HUMOR

Chistes españoles - 1

(Recop.) Justo Fernández López

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El humor humaniza.

Sólo quien es capaz de reírse de sí mismo tiene derecho a reírse de los demás.

Ríase de las debilidades de su prójimo y olvide así, por un momento, las propias.

Permite y tolere que el prójimo se ría de las debilidades de usted, y despreocúpese de ellas por un momento.

Sólo el narcisista, el pagado de sí mismo, es incapaz de reírse, ni de sí mismo ni de los demás, está por encima de todos. Carece de humor, lo que le capacita para empresas sobre(in)humanas, para empresas de “gran altura”.

«Nadie se contenta con hacer un chiste únicamente para sí. A la elaboración del chiste se halla indisolublemente ligado el impulso de comunicarlo, y este impulso es tan poderoso, que se impone con frecuencia, a despecho de importantes consideraciones. También la comunicación de lo cómico nos proporciona un placer, pero el impulso que a ella nos lleva no es ya tan imperativo; lo cómico puede ser gozado aisladamente allí donde surge ante nosotros. En cambio, nos vemos obligados a comunicar el chiste. El proceso psíquico de la formación del chiste no parece terminar con el acto de ocurrírsenos; queda aún algo, que tiende a cerrar, con la comunicación de la ocurrencia, el desconocido mecanismo de su producción.

Cuando lo cómico surge ante nosotros, lo primero que hacemos es reír de ello, sin ocuparnos de hacer a nadie partícipe de nuestra risa. Posteriormente, después de haber reído a nuestro gusto, es cuando quizá encontremos un nuevo placer en comunicar lo que nos hemos divertido. En cambio, no reímos jamás del chiste que se nos ocurre, a pesar del innegable contento que el mismo nos produce. Es, por lo tanto, posible que nuestra necesidad de comunicar el chiste se halle relacionada de algún modo con tal efecto hilarante, que nos es negado como autores, pero que se manifiesta con todo su poder en las personas a las que comunicamos nuestra ocurrencia.

Como Shakespeare advierte (Lov’s labour’ lost, V. 2): El éxito de un chiste depende de quien lo oye, no de quien lo dice. »

[Sigmund Freud: El chiste y su relación con el inconsciente (1905)]

 

Locuciones - Wendungen

 Broma  <>  Chiste

 Scherz  <>  Witz

 ¡No me hagas reír!

 Dass ich nicht lache!

 Eso no tiene gracia.

 Das soll ein Witz sein?

 Era sólo una broma.

 Das war nur ein Scherz.

 ¡Muy gracioso!

 Sehr witzig!

 ¡Qué chistoso!

 Wie witzig!

 Déjate de bromas.

 Ich meine es ernst!

 ¡Bromas aparte!

 Scherz beiseite!

 Un chiste verde.

 eine Zote

 Hoy no estoy para bromas.

 Heute bin ich nicht zum Scherzen aufgelegt.

 El que ríe el último, ríe dos veces.

 Wer zuletzt lacht, lacht am besten.

 


–Ayer denuncié que mi mujer había desaparecido. Pues pueden suspender la búsqueda.

–¿Ah, la ha encontrado?

–No, es que he reflexionado. [ich habe es mir anders überlegt]


Un cocodrilo a un perro:

–¡Buenos días, bolsa de pulgas!

El perro al cocodrilo:

–¡Buenos días, bolso de mano!


Una mujer llega al hospital a punto de dar a luz. El ginecólogo le dice:

–Tranquila, el bebé nacerá sin dificultad. Pero si quiere, le pongo anestesia, para que no tenga dolores.

–Mejor no, doctor. Mi marido y yo ya hemos pensado llamarla Anastasia.


–Hola, venía por el puesto de trabajo.

–¿Sabe inglés?

–No.

–¿Y francés?

–Tampoco.

–¿Y por qué se presenta?

–El anuncio decía: “Inútil presentarse sin referencias”.


–Doctor, estoy preocupado porque me falla la memoria.

–¿Desde cuándo?

–¿Desde cuándo qué?


–Doctor, vengo a que me reconozca.

-Pues, si le digo la verdad, ahora mismo no caigo.


–Mira ése, con esas melenas no se sabe si es un niño o una niña.

–¡Pues es mi hijo!

–¡Hombre, no sabía que fueras padre!

–No, soy madre.


Un pobre empleado se acerca a la oficina del jefe:

-Disculpe, jefe, pero hace seis meses que no  cobro.

-No te preocupes, estás disculpado.


–Oiga, ¿el doctor Mata?

–Sí señor. ¿Qué desea?

–Anular la visita.


–Fíjate, nos escriben los secuestradores de tu madre.

–¿Y qué dicen?

–Piden mil euros.

–¿Y si no pagamos?

