Fin de la Colonia y precursores de la independencia

(Recop.) Justo Fernández López


Fin de la Colonia y precursores de la independencia

Del siglo XV al siglo XVI impera en las inteligencias hispanoamericanas la doctrina de la escolástica tradicional española. En las universidades americanas se enseña a Luis Vives y Erasmo de Rotterdam, Vitoria y Suárez.

El siglo XVII es una síntesis del culteranismo barroco de Luis de Góngora (caracterizado por la riqueza abusiva de metáforas sorprendentes, el uso exagerado de cultismos y la complejidad sintáctica) y del conceptismo barroco de Quevedo y Calderón (estilo conceptuoso que emplea conceptos alambicados).

El siglo XVIII muestra una mezcla de ideas barrocas que sobreviven y las nuevas ideas de la Ilustración francesa: ideas coloniales y “luces” de la Ilustración.

Al comenzar el siglo XIX los americanos mantienen la filosofía de la Ilustración francesa, pero mezclada de las formas del Prerromanticismo y el Romanticismo sentimental, revolucionario, nacionalista e historicista. El racionalismo clásico y el sentimentalismo romántico se dan la mano en héroes y escritores que leen a Rousseau, descubren el paisaje de su tierra, escriben odas clásicas y cantan a la naturaleza tropical; luchan por la ideal del progreso y creen en la felicidad otorgada por las leyes y consticuciones; tratan de independizarse de España imitando a los románticos franceses y terminan haciendo versos a lo Zorrilla y Espronceda, poetas románticos españoles. El tema de la libertad es dominante: libertad política, social, artística y económica.

Mario Hernández, en su Historia de la literatura en Hispanoamérica 1492-1820, Madrid, 1978) resume así la literatura de la Colonia:

 

Siglo XVI con las Crónicas, primero de Colón que presenta a una América de individuos alegres, inocentes y felices que contrastará con la imagen más pragmática posterior de una realidad puramente mercntil y desprovista de toda idealidad. Las primeras crónicas son “existenciales”, afirman el protagonismo de los hechos, la grandeza de la acción misma vivida existencialmente como experiencia personal; heroísmo de los hechos y personas.

Hernán Cortés, López de Gómara, Fernández de Oviedo, el anticolonialismo de Bartolomé de Las Casas y la polémica del Nuevo Mundo ejemplifican el fondo “polémico de carácter ético y didáctico”, rasgo general posterior a la literatura hispanoamericana, y fruto del problemático fondo social en que se inscribe. El fondo didáctico pervive en todas las formas literarias. En elperiodo de la Contrarreforma, reinado de Felipe II (1556-1598), influye de forma importante el modo de pensar hispanoamericano.

Hacia el 1570 se produce un proceso muy característico de vinculación con la Naturaleza. Surge la interacción de las cuatro formas de intimidad con la Naturaleza, representadas por Garcilaso de la Vega (forma representativa), Juan de Matienzo (planificadora), P. José de Acosta (valorativa) y Alonso de Ercilla (exaltativa).

El siglo XVII, siglo del Barroco, vive importantes cambios en la estructura social, marcados por una depresión económica que se empieza a hacer notar. Se acentúa la estratificación social basada en el dinero (desarrollo de una aristocracia de hacendados); aumenta la influencia de la Compañía de Jesús que extiende en América ampliamente el espíritu de la Contrarreforma.

Uno de los aspecto paradójicos del Barroco es un fuerte individualismo y un comunitarismo revolucionario en lo social, pero con una fuerza revolucionaria que no aspira a la subversión. La novedad importante de la literatura del Barroco americano es la aparición, en la narración, de un paisaje interior propiamente americano, una forma de sentir criolla.

En el último tercio del XVII, se acentúa la competencia internacional por América, a la vez que se pone de manifiesto la decadencia del dominio español en el Nuevo Mundo bajo los últimos Austrias. Surge en América la “idea de defensa”; el “personaje” cobra importancia. Las tres grandes formas de expresión de ellos son el teatro de crítica social, la poesía gongorista y la prosa psicológica. El inconformismo intelectual criollo está expresado en autores como Juan de Espinosa Medrano, Juan del Valle Caviedes, Carlos de Sigüenza y Góngora, y Sor Juana Inés de la Cruz.

Esta es la primera generación americana que se plantea la realidad del continente desde una base crítica que protesta contra la aceptación de los valores convenidos y señala ideas propiamente hispanoamericanas sobre la literatura, la ciencia, la religión y la sociedad.

