GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

(Recop.) Justo Fernández López

 

SEMBLANZA

Gabriel García Márquez (Colombia, 1928-2014), escritor, periodista y premio Nobel, considerado una de las figuras más representativas de la narrativa del siglo XX. Sintetiza el realismo mágico con la crítica socio-política.

Nacido en Aracataca (departamento de Magdalena), se trasladó con su familia a Bogotá, donde se formó en el terreno del periodismo, aunque también estudió Derecho. A mediados de la década de 1940 comenzó a publicar en varios periódicos sus primeros artículos, cuentos y crónicas de cine; en 1946 trabajó como redactor de El Universal, periódico de Cartagena de Indias; entre 1948 y 1952, en El Heraldo de Barranquilla, y a partir de 1952, en El Espectador de Bogotá.

La ideología de Gabriel García Márquez nació de su pasión por William Faulkner. Vivió los primeros ocho años de su vida con sus abuelos, un coronel y una mujer muy supersticiosa, mientras sus padres se ganaban la vida en Barranquilla y seguían teniendo hijos. Su madre era una gran lectora amante de la "palabra precisa". Pero son las charlas del autor con su abuelo las que cimentan todo su devenir posterior. "Por un lado es un momento maravilloso; por otro, es una experiencia terrible", cuenta Webster, "porque es abandonado por sus padres en una ciudad repleta de violencia y muerte. Es una construcción especial que deviene en una sensibilidad especial". En una entrevista, el Nobel habla de la injusticia de la muerte, a la que solo se puede evitar de una manera: "Escribiendo mucho".

Entre 1959 y 1961 fue representante de la agencia cubana de noticias La Prensa en Bogotá, La Habana y Nueva York. Debido a sus ideas políticas, se enfrentó con el dictador Laureano Gómez y con su sucesor, el general Gustavo Rojas Pinilla, y hubo de pasar las décadas de 1960 y 1970 en un exilio voluntario en México y España.

El compromiso político de García Márquez está integrado en su obra y se originó en el marco histórico de la Colombia del Bogotazo y todo el periodo de violencia que le siguió. Como otros escritores del boom de la Literatura latinoamericana, defendió la Revolución Cubana, pero, a diferencia de muchos de ellos, continúa apoyando a Fidel Castro y mantiene polémicas en la prensa y en encuentros con otros escritores sobre la actual situación de ese país, especialmente en lo que respecta a los derechos humanos. En Cuba Gabo tenía bula. En público y en privado era crítico con la burocracia y con muchas cosas del socialismo cubano que no le gustaban. Pero siempre fue fiel a su amigo Fidel. Gabo explicó muchas veces que su amistad con Fidel comenzó precisamente por “la convicción de que hay un camino latinoamericano que se puede encontrar. Castro abrió una gran brecha en ese sentido”.

«En Cuba encontré una conciencia de los problemas latinoamericanos, de la necesidad de una unidad de acción en América Latina. Luego desarrollé mi amistad con Fidel Castro que siguió otro rumbo, inclusive divergente del político: donde empiezan los desacuerdos de ese género comienza otro tipo de afinidades humanas y de comprensión de la situación cubana». (García Márquez)

«Comprendí de inmediato la fascinación de García Márquez por el poder y se me quedó grabada esa imagen para siempre. “A ti lo que te pasa es que te gustan los dictadores”, le había dicho un día Omar Torrijos, quizás el gobernante con el que más afinidades y complicidades estableció. Pero al margen sus simpatías personales, que le llevaron a anudar lazos de amistad con Fidel Castro, como no dejaron de recordarle en vida, pero también con Bill Clinton o con Felipe González, Gabo, al igual que tantos otros escritores ilustres, sentía una apasionada curiosidad por el poder en ejercicio, fruto del compromiso político que desde muy joven había adoptado, y que mantuvo hasta el final. [...] Todos o casi todos los escritores del boom latinoamericano tienen su propio libro sobre un déspota de su elección.

La vecindad con los protagonistas del poder, con los personajes más que con sus políticas, es una constante en la biografía de muchos grandes escritores. La literatura misma es también una forma de poder, muchas veces más decisiva y demoledora que cualquier otra. El pulso entre Quevedo y Olivares dio con los huesos del primero en prisión, pero la influencia sobre la vida española del escritor ha sido históricamente mucho más relevante que la del Conde Duque. Los pueblos necesitan algún tipo de épica que los movilice, incluso si se trata de una épica de la destrucción. Los creadores y artistas son los encargados de construirla. García Márquez, junto con los escritores del boom, fue el responsable en gran medida de que los ojos del mundo volcaran su atención en la década de los setenta sobre las venas abiertas de América Latina, para usar las palabras de Eduardo Galeano.» [Juan Luis Cebrián, El País – 21/04/2014]

En 1986, ya premio Nobel, y precisamente por la repercusión internacional que tiene cualquiera de sus actividades, promovió la fundación de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba) junto con el cineasta argentino Fernando Birri, participando en varios guiones cinematográficos, tanto de obras propias como en colaboración con otros escritores. Esta escuela, que impulsa la formación de realizadores del llamado Tercer Mundo, forma parte de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, que también impulsó y de la cual es presidente.

García Márquez ha despertado admiración en numerosos países por la personalísima mezcla de realidad y fantasía de sus textos periodísticos, como en Noticia de un secuestro (1996), un reportaje novelado sobre el narcoterrorismo colombiano. En 1998 publicó La bendita manía de contar y su autobiografía Gabriel García Márquez, y decidió comprar la mitad de las acciones de la revista colombiana Cambio para poder hacer realidad sus ideas sobre el periodismo.

En 2002 vio la luz la primera parte de sus memorias, Vivir para contarla, cuyas páginas repasan sus años de infancia y juventud, desde los recuerdos de su Aracataca natal hasta 1955. En 2004 retomó el género novelístico con la publicación de Memoria de mis putas tristes.

García Márquez confiesa en Vivir para contarla que le había costado mucho aprender a leer: “No me parecía lógico que la letra m se llamara eme, y sin embargo con la vocal siguiente no se dijera emea sino ma. Me era imposible leer así”. Su madre le devolvía las cartas con la ortografía corregida, incluso cuando ya era reconocido como escritor. La lucha con la ortografía le duró toda la vida. En el I Congreso de la Lengua Española, en Zacatecas (México) pasmó a los asistentes con su combativa propuesta: “Jubilemos la ortografía: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y la jota y pongamos más uso de razón en los acentos escritos”.