–Nos la devuelven


–¡Vienen los indios!

–¿Son amigos o enemigos?

–Deben de ser amigos, porque vienen todos juntos


En la consulta del médico.

–¿Se encuentra usted mejor?

–No doctor, y eso que sigo al pie de la letra las instrucciones del jarabe que me recetó.

–¿Y qué decían?

–“Manténgase el frasco cerrado y en sitio fresco”.


–Jefe, creo que tendría que subirle el sueldo porque hay tres compañías detrás de mí.

–¿Ah sí, cuáles?

–La del agua, la luz y el gas.


Un pasota va paseando por la orilla del mar, y de repente una ola le salpica, a lo que él dice:

–¡Ahí va! ¿Cómo te atreves?, ¡a la próxima te bebo!


–¿Es usted italiano?

Oui.

–¡Ah! ¿Es usted francés?

Yes.

–¿Se está usted burlando de mí?

–¡No, hombre; de ningún modo!


Llaman a la puerta:

–¿Quién es?

–Somos las hermanas de Jesús.

El hombre abre la puerta:

–¡Caramba, pero qué bien se conservan ustedes!


–Oye, ¿me prestas 50 euros?

–Lo siento, sólo tengo 10.

–Venga, vale, dame los diez... ¡Pero me debes 40!


Dos ladrones admiran una joya a través de la vitrina:

–¿Cuánto crees que nos darán por eso?

–¡De 5 a 10 años!


–¡Mi capitán, se acerca un grupo de indios!

–¿Amigos o enemigos?

–Deben de ser amigos porque vienen todos juntos.


–Ayer me compré un reloj.

–¿Qué marca?

–¡Pues la hora!


–Vengo a pedir la mano de su hija.

–¿La mayor o la pequeña?

–¡No me diga que tiene una mano más pequeña que otra! Hasta ahora no había notado nada.


–¿Sabes? Cuando era joven me perseguían las mujeres.

–¿Y ahora ya no?

–Es que ahora ya no robo bolsos.


Un loco se creía grano de maíz. En la clínica lograron convencerle de lo contrario. Ya sano, sale de la clínica, pero a las dos horas vuelve porque se cruzó en la calle con una gallina y su problema era que él sí sabía que no era un grano de maíz, „pero no estaba seguro si la gallina lo sabía también“.


–Doctor, mi hijo se ha tragado el bolígrafo.

–No se preocupe, que voy enseguida.

–Mientras llega, ¿qué hago?

–Escriba con lápiz.


–Papá, ¿horchata es con h?

–¡Hombre, claro! Si no, se escribiría ‘orcata’.


–¿Cuál es el colmo de un sastre?

–Tener un hijo botones y una mujer americana.


En la playa:

–¿Usted no nada nada?

–Es que no traje traje.


–¿Por qué el César iba siempre en sandalias?

–Porque era Julio.


En una celda de la cárcel:

–Imagínate que el juez me echó 45 años

–Hombre, pues yo no te echaría más de 20.

–Exacto, voy a cumplir 21.


Policía de tráfico a un conductor:¿Es que no ha visto usted la flecha?

Conductor: Pues si no vi al indio cómo iba ver la flecha.


–¿En vuestra casa, os santiguáis antes de comer?

–Pues no es necesario, mi madre cocina muy bien.


Diálogo de locos:

–Ahora mismo iba a buscarte.

–Ah, pues vete que yo te espero aquí.


Iba a suicidarse, pero luego pensó: ¡y si nadie se entera!


Un chico entra en una librería y pide un libro de Química. Al hojearlo, lee en varias páginas “nitrato de cobre...”, “nitrato de plata...”, etc. Lo deja y le comenta al librero:

–Tenga el libro, no me vale, parece que no trata de nada


–Con el sueldo que ganas, ¿llegas a fin de mes?

–Según. Cuando lo cobro el 29, llego sin problemas.


–Pepito, estas notas merecen una paliza.

–Pues yo sé dónde vive la maestra.


–Mi marido es un ángel.

–¡Qué suerte tienes! El mío todavía vive.


–¿Un billete de metro?

–No los tenemos tan grandes.


En la escuela:

–A ver, Guillermo, ¿qué es la ‘a’?

–Una vocal, señorita.

–¿Y la ‘k’?

–Una consonante que nunca se debe repetir.


¿Qué dicen dos pulgas al salir del cine un día de lluvia?

–¿Vamos a pie o cogemos un perro?


El sargento a la tropa:

–Atención, compañía... ¡Armas al hombro!

–No..., el del tanque, no!


–¿Y tú por qué te han metido en la cárcel?

–Por cojo.

–Hombre, por cojo no meten a nadie en la cárcel.

–Ya, pero es que yo por estar cojo no me pude escapar.


