Ramiro de Maeztu y Whitney - Vida y obras

Justo Fernández López


BIOGRAFÍA

El ensayista Ramiro de Maeztu y Whitney (1875-1936) nació en Vitoria en 1875 de madre inglesa.

Primero estuvo en París, y siendo todavía joven viajó a La Habana (Cuba), donde se ocupó de sus intereses comerciales al tiempo que luchaba contra el ejército de los Estados Unidos, siendo testigo de la derrota de la armada española en 1898.

Vuelto a España se incorpora al grupo que clama por la renovación de España y trama amistad con Pío Baroja y Azorín, formando con ellos el "Grupo de los Tres", que dio origen a la Generación del 98.

Era hijo de un español y una ciudadana británica, por lo que aprendió a la perfección el castellano y la lengua inglesa.

Estudió mucho en su juventud y consiguió unos buenos conocimientos que pronto amplió a lo largo de varios viajes.

Se dedicó sobre todo al periodismo, actividad manifiesta en sus abundantes artículos.

En 1905 se instaló en Londres como corresponsal. En Inglaterra vivió durante cerca de quince años, en los que tuvo tiempo para escribir buena parte de su obra. Allí se casó, en 1916, con una inglesa, y allí nació su primer y único hijo.

En Inglaterra, Ramiro de Maeztu entró en contacto con nuevos grupos políticos marxistas, especialmente con la Fabian Society, que defendía un socialismo moderado. Pero poco a poco se fue haciendo cada vez menos radical, y fue aceptando ideas políticas conservadoras.

Al regresar a España, apoyó el Gobierno dictatorial del general Primo de Rivera (1923-1930). En recompensa, fue nombrado embajador de España en Buenos Aires.

En 1930 vuelve a España por propia voluntad al ver que esta vez España estaba en peligro con el advenimiento de la II República (1931-1936). Ahora defiende la monarquía, aunque en su juventud la había atacado, como republicano que era. También es declara ahora defensor del catolicismo, la tradición y el orden, dentro del más puro pensamiento conservador.

Durante su juventud había sido un nietzscheano convencido, sin dejar nunca de ser católico. Ahora vuelve con otras ideas: Ya no defiende la europeización de España, como Ortega y Gasset, sino que ve la grandeza de la patria en la vuelta a sus tradiciones. Su tema es ahora la Hispanidad:

Las ideas materialistas de la revolución francesa son las responsables de la decadencia de España.

Ahora Maeztu propaga la vuelta al pasado y la “hispanización” de Europa. Se hizo monarquista convencido.

Durante la II República (1931-1936) se le tuvo admiración y respeto, a pesar de haber traicionado sus ideales republicanos. Fue incluso nombrado académico de Ciencias Morales y Políticas (1932) y miembro de la Real Academia (1935).

En 1936, al estallar la Guerra Civil, fue hecho prisionero por las tropas republicanas y murió fusilado en Aravaca, Madrid.

IDEARIO DE RAMIRO DE MAZTU

De las ideas socialistas de su juventud fue avanzando hacia una posición promonárquica y defensora del modelo de la España católica y autoritaria.

Comienza defendiendo ideas antitradicionalistas y siendo partidario de la europeización de España. Sus opiniones, en los primeros años de su formación intelectual, revelan la influencia de Ibsen, Dostoiewski y Nietzsche, del que defendió en un principio el individualismo propuesto por el filósofo alemán. Luego se sintió atraído por el marxismo y fue un socialista radical.

Pero siendo corresponsal en Londres de varios diarios españoles, se inicia un cambio profundo en su orientación ideológica y proclama la vuelta a los valores tradicionales españoles. Su conservadurismo tenía algo de puritano, herencia de su madre inglesa.

Maeztu fue el primero que acuñó la fórmula de “España como problema”: España no es ni una afirmación ni una negación, España es más bien una pregunta.

Sus ideas formaron parte de la legislación franquista más tarde y fueron adoptadas en parte por el Opus Dei.

La vida y la obra de Ramiro de Maeztu reflejan muy bien la típica trayectoria de quien pasa de una juventud exaltada a una madurez más conservadora.

Su ideología política pasó desde posiciones de extrema izquierda en su juventud hasta posturas de derechas. Pero siempre trabajó, desde uno u otro bando, por el progreso cultural y social de España. Este interés por la regeneración del país es uno de los puntos comunes que le unió a los escritores de la Generación del 98.

OBRAS

Maeztu cultivó sólo la prosa, pero en muchos géneros: periodismo, ensayo y narrativa. Maeztu hizo del periodismo el centro de su actividad intelectual. Su temperamento apasionado y su brío combativo dan a sus libros gran fuerza. Escribe con emoción y sinceridad. Pero el contenido intelectual de sus obras supera su calidad literaria. Más que un valor literario en sí, Maeztu fue un gran crítico, comentarista y orientador del grupo del 98. Sus ideas tienen más pasión que evidencia, pero su prosa sobria tiene cierta gravedad.

Hacia otra España (1899)

Recoge sus escritos más radicales y violentos, cuando era un joven republicano descontento con la situación de España tras la pérdida de Cuba.

La guerra de Transvaal (1900-1901)

Una novela por entregas que vio la luz en el diario El País.

La revolución y los intelectuales (1910)

Obreros e intelectuales (1911)

La crisis del humanismo (1919)

Estas tres obras fueron escritas durante su estancia en Londres. Dejan ver su evolución ideológica hacia el conservadurismo de derechas.

Don Quijote, don Juan y la Celestina (1926)

Interpretación de los mitos españoles.

La brevedad de la vida en la poesía lírica española (1935)

Dos ensayos literarios de gran interés, en los que demostró un buen conocimiento de la literatura clásica española.

La crisis del humanismo (1920)

Defensa del catolicismo y del sistema corporativo como modelo de sociedad, resultado de su viaje a Londres. Es una obra crucial en su evolución ideológica.

Don Quijote, Don Juan y La Celestina (1926)

El amor, el poder y el saber o la verdad son la tríada cuya unidad sólo es posible mediante la función organizadora del poder.

Norteamérica desde dentro (1926)

Una serie de artículos.

El sentido reverencial del dinero.

Defensa de la hispanidad (1931)

Sostiene que la comunidad con los países americanos ha de ser espiritual, no racial ni geográfica, y se manifiesta en contra del espíritu de secta y a favor del espíritu universal, que identifica con el catolicismo.

Es su obra capital. Critica la actitud de la generación del 98. La hispanidad sólo puede esperar su salvación en su vuelta a las idea de sus orígenes: Patria, fe, idioma y lengua. El materialismo enciclopedista del XVIII hundió, según Maeztu, la verdadera cultura española del Siglo de Oro. La esencia del Siglo de Oro es la creencia en la posibilidad de salvación de todos los hombres de la tierra. España y América deben volver a la fe tradicional, deben abandonar el lema revolucionario de libertad, fraternidad e igualdad y adoptar el de servicio, jerarquía y humanidad.

Defensa del espíritu (1931)

Dos ensayos políticos publicados en plena República en los que deja clara su nueva ideología conservadora.