El viaje con su madre a Aracataca fue decisivo. “El modelo de epopeya como la que yo soñaba no podía ser otro que el de mi propia familia, que nunca fue protagonista y ni siquiera víctima de algo, sino testigo inútil y víctima de todo”. Decidió escribir Cien años de soledad: “Como lo que me contaba mi abuela”.

La música fue una de sus pasiones, como el cine. “Mi urgencia de cantar para sentirme vivo me la infundieron los tangos de Carlos Gardel”.

OBRA

García Márquez sintetizaba un trayecto que une a Miguel de Cervantes, el barroco y el modernismo de Rubén Darío, y también la ulterior aplicación de las vanguardias.

Sus primeras novelas reflejan el ambiente de violencia e intolerancia que Colombia vivía en el momento en que las escribió: La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1961) y Los funerales de la Mamá Grande (1962). En estas obras ya se percibe una evolución estilística que va desde la prosa barroca y elaborada de La hojarasca y de algunos de los cuentos de Los funerales de la Mamá Grande, hasta el laconismo y la frase desnuda –al estilo de Graham Greene o de Hemingway– de otros relatos del mismo libro y de El coronel no tiene quien le escriba, una dramática historia en la que ya aparecen algunos de los personajes que intervendrán en su obra más conocida: Cien años de soledad.

Cien años de soledad (1967), escrita durante su exilio en México, narra en tono épico la historia de Macondo, pueblo que acaba sepultado y destruido por las guerras y el progreso, y la de sus fundadores, la familia Buendía, a lo largo de cien años. El nombre de Macondo era el de una hacienda próxima a Aracataca, que García Márquez convirtió en uno de los referentes geográficos literarios más inolvidables, como el escritor estadounidense Faulkner había hecho con su condado de Yoknapatawpha (Mississippi).

Esta novela, que escribió en dieciocho meses, muestra ya el estilo consolidado del autor, en el que están presentes sus mundos y obsesiones, y que, con pequeños matices, constituye el núcleo principal de toda su obra. Al parecer, el mundo mágico de García Márquez proviene de las leyendas y relatos fantásticos que leyó en su infancia y que le permitieron desarrollar una imaginación desbordada cargada de imágenes obsesivas. Por otro lado, su formación literaria le llevó a escribir historias lineales (con principio y final secuencial) sobre situaciones comprensibles y reales, y personajes identificables, situando como fondo la historia de Colombia y la denuncia de la injusticia social, es decir, el mundo real. De la combinación de estos dos mundos surge el realismo mágico, término que aunque no agrade a muchos autores y críticos, sirve perfectamente para explicar este género literario.

Otras obras narrativas son: El otoño del patriarca (1975), en torno al poder y la corrupción política; Crónica de una muerte anunciada (1981), historia de un asesinato cometido en una pequeña ciudad latinoamericana; El amor en los tiempos del cólera (1985), historia de amor que sigue las pautas clásicas del género pero con un trasfondo de sabia pasión, y El general en su laberinto (1989), narración ficticia de los últimos días de vida de Simón Bolívar, enfermo y despojado de su poder. García Márquez también es autor de los libros de cuentos La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972) y Doce cuentos peregrinos (1992).

"A mí lo que me da miedo", dijo una y otra vez, "es que me vean la carpintería". Pero no era cierto: la carpintería –la estructura inexpugnable de cada una de sus novelas, los puentes y las transiciones invisibles entre sus episodios, los rítmos sincopados y veloces de cada frase, el empuje tan tremendamente dinámico en el uso de los verbos– era el trabajo que llevaba a cabo arduamente.

García Márquez nunca está lejos de los hechos, nunca se pierde en divagaciones teóricas, en rastreos psicológicos o en largas explicaciones. Por lo general son los hechos los que tienen que explicarse a sí mismos.

«García Márquez cree más en los hechos que en las explicaciones, y siempre fue escéptico con las interpretaciones de los críticos y con las teorías de los académicos, porque sabe que la fuente de las obras es misteriosa, que lo que escribimos es menos un fruto del esfuerzo que un don de lo desconocido.

Eso hace que sus personajes sean seres de carne y hueso y no prototipos o esquemas. Eso permite que al alcalde del pueblo le duela una muela, que una anciana que ha sido orientadora de la historia y dueña de los destinos termine convertida en el desvalido juguete de sus nietos; que un ángel decrépito tenga ruidos en los riñones; que una mujer indescifrable pase sus últimos años tejiendo su propia mortaja; que finalmente cada personaje esté solo, viviendo su aventura impredecible y casi siempre inexplicable.

Se dice que uno de los secretos de la Biblia es su extraña capacidad de aliar la sencillez con la sublimidad, de decir lo más profundo de la manera más sencilla. García Márquez es uno de esos autores que satisface por igual al crítico más exigente, y a lectores que nunca han leído otro libro. Tiene el don de lo que es a la vez claro, ameno y misterioso.» [William Ospina]

El libro La Galicia mágica de García Márquez, del periodista gellego Carlos G. Reigosa, indaga en la ascendencia gallega de García Márquez, que el autor colombiano reconoció cuando habló con el autor del libro, en 1975. Reigosa afirma que la forma de relatar de García Márquez la debe, en buena medida, a los orígenes gallegos de su abuela Tranquilina, nacida en Riohacha en 1863 y muerta en Sucre, en 1947.

Se basa Reigosa en sus conversaciones con el escritor colombiano, quien le reveló que acaso lo más gallego de Cien años de soledad es la forma como está contada. "Mis abuelos eran descendientes de gallegos y muchas de la cosas sobrenaturales que me contaban provenían de Galicia", reconocía el propio García Márquez.