Durante un concierto, diez minutos de aplausos y todo el público puesto de pie pide un quinto bis. El intérprete pregunta:

–Pero si ya la he cantado cinco veces. ¿Cuántas veces más me la vais a pedir?

–¡Las que haga falta hasta que te la aprendas!


–No harían falta tantas leyes si hubiera más educación.

–¡Eso! Lo legislaremos pero ya.


La gripe aviar se está convirtiendo en una pandemia.

Diálogo entre dos gallinas:

–¿Por qué no nos escapamos del matadero?

–¿Estás loca? ¡Ahí fuera podríamos coger la gripe!


–Tengo entendido que su vecino es filatélico.

–Pues no lo sé porque de enfermedades nunca hablamos


El ministro de Exteriores ha ordenado poner un letrero en los jardines de su ministerio que dice: "Por favor no pisen el césped, el que no sepa leer, que pregunte. Gracias."


–¿Por qué entran 19 locos juntos al cine?

–Porque la película está prohibida para menores de 18 años.


–Oiga, Vd. que ha viajado tanto, dígame cinco animales del Polo Norte.

– Pues dos pingüinos y tres focas.


–Vaya Vd. a regar el jardín.

–Pero Señor, si está lloviendo.

–No importa, póngase Vd. un impermeable.


La madre al hijo:

–Temo que la profesora descubra que soy yo la que te hago los deberes.

–Me imagino que ya lo sabe. Me dijo que parecía imposible que yo cometiera tantos errores.


–Como siga así, usted va a tener problemas con la bebida.

–Si me falta, desde luego que sí.


–Do you speak english?

–¿Cómo...?

–Que si habla inglés.

–Sí, perfectamente.


Un hombre mayor le dice a su mujer:

–Me estoy haciendo mayor, la vida son cuatro días y quisiera pasar el próximo verano en un lugar donde no haya estado nunca antes.

–¿Qué tal la cocina, querido?


–Oiga, ¿dónde hay un hotel en esta localidad?

–Mire, vaya hasta la playa. El hotel está a un tiro de piedra del mar.

–¿Y cómo lo reconoceré?

–Fácil, es el que tiene los cristales rotos.


Dos recién casadas:

–¿Eres feliz?

–No demasiado.

–¡Pero tu marido decía que te trataría como a una reina!

–Pues se habrá hecho republicano.


–Oiga, ¿es la carnicería?

–No, aquí es la zapatería.

–Perdón, me equivoqué de número.

–No importa, se lo cambiamos.


–A ver, Pepito, ¿cómo te imaginas el colegio ideal?

–Pues cerrado, profe.


–Oye, ¿tu abuela es mecánica?

–No, ¿por qué?

–Porque acabo de pasar por la autopista y le vi debajo de un camión.


–Cariño, cuando celebremos las bodas de plata te voy a llevar a Cancún.

–¿Y a dónde me vas a llevar cuando celebremos las bodas de oro?

–Iré a recogerte.


–¿En qué se parece el coche al inodoro?

–En el coche te sientas para correr y en el inodoro corres para sentarte.


A mi modesto entender, el gran progreso de la ciencia consiste en el perfeccionamiento de las observaciones. Naturalmente, la tendencia a sacar conclusiones de lo que se ha observado puede llegar al canon dogmático si antes no pasa por el filtro del sentido común.

Encuentro francamente divertidos los estudios publicados por la revista médica The Psychocientist.

A) Los japoneses comen muy pocas grasas y sufren menos crisis cardíacas que los ingleses y norteamericanos.

B) En cambio, los franceses comen muchas materias grasas y también están menos afectados por crisis cardíacas que ingleses y norteamericanos.

C) Los japoneses beben muy poca cantidad de vino negro y sufren menos del corazón que ingleses y norteamericanos.

D) Los franceses beben considerables cantidades de vino negro, pero también tienen menos problemas cardíacos que ingleses y norteamericanos.

Conclusión: lo que perjudica al corazón, pues, es hablar inglés.

[Josep María Espinás: Sabiduría entre los cánones. En: El Periódico – 04/02/05]


–¿En qué se parecen los hombres a un calcetín?

–En que siempre meten la pata.


Un médico en su consulta:

–Pero, ¿no le dije que no bebiera más? Tiene sigue teniendo usted la tensión muy alta.

–Pero si no bebo más. Sigo bebiendo lo que le dije la semana pasada: un litro de vino al día con las comidas.


–¿Camarero, cuánto cuesta el cubierto?

–150 euros, señor.

–¿Y no le harían descuento a un colega?

–¿Es usted también camarero?

–No, soy ladrón.


En la calle:

–Una limosnita, por favor, que tengo hambre.

–¡Hombre! Es usted joven y parece sano, ¿por qué no trabaja?