En el siglo XVIII se da un cambio brusco a una ideología revolucionaria. Las causas de este cambio no son el aprendizaje en Europa de la igeología de la Ilustración, como creen muchos historiadores. La causa hay que buscarla, según Hernández, en la “elaboración de la propia sensibilidad criolla del siglo XVII, así como la existencia de puentes de vinculación entre la sociedad criolla barroca del siglo XVII y la sociedad racionalista criolla del XVIII. Ha cierta influcneic del racionalismo europeo, pero contrarrestado por un correctivo español.

La portación racionalista americana, que ha impregando de un poderoso tinte político a toda la literatura hispanoamericana hasta nuestros días, está formada por cuatro corrientes intelectuales, que Mario Hernández resume así:

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La línea que va de la sensibilidad criolla barroca al racionalismo crítico.

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La corriente que tiene como tema la polémica sobre el Nuevo Mundo y el hombre americano; primera expresión filosófic pecular del mundo americano.

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Corriente de búsqueda de una libertad de expresión peculiar del criollo.

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La adopción por parte del clero americano de dos corrientes ideológicas contradictorias: el liberalismo y el misoneísmo (aversión a lo nuevo y conservadurismo reaccionario).

La experiencia de la nueva realidad y la vivencia de la frontera atlántica; la confrontación y problemática identificación con esa nueva realidad en su vertiente de Historia y Naturaleza distintas a las del Viejo Mundo; formación de una sensibilidad crítica criolla que busca una expresión propia, pero aún no es subversiva; conciencia de la dimensión política del acontecer histórico e intento de independencia y “defensa” del criollo frente a la metrópoli, criticando indirectamente la “realidad americana” a nivel de clase en el poder.

Precursores de la independencia americana

Las reformas del rey Carlos III en España tienden a una “modernización” de los países bajo su corona. Carlos III liberaliza el comercio en América eliminando el monopolio anterior. Las reformas sociales, políticas y económicas de Carlos III, rey ilustrado, mejoran la posición de España y sus colonias; pero también hacen crecer la insatisfacción entre los criollos. Hubo reacios al progreso y partidarios del progreso. La oposición de los jesuitas fue curiosa: expulsados por Carlos II en el 1767 por antirregalistas, dieron una dirección nieva a las tradiciones intelectuales españolas. Se acercaron a las burguesías criollas, simpatizaron secretamente con la causa de la autonomía criolla frente al “funcionario español”, difundieron algunas de las ideas filosóficas y científicas de la Ilustración.

La cultura humanista de los jesuitas fue el puente entre el Barroco y el Neoclasicismo. Los criollos, ahora adinerados, viajan a Europa y vuelven con ideas revolucionarias. Se va generando un movimiento autonomista. Los criollos ventilan en tertulias secretas las prédicas igualitarias de Rousseau. Filosofía y política conspiran juntas para cambiar el orden colonial y aun para derribarlo.

Un gran enciclopedista ilustrado fue Pablo de Olavida y Jáuregui (Perú, 1725-1804). Fue perseguido por la Inquisición, encarcelado y condenado. Estuvo en Europa y fue amigo de Didetor, D’Alembert, Voltaire. Celebró la revolución francesa que luego llegó a abominar; preso en 1794, vuelve a la fe católica y escribió El Evangelio en triundo o historia de un filósofo desengañado.

Pero la figura más descollante de la Ilustración es el metizo Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo (Ecuador, 1747-1795), de saber enciclopédico. Defensor de las ideas sensualistas, preparó la independencia americana. Los escritos de Espajo corrieron de mano en mano. Acusaba a la educación colonial de ser una educación de esclavos. Escribió Nuevo Luciano o Despertador de Ingenios: nueve conversaciones sobre retórica, poesía, filosofía, plan de estudios, teología, etc. Se proponía la revisión y crítica del estado mental de la Colonia. Es la mejor exposición de la cultura colonial del siglo XVIII.

El camino de la independencia americana

El Decreto de Libre Comercio de finales del siglo XVIII, dado por los Borbones, no satisface a los criollos, que se ven perjudicados.

1776

Se levanta el escritor chileno Manuel de Salas y Corvalán.

1776

Se independizan las colonias inglesas del América del Norte, con ayuda de España, aliada de Francia y enemiga de Inglaterra, lo que sienta un precedente en Hispanoamérica.

El hecho más destacado sucedido entre 1763 y 1783 en el subcontinente fue el conflicto económico, político y militar entre Gran Bretaña y sus trece colonias situadas en el litoral atlántico, al sur del Canadá. Conocido como la guerra de la Independencia estadounidense (1776-1783), este conflicto provocó el nacimiento de Estados Unidos de América.