Novelas

La hojarasca (1955) es una novela corta conocida por mostrar por primera vez Macondo, el pueblo ficticio hecho famoso en Cien años de soledad. Es un terreno de pruebas para muchos de los temas y personajes más tarde inmortalizados en dicha obra. La narración de La hojarasca cambia entre las perspectivas de tres generaciones de una familia (padre, hija y nieto), que se encuentran en un limbo espiritual luego de la muerte de un hombre odiado fuertemente por todo el pueblo, pero inexplicablemente relacionado con el patriarca de la familia. El padre, un hombre envejecido y medio ciego que posee el título de coronel en la aldea, siente la obligación de enterrar al fallecido doctor, a pesar del consenso que hay en Macondo de que debería pudrirse en la casa esquinera en la que él había vivido completamente aislado durante la última década. La hija, Isabel, es obligada a acompañar a su padre, sabiendo que ella y su hijo tendrán que hacer frente a la cólera de sus vecinos en Macondo. La narración del nieto, por otro lado, se enfoca en lo misterioso y lo maravilloso de la muerte. Al igual que muchas de sus historias, García Márquez introduce una escena dramática al inicio de su narración y entonces se mueve al pasado, contando hechos que van a guiar a la conclusión final. Con la narración se descubre que el eje central de la narración es un doctor que vino a Macondo. Su salvación es una carta de recomendación del Coronel Aureliano Buendía, un personaje hecho famoso en Cien años de soledad. Esta carta conduce al extraño a la familia que narra el drama que acontece.

El coronel no tiene quien le escriba (1961) es una novela corta y una de las más célebres del autor. «Yo creo que es mi mejor libro, sin lugar a dudas. Además, y esto no es una boutade, tuve que escribir Cien años de soledad para que leyeran El coronel no tiene quien le escriba» [García Márquez]. El propio García Márquez reconoció tras escribirla que era la más simple de las novelas que había escrito hasta la fecha. Sin embargo, en ella no se detectan muchas de las facetas características de este autor, como son los frecuentes saltos en la trama, la mezcolanza entre fenómenos fantásticos y situaciones reales, y algunos otros detalles que suelen resaltar en la lectura. La novela pretende reflejar el sentimiento de desasosiego ante la espera, tal y como el autor lo expresó.

Su protagonista, un viejo coronel que espera la pensión que nunca llega, es considerado como uno de los personajes más entrañables de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español «El Mundo». El coronel es un veterano de la Guerra de los Mil Días que malvive en una casa de una villa de la costa atlántica colombiana junto a su esposa asmática. La acción se desarrolla en 1956. La historia comienza una mañana de octubre en la que el coronel se prepara para asistir a un funeral y dar el pésame a la familia que acaba de morirse. Durante 15 años, el coronel baja cada viernes a la oficina de correos del puerto con la esperanza de recibir una confirmación con una pensión de veterano de la guerra civil. Sin ninguna fuente de ingresos, la única esperanza de ganancia es un gallo de pelea, heredado de su difunto hijo, que el coronel ha estado criando en su casa durante varios meses, con la intención de hacerlo pelear en enero y obtener un beneficio de las apuestas.

«La historia del abuelo del escritor, Nicolás Ricardo Márquez Mejía, que fue coronel de la guerra civil de los Mil Días y esperó durante media vida la pensión de guerra vitalicia que el gobierno colombiano conservador les prometió a los excombatientes liberales y conservadores, es el origen lejano de esta segunda novela de García Márquez. El abuelo, como el personaje de la novela, fue testigo de la firma del tratado de paz de Neerlandia, en octubre de 1902, que puso término a la contienda, y desde entonces esperó la pensión prometida hasta su muerte, en marzo de 1937. En los últimos años de su vida, el nieto solía acompañarlo semanalmente a la oficina de correos, y el rito repetido de la frustración cada jueves le causaba una cierta risa. Por eso, cuando en 1956 se sentó a escribir la novela en una buhardilla del Hotel de Flandre, creyó que el relato tendría un tono de comedia, pero pronto el mismo García Márquez se encontró en una situación parecida a la de su abuelo, esperando una carta, un giro, algo que lo salvara de la miseria de París. Como sus amigos no pudieron encontrarle un editor a lo largo de más de un año de búsqueda, el poeta Gaitán Durán publicó la novela en la revista 'Mito' en 1958, y el librero y editor antioqueño Alberto Aguirre la editó en forma de libro por primera vez en 1961 en Medellín.» [Dasso Saldívar]

La mala hora (1962). La guerra civil es del pasado, pero se vive una paz desagradable, que hace respirar un aire denso, donde el bando ganador, conservador, no escatima en gestos para incomodar a los antiguos adversarios, liberales; de manera solapada los asedian constantemente, lo que probablemente generará continuar el conflicto armado. César Montero, un vecino del lugar, acaba de asesinar de un escopetazo a Pastor, un cantor bastante popular, supuesto amante de su mujer. La causa para tal especulación: un pasquín que apareció pegado en la puerta de su casa. Pero es sólo otro de tantos panfletos que han venido apareciendo en el pueblo, notas que revelan secretos de los habitantes, algunos supuestos y otros tan ciertos que no necesitaban tan burdos mensajes. Se puede decir que los pasquines, que algunos consideran una tontería, representan la materialización inicial de esa violencia colectiva que hace tambalear esa paz del momento, y el asesinato que se relata, probablemente el detonador para continuar la guerra. Para este pueblo ha llegado la mala hora.

Cien años de soledad (1967), la obra que lanzó a la fama a su autor, es considerada una obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal. Fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español El Mundo, en la lista de los 100 libros del siglo XX del diario francés Le Monde y en los 100 mejores libros de todos los tiempos del Club de libros de Noruega.

La idea original de esta obra surge en 1952 durante un viaje que realiza el autor a su pueblo natal, Aracataca, en compañía de su madre. El libro se compone de 20 capítulos no titulados, en los cuales se narra una historia con una estructura cíclica temporal, ya que los acontecimientos del pueblo y de la familia Buendía, así como los nombres de los personajes se repiten una y otra vez, fusionando la fantasía con la realidad. En los tres primeros capítulos se narra el éxodo de un grupo de familias y el establecimiento del pueblo de Macondo, desde el capítulo 4 hasta el 16 se trata el desarrollo económico, político y social del pueblo y los últimos cuatro capítulos narran su decadencia.

Durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en Cartagena de Indias en marzo de 2007, se presentó una edición popular de esta novela, su obra más universal, editada por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española. Con un texto revisado y fijado meticulosamente por el propio autor, esta edición cuenta, además, con diversos estudios críticos a cargo de escritores como Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Claudio Guillén y Sergio Ramírez, entre otros.

