La lírica renacentista en tiempos de Carlos V

Justo Fernández López


 

El triunfo del italianismo en España

El tránsito de la poesía medieval a la poesía renacentista no se efectuó de manera brusca. En los poetas de las dos escuelas, la italianizante y la castellana, con el exceso de la tendencia debida, hallaremos representados el viejo y el nuevo estilo; se podrá en ellos valorar con meticulosidad lo que hay de audacia hacia la innovación y lo que hay de timidez hacia lo tradicional.

El poeta español Íñigo López de Mendoza (1398-1458), Marqués de Santillana, había intentado sin éxito en el siglo XV la introducción de la poesía italianista en España. Gracias a la pluma de uno de los más excelentes poetas castellanos, Garcilaso de la Vega (1501-1536), encontró la poesía italianista clima en España.

En España el italianismo llega a su triunfo antes que en otras naciones, debido a los contactos de España con Italia, iniciados ya en el siglo XIII por la monarquía aragonesa. La poesía italianista representaba una renovación de contenido, estilo y métrica. La lírica sustituye el ritmo tradicional, popular, ligero y de fácil comprensión por un ritmo de endecasílabo y un estilo artificioso, culto, lleno de expresiones metafóricas, cuidadosamente elaborado, de severa elegancia y armónico ritmo.

El endecasílabo no era tan ligero como el octosílabo ni tan monótono como el dodecasílabo; era “un divino instrumento, perfeccionadísimo, de maravillosas voces y registros, que unía la gravedad, matiz, flexibilidad y fuerza expresiva con elegancia” (Dámaso Alonso). Los italianistas usan como estrofa el soneto, la octava real, el terceto, la silva y la lira. Los temas serán el amor, la naturaleza y los mitos grecolatinos.

El amor petrarquista resuelve la antinomia medieval de sentidos contra razón, espíritu contra carne, mediante la espiritualización del sentimiento amoroso de forma platónica. A través del amor y la belleza de la mujer, el hombre puede ascender a la suprema belleza divina. En esta temática influyeron el Cortesano de Castiglione, la poesía de Petrarca y los Diálogos de Amor de León Hebreo.

La naturaleza es marco obligado de toda acción amorosa, es remanso de armonía y símbolo de perfección del mundo natural, reflejo también de la belleza divina, contra la sórdida y agitada vida de la ciudad. El Renacimiento hizo de la naturaleza un culto casi religioso, idealizándola en la poesía bucólica, inspirada en Teócrito, Virgilio y Horacio. Pero es una naturaleza hecha idea, idealizada, platonizada, no una naturaleza vital. Responde a la tendencia hacia una vida perfecta dentro de la vida natural (humanismo).

Los mitos grecolatinos fueron sacados especialmente de las Metamorfosis del poeta latino Ovidio.

Se cita como comienzo de la propagación en España de la lírica renacentista el encuentro entre el poeta español Juan Boscán y Almogáver (1492-1542) y el embajador veneciano Andrea Navagero en 1526 en Granada:

“Tratando con él de cosas de ingenio y de letras me dijo por qué no probaba en lengua castellana sonetos y otras artes de trovas usadas por los buenos autores de Italia... comencé a tentar este género de verso, en el cual al principio hallé alguna dificultad por ser muy artificioso y tener muchas particularidades distintas del nuestro. Pero después pareciome que esto comenzaba a sucederme bien... Mas esto no bastara para hacerme pasar muy adelante, si Garcilaso con su juicio no me confirmara en esta mi demanda.” (Juan Boscán)


 

Juan Boscán y Almogáver (1492-1542)

Vida

Juan Boscán y Almogáver nació en Barcelona en el seno de una familia burguesa con tradición literaria. La familia, que había apoyado a Juan II, rey de Castilla (1406-1454), gozó de privilegios en la corte.

Tras sus estudios pasó a la corte de los Reyes Católicos. Fue preceptor del Duque de Alba y luego en la corte de Carlos V fue amigo de Garcilaso de la Vega (1501-1536). Figuró entre los caballeros que acudieron con Carlos V a levantar el cerco de Viena.

Se casó con una dama valenciana “sabia, gentil y cortés”, que le inspiró sus mejores versos de amor.

