La lírica medieval

Justo Fernández López


 

Desde la invasión musulmana en el 711, el mundo hispánico medieval adquire caracteres peculiares. A la existencia de cristianos y musulmanes se una la de los judíos. Una ciudad peninsular cualquiera contará con tres barrios bien delimitados. Pero hay también otros grupos étnicos: los mudéjares, musulmanes en territorio cristiano, y los mozárabes, cristianos en territorio musulmán. Los reinos hispánicos constituían unidades políticas bien diferenciadas y de intereses a menudo contrarios; el juego de fuerzas incluía a veces alianzas con los musulmanes. En la época de la Reconquista, hubo largas épocas de coexistencia, mutua comprensión y tolerancia, incluso de influencia de unos en otros.

En este contexto brota la lírica románica peninsular en sus varias manifestaciones: la mozárabe, la galaico-portuguesa y la castellana. La poesía catalana es inseparable de la provenzal y no adquiere dimensiones nacionales hasta la aparición de Ramón Llull en el siglo XIII.

La lírica mozárabe – las jarchas

Está compuesta por una deliciosa colección de jarchas, breves canciones que los poetas musulmanes y hebreos utilizaban para finalizar sus poemas cultos, llamados muwassahat. La jarcha más vieja es anterior al año 1000.

Las jarchas representan una interpretación femenina del amor, dentro de un simbolismo y una subjetividad llena de sensualidad. Corresponden a la cultura urbana de las florecientes ciudades de la España musulmana, y son un perfecto ejemplo del mudejarismo social y cultural de los tres pueblos y religiones de la España medieval.

Las jarchas originales son de exclusiva temática erótica. Las sencillas canciones de los mozárabes son recogidas y utilizadas por los grandes y exquisitos poetas no cristianos y no románicos que las incorporan a sus composiciones.

Las Jarchas representan el primer testimonio escrito de una lengua romance. Son versitos que rematan o culminan una forma de poema llamada muaxaja, escrito hacia el siglo X y XI, en lengua árabe o judía.

„Jarcha es una palabra árabe que significa salida o finida. Las jarchas son unas pequeñas cancioncillas romances -los más antiguos vestigios de la lírica popular europea- análogas a nuestros antiguos "villancicos" (en su sentido antiguo) o a nuestras actuales coplas y cantares. Estas cancioncillas están situadas al final de unos poemas árabes o hebreos (imitación estos últimos de los árabes) llamados moaxajas; género inventado en la Andalucía musulmana entre las postrimerías del siglo IX y los comienzos del X. Parece ser que las moaxajas se construían tomando por base esas cancioncillas romances o sea estribando en ellas, por lo cual no es extraño que la jarcha se llame también a veces markaz, que significa "punto de apoyo" o "estribo".“ (Emilio García Gómez)

(Introducción: http://members.tripod.com/~Maga/gargomez.html)

(Textos de las jarchas: http://maga.tripod.com/index-2.html)

 

Una jarcha:

1 Ben, sidi, beni!
2 El qerer es tanto beni
3 d'est 'az-zameni
4 kon filio d'Ibn ad-Daiyeni

Interpretación:

1 Ven dueño mío, ven,
2 porque el amor es un gran bien
3 que nos depara esta época
4 feliz gracias al hijo de Ibn al-Dayyan

 

„Las jarchas se escribieron en el dialecto (o dialectos) latino de la población autóctona de Al Ándalus, cuando el castellano era un habla campesina del área vasco-cantábrica sin literatura y dependiente de los modelos lingüísticos de la corte leonesa. Al dialecto latino de las jarchas y a todas las hablas latinas andalusíes se les aplica actualmente la denominación de "mozárabe", si bien eran las hablas coloquiales de toda la población del país, musulmana, cristiana o judía. Muy poca gente ignoraba estos dialectos, como ya sabréis vosotros, porque los mismos intelectuales andalusíes lo comentan en sus escritos.“ (Gorka Redondo)

La lírica galaico-portuguesa

Esta lírica es más compleja y no es anónima como las jarchas. Los autores provienen de todas las clases sociales, desde reyes – como Alfonso X – hasta clérigos y juglares. La influencia provenzal, por las peregrinaciones a Santiago desde el siglo IX, se ve dos de los grupos en los que se suele dividir esta lírica: las cantigas de amor y las cantigas de escarnio.

Las cantigas de amor corresponden al modelo del amor cortesano, típico de la etapa feudal. Las cantigas de escarnio están entroncadas con el sirvantés satírico. Los mismos autores que componían cantigas de amor con alambicados conceptos cortesanos, componían cantigas pornográficas y realistas de escarnio o de crítica social. En las cantigas de escarnio abundan las parodias del amor cortés y su poesía idealista, así como la crítica social contra infanzones y pequeños nobles. Se ataca también en ellas la inmoralidad clerical.