«En 1991 renegó de Cien años de soledad, dijo algo más: la odiaba. La sentía una novela llena de trucos, y lamentaba que los críticos fueran incapaces de advertirlo, que solemnizaran y pusieran en sus lecturas más de lo que la novela decía. Juzgaba El otoño del patriarca como muy superior a Cien años de soledad, algo que a los críticos también se les había escapado, dijo.» [Sergio González Rodríguez]

El otoño del patriarca (1976), novela considerada como una fábula sobre la soledad del poder, se desarrolla en un país ficticio a orillas del Mar Caribe. Este país es gobernado por un anciano dictador que recrea el prototipo de las dictaduras latinoamericanas del siglo XX. García Márquez elabora algunas de sus formas y concluye su historia utilizando largos párrafos con escasos puntos seguidos o aparte, en los que logra entrelazar distintos puntos de vista narrativos; una especie de monólogo múltiple en el que intervienen varias voces sin identificarse, siendo su novela más compleja y elaborada. Se le considera un largo poema en prosa, y la obra que mejor representa al mítico tirano contemporáneo. En sus páginas reverbera el realismo mágico que García Márquez ha sabido moldear magistralmente en gran parte de su obra.

«La novela del mítico dictador latinoamericano desarrolla y cristaliza las preocupaciones que sobre el poder y la figura del caudillo venía intentando concebir y expresar el escritor colombiano desde algunos relatos. El tema le venía ya desde su misma infancia. Sin duda, la primera figura del poder que conoció Gabito fue la misma de su abuelo, el coronel Nicolás Márquez, junto a las de otros coroneles y generales de la guerra de los Mil Días, pues ellos fueron las grandes referencias humanas, políticas y morales de Aracataca. Luego experimentaría en su país la dictadura de Rojas Pinilla, y como periodista asistiría a la caída de las dictaduras de Marcos Pérez Jiménez en Venezuela y Fulgencio Batista en Cuba.

Desde que visitó Rusia en 1957, lo iba a perseguir la imagen embalsamada de Stalin en el mausoleo de la Plaza Roja de Moscú, con sus bigotes y sus manos finas y femeninas de mariscal embalsamado todavía mandando desde la muerte. A estas experiencias aunó todo lo que pudo leer sobre dictadores, empezando por Julio César, pasando por los citados y terminando con especial atención en Leónidas Trujillo, hasta el punto de que, si bien la ciudad del patriarca es una síntesis de Santo Domingo y Cartagena de Indias, su palacio es un trasunto de la casa del Virrey Digo Colón, construida en 1510 al lado del río Ozama.

Como el personaje Orlando de Virginia Wolf, el tiempo vital y político del dictador dura unos 450 años, pues conoce a Colón en persona y un viernes histórico ve ancladas frente a su ventana sus tres carabelas. La también destacada presencia del poeta Rubén Darío, con sus muchos versos engastados a lo largo de la narración, nos permite concluir que, como en 'Cien años de soledad', en 'El otoño del patriarca' García Márquez vuelve a fundir en un mismo discurso poético-narrativo todos los tiempos y una síntesis esencial de la historia de América Latina.» [Dasso Saldívar]

Crónica de una muerte anunciada (1981) reconstruye las horas precedentes al asesinato de Santiago Nasar, cuya muerte inminente todos conocen. La novela está incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español El Mundo. La obra representó un acercamiento entre lo periodístico y lo narrativo, y una aproximación a la novela policíaca. La historia contada se inspira en un suceso real, ocurrido en 1951, del que el autor tomó la acción central (el crimen), los protagonistas, el escenario y las circunstancias, alterándolo narrativamente, pero sin descuidar nunca los datos y las precisiones obligadas en toda crónica periodística. La novela se presenta como la reconstrucción de una historia: un narrador en primera persona y testigo de algunos hechos asume, años después del suceso, la función de investigador para reconstruir la historia mediante informes, cartas, testimonios diversos y su memoria. El punto de vista desde el que se narra la historia es cambiante, en tanto que la visión de los hechos se presenta no sólo desde el punto de vista del narrador, sino también de los demás personajes. A veces coinciden, pero en otras ocasiones se contradicen; la historia se presenta, entonces, como ambigua, llena de dudas, sobre todo en lo que se refiere a quién fue quien 'deshonró' a Ángela.

En un pequeño y aislado pueblo en la costa del Caribe, se casan Bayardo San Román, un hombre rico y recién llegado, y Ángela Vicario. Al celebrar su boda, los recién casados se van a su nueva casa, y allí Bayardo descubre que su esposa no es virgen. Cuando lo descubre, devuelve a Ángela Vicario a la casa de sus padres, donde su madre la muele a golpes, Ángela culpa a Santiago Nasar, un vecino del pueblo. Los hermanos Vicario, obligados por la defensa del honor familiar, anuncian a la mayoría del pueblo que matarían a Santiago Nasar. Nasar no se entera, sino minutos antes de morir. Los hermanos matan a Santiago en la puerta de su casa, a la vista de la gente que no hizo o no pudo hacer nada para evitarlo. A los 27 años, un amigo de Santiago (el narrador) reconstruye los hechos de los que él fue testigo. Años después, Ángela Vicario estaría escribiendo cada día a Bayardo, primero formalmente, después con cartas de joven enamorada y, al final, fingiendo enfermedades. Así, Bayardo vuelve 17 años después, claramente desmejorado y con todas las cartas sin abrir.

La imposibilidad de acceder a algunos conocimientos de la verdad es uno de los aspectos de la novela que más llaman la atención, ya que deja sin aclarar un aspecto fundamental de la historia: cómo fue posible que el asesinato de Santiago Nasar no pudiese llegar a ser evitado dadas las circunstancias públicas en que se desarrolló. Dado que la novela se presenta como la reconstrucción casi periodística de unos hechos reales a través de una minuciosa investigación, la conclusión de la misma dejando sin resolver aspectos tan esenciales pone de manifiesto la dificultad extrema de alcanzar en ocasiones el conocimiento de la verdad, sobre todo, cuando, como es el caso, se indaga con cierta profundidad en los hechos.