Se retiró a Barcelona, después de casado, donde llevó una vida tranquila.

Falleció en Perpiñán (Francia).

Obras

Juan Boscán debe su fama a haber sido uno de los introductores de los metros poéticos italianos, principalmente del soneto, aunque sin alcanzar el nivel estético de su amigo Garcilaso de la Vega, del que fue íntimo amigo.

Es autor de una admirable traducción al castellano de El Cortesano de Baltasar Castiglione.

En 1536, año de la muerte de Garcilaso, comenzó una edición conjunta de sus versos y de los de su amigo. La viuda de Boscán se encargó, en 1543, de dar estos versos a la imprenta, que aparecieron con el título de Las obras de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega, publicadas en Barcelona. Tuvieron mayor resonancia los poemas de Garcilaso que los de Boscán.

Boscán es un poeta sin gran genio, aunque sus aciertos aislados son abundantes. Poseía un genio o ingenio de cierta tosquedad típica del buen burgués moderado y práctico. La trivialidad, consecuencia de su carácter, está lejos de la exquisita musicalidad de Garcilaso.

Su versificación es aún dura y áspera. Tuvo más talento para imitar que para la verdadera creación, haciendo notables adaptaciones de poetas clásicos. Su modelo fue Petrarca. Boscán es el artífice innovador de la prosa en este período: “Todo lo anterior, excepto la Celestina, parece arcaico y medieval” (Menéndez y Pelayo). La traducción de El Cortesano hecha por Boscán, si no es una obra de creación, a lo menos lo es de re-creación.

El amor es el centro temático de la producción poética de Boscán.

Boscán dividió su obra en tres libros:

El primero contiene obras aún tradicionales:  dos villancicos, diecinueve coplas y seis canciones a la manera cancioneril, así como seis canciones escritas en octosílabos de diez a quince versos. Se han reunido, pues, en este libro las composiciones que continúan la tradición de la poesía cuatrocentista castellana.

El segundo de los libros de las Obras de Boscán está dedicado a las composiciones en metros italianos. Contiene diez canciones a la manera italiana y noventa y dos sonetos, de los cuales los dos últimos son epitafios a Garcilaso de la Vega. El poeta describe en estos poemas sus amores según la tradición del amor cortés y su conversión a la teoría neoplatónica del amor, importada de los poetas y filósofos italianos.

El tercero es ecléctico tanto en las formas como en los contenidos. Recoge "La historia de Hero y Leandro", un poema amoroso titulado “Capítulo I”, una carta titulada “Epístola”, la “Epístola de don Diego de Mendoza a Boscán”, la “Respuesta de Boscán a don Diego Mendoza” y la “Octava rima”. Están imbuidas de neoplatonismo y humanismo clásico. Continúa el humanismo en los temas neoplatónicos, sus constantes referencias a los clásicos, el uso de la mitología, sus alusiones al amor terreno y el uso de la octava real, que Boscán introdujo, junto a Garcilaso, en España.


 

Garcilaso de la Vega (1501-1536)

Vida

Nació en Toledo en el seno de una familia ilustre –su padre había sido embajador en Roma durante el reinado de los Reyes Católicos– y recibió una buena formación humanística. Se educó en la corte de los príncipes y al lado de importantes humanistas.

Entró de joven al servicio del Emperador, que le honró con delicadas misiones. Participó en la batalla de Olías contra los comuneros y, en 1522, en el sitio de Rodas. Allí coincidió con su constante amigo Juan Boscán, con quien compartió tanto la trayectoria vital en la corte del Emperador como la gloria de haber dado carta de naturaleza al endecasílabo en español, tras los desafortunados intentos que en el siglo XV había hecho don Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana.

En 1523 fue nombrado caballero de Santiago y se casó con doña Elena de Zúñiga, dama de compañía de la hermana del emperador por instancias de éste. El matrimonio que no le trajo la felicidad y el poeta nunca recuerda a su esposa en sus versos.

