Poesía española de los años cincuenta 

Justo Fernández López


 

Generación del 50 o Generación del Medio Siglo la forman un grupo de poetas españoles que publican sus primeros poemas en la década de 1950 y alcanzan su madurez en la de 1960. El término Generación del 50 (o Generación de los 50) ha sido discutido, y sigue siéndolo. Y lo mismo los poetas que se incluyen en ella.

Juan García Hortelano prefiere el término “Grupo poético de los años 50” en el estudio y antología que publicó en 1978.

José María Castellet coincide con García Hortelano en señalar que pertenecen a esa generación Ángel González, José Manuel Caballero Bonald, Alfonso Costafreda, Carlos Barral, Juan Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Francisco Brines y Claudio Rodríguez.

Otros autores incluyen también a José Agustín Goytisolo, José María Valverde, Carlos Sahagún, Ángel Crespo y Antonio Gamoneda, entre otros.

La nómina de la Generación del Medio Siglo, término con el que se les viene conociendo precisamente por lo insuficiente de todas las fechas que se iban señalando, se ha venido conformando a partir del grupo conocido como "Escuela de Barcelona" en el que participan Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma y José Agustín Goytisolo, al que se añaden, desde la antología Veinte años de poesía española  de Castellet, los de Claudio Rodríguez, José Ángel Valente, Ángel Crespo, Ángel González, José Manuel Caballero Bonald, y Jesús López Pacheco, a pesar de las diferencias de formación y de punto de vista de muchos de ellos. Posteriores estudios amplían la nómina con los nombres de Gloria Fuertes, Mª. Victoria Atencia, Carlos Sahagún, Francisco Brines y José Mª. Valverde, a pesar de que su diferencia con el núcleo inicial es todavía mayor.

Este grupo de poetas comparte una actitud parecida frente a la función de la poesía como instrumento de conocimiento frente a la pretensión defendida por los llamados poetas sociales de la generación anterior para los que se trataba de un instrumento de comunicación. Sin embargo, en casi todos aparece una conciencia histórica y crítica, una actitud de rebeldía ante la realidad que les había tocado vivir.

Todos estos poetas dan gran importancia a imágenes y ambientes urbanos en contraste con el ruralismo presente en la historia literaria española, así como por el distanciamiento irónico con respecto a las propias emociones. Algunos se inclinan hacia una actitud meditativa y de corte filosófico e incluso metapoética o elegiaca.

Como características de estos autores se vienen señalando la no ruptura con la generación anterior, sino la intensificación de sus rasgos poéticos (antiesteticismo y antiformalismo, principalmente), por la consideración de la poesía como un instrumento en favor de los demás, lo que no obsta para que, al mismo tiempo, exista otra manera de entender la poesía, que será la que se plasme en la llamada "Promoción del 60" o "Novísimos".

Otra característica generacional señalada ha sido el origen burgués de casi todos ellos, así como su paso por la universidad. Es frecuente también que dicho origen social sea criticado en la propia poesía, dando lugar a lo que el propio Gil de Biedma llamó señoritos de nacimiento por mala conciencia escritores de poesía social.

Destaca, asimismo, la ausencia de temas religiosos o cómicos, en franco contraste con el humorismo de los poetas del 27 y el optimismo de la etapa "reivindicativa" de un Jorge Guillén que, no en balde, había escapado a las condiciones de la España de los cincuenta.

Este grupo forma una generación que ha influido profundamente en los poetas posteriores.