Se presenta un choque entre la casualidad y el destino. La muerte anunciada que nadie creyó y los pocos que la tomaron como cierta no la pudieron detener. La puerta que se cierra segundos antes de que Santiago Nasar pudiera entrar y como ese día había roto la costumbre, decidiendo salir por la puerta principal en vez de por la de la cocina.

La violencia no sólo en lo que se refiere en la ejecución del crimen sino también en otras dimensiones de la historia; se trata de la violencia presente en la vida cotidiana: el machismo, el sentimiento irreprimible de venganza obligado por un cruel código de honor. Además, el lenguaje utilizado potencia esa violencia. El honor es un implacable mecanismo de venganza al que hay que acudir para restaurar el orden de la moral colectiva; no admite vacilación ni demora para ser restaurado y es obligación inexcusable; además, el honor legitima y sublima cualquier conducta (por ejemplo, el cura Carmen Amador considera que los Vicario han probado su hombría, recuperando su dignidad y el honor de su familia). La religión y las creencias de los individuos se presenta como una mezcla de fetichismo, superstición, milagrería, credulidad y simplismo; se incluye aquí, también, el tema de la figura del obispo y su visita frustrada, tratado desde un punto de vista crítico e irónico.

El realismo mágico se observa en el gusto por insertar lo extraordinario dentro de la normalidad de lo cotidiano. Se aprecia en la forma en que el olor de Santiago Nasar permaneció en los gemelos Vicario días después de muerto, la aparición de un "pájaro fluorescente", una especie de ánima sobre la iglesia del pueblo; la mención del alma de Yolanda de Xius quien se dice está haciendo todo lo posible para recuperar sus cachivaches y su casa de muerte.

«Cuando ocurrieron en el pueblo de Sucre los hechos trágicos que dieron lugar a la novela, García Márquez se encontraba en Cartagena, trabajando en 'El Universal', y lo primero que pensó fue viajar al lugar para escribir un largo reportaje sobre el asesinato de su amigo Cayetano Gentile Chimento, el 22 de enero de 1951, a manos de los hermanos Víctor Manuel y José Joaquín Chica Salas. Pero su inexperiencia periodística y literaria y sus compromisos laborales fueron postergando el propósito. Después, fue la promesa hecha a la madre de que no escribiría la novela mientras vivieran ciertos protagonistas de la tragedia. De modo que cuando pudo escribirla, treinta años más tarde, no solo los hechos formaban parte de su propia memoria, sino que ya tenía resueltos todos los problemas técnicos y temáticos que le planteó esta obra, pudiendo entretejerlos en una fascinante trama deudora del reportaje, de la novela policíaca y de la tragedia griega, especialmente del 'Edipo Rey' de su maestro Sófocles. Apoyándose en sus recuerdos del pueblo de Sucre, donde había pasado las vacaciones de estudiante y de joven periodista, y donde su familia vivió 12 años; de su plaza y de sus calles, así como de su aspecto urbano y del puerto sobre el río de la Mojana, que es el mismo de 'El coronel no tiene quien le escriba' y 'La mala hora', García Márquez compuso pues la 'crónica' de la muerte anunciada de Santiago Nasar, causada por los hermanos Pedro y Pablo Vicario, espléndida trasposición de la muerte de su amigo Cayetano Gentile Chimento a mano de los hermanos Chica Salas, para limpiar el honor mancillado de su hermana Margarita, quien el día anterior había sido devuelta a su casa por su esposo Miguel Reyes Palencia, ya que la novia no había llegado virgen al matrimonio, y había señalado a Cayetano como el causante de su deshonra. Aunque todo el mundo sabía en el pueblo que a Cayetano lo iban a matar, nadie pudo (o no quiso) hacer nada para evitar que lo mataran. La novela, que invierte el canon angular del género policíaco, es esencialmente una interpelación a la tragedia griega, en particular a la obra sofoclea, pues, al contrario que esta, deja sentado que no es el 'fatum' inexorable el causante de la suerte de una sociedad, sino la responsabilidad colectiva de sus miembros.» [Dasso Saldívar]

El amor en los tiempos del cólera (1985) es la historia de un amor inquebrantable. Narra la vida de tres personajes entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Cartagena de Indias. La novela está basada en la forma en que se desarrolló la relación de los padres de García Márquez. Para escribirla se entrevistó durante varios días con sus padres, cada uno por separado, para encontrar más detalles de cómo iba a escribir la novela.

La novela comienza con la dos muertes: El doctor Juvenal Urbino, al regresar de casa de su amigo suicida, en su intento de recuperar un loro huido, cae y se mata. "Sólo Dios sabe cuánto te quise", tiene apenas tiempo de decirle a Fermina Daza, su mujer, la misma a quien un rato después, Florentino Ariza, uno de los asistentes al velorio, le dirá: "Fermina: he esperado esta ocasión durante más de medio siglo, para repetir una vez más el juramento de mi fidelidad eterna y mi amor para siempre".

Luego a los largo de trescientas páginas asistimos a la "educación sentimental" de un Florentino adolescente enamorado de Fermina Daza, con quien apenas cruza palabra pero sí mantiene una muy nutrida y apasionada correspondencia. Fermina Daza se da cuenta repentinamente de que Florentino Ariza no es el hombre que puede hacerla feliz y le rechaza, casándose con el doctor Urbino, a quien rechazaba en un principio. Aunque relativamente feliz, Fermina Daza no tardará en darse cuenta de su equivocación; ha rechazado al hombre que quería y, llevada por un extraño destino, se ha entregado al que no quiere. Florentino Ariza, a pesar de seguir queriendo a Fermina, va pasando de mujer en mujer, de aventura en aventura, al tiempo que escala puestos en la compañía familiar de navegación fluvial, de la cual acabará siendo presidente.

Muerto Urbino, y de nuevo rechazado por Fermina, Florentino Ariza volverá, como ya hizo en la adolescencia, a escribirle, a conquistar poco a poco con su verbo apasionado a la mujer, que acabará aceptando primero su amistad y luego viajar por el río Magdalena en uno de los barcos de la compañía, sin saber, hasta el último momento, que Florentino la acompañará.