El éxito independentista de los territorios que habían estado bajo su jurisdicción tuvo muy pronto repercusiones en las colonias españolas de América. Inspiradas por su victoria y también por el resultado de la Revolución Francesa (1789-1799), aprovecharon que España se vio involucrada en las Guerras Napoleónicas (1799-1815) y, en 1810, comenzaron su lucha por la independencia.

1780-

1782

El descendiente de los incas, José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru) (1738-1781), cacique peruano de Pampamarca, Surimana y Tungasuca, lideró una de las más importantes rebeliones indígenas contra la Corona española. Nació en la pequeña aldea de Santa Bárbara Surimana, en la provincia de Tinta, dentro de la jurisdicción del obispado de Cuzco, hijo del cacique quechua Miguel Condorcanqui del Camino y de la mestiza doña Rosa Noguera Valenzuela.

Su rebelión coincidió con la aplicación de una serie de medidas conocidas como reformas Borbónicas que alteraron el orden tradicional del sur andino; la nueva política no hacía otra cosa que aumentar las tensiones ya existentes en la región, tal como eran los abusos de los corregidores, las presiones de las mitas y el reparto de mercancías.

Descendiente del último inca Felipe Túpac Amaru, José Gabriel tuvo a gala pertenecer a la aristocracia indígena, lo que le granjeó el respeto del común de los indios y otorgó a su movimiento un importantísimo componente mesiánico. Su rebelión constituyó uno de los episodios más trascendentales y singulares de la historia americana del siglo XVIII, culminando una serie de motines y sublevaciones anteriores, fruto del malestar de indios y mestizos ante el creciente endurecimiento de la política del virreinato peruano.

Túpac Amaru fue capturado y conducido a Cuzco, donde el 18 de mayo resultó ejecutado junto con su mujer y dos de sus hijos. Pese a la muerte del líder la rebelión, esta continuó en manos de un sobrino del rebelde, Diego Cristóbal Túpac Amaru y, en el Alto Perú, en las de Julián Apaza Túpac Catari.

1781

José Antonio Rojas Untuguren (1732-1816), militar, criollo enciclopedista y dueño de la biblioteca privada mayor de América, se levanta junto con un francés y un peruano. Ingresó en el Ejército colonial español, en el que llegó a ser capitán de caballería. En 1771 fue nombrado corregidor de la provincia de Lampa y teniente del Regimiento de la Nobleza. Viajó a Europa, donde accedió a los conocimientos y el pensamiento propios de la Ilustración, y pudo observar los progresos habidos en España durante el reinado de Carlos III.

A su regreso a Chile, y con autorización de la Corona, trajo consigo muchas obras que reflejaban el pensamiento del siglo XVIII. Así, llegó a convertirse, junto a Manuel Salas, en uno de los escasos eruditos de la época y en claro representante de las tendencias ilustradas en el territorio chileno.

Tras verse involucrado en 1781 en la que fue denominada conspiración de los tres Antonios, junto a los franceses Antoine Gramusset y Alexandre Antoine de Berney, se refugió en su hacienda de Polpaico, donde promovió tertulias en las que se conversaba sobre la conveniencia de un cambio de gobierno. Este fue uno de los motivos por los que el 25 de mayo de 1810 fue detenido, al igual que Bernardo Vera y Pintado y Juan Antonio Ovalle, por orden del gobernador Francisco Antonio García Carrasco.

La aristocracia santiaguina y el tribunal eclesiástico protestaron ante el gobernador, quien acabó por ser destituido el 16 de julio de 1810. Después de su deportación a Perú, Rojas regresó a Chile pero, después de la derrota de la causa independentista en la batalla de Rancagua (1814), fue nuevamente apresado durante el gobierno de Mariano Osorio y enviado al archipiélago Juan Fernández por Vicente San Bruno. Se le permitió regresar al continente por su avanzada edad y mala salud. Falleció en 1816 en Valparaíso, pocos días después de desembarcar.

1789

Entre 1789 y 1799 tiene lugar la Revolución Francesa, proceso social y político acaecido, cuyas principales consecuencias fueron el derrocamiento de Luis XVI, perteneciente a la Casa real de los Borbones, la abolición de la monarquía en Francia y la proclamación de la I República, con lo que se pudo poner fin al Antiguo Régimen en este país.

La Asamblea Nacional Constituyente en agosto de 1789, en los primeros momentos de la Revolución Francesa, elaboró la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, declaración general de derechos ara proporcionar un marco previo a la redacción de una Constitución

La Declaración de 1793 tuvo un carácter más democrático (defendía el derecho a la sublevación frente a la tiranía y prohibía la esclavitud) y precedió a la Constitución de 1793. La Declaración de 1795, más próxima a la de 1789, supuso el preámbulo de la Constitución del año III.