–Pues mire, sí lo he intentado alguna vez, pero es que entonces me entra más hambre.


A la orilla del río, un niño grita:

–¡Una ballena, una ballena!

–¿Cómo que una ballena?

–Sí, mira esas dos botellas que que van por el agua, una va llena y la otra vacía.


–¿Por qué han colocado un gallo en lo alto del campanario?

–Pues porque si hubiesen puesto una gallina, los huevos, al caer desde esa altura, se romperían.


Un hombre encuentra entre toda la propaganda del buzón un papel que dice:

Si quiere ser rico sin esfuerzo, mande 50 euros a la siguiente dirección y conseguirá la fórmula.

Por curiosidad envía el dinero a esa dirección y a los pocos días recibe la respuesta:

Haga igual que yo.


En el patio de la cárcel, dos presos conversan:

–Y tú, ¿por qué estás cumpliendo condena?

–Por ser pobre y querer hacerme rico de la noche a la mañana.

–Pues yo por ser rico y hacerme el pobre en la Declaración de la Renta.


–¿Cuánto cuesta este jersey?

–200 euros.

–¿Cómo es tan caro?

–Porque es de lana de oveja virgen.

–¿Y no tiene otro igual de una oveja un poco más golfa?


Un turista se encuentra en un restaurante de un pueblecito de China. Le entran dudas de si lo que ha pedido y le han servido en el plato será o no pato. Como no sabe chino y lo quiere averiguar, le dice al camarero con tono interrogativo:

–¿Cua–Cua?

Y el camarero le responde sin rodeos:

–Guau–guau.


Desde Inglaterra, un muchacho le escribe a su padre:

–Estoy preocupado, no aprendo nada de inglés y, además estoy olvidando el español.

El padre le contesta:

–Vuelve inmediatamente, antes de que te quedes mudo.


–¿Por qué vas por la calle dando palmadas?

–Para espantar a los elefantes.

–Pues por aquí no veo ninguno.

–¿Ves como da resultado?


Un policía de tráfico detiene a borracho iba haciendo eses con el coche.

–¿Me da su permiso para circular?

–Cómo no, circule, circule, tiene usted mi permiso.


Era un pájaro tan vago, tan vago, tan vago, que en lugar de decir pío, pío, pío ..., decía: pío y etcétera.


–Querido, tenemos que comprar un coche nuevo.

–Pero ¿te parece viejo el nuestro?

–Fíjate si será viejo que hoy saqué la mano para girar y me dieron una limosna.


–He dejado de fumar.

–Pero si yo te veo fumando.

–Sí, pero sin ganas.


Un fraude, según la RAE, se produce cuando uno se aprovecha de la ignorancia de otro para perjudicarle. Y eso es exactamente que hace el profe conmigo en cada examen.


-Dicen que se ha comprado un panteón.

–Pues porque no tiene donde caerse muerta.


–¡Pepe, despierta!

–¿Qué pasa?

–¡Que se te ha olvidado tomar la pastilla para dormir, hombre!


Un matrimonio en la estación de ferrocarril en la taquilla de despacho de billetes:

–Un billete para Vitoria.

–Lo siento, no quedan.

–Vitoria, vamos a casa que para ti no hay billete.


En la sala de la audiencia, el magistrado está interrogando al acusado:

–Así que fue usted quien robó las barras de pan. ¿Fue porque tenía hambre?

–Sí, señoría, fue por hambre.

–¿Y por qué se llevó, además, el dinero que había en la caja?

–Señoría, lo dice la Biblia: no sólo de pan vive el hombre.


Un inglés pregunta en Andalucía:

–Oiga, ¿Antequera?

–Pues antes era taxista, pero ahora y estoy jubilado.


En una cena íntima, muy romántica, el marido le dice a su mujer:

–Cariño, ¡qué guapa te pone el vino!

–Pero si no he bebido...

–Tú no, pero yo sí.


En el médico:

–Doctor, creo que necesito vitaminas A y B.

–Pues está usted tan pálido que le voy a recetar todo el alfabeto.


Un hombre que acaba de llegar de su pueblo a Barcelona, entra en un restaurante caro y el camarero se dirige a él:

–Buenas, ¿le traigo la carta al señor?

–Hombre, acabo de llegar ¿y ya me han escrito los parientes?


–Oye, ¿qué es de Pilar?

–Pues quitar los pelos de las piernas. ¿No lo has hecho nunca?


–¿En qué se diferencia un elefante de una pulga?

–Pues que el elefante puede tener pulgas, pero la pulga no puede tener elefantes.


–Veo que en la aldea hay poca gente. Aquí no debe de haber muchos nacimientos, ¿verdad?

–Uno al año, el que ponemos en Navidad.