En 1526, durante las bodas del emperador en Granada, conoció a la joven dama portuguesa Isabel Freire, la Elisa de sus poemas, de la que se enamoró perdidamente. El rechazo que ésta dispensó al homenaje que le hacía Garcilaso, y su posterior boda con Antonio (o Alonso) de Fonseca produjeron en el ánimo de Garcilaso una melancolía que impregnó su obra hasta la posterior muerte de la dama. Esta mujer habría de tener una gran influencia en toda su obra poética. Es la Elisa de sus versos amorosos. Allí en Granada conoce también al embajador italiano, Andrea Navagero, el cual le incita a que escriba sonetos.

Entre 1529 y 1530 viaja a Italia en compañía de Carlos I para que éste reciba la corona imperial de manos del papa Clemente VII. A su regreso a España, asiste a la boda de su sobrino, que no había autorizado el Emperador, por lo que sufre destierro en una isla del Danubio. Por mediación de su gran amigo el Duque de Alba, fue perdonado y enviado a Nápoles como lugarteniente del Virrey.

Durante dos años conoce la cultura italiana y entabla amistad con el español Juan Valdés y los italianos Pietro Bembo, Bernardo Tasso, entre otros. En 1534 vuelve a España en misión diplomática y se entera de que Isabel ha muerto. Regresa afligido a Italia y es nombrado alcalde de Reggio di Calabria, cargo que abandona para incorporarse a las tropas imperiales que van a luchar contra los turcos de Barbarroja. Después Francia invade Saboya y el Emperador declara la guerra: en el asalto a la fortaleza de Muy en Provenza, se lanzó sin casco ni coraza ante la impaciencia de Carlos V porque la plaza no se rendía, siendo herido por una piedra en la cabeza. . De resultas de las heridas, falleció en la playa de Niza en brazos del entonces duque de Gandía, después San Francisco de Borja.

Murió en Niza a los treinta y cinco años de edad.

Obra

Garcilaso es la más perfecta encarnación del “cortesano” renacentista. Fue un hombre de gran atractivo, tanto por su físico como por su carácter, su inteligencia y sus condiciones de hombre de mundo. Fue la ideal fusión de hombre de armas y hombres de letras.

Como escritor realizó la obra poética de mayor trascendencia dentro de la lírica castellana. Dominaba a la perfección el griego, el francés, el latín y el toscano. Fue un hombre universal: vivió en su corta vida una carrera de amores, de heroísmo, de creación intensa, de acción real y de platónicos idealismos.

Escribió una corta producción de versos pero que no publicó en vida. Fue su amigo Juan Boscán quien reunió los manuscritos, los revisó y publicó en Barcelona junto con sus propias obras bajo el título de Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega (1543). El libro fue un acontecimiento importante por los nuevos metros de origen italiano que contenía: el soneto, la canción, las octavas, la rima interior y el verso libre; por los temas mitológicos, arcádicos y discursivos y por su lenguaje hecho de frases cortas, imágenes plásticas y una gran musicalidad; como las obras de Garcilaso gustaban más que las de Boscán, los editores decidieron publicarlas independientemente, y un tomito de Garcilaso solo apareció en Salamanca en 1569.

Su obra poética consta de tres Églogas, dos Elegías, una Epístola, cinco Canciones, 38 Sonetos y algunas composiciones a estilo tradicional. Las tres églogas representan lo más perfecto de su obra. Su temperamento se adaptaba más a la llaneza de las églogas que al petrarquismo de los sonetos. La égloga primera marca la más alta cima de la poesía garcilanista, con perfecta unión de sentimiento y forma. Al terminar la égloga, el lector tiene la sensación de volver de un sueño en el que la belleza y el dolor se hubieran eternizado.

La mayor parte de sus composiciones tratan el tema amoroso pero no a la manera medievalista o tradicional castellana del romance, sino como un concepto lírico abstracto, de ideal de belleza, de creación artística. Su obra gira en torno a la pasión inspirada por doña Isabel Freyre. En los sonetos vemos más alusiones a otros varios amores. Otro sentimiento es el de la amistad con Boscán y el poeta napolitano Mario Galeota. En la expresión de la pasión vemos la influencia de Petrarca: profunda melancolía, delicada ternura, sutil análisis de los estados afectivos, el amor no correspondido y la muerte de la mujer amada. Pero mientras que en Petrarca se nota un rebuscamiento, en Garcilaso se percibe el sentimiento sincero. Nunca antes de Garcilaso se había cantado el amor con tanta pasión y sinceridad. Algunos de los versos que dedicó a Isabel Freyre muerta constituyen la superación europea de todo el petrarquismo.