La Declaración tuvo gran repercusión en España y en sus colonias americanas, y fue uno de los elementos fundamentales que estimularon la implantación de nuevas ideas.

La Revolución Francesa y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano preludian la crisis de la monarquía absolutista ilustrada.

1791

El jesuita peruano, desterrado por Carlos III a Italia, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán nació en Pampacolca (Arequipa) el 27 de junio de 1748. En 1767, el rey Carlos III ordenó la expulsión de los jesuitas, por lo que Vizcardo y sus compañeros fueron llevados a Italia. Se instaló en Massa Carrara (Toscana) donde en 1781 se enteró de la rebelión de Túpac Amaru II y, entusiasmado, envió cartas a los ingleses solicitando ayuda para el cacique cusqueño. El mismo año viajó a Londres para insistir en el apoyo inglés para la independencia americana.

En 1792, se trasladó a Francia que estaba en plena revolución contra el Antiguo Régimen. Aquí redactó su famosa Carta a los Españoles Americanos, donde arengaba a los criollos de Hispanoamérica a luchar contra la opresión española y construir una patria soberana. En 1791 volvió a Londres, donde continuó escribiendo y haciendo gestiones para que Inglaterra ayude a los independentistas americanos, hasta que enfermó y falleció el 10 de febrero de 1798.

El líder patriota venezolano Francisco de Miranda tradujo la Carta a los Españoles Americanos al español y la imprimió en Estados Unidos. Luego el documento se propagó por todo el continente contribuyendo a la conciencia patriótica e independentista de los americanos.

Juan Pablo Vizcardo y Guzmán llamaba abiertamente a la independencia de América española, bajo el lema Vincet amor patriae:

 

 

El valor con el que las Colonias inglesas se la América han combatido por la libertad cubre de vergüenza nuestra indolencia... Que sea ahora el estímulo de nuestro honor, provocado con ultrajes que han durado trescientos años.

1794

Antonio Nariño (1765-1823), político, militar e ideólogo reconocido como el precursor de la independencia colombiana. Nació en Santafé de Bogotá. En 1794, tradujo del francés la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, suceso por el cual fue condenado a diez años de cárcel, confiscación de bienes y extrañamiento perpetuo de su tierra.

Nariño cita a Séneca, las Partidas de Alfonso X el Sabio y a Santo Tomás: La soberanía pertenece a todos... al rey le compete el gobierno según derecho y consentimiento del pueblo”.

En 1796, se fugó de las cárceles españolas de Cádiz y se refugió en Inglaterra y Francia, donde pidió ayuda para la causa de la emancipación americana. Regresó subrepticiamente, fue detenido y enviado preso a Cartagena. Obtuvo la libertad después del estallido del 20 de julio.

Siempre defendió una concepción centralista del gobierno, idea que se oponía al federalismo de Camilo Torres. Estas discrepancias condujeron al país a una guerra civil. En 1813, desempeñó una intensa actividad militar, que acabó con su vuelta a las prisiones de Cádiz por cuatro años. En 1820, recobró la libertad y regresó a Colombia, donde fue recibido con honores. Fue nombrado senador, pero, enfermo, se retiró de la actividad política en el año de su fallecimiento.

Bajo el reinado del inepto rey español Carlos IV, España se pone en una actitud meramente defensiva frente a estas exigencias americanas y con ello España empieza a perder sus posesiones.

En 1804, las tropas de Napoleón, con el pretexto de pasar a Portugal, embaucar y hacen prisionero al rey Carlos IV, que abdica en la persona de su hijo Fernando VII. Napoleón leva a Carlos IV y a Fernando VII prisioneros a Bayona, Francia, y pone en el trono de España a José Bonaparte. El pueblo español se levanta en la Guerra de la Independencia (1808-1814). Encontrándose sin rey y con un gobierno acéfalo, los cabildos españoles (ayuntamientos o corporaciones municipales) recuperan el papel medieval que tenían de autonomía y dirigen al pueblo en la revolución contra el invasor francés. Se organizan las Juntas de Defensa Nacional. En 1812 se reúnen las Cortes en Cádiz, a las que por primera vez se invita a representantes de las colonias españolas de América. Las Cortes Constituyentes de Cádiz redactan la primera Constitución española de carácter liberal que proclama la “soberanía del pueblo” por encima de la soberanía del monarca.