La Iglesia hoy en España

 

EL PAÍS Martes, 9 de octubre de 2001

JOSÉ MARÍA CASTILLO, Teólogo

 “Lo que estamos viendo estos días con la Iglesia es esperpéntico”

El teólogo y jesuita José María Castillo (Puebla de Don Fadrique, Granada) tiene 72 años y hace 13 que las autoridades eclesiásticas le prohibieron dar clases en la Facultad de Teología de Granada, de la que era profesor ordinario.  Tambien ha dictado lecciones en la Universidad Pontificia de Comilllas, de Madrid, y en la Gregoriana de Roma. Entre los grandes de la teología moderna, Castillo sostiene una visión muy crítica de la actual jerarquía eclesiástica.

Pregunta. ¿Qué le parece que la Iglesia se dedique a invertir en sociedades de inversión o que incluso cree este tipo de empresas?

Respuesta. Lo que estamos viendo estos días es esperpéntico. Resulta que algunos gestores de la Iglesia hablan de amor fraterno, caridad y de grandes temas religiosos y luego acaban dedicando cantidades muy importantes de dinero a la especulación financiera, a lo que en términos tradicionales del lenguaje eclesiástico era la usura.  La Iglesia, que durante siglos condenó la usura, se ha vuelto usurera y busca el interés del dinero. Se le ha quedado corto el capitalismo.

P. ¿Quedan más cosas por conocer?

R. Creo que Gescartera es la punta del iceberg, que ha dado a conocer fondos y manejos muy bajos que nadie conoce, pero que están ahí. Eso es terrible porque irrita a muchos y crea alarma social, sospechas y desconfianza de la gente, que opta por no dar un duro a instituciones eclesiásticas porque piensan que van a dedicar su dinero a la especulación y no a los necesitados. En Centroamérica están pasando una hambruna que lleva a los niños a morir, y mientras, aquí, la Iglesia invirtiendo en chiringuitos financieros. Esto es esperpéntico si no fuera porque le hace mucho mal a la Iglesia y, sobre todo, a los pobres.

P. ¿Es adecuada la postura de la Iglesia respecto a la clase de religión en los colegios públicos?

R. Como dijo el rector de la Universidad Carlos III, Gregorio Peces-Barba, los acuerdos de 1979 entre España y la Santa Sede son anticonstitucionales porque se da a la Iglesia privilegios como colocar a profesores o echarlos cuando ella quiera, con la contrapartida de que es el Estado quien paga.

P. ¿Debe haber clase de religión en los centros públicos?

R. La religión, no sólo la católica, sino el hecho religioso, es un fenómeno que histórica y culturalmente tiene una importancia suficiente para que los estudiantes lo conozcan. Quien visite, por ejemplo, el Museo del Prado sin conocer nada del fenómeno religioso no se entera de nada. Una cierta información que incluya las distintas religiones sí deberíamos enseñar a nuestros jóvenes.  Otra cosa es la catequesis, que es ya adoctrinar y proyectar los contenidos morales de una determinada confesión religiosa en la conciencia de los individuos... eso, ya que lo haga y se lo costee cada religión.

P. ¿Por qué se resisten tanto los obispos al cambio?

R. Los obispos confunden el ser buen ciudadano con ser buen cristiano y piensan que para que un ciudadano sea buen ciudadano tiene, por ejemplo, que atenerse a las leyes antidivorcistas o antiabortistas que dicta el Vaticano. Yo creo que ésa es una cuestión muy discutible. En España hay una serie de interferencias arrastradas del régimen anterior que todavía no se han depurado y que se tendrían que aclarar. En general, creo que existe una doble moral: una moral muy exigente en lo que se refiere al sexto mandamiento, que es lo que indica Roma, y una moral muy tolerante en todo lo que se refiere a lo relacionado con el dinero.

P. ¿Cómo percibe la situación de la Iglesia actual?

R. La Iglesia está metida en una de las crisis más turbias de su historia, y lo más grave es que sus responsables parecen no darse cuenta de lo que está pasando. Tengo la impresión, como muchos ciudadanos, de que los obispos no encuentran su sitio, de que ocultan lo que les interesa y resaltan lo que les conviene...

R. ¿Qué reformas tendría que hacer la Iglesia?

P. Es obligado que se produzcan cambios muy importantes relativamente pronto. Por ejemplo, faltan curas porque no quieren ordenar a personas casadas o no quieren ordenar a mujeres, que serían dos cosas a revisar, así como acabar con la ley del celibato eclesiástico y, sobre todo, conseguir una mayor participación de los creyentes en el gobierno de esta institución.