Hay algo en Garcilaso que excede la belleza renacentista: alma y emoción sincera. De su poesía emana una infinita melancolía típica del hombre de su época: fruto del conflicto entre el ideal soñado y las impurezas de la realidad. Su dolor es pudoroso y viril, a veces encubierto bajo la máscara pastoril.

No es Petrarca la única fuente de la poesía de Garcilaso, está presente también en toda su producción el influjo de las Bucólicas de Virgilio, de la poesía de Ausias March y de la de Horacio.

La transcendencia de la obra de Garcilaso procede de haber introducido el verso endecasílabo en España, así como la poesía petrarquista, que no es otra cosa sino la gran poesía lírica del renacimiento. Sin duda es el poeta de la elegancia, del que tantos otros, y grandes, se sentirán deudos, desde Fray Luis de León y San Juan de la Cruz hasta Lope de Vega. Góngora y Gustavo Adolfo Bécquer. La poesía de Garcilaso se convirtió así en un modelo de lengua poética, en el que beberán las siguientes generaciones de poetas españoles. La influencia de Garcilaso es evidente en la formación de los poetas de la generación del 27:

Si Garcilaso volviera

yo sería su escudero,

¡qué gran caballero era!

(Rafael Alberti: La voz a ti debida)


Poetas eclécticos

La poesía italianista introducida en España por Boscán y Garcilaso coincidía con las exigencias estéticas de la época y obtuvo rápido éxito en la España de Carlos V. No obstante, no llegó a eliminar del todo las formas y temas tradicionales. La mayor parte de los poetas italianistas cultivarán los asuntos y y la versificación castellana anteriores a la reforma poética de Boscán y Garcilaso.

Gutierre de Cetina (1520-1557)

Vida

Nació en Sevilla. De familia noble y acomodada, vivió un largo tiempo en Italia, donde peleó al servicio del Emperador y murió en México, posiblemente a consecuencia de una reyerta por cuestión de amores. En Italia entró en contacto con la lírica petrarquista que tanto habría de influir en él.

Llevó una vida errante como soldado y como poeta. En 1554 volvió Cetina a España y en 1556 marchó a México, donde ya estuvo con su tío Gonzalo López, contador general. En México se enamoró otra vez de una tal Leonor de Osma, y bajo su ventana fue herido de muerte en 1557 por un rival celoso, Hernando de Nava, en Puebla de los Ángeles.

Obra

La dispersión de su obra ha dificultado la edición y el análisis de la poesía de Gutierre de Cetina. Pertenece a la primera generación de petrarquistas españoles. Cetina tomó muchos temas y motivos de Petrarca.

La obra de Gutierre de Cetina está muy influida por el  valenciano Ausiàs March, por Garcilaso de la Vega y por la poesía tradicional española, así como por los italianos Francesco Petrarca, Ludovico Ariosto y Pietro Bembo.

«Cetina es ante todo un poeta amoroso de tipo palaciego, y su estilo, sumamente fino y delicado –Herrera le reprochaba decir “muchas cosas dulcemente, pero sin fuerzas”– tiene a menudo la gracia ligera de una improvisación cortesana. Por ello fue el mejor cultivador del madrigal amoroso.» (José García López)

Es muy famoso su madrigal:

Ojos claros, serenos

si de un dulce mirar sois alabados

¿por qué, si me miráis, miráis airados?

Si cuanto más piadosos

más bellos parecéis a aquel que os mira,

no me miréis con ira

porque no parezcáis menos hermosos.

¡Ay, tormentos rabiosos!

Ojos claros, serenos,

ya que así me miráis, miradme al menos.

La estrofa preferida de Cetina es el soneto, al igual que sucedió con el resto de los poetas del Siglo de Oro. Pero quizás la estrofa por la que es más conocido es la del madrigal, que el propio Cetina introdujo en España.

No publicó sus poesías, que se han transmitido a través del cancionero Flores de baria poesía (México, 1577).

En sus epístolas satíricas satiriza la vida en la corte o la vida de la ciudad, pintando los vicios que en ella imperan.