Esposa: Supongo que hay razón para que llegues a las seis de la mañana a casa.

Esposo: Sí, el desayuno.


–¿No sabe que está prohibido beber durante el trabajo?

–Sí, pero cuando estoy bebiendo no estoy trabajando


–Doctor, ¿y podré volver a andar bien después del accidente?

–No se preocupe, dentro de un par de semanas estará usted trabajando.

–Gracias, doctor, por haberme conseguido trabajo.


–¿Sabes por qué los perros persiguen a los coches?

–¿Y por qué?

–Porque llevan un gato en el maletero.


–Mi amor, si yo me muriera, ¿tú llorarías por mí?

–Claro, corazón. Yo lloro por cualquier cosa.


Dos recién casados saliendo de la iglesia:

–¡Qué felicidad, Miguel! Al fin casados y para toda la vida...

–¡Ya estamos! Tú siempre viendo el lado negativo de las cosas.


En la escuela:

–Jaimito, ¿cuánto son 4 por 4?

–Empate.

–¿Y 2 por 1?

–Oferta especial.


En la sala de un juzgado antes de entrar el juez.

El fiscal grita al abogado:

–¡Es usted un sinvergüenza!

El letrado [abogado] le responde también gritando:

–¡Y usted es un ladrón!

Entra el juez en la sala, toma asiento y comienza la sesión con estas palabras:

–Ya que ambas partes se han identificado plenamente, podemos dar inicio a la audiencia.


Entra un señor en una tienda y le dice al vendedor:

–Quiero Colgate.

Y el vendedor le contesta:

–Y yo, matate.


Un borracho se encuentra con un amigo. Éste, al ver que tine las orejas en carne viva, le pregunta:

–Pero ¿qué te ha pasado?

–Es que mi mujer dejó la plancha encendida, sonó el teléfono y yo agarré la plancha por equivocación.

–Pero ¿qué te pasó en la otra oreja?

–Pues el maldito imbécil volvió a llamar.


Un matrimonio se está duchando y llaman a la puerta. La mujer se envuelve en una toalla y sale a abrir. Es el vecino del quinto que, al verla así, se envalentona:

–Si dejas caer la toalla, te doy mil euros.

La mujer se queda un momento pensando y, al final, decide quitarse la toalla. El vecino le d los mil euros y se marcha. Cuando vuelve la mujer al baño, el marido le pregunta:

–¿Quién era?

–El del quinto.

–¿Y te ha dado los mil euros que me debía?


Un padre está vistiendo a su pequeña, pero no encuentra los calcetines en ningún armario. Enfadado, le pregunta a la hijita:

–¿Dónde demonios pone tu madre los calcetines?

–Aquí.

Le responde la niña señalándose los pies.


En la prisión, un interno le comenta enfadado a su compañero de celda:

–Es un poco ridículo lo que están haciendo conmigo en la cárcel.

–¿Y eso?

–Pues, porque me metieron aquí por robar comida, ¡y ahora me la traen gratis todos los días!


Un niño va a la farmacia y le pide al dependiente:

–¿Me da un preservativo para mi mamá, por favor?

–Querrás decir para tu papá...

–No, para mi mamá, mi papá está de viaje.


Un niño le dice a su padre calvo:

–¡Papá! ¿Te has enterado? Los japoneses han descubierto qué es lo único que detiene la caída del cabello.

–¿Sí? ¡No me digas! ¿Y qué es?

–¡El suelo!


–Oye, Pepe, ¿horchata se escribe con hache?

–¡Pues claro, hombre!, si no sería orcata.


En una familia de mosquitos dice la madre a sus hijos:

–Niños, no os acerquéis a los humanos, porque nos quieren matar.

Y el pequeño dice sorprendido:

–No, mamá, a mí cuando me ven me aplauden rabiosamente.


La profesora en clase de lengua:

–A ver, Pedrito, dime un pareado.

–El otro día fui a coger almejas y me llegaba el agua hasta las orejas.

–Muy bien. A ver Juan, sigue tú.

–Pues yo fui a coger mejillones y me llegaba el agua hasta las rodillas.

–Pero si eso no rima, dice la profesora.

–Ahora no, pero espera usted a que suba un poco la marea.


 Un paciente en la consulta del médico:

–Mire, doctor, mi problema es que ronco muchísimo.

–¿Y qué pasa, le molesta a su mujer?

–No, qué va, si ella duerme como un verdadero tronco. El problema es que, por culpa de los ronquidos, ya me han despedido de tres trabajos.


–Papá, acabo de jugar el mejor partido de mi vida. He metido tres goles.

–¿Y cómo quedasteis?

–¡Perdimos 2–1!


–Mi novio me ha regalado una rosa preciosa y me dijo que cuando pierda los pétalos nos volveremos a ver.