Ejemplo:

En almoeda vi estar oj’ un ricom’ e diss’ assi:
-Quen quer un ricome comprar? E nunca i comprador vi
que o quisesse nen en don, ca dizan todos que non,
daria un soldo por si ... E, u foron polo vender,
preguntaro-no en gran sen:
-Ricom’, que sabedes fazer?
E o ricome disse: -Ren ...

Traducción:

En la almoneda vi estar a un rico hombre, y dijo así:
¿Quién quiere un rico hombre comprar?
Y nunca allí comprador vi que lo quisiese ni regalado,
pues decían todos que no darían un sueldo por él.
Y cuando fueron a venderlo le preguntaron con gran sentido:
Rico hombre, ¿qué sabes hacer?
Y el rico hombre dijo: Nada ...

Las cantigas de amigo ofrecen también poemas de romería, en conexión con viejos ritos de fecundidad, con continuas referencias a la naturaleza, al contrario de las jarchas mozárabes.

La lírica castellana

Está formada por canciones y villancicos tradicionales, que no constan por escrito hasta finales del siglo XV o XVI. Las coincidencias generales con las jarchas y las canciones gallegas son evidentes, especialmente en lo que se refiere al simbolismo erótico y a la naturaleza. Pero la más vieja canción castellana conservada es de tipo histórico y militar, alusiva a la derrota del caudillo musulmán Almanzor en el 1002:

En Cañatañazor perdió Almanzor el atamor.

Abundan las canciones de trabajo campesino, de romería, etc. y no faltan las relaciones a fiestas de tipo erótico pagano.

El problema de la influencia y orígenes de la lírica es muy discutido: para unos la primera lírica fue la provenzal; para otros, la hispano-musulmana.

 

Las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio

„El códice El escorial j. b. 2, de la segunda mitad del siglo XIII, contiene más de 400 canciones y constituye la colección más importante de canciones no litúrigcas del siglo XIII. Este códice llamado Condex princeps es el único que contiene todo el repertorio de las Cantigas de Santa María. Hay otros dos códices del siglo XIII (el del Escorial y el de Toledo) que contienen una parte del repertorio de las Cantigas.

Alfonso X el Sabio fue el que mandó recopilar estas canciones marianas. Gran parte de estas melodías fueron compuestas por él, el resto fue compuesto por poetas y compositores de su corte.

Afonso X el Sabio, hijo de Fernando III el Santo, nació en Toledo en el 1223. Entre los años 1242 y 1244 conquistó Murcia y en 1252 fue coronado rey de Castilla y León. Reunió en su corto a un sinnúmero de sabios. A él se debe la recopilación de leyes llamada Las siete partidas; él fue el que comenzó la historiografía española, mandó traducir el Viejo Testamento al español.

Pero ante todo, el rey Alfonso X tenía una gran predilección por la poesía y la música. En su corte actuaban juglares, hombres y mujeres, tanto españoles cristianos, como árabes o judíos. Tenía gran pasión por el arte de los torvadores. Los trovadores gozaban en su corte de un trato especial.

En el prólogo de las Cantigas, el Rey invoca a la Virgen María y le pide que lo reconozca como su trovador. Las Cantigas están escritas en galaico-portugués, lengua predilecta de la corte de Alfonso X para la composición poética.

Con el término de Cantigas se designaba en aquel tiempo a toda clase de canciones, tanto religiosas como profanas. Las Cantigas tienen un contenido narrativo y describen de forma legendaria los milagros de la Virgen. La Virgen, heredera de las hadas, es considerada como la protectora suprema en todas las situaciones de la vida.

Las Cantigas que no tienen un carácter narrativo – además del prólogo que tiene un carácter muy personal – llevan el título de Cantigas de loor.

La música de las cantigas tiene un carácter popular, con influencias litúrgicas y trovadorescas. Las canciones con estribillo son muy similiares a los virelés franceses. Los musicólogos ven en las Cantigas influencias judías y bereberes. En lo que no están de acuerdo es en las influencias árabes, aunque está fuera de duda que la técnica y ejecución tienen una gran influencia árabe.

Las miniaturas del Codex princeps nos muestran un sinnúmero de instrumentos típicos de la época – más de treinta.“ (Dr. René Clemencic)

Discografía:

Las Cantigas de Santa María – Alfonso el Sabio (1223-1284), 2 vols., interpretadas por el Comencic Consort, Harmonia Mundi, Noviembre 1976, France, HM 977 y HM 978.