Son notables sus canciones por la fluidez de sus versos y la belleza de sus pensamientos.

Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575)

Vida

Nació en Granada y murió en Madrid. Escritor, diplomático y militar, biznieto del marqués de Santillana, hermanaba las armas y las letras en una actividad incansable que le llevó a viajar por casi todos los países de la Europa occidental.

Realizó sus estudios primero en Granada y luego en Salamanca. Apasionado del saber, dominó varios idiomas entre ellos el latín, árabe y el hebreo.

Con un don de gentes excepcional, se ganaba las simpatías de altos y bajos cargos. Estuvo de embajador de Carlos V en Venecia. Asistió al Concilio de Trento, donde dio muestras de su gran talento diplomático. Fue embajador en Roma y gobernador de Siena. Por un altercado con el noble Diego de Leyva, Felipe II lo desterró al Castillo de la Mota, de donde no salió hasta la Guerra de Granada.

Reunió una magnífica colección de manuscritos griegos que regaló a Felipe II para la naciente biblioteca de El Escorial. De esta manera consiguió el perdón real y en 1574 se le permitió volver a Madrid, donde falleció al año siguiente.

Hurtado de Mendoza fue un magnífico caballero, de fuerzas hercúleas, aspecto varonil, bello y apuesto. Su destreza con las armas no tenía igual y su conversación era encantadora.

Obra

Diego Hurtado de Mendoza fue uno de los que mejor asimiló en la poesía española la corriente italiana introducida por Boscán y Garcilaso de la Vega. Ellos fueron los innovadores, pero entre los continuadores de esta tendencia destaca Hurtado de Mendoza.

Su versos, casi todos amorosos, están cuajados de pensamientos delicados, y seguramente aventaja, como poeta, a otros muchos que le precedieron en revestir de sencillas y elegantes formas los afectos de su alma. Lope de Vega exclamó: “¿Qué cosa aventaja a una redondilla de don Diego Hurtado de Mendoza?”.

Su producción en prosa es del reinado de Felipe II, pero su labor poética corresponde a las tendencias de la primera mitad del siglo.

Amigo de Boscán y Garcilaso de la Vega, fue poeta de versos petrarquistas, aunque no abandonó del todo la métrica tradicional. Dio muestras de su destreza y amistad en la famosa

Epístola a Boscán y en la

Fábula de Adonis

a la vez que componía multitud de sonetos y canciones de amor, como Marfira, dedicada a doña Marina de Aragón, su gran amor.

Es introductor de la epístola horaciana. Aparte de la poesía italianizante, Hurtado de Mendoza cultivó también la poesía tradicional castellana, al estilo de la que hacían los poetas cortesanos del siglo anterior. Cuando utiliza las formas castellanas tradicionales es cuando más soltura muestra como poeta. Sus redondillas fueron elogiadas incluso por Lope de Vega.

Los temas burlescos y el amor son temas importantes de su poesía. Otros temas destacados en sus versos son la moral, la amistad y el comentario de las anécdotas de su tiempo.

Prosista excelente, buen traductor del griego y el latín, escribió una obra histórica de gran aliento:

La guerra de Granada (3 vols., 1627)

En esta obra demostró su auténtica condición de humanista. Es una obra histórica de gran aliento, inspirada en Tácito y Salustio. Recoge sus observaciones personales y relata minuciosamente y con gran precisión el proceso guerrero. Escribe historia con un estilo literario y lejos de la sequedad del historiador. En esta obra idealiza la figura de Abén Humeya.

Hernando de Acuña (1520-1580)

Vida

Nació en Valladolid y murió en Granada. De origen noble, se dedicó a las armas y combatió como soldado en Italia bajo las órdenes del marqués del Vasto con quien participó en la guerra del Piamonte cubriendo la plaza dejada por su difunto hermano Pedro, y en Alemania.

Alternó el cultivo de la poesía con las empresas militares y fue grana migo de Garcilaso de la Vega.

Cantó a dos damas, las Silvia y Galatea de sus versos durante su estancia hacia 1543 en Tesino. Detenido por los franceses es rescatado por el emperador, quien le nombró gobernador de Querasco. Finalmente participó en la famosa batalla de San Quintín (1557).