–¿Y por qué estás tan triste?

–Porque es de plástico.


–Bernardo, ¡vaya borrachera que llevas encima! Es de las buenas, de las de verdad, de las de aúpa ...

–¿A que sí? Pues ya verás como, a pesar de ser tan buena, mi mujer le encontrará alguna pega.


Después de examinar a un alcohólico crónico, el médico comenta al paciente:

–Lo siento, no encuentro la causa de sus dolores de estómago, pero creo que se debe a la bebida.

–Bueno, entonces volveré cuando esté usted sobrio.


Un bebé cocodrilo le pregunta a su padre:

–Papá, ¿alguna vez llegaré a tener mucho dinero?

–Sí, hijo, cuando seas el billetero de un rico.


–¿Sabes cuál es el animal más antiguo del mundo?

–El pingüino, porque está todavía en blanco y negro.


Llaman a la puerta:

–Buenos días, vengo a afinar el piano.

–¡Yo no he avisado a ningún afinador!

–Usted no, pero sus vecinos sí.


Esto es una mama pata que tuvo cinco patitas (kleine Ente, nicht kleine Beine):
A la primera la llamó Pata, a la segunda la llamó Peta, a la tercera la llamó Pita, a la cuarta la llamó Pota y a la última la llamó Jennifer.


En un examen de francés:

–¿Cómo se dice puerta en francés?

–Porté.

–¿Y pluma?

–Plumé.

–Muy bien, ¿y las mangas del chaleco?

–Las mangués del chalequé.

–Pues se acaba de ganar usted un suspenso, porque el chaleco no tiene mangas.


En una carrera:

–Papá, ¿por qué corren tanto esos hombre en pantalón corto?

–Porque al primero le dan un premio.

–Y, entonces, ¿para qué corren los demás?


–¿Qué pasa con los cien euros que te he prestado?, ¿o es que se te han olvidado?

–No, qué va, pero dame un poco más de tiempo.

–¿Para pagarme?

–No, para olvidarlo.


En un restaurante, el camarero le explica al cliente:

–Tenemos un menú de diez euros y otro de ocho.

–¿Y cuál es la diferencia?

–Dos euros.


–Señora, en la próxima consulta será importante que analicemos el inconsciente.

–Doctor, va a ser difícil que mi marido quiera venir.


En una discoteca:

–¿Qué hora es?

–Las seis de la mañana.

–Un poco tarde, ¿no?

–Habérmelo preguntado antes.


–¿Sabes cuál es el deporte preferido de los chicos en la playa?

–Meter tripa.


–Raquel, corazón, ¿te acuerdas de qué nos dijo el médico que yo era: amnésico o pirómano?

–Amnésico, amorcito, ¿por qué?

–No, por nada. Es que acabo de quemar el sofá y no recuerdo si tenemos extintor de incendios.


En una clase de Ciencias Naturales:

–Hay unos animales que, cuando hace frío en el norte, vienen al sur, para aprovechar el sol. ¿Sabéis quiénes son esos amigos que esperamos con tanta ilusión cuando llega el buen tiempo?

–¡Los turistas!, grita el alumno con más chispa de la clase.


–A ver, Antoñito, ¿cómo te imaginas la escuela ideal?

–Pues cerrada.


Un boxeador se siente agobiado porque sufre insomnio y se lo dice a su entrenador:

–Oye, ¿y has probado a contar hasta quedarte dormido?

–Sí, pero es que, al llegar a nueve, me levanto de la lona.


–Pedrito, ¿sabes que si ves a cualquier persona y le dices muy dramáticamente “Lo sé todo”, te puede dar mucho dinero?

–Hombre, pues lo voy a probar.

Le dice a su hermano:

–Querida hermanita, lo sé todo.

–Mira Pedrito, por favor, no se lo digas a papá, te doy veinte euros.

El niño sale de la casa a contárselo a su amigo y se topa en la calle con el alcalde del pueblo, al que le suelta:

–Señor alcalde, lo sé todo.

–Por fin ... ¡hijo mío! ¿Te lo ha contado tu madre?


En la consulta del médico:

–En los próximos meses, nada de fumar, ni beber, ni comer en restaurantes caros. Y, por supuesto, nada de viajes al Caribe.

–¿Y eso hasta cuándo, doctor?

–Hasta que me pague todo lo que me debe.


–Tú no sabes lo que vale una mujer como yo.

–Es verdad, pero sé lo que cuesta.


–¿Cuál es el animal más antiguo?

–El pingüino, porque todavía está en blanco y negro.


Un hombre regresa de un largo viaje y llama al timbre de su casa, pero no funciona. Entonces, entra por una ventana y encuentra a su mujer con un amigo en la cama:

–Pero, ¿es posible lo que ven mis ojos?

