediatamente al verbo, sino que entre se y el verbo se interpone un pronombre que hace referencia al objeto directo antepuesto al verbo:

Los demonios no son tan negros como se los pinta.

[No sería admisible: ... como se los pinta(*)]

Las viviendas se las destruyó para hacer negocio.

Las noticias se las difundió a los cuatro vientos.

Cuando el objeto directo es de persona y le antecede la preposición a, el verbo nunca puede ir en plural:

Se detuvo a dos narcotraficantes.

Se excluyó a los banqueros participantes.

Se consulta a los médicos.

Se invita a los amigos.

Asimismo, cuando el se trata de verbos con extensión preposicional:

Se trató de varios temas. [no trató los temas por completo]

Se trataron varios temas. [se examinaron los temas a fondo]

 

Bibliografía

 

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