Será en el río Magdalena donde estos viejos, que ya pasan de los setenta, se entregarán a su amor, con tanto apasionamiento que, para librarse de testigos y permanecer a solas en el barco, Florentino hará que en el viaje de vuelta se enarbole la bandera amarilla del cólera y, una vez llegados a la desembocadura, y por lo tanto a la ciudad, vuelva a remontar el río; un Magdalena muerto, debido a la tala excesiva de la selva, por el que bajan cadáveres, con un tiro en la nuca o bien víctimas del cólera, pues los tiempos del cólera no han quedado atrás, pese a los partes de las autoridades sanitarias. Tampoco ha quedado atrás el amor, puesto que el amor es amor "en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más se acerca a la muerte".

«El escritor supo esperar hasta que las circunstancias de la vida aconsejaran novelar el amor contrariado que vivieron sus padres durante su noviazgo. A partir de la información que le dieron en largas conversaciones por separado, García Márquez concibió toda una saga polifónica en torno a las más diversas vertientes del sentimiento amoroso, situándola en Cartagena de Indias entre finales del siglo XIX y principios del XX, cuando todavía era común en la región la peste del cólera. El argumento central está constituido por el noviazgo contrariado de Florentino Ariza y Fermina Daza, el convencional y largo matrimonio entre ésta y Juvenal Urbino, y el rencuentro ya de viejos entre la viuda Fermina Daza y el incurable romántico Florentino Ariza, quien la espera 53 años, 7 meses y 11 días. Si bien García Márquez reparte las muchas aristas personales, vocacionales y profesionales de su padre Gabriel Eligio entre los personajes de Florentino Ariza y Juvenal Urbino, de su madre Luisa Santiaga parece poner apenas ciertos comportamientos y rasgos psicológicos en el personaje de Fermina Daza. Es cierto que es en el azaroso noviazgo y en el matrimonio furtivo de sus padres, así como en el largo viaje que sus padres le imponen a La Guajira para que olvide al novio, donde radican los grandes momentos originales de la novela, pero solo hasta ahí en cuanto a su madre se refiere, pues la vida y la suerte de Fermina Daza corren de manera bien distinta de las de Luisa Santiaga Márquez Iguarán.» [Dasso Saldívar]

El general en su laberinto (1989) recrea los últimos días de Simón Bolívar, uno de los principales líderes de los procesos de independencia política desarrollados en América del Sur en el primer cuarto del siglo XIX. El relato se centra en el último episodio protagonizado por Bolívar: el viaje que le llevó de Cartagena a la costa caribeña de Colombia para intentar abandonar América y exiliarse en Europa. En la novela, que se puede encuadrar en el subgénero narrativo de las novelas de dictadores, "la desesperanza, la enfermedad y la muerte inevitablemente superan al amor, la salud y la vida". Rompiendo con la tradicional visión heroica de Bolívar, ofrece un retrato del libertador cercano al patetismo y subrayando los rasgos que acompañan a su prematura vejez: físicamente enfermo y mentalmente exhausto. La novela explora los laberintos de la vida de Bolívar a través de la narración de sus recuerdos.

La mezcla de géneros hace que esta novela sea difícil de clasificar, y los comentaristas están en desacuerdo respecto a dónde posicionarla en la escala entre la novela y el relato histórico.

«Su bisabuelo, el castellano Nicolás del Carmen Márquez Hernández, había conocido a los diez años a El Libertador en algún momento de su viaje hacia la muerte por el río Magdalena. Antes de cumplir los cuatro años, el día de la celebración del centenario de su muerte, Gabito escuchó en Barranquilla por primera vez el nombre de Bolívar. Luego, a los cinco o seis años, vio por primera vez la imagen del Padre de la Patria muerto en un calendario mural en la oficina del abuelo, y a los siete años, este lo llevó de la mano a conocer la quinta de San Pedro Alejandrino, donde había muerto. Para ese entonces, no solo el abuelo le había mitificado la figura de El Libertador, sino también la caraqueña Juana de Freytes, partera de emergencia de su madre cuando él nació y posteriormente una de sus parteras literarias junto a la maestra Rosa Elena Fergusson. De modo que cuando el escritor dejó París y se radicó en Caracas como periodista a finales de 1957, ya Bolívar era más que una presencia histórica: era otro de los grandes personajes de su infancia. Así que puede decirse que el relato 'El último rostro', de Álvaro Mutis, no es el origen de 'El general en su laberinto', como se cree generalmente, sino el gran impulso de su escritura. La acción empieza el 8 de mayo de 1930, cuando, tras renunciar a la presidencia de la Gran Colombia, Bolívar deja Bogotá para viajar Cartagena de Indias por el río Magdalena, donde habría de tomar un barco rumbo a Europa, pero la muerte lo esperaba en Santa Marta el 17 de diciembre de ese mismo año. Aunando el relato histórico, la crónica de viajes, la novela, la tragedia y, de principio a fin, la poesía, el autor nos presenta, en una estructura perfecta y un estilo depuradísimo, musical y liviano, al contradictorio personaje histórico y al hombre de carne y alma marchando hacia la muerte, con su figura y su gloria en piltrafas. El general ya no saldría de su laberinto: había muerto antes de la muerte.» [Dasso Saldívar]

Del amor y otros demonios (1994) «En el esplendor y decadencia de la América esclavista del siglo XVIII se escribió la historia de Sierva María de Todos los Ángeles, la marquesita recluida en un convento. Allí, enfrentará el prejuicio y la ignorancia de su tiempo, los horrores de la Inquisición y de la enfermedad incurable, y del dolor inagotable del amor sin esperanza. Su leyenda desbordante de magia trascenderá los siglos para cuestionar la naturaleza de la fe, de la pasión y aún, la opresión definitiva de la muerte».

La obra inicia cuando Sierva Maria de Todos Los Ángeles, hija del Marqués de Casalduero, es mordida por un perro con rabia.  Días después del incidente, se lo comunicaron a su madre, pero como la herida había cicatrizado no le prestó importancia. Un mes después una esclava fue a visitar al Marqués para decirle de la peste de rabia que había y que su hija había sido mordida por un perro con rabia. Su esposa le confirmo el hecho, por lo que el marques quería dar a su hija todo lo que no le había dado antes porque estaba enferma y pronto moriría. La niña enfermo y sufrió muchas fiebres, por lo que se pensó que estaba poseída por un demonio y el obispo recomendó llevarla al convento de Santa Clara para ser exorcizada.