–¡Y tan posible! –responde la esposa–. Y seguirá pasando hasta que no te decidas a arreglar el timbre de la puerta.


–Papá, cómprame un tambor.

–Y luego con el ruido no me vas a dejar trabajar.

–Te prometo que lo tocaré cuando estés dormido.


–Mamá, en el colegio me llaman campana.

–Anda, hijo, no seas tan tontín.


El colmo de una aspiradora es ser alérgica al polvo.


–Vivimos en un mundo de sinvergüenzas. Hoy en la tienda me metieron un billete de diez euros falso.

–Déjame verlo.

–Ya no lo tengo, acabo de pagar la carne con él.


Una viuda llega al cielo y se encuentra con su marido.

–¡Qué alegría volver a encontrarnos!

–A mí no me vengas con ésas. Cuando nos casamos el cura nos dijo: “Hasta que la muerte os separe”.


–Doctor, ¿por qué quiere saber siempre qué marca de vino beben sus pacientes?

–Porque según la marca del vino les hago yo la factura.


El profesor le dice a Pepito:

–A ver, Pepito, contesta rápido, ¿cuánto son dos por dos?

–Siete.

–¡Pero qué disparate dices!

–Pero, ¿usted qué me ha pedido, rapidez o precisión?


Un marido recibe una carta anónima:

–Estimado Señor: Mañana a las nueve de la mañana, cuando usted esté trabajando, su mujer le pondrá los cuernos.

El marido no se inmuta y dice para sí:

–Otro ingenuo que se hace ilusiones con la puntualidad de mi mujer.


–He pasado unas estupendas vacaciones en las playas de Suiza.

–No es posible. Tú mientes.

–¿Y tú cómo lo sabes?

–Por que sé que a ti no te gusta nada la playa.


–Oiga, doctor, la operación a la que me voy a someter ¿es muy peligrosa?

–Pues sí, lo es. De cada diez pacientes mueren nueve.

–¿No es este un riesgo demasiado alto para mí?

–No hombre, tranquilícese: los otros nueve pacientes ya murieron antes que usted.


–Una pregunta: ¿En el vocabulario de la oposición existe otra palabra que no?

–Ca.


–Como me cabree, un día voy a coger la puerta y me voy con mis padres.

–Tú te puedes ir a donde te dé la gana, pero la puerta la dejas en su sitio.


–¿Cuál es el colmo de la mala suerte?

–Pues caerte en un pajar y clavarte una aguja.


El jefe de una empresa está hospitalizado y un empleado viene a hacerle una visita a la clínica.

–¡Qué detalle de su parte haber venido a verme! Me imagino que viene en representación de todos los empleados.

–Así es, lo echamos a suerte y perdí yo.


–¿Sabes qué significa Viagra?

–No, ¿qué?

–Viejecitos Agradecidos.


–El único deporte que yo hacía antes era ver torneos de golf en la tele, pero mi médico me aconsejó que haga ejercicio para evitar problemas cardiovasculares.

–¿Y qué haces ahora?

–Me he pasado a ver partidos de tenis.


Unos espectadores llegar tarde al estreno de una obra de teatro experimental y le dicen al acomodador:

–Por favor, déjenos entrar.

–No puedo, pues si abro las puertas para dejarles pasar, se me escapan todos los que están dentro.


–Papá, ¿tú tienes cuernos?

–No lo sé hijo, tengo tantas cosas en la cabeza.


–No veo el eclipse.

–Sí, hombre, está detrás del precio de la vivienda y a la derecha del precio del litro de gasolina.


En unos grandes almacenes.

–¿Tienen ustedes juegos de cama?

–Claro.

–¿Me da el reglamento?


Tengo un alma inmortal, pero estoy sin papeles.


–Ya me he enterado de la muerte de su socio. ¿No podría colocar en su sitio a mi novio?

Pues voy a hablar con la funeraria, pero va a ser difícil porque creo que ya lo han incinerado.


–A ver, ¿usted por qué se dedicaba a fabricar billetes falsos?

–Porque no podía fabricarlos buenos, señor juez.


–Soy vidente, y por sólo 10 euros le digo el futuro.

–Vale.

–Yo seré vidente, tú serás vidente, él será vidente, nosotros...


–Cada vez que voy al médico me quita algo. Ahora me ha quitado el tabaco y los dulces.

–Oye, ¿tú has ido al médico o a la aduana?


–Cariño, ¿crees en el amor a primera vista?

–Pues sí, porque si te hubiera visto dos veces, no me caso.


Un gerente le dice a un solicitante de empleo:

–¿Tiene experiencia como vendedor?

–Sí, claro. Vendí mi casa, mi coche, mi piano...


–¿Cuál es el animal que gana siempre todas las competiciones?