 

La poesía de Jorge Manrique (1440-1479)

Jorge Manrique, cuarto hijo de Rodrigo Manrique, conde de Paredes, murió en el asalto al castillo de Garci-Muñoz, siguiendo el bando de Isabel frente al de Juana la Beltraneja. Isabel era hermana de Enrique IV y la Beltraneja era hija del mismo. En el 1474 y 1479, tiene lugar en Castilla una guerra civil provocada por el grupo aristócrata que apoya a la hija de Enrique IV, la Beltraneja.

Manrique es autor de ligeros poemas cancioneriles, pero su magno poema Coplas por la muerte del Maestre de Santiago, Don Rodrigo Manrique, su padre (+1476) constituyen la cima de la poesía castellana medieval. Partiendo del tema concreto de la muerte de su padre, medita el poeta sobre el paso del tiempo: el tiempo y la muerte nivelan a los hombres en una acción „democratizante“:

Allegados, son iguales
los que vien por sua manos
y los ricos
.

Manrique resume así las sutilezas tradicionales sobre estamentos feudales en dos clases claramente delimitadas: ricos y pobres. Todo pasa: hermosura, juventud, incluso linaje y nobleza

cuando vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar
.

La „sangre de los godos“, papas, emperadores, prelados y nobles

así los trata la muerte
como a los pobres pastores
de ganados
.

A Jorge Manrique no le importa el pasado glorioso de Troya o de Roma, sino el inmediato pasado que recuerda con angustia: vengamos a lo de ayer. ¿Juan II, los infantes de Aragón, los nobles causantes de tantas muertes y males ... qué se hicieron, dónde están ahora? Enrique IV y sus tesoros, „¿dónde iremos a buscarlos?“ Álvaro de lUna, duques, marqueses, condes, todos han desaparecido. Todo esto, si bien expresado de forma extraordinariamente patética y auténtica, coincide con una serie de tópicos medievales bien conocidos, presentes sobre todo en las danzas de la muerte.

Pero algo hace a Jorque Manrique un autor de transición al Renacimiento. Es su teoría de las tres vidas: la de este mundo, la del más allá y la de la fama, es decir, el deseo de la perduración personal por encima de la muerte. Esto coincide con ciertos aspectos importantes de la ideología humanista y burguesa de otros pensadores europeos. Pero Jorge Manrique no desarrolla esta ideología del todo. De ahí ese „equilibrio angustiado“ con que terminan sus coplas, intento de superar unas contradicciones que todavía señalan la oscilación entre los viejos tiempos medievales y los nuevos tiempos del Renacimiento.

Recuerde al alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo viene la muerte
tan callando.

Cuán pronto se va el placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo venido
por pasado.

No se engañe, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
porque todo ha de pasar
por tal menera.

Nuestra vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
 y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
allegados; son iguales,
los que viven por sus manos
y los ricos.

Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que tran yerbas secretas
sus sabores;
aquel solo me encomiento,
aquel solo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo,
el mundo no conoció
su deidad.

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

Este mundo bueno fue
si bien usásemos dél
como sabemos,
porque, segund nuestra fe,
es para ganar aquel
que atendemos.

Aún aquel fijo de Dios,
para subirnos al cielo,
descendió
a nacer acá entre nos,
y a vivir en este suelo
do murió.

..............................

Pues la sangre de los godos
el linaje y la nobleza
tan crecida,
por cuántas vías e modos
se pierde su gran alteza
en esta vida.

¡Unos por poco valer,
por cuán bajos y abatidos
que los tienen!
¡Otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen!

Los estados y riqueza,
 que nos dejen da deshora
¿quién lo duda?
no les pidamos firmeza,
pues son de una señora
que se muda.
Que bienes son de Fortuna
que revuelven con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.
Pero digo c’acompañen
y lleguen hasta la fuesa
con su dueño:
por eso no nos engañen,
pues se va la vida apriesa
como sueño;
y los deleites d’acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos d’allá,
que por ellos esperamos
eternales.

Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
¿qué son sino corredores;
y la muerte es la celada
en qué caemos?

No mirando a nuestro daño
corremos a rienda suelta
sin parar;

des que vemos el engaño
y queremos dar la vuelta
no hay lugar.

¿Qué se hizo el rey Don Juan,
los infantes de Aragón,
qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán?
¿Qué fue de tanta invención
como trajeron?
¿Las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras,
fueron sino devaneos?
¿Qué fueron sino verduras
de las eras?

..........

Non tengamos tiempo ya
en esta vida mesquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
e consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara e pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.

„Tú que por nuestra maldad
tomaste forma servir
e bajó hombre;
Tú, que tan grandes tormentos
sofriste sin resistencia
en tu persona,
non por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona.“

Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
e criados,
dio el alma a quien se la dio
(el cual la dio en el cielo
a su gloria),
que, aunque la vida perdió,
dejónos harto consuelo
en su memoria.