Leopoldo Panero

Justo Fernández López


BIOGRAFÍA

Leopoldo Panero (1909-1962), poeta, nació en Astorga (León).

Pasa varios años en Inglaterra. Estudia Derecho. Traduce a John Keats(1795-1821) y a Percy Bysshe Shelley (1792-1822).

Durante la Guerra Civil (1936-1939) mantuvo un extraño silencio. Al terminada la guerra fratricida, dio a conocer parte de su obra en la revista Escorial. Pertenecía al grupo de poetas de la promoción del 35. Simpatizó con el régimen franquista y ocupó incluso cargos culturales durante la dictadura del general Franco.

Comenzó tomando contacto con la Vanguardia, pero pronto derivó hacia un misticismo religioso y las formas poéticas convencionales, exaltando el amor conyugal y la fe en Dios como formas de superar la angustia existencial.

OBRA POÉTICA

Al terminar la Guerra Civil (1936-1939) se integró al grupo de la revista Escorial y produjo una obra intimista, traspasada de sentimiento religioso e ideario conservador, en la que predominan los temas del paisaje, la familia y la patria.

Como Rosales y Vivanco está en la línea de la expresión emocionada de lo personal biográfico: paisaje natal, la familia, la experiencia religiosa. Su voz sencilla y tierna y su noble “melancolía viril” (Laín Entralgo) muestran la huella de Antonio Machado, poeta al que vuelven muchos poetas de la posguerra.

Destacó su reflexión en torno a la temporalidad, así como la búsqueda del hombre interior por medio de la humanización y la evocación del paisaje.

La estancia vacía (1944)

Versos al Guadarrama (1945)

Recoge la producción poética del autor correspondiente a la década de 1930.

Escrito a cada instante (1949)

Su agonía personal busca conciliar la esperanza perdida con una armonía cósmica de contenido metafísico.

Con esta obra ganó el premio Fastenrath.

Canto personal (1953)

Una réplica al Canto general del poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973).

Desde el umbral de un sueño (1959)

Romances y canciones (1960)

Cándida puerta (1960)

Poesía (1963)

Libro póstumo que incluye toda su obra lírica.

Obras completas (1973)

Recoge algunos materiales inéditos.


A mis hermanas

Estamos siempre solos. Cae el viento

entre los encinares y la vega.

A nuestro corazón el ruido llega

del campo silencioso y polvoriento.

Alguien cuenta, sin voz, el viejo cuento

de nuestra infancia, y nuestra sombra juega

trágicamente a la gallina ciega;

y una mano nos coge el pensamiento.

Ángel, Ricardo, Juan, abuelo, abuela,

nos tocan levemente, y sin palabras

nos hablan, nos tropiezan, les tocamos.

¡Estamos siempre solos, siempre en vela

esperando, Señor, a que nos abras

los ojos para ver, mientras jugamos.

(De Escrito a cada instante).