–El piojo, porque siempre va en cabeza.


–Doctor, las pastillas que me ha recetado contra las pesadillas no surten efecto. Sigo soñando todas las noches que me persigue un toro.

–Pues no le quedará más remedio que aprender a torear.


–Luisito, ¿por qué acentúas en tu redacción la palabra calor?

–Pues porque dijeron en la tele que este verano el calor se acentúa.


Un borracho en la playa grita:

–¡Una ballena, una ballena!

Los bañistas se acercan curiosos:

–¿Dónde, dónde?

­–Es que se me han caídos al agua dos botellas y una va llena.


–¿Sabes por qué Jesús al resucitar se presentó primero ante las mujeres?

–Hombre, porque así la noticia correría como la pólvora.


En un juicio, el magistrado le pregunta al acusado:

–Entonces, ¿insiste en que no quiere un abogado?

–Es que voy a decir la verdad.


–¿Quién se ha comido el postre que había encima de la mesa?

–Yo, mami.

–Y ¿no sabías que era para la fiesta de mañana?

–Sí, pero papá siempre dice que no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.


–Oiga, quisiera comprar un perrito.

–¿Pequinés?

–Para mi madre.


–Mamá, mamá, en el colegio me han pegado.

–¿Y te has vengado?

–¡Si no vengo me dan una paliza!


En una librería:

–¿Hay algún libro para el cansancio?

–Sí señor, pero está agotado.


–Perdone, señor. ¿Voy bien para ir adonde quiero ir?

–Si me dice a qué dirección va, tal vez le pueda indicar el camino.

–¡Hombre, si lo supiera, no le preguntaría!


–Papá, ¿por qué algunas nubes son blancas y otras negras?

–No lo sé, hijo.

–¿Y por qué la tierra es redonda?

–No lo sé, hijo.

Interviene la madre:

–Niño, no molestes a tu padre, ¿no ves que está cansado?

El padre:

–Déjalo, mujer, el chico tiene derecho a irse instruyendo.


En una oficina:

–Faltan 100 euros en la caja y sólo yo y usted tenemos la llave. ¿Qué me dice?

–Pues mire, pongamos 50 euros cada uno y no hablemos más del asunto.


–¡Enhorabuena! Ya me he enterado de que te ha tocado medio millón de euros en la lotería.

–¡Bah! Era lo que me jugaba.


¿Qué le dice un cero a otro cero?

–No somos nada, tío.


En un bar:

–Camarero, póngame un café con leche y una magdalena.

Moja la magdalena en el café y ésta absorbe todo el líquido de la taza.

–Camarero, póngame otro café, y a la magdalena... lo que ella quiera.


–Dígame cuatro palabras en inglés.

–Metro, Goldwyn, Mayer.

–¿Y la cuarta?

–¡Grrrrrrr!


–¿Y por qué quiere usted divorciarse de su esposa?

–Porque después de 30 años de casados me dijo que soy un pésimo amante.

–¿Y por eso quiere usted divorciarse?

–¿Y cómo supo ella que soy un mal amante?


–Papá, ¿te gusta la verdura cocida?

–Claro, hijo.

–Pues estás de suerte, porque está ardiendo el huerto.


–Ayer casi vi a tu marido.

–¿Cómo que casi? O le viste o no le viste.

–¿Tu marido trabaja en la RENFE y lleva un mono azul con el número nueve en la espalda?

–Sí.

–Pues vi al número ocho.


En una noche de plenilunio:

–Papá, ¿qué está más lejos, la luna o Madrid?

–Pero hijo, ¿tú ves Madrid desde aquí?


–Hijo, voy a dar marcha atrás con el coche, avísame si le doy al vehículo que está detrás de nosotros.

Se oye un golpe muy fuerte:

–¡Ya está, papá, ya le has dado!


Un oficial a un soldado:

–¿Ha sido usted feliz en el Ejército?

–Sí, señor, lo he sido.

–Y ahora que se licencia, ¿qué va a ser?

–Mucho más feliz.


–¿Qué tal sale este reloj?

–Pues muy bueno.

–¿Y qué marca?

–Pues las horas como todos.


–Oiga, ¿este autobús me lleva al cementerio?

–Hombre, si se pone usted delante, es posible.


Después de una operación, el médico le dice al paciente:

–Me temo que tenemos que volver a operarlo. Me he dejado un guante dentro.

–No se preocupe, doctor, tome veinte euros y cómprese otro.


En una papelería:

–¿Tienen tarjetas de felicitación que digan: Para mi único y verdadero amor?

–Sí, tenemos.

–Pues deme ocho, por favor.


–Mamá, en el colegio me han dicho que los camellos puede estar ocho días trabajando sin beber.

–Pues, hijo, justo lo contrario que tu padre.


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