Em 1560 regresa a España y se instala en Sevilla, donde ejerció influencia sobre los poetas jóvenes.

Obra

Pertenece a la primera generación de poetas españoles petrarquistas del Renacimiento. Fue traductor de obras clásicas de grandes escritores latinos e italianos.

Es conocido por sus sonetos, sus églogas y elegías, algunas de ellas dedicadas al Emperador Carlos I de España. Los suaves versos de sus Églogas denotan la influencia de Virgilio y de Garcilaso.

Varias poesías, compuestas por don Hernando de Acuña (1591)

Cancionero petrarquista publicado en Madrid por su viuda. Lo más notable de su producción lo constituyen una serie de sonetos, entre los que destaca el que resume, con noble y rotunda expresión, el ideal político del Emperador: un Monarca, un Imperio y una espada.

Entre sus mejores poemas figuran

Fábula de Narciso

Contienda de Ayax

Telemonio y Ulises


Reacción tradicionalista

Algunos poetas no aceptaron abiertamente las innovaciones métricas del Renacimiento, aunque, pese al esencial carácter tradicional, no dejan de absorber también innumerables elementos del espíritu renacentista. Pero la resistencia a aceptar las formas italianas fue en muchos de estos poetas pasajera, ya que todos acabaron empleando los metros italianos. Todos menos Cristóbal de Castillejo.

Cristóbal de Castillejo (1490-1550)

Vida

Nació en Ciudad Rodrigo. A los quince años fue llevado a la Corte de Fernando el Católico, donde sirvió como paje al archiduque Fernando de Habsburgo, nieto segundo del rey y hermano del emperador.

Profesó como cisterciense. En 1525 se encargó de la secretaría de su antiguo señor, quien se convertiría en rey de Hungría y luego en rey de Bohemia. Viajó por toda Europa. A pesar de ser monje cisterciense, en Viena llevó una vida disoluta, malgastando todos los beneficios y prebendas conseguidas con su cargo.

Tras varios enamoramientos, no correspondidos, desengañado se retiró a un convento en Viena donde murió. Está enterrado cerca de Viena, en Wiener Neustadt.

Obra

Cristóbal de Castillejo representa la escuela tradicional castellana frente a la renacentista de Garcilaso de la Vega. Es uno de los últimos poetas que sigue utilizando el verso octosílabo medieval. Critica la tendencia italianizante visible en poetas como Juan Boscán y Garcilaso de la Vega.

La poesía de Castillejo pertenece a la lírica cancioneril del siglo XV, con preferencia por el rápido octosílabo tradicional, en el que escribió la mayor parte de su obra, aunque a veces lo hace en dodecasílabos.

Pero por su espíritu y temática, Castillejo es plenamente renacentista. Según Menéndez y Pelayo, “Castillejo pertenece al Renacimiento con el mismo derecho que Boscán y es, a pesar de su amable negligencia, una poesía de espíritu clásico y humanista: libre, audaz en la intención, viva, fresca y espontánea en su juvenil alegría.

Obras de amores

La mayoría de las composiciones se dedican al amor platónico de Castillejo por Ana de Schaumburgo, de la que se había enamorado en Viena.

Sermón de amores (1542)

Trata con mucha libertad la vida en los conventos. Discurre con desenfado sobre el amor no correspondido y sobre el que halla correspondencia. La Inquisición suprimió partes de este poema erótico por la ligereza con que trataba los textos bíblicos.

Esta obra le dio fama de escritor picante y no muy limpio. Se trata de una obra de ambientación celestinesca, que traza cuadros nada edificantes de la vida conventual.

Diálogo de las condiciones de las mujeres

En esta larga composición, sigue la tradición misógina de la Edad Media con sátiras antifeministas.

Diálogo de la memoria y el olvido

Obra de tipo filosófico-moral.

Diálogo entre la verdad y la lisonja

Diálogo y discurso de la vida en corte

Represión contra los poetas españoles que escriben en verso italiano

Nuestra lengua es muy devota

de la clara brevedad

y esta trova, a la verdad,

por el contrario, denota

oscura prolijidad.

Obras de conversación y pasatiempo

En esta obra se burla de los trovadores que solo saben cantar penas y dolores.

Obras morales

Obras de devoción