La niña fue llevada al convento donde no fue muy bien recibida. La abadesa era una mujer de muy mal carácter y se quejaba constantemente de que le hayan llevado a ese demonio. El obispo encargo a su hombre de confianza, el padre Cayetano Delaura, para que se hiciera cargo de los exorcismos de la niña, pero este termino obsesionado con ella y el obispo lo encontró acariciando extasiado las prendas de Sierva Maria, porque lo que le retiro el cargo y lo mando a cuidar leprosos. A pesar de eso, Sierva Maria y Cayetano se veían todas las noches a escondidas en el convento y se enamoraron locamente envueltos en un éxtasis indescriptible.

Un día cuando Cayetano iba a cruzarse la cerca para ver a Sierva Maria y fue rodeado por muchas monjas que lo descubrieron y lo mandaron al hospital a cuidar leprosos el resto de su vida. Sierva Maria nunca supo porque Cayetano nunca volvió y fue exorcizada por el obispo, quien le corto su larga cabellera y la mantuvieron encerrado porque sus indicios de posesión demoníaca aumentaron. Sierva María dejo de comer y murió, siempre preguntándose porque Cayetano nunca regresó. Una guardiana la encontró muerta en su cama y se veía como el cabello le brotaba.

«La furtiva historia de amor entre Sierva María de Todos los Santos y Cayetano Delaura, su confesor y exorcista (otro romántico incurable como Florentino Ariza), está ambientada en la Cartagena de Indias colonial de mediados de siglo XVIII. En la novela se recrean los hechos de lo que, un siglo antes, se conoció como 'Cessatio a Divinis', una disposición obispal por la cual quedaron suspendidos los oficios religiosos en la ciudad hasta nueva orden. La causa había sido un pleito encarnizado entre las monjas clarisas del Convento de Santa Clara, apoyadas por el gobernador civil, y el obispo franciscano, de quienes dependía económica y administrativamente. De modo que lo político, lo religioso, lo social, lo cultural, se amalgaman en un nudo contradictorio en la dinámica diaria de la ciudad colonial, mientras en el convento transcurre una apasionada relación clandestina entre la novicia Juana Clemencia de la Barzés y Pando y el Teniente del Gobernador, hecho del cual partió García Márquez para concebir los amores furtivos de Cayetano Delaura y Sirva María de Todos los Santos. Una vez más, García Márquez nos enfrenta al hecho de que el amor no tiene edad, ni límites sociales, culturales, clasistas, o mentales, y que, como escribió Quevedo, puede ser una energía constante más allá de la muerte. Desde el momento en que, al final de la novela, a Sierva María la encuentran en su cama muerta de amor por el amante ausente, los cabellos le empiezan a crecer en el cráneo rapado, y, 200 años después, su autor “descubre”, cuando “asiste” el 26 de octubre de 1949 al desenterramiento de sus restos en el ruinoso Convento de Santa Clara, que no le habían dejado de crecer, pues ahora su cabellera espléndida medía veintidós metros con once centímetros, según refiere en el capítulo liminar de la novela.» [Dasso Saldívar]

Memoria de mis putas tristes (2004) narra en primera persona la relación amorosa entre un anciano de 90 años y una adolescente. El protagonista, un hombre viejo, encuentra el amor en el final de su vida, cuando la única aventura que le quedaba era la muerte. Esta es la historia de una relación de amor y obsesión entre un anciano periodista y una niña de clase obrera, quien vende su virginidad para ayudar a su familia. La acción de la historia comienza a partir del 90º cumpleaños del narrador en la ciudad de Barranquilla. Ese amor no estaba destinado a ser verdadero, pero el destino cambia, y esa esperanza nace de una oportunidad de un amor desenfrenado, pero termina por ser un amor verdadero.

Libros de cuentos

Los funerales de la Mamá Grande (1962) es una colección de ocho cuentos. La obra puede inscribirse en el realismo mágico característico del escritor colombiano. Si bien se trata de relatos independientes entre sí, tienen algunos rasgos en común. Varios de ellos tienen explícitamente como escenario el pueblo de Macondo, el resto no lo explicita pero hay rasgos que permiten deducir que también ocurren allí. Algunos personajes se reiteran en distintos cuentos. Hay muchos vínculos entre algunos relatos y Cien años de soledad; además de la ubicación espacial, se nombran algunos personajes de dicha novela, como el coronel Aureliano Buendía y su hermano José Arcadio.

«El personaje de la Mamá Grande tiene referencias reales en personas y hechos históricos que el autor conoció en su infancia de Aracataca y en su juventud de Sucre, como su tía abuela Francisca Cimodosea Mejía, Tía Mama –quien prácticamente lo crió junto a los abuelos y era la gran mamá de la casa de Aracataca–, y la rica hacendada sucreña María Amalia Sampayo de Álvarez. También están en el origen de esta tragicomedia sarcástica, humorística y fantástica la United Fruit Company, conocida en la zona bananera como La Mamita Yunai; el corrupto, anacrónico y retrógrado régimen bipartidista de la Regeneración, que rigió en Colombia a finales del siglo XIX, y el Frente Nacional, la gran componenda de liberales y conservadores acordada en 1958 para repartirse el poder a partes iguales durante veinte años.» [Dasso Saldívar]

La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972) es una novela corta o cuento largo, en el que se trata ampliamente el tema de la prostitución de menores en el Caribe Sudamericano. Narra la historia extendida de Eréndira, una joven criada por su abuela desde que murió su padre. Eréndira sirve como empleada doméstica a su abuela para justificar su estadía en la casa al grado extremo de la explotación; su historia se complica aún más cuando incendia la casa de su abuela accidentalmente ya que la vieja decide prostituirla hasta conseguir que pague el valor total de la casa hecha cenizas. Comienza así su peregrinaje. En uno de tantos pueblos, Eréndira conoce a Ulises, quien se enamora de ella. Los dos huyen pero la abuela consigue que la autoridad militar los persiga y atrape. Desde entonces la abuela mantiene encadenada a la cama a Eréndira. Pero Eréndira logra escapar ya que Ulises asesina a cuchillazos a la abuela y escapa, pero sin él. En la novela cumbre de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, Eréndira y su abuela pasan por Macondo en compañía de Francisco el Hombre y la muchacha tiene un encuentro con el joven Aureliano Buendía.

Ojos de perro azul (1972). El título no se refiere a un perro con los ojos azules, sino a un perro de color azul.  Este cuento narra la historia de un hombre y una mujer que se encuentran en sueños gracias a una frase: “Ojos de perro azul”. La pareja se ha ido conociendo a lo largo de los sueños, cada noche se sueñan, se encuentran y se acurrucan, se dan calor. Luego, al despertar, el hombre no recuerda nada, mientras ella prosigue por todos lados diciendo y escribiendo esa frase, “Ojos de perro azul”. Y al anochecer, “Yo soy la que llega a tus sueños todas las noches y te dice esto: ojos de perro azul”. La trama de la historia es lo de menos, casi un pretexto.

García Márquez nos enfrenta con esa presencia inevitable que es la muerte, descubriéndola como una parte gemela de nuestro vivir. La muerte vislumbrada en los sueños y luego conocida como experiencia total del alma y del cuerpo la muerte como una constante inminencia que nos revela hasta qué punto nuestro propio ser está formado por aspectos distintos y nunca imaginados.

En este libro se incluye su primer cuento célebre, el “Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo”, escenario de sus obras posteriores. El personaje de Isabel reaparecerá en su primera novela, y el tema de la lluvia cayendo interminablemente, en su personal versión del diluvio universal, acabaría integrándose suave y flexiblemente en  Cien años de soledad.

García Márquez tenía 22 años cuando firma este cuento, pero ya apreciamos a un escritor con oficio, curtido; alguien que comprende la literatura, y sabe encontrar la mecha para prenderla. Así, estamos ante un cuento prácticamente perfecto desde un punto de vista técnico.

Doce cuentos peregrinos (1992) comprende doce cuentos escritos y redactados por García Márquez a lo largo de dieciocho años. Después de haber escrito libros de cuentos independientes, y a pesar de la individualidad que les otorga el género, estos doce cuentos se lograron unificar por un tema central: historias que van de lo cotidiano a lo extraordinario, de personas de origen latinoamericano en Europa, continente muy lejano a las costumbres que llevan en lo más profundo del corazón. Se trata de una muy bien lograda obra total y completa, constituida a partir de elementos con particularidad e identidad propia.

Memorias

Vivir para contarla (2002) es el primero de tres volúmenes de relatos autobiográficos anunciados por el premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez, y que publicó en 2002. Cuenta la historia de la infancia y juventud de García Márquez, entre 1927 y 1950, finalizando con la propuesta de matrimonio a su esposa. Se centra especialmente en la familia, la escuela y los primeros años como periodista y escritor de cuentos cortos de García Márquez, también incluye referencias a numerosos eventos de la vida real que acabaron en su novelas en una forma u otra, incluyendo la masacre de las Bananeras que aparece en Cien años de soledad y aquellos amigos cuya vida y muerte sirvieron de modelos para Crónica de una muerte anunciada, y cómo la historia de sus padres sirvió de inspiración para El amor en los tiempos de cólera.

Reportajes

Relato de un náufrago (1970), novela de carácter periodístico, en la que cuenta la historia de cómo Velasco, un tripulante del buque militar, logró vivir durante 10 días en alta mar tras caer del mismo. Estaba solo en el medio del mar, sin comida y haciendo cálculos de cuándo iban a ir a buscarlos los aviones de rescate. El relato tuvo fuerte repercusión nacional, ya que fue por culpa de cargamentos de contrabando que se soltaron en la cubierta la razón por la cual los marinos cayeron al mar, y no por una tormenta como la Armada de Colombia denunció falsamente.

«Este relato reconstruye minuciosamente la odisea del marinero Luis Alejandro Velasco, quien pasó 10 días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, después de haber visto ahogarse a siete de sus compañeros del destructor 'Caldas', de la Marina de Guerra de Colombia, a causa de una supuesta tormenta en el mar Caribe. La verdad, contada por primera vez en este reportaje, fue bien distinta: no había habido ninguna tormenta, sino que la nave sufrió un bandazo por el fuerte viento del mar, y, a causa de la carga de contrabando que llevaba mal estibada en la cubierta, no pudo maniobrar a tiempo para recoger a los ocho marineros. El reportaje, que tuvo un éxito periodístico y literario inmediato y puso en apuros al Gobierno del dictador Gustavo Rojas Pinilla, se publicó en 14 entregas, firmado con el nombre de 'El náufrago', en el diario 'El Espectador' de Bogotá, en abril de 1955, y solo en marzo de 1970 fue editado en libro por Tusquets Editores con el nombre del escritor.» [Dasso Saldívar]

La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile (1986) es un reportaje sobre la visita clandestina realizada por el director de cine chileno Miguel Littín a su país natal después de 12 años en el exilio. Después de 10 años de dictadura, Augusto Pinochet emite una lista con los nombres de los desterrados a los que ya se les permite regresar a Chile. Miguel Littín se encuentra en otra lista de personas a las cuales se les prohíbe visitar el país. Este hecho convence a Miguel que la única manera de retornar a su querida patria es mediante el uso de una pasaporte falso, una profesión y una excusa falsas, y más aún, con una esposa falsa. Durante su visita, Miguel, haciéndose pasar por un hombre de negocios uruguayo, dirige tres equipos de filmación para la realización de un documental sobre la vida en Chile bajo la dictadura. Miguel obtiene una entrevista con un líder de la insurgencia cuando es conducido con los ojos vendados hacia un hospital clandestino donde el líder se encuentra recluido después de haber sido rescatado de un hospital público por un escuadrón subversivo donde este se reponía de la heridas causadas por un intento de asesinato orquestado por la policía secreta de Pinochet. Miguel tiene éxito en su misión, y abandona Chile en un momento en que las autoridades chilenas habían descubierto su presencia en el país y detectives lo vigilaban en el aeropuerto. La realización del documental tenía como propósito mostrar al mundo la brutal represión durante la dictadura y avergonzar al régimen de Pinochet al revelar las redes de gente joven trabajando en Chile para tumbar la dictadura.

Noticia de un secuestro (1996) es una obra basada en la historia real del secuestro de varias figuras prominentes de Colombia ocurrido durante la época del narcoterrorismo a inicios de los años noventa con la autoría de Los Extraditables.

Teatro

Diatriba de amor contra un hombre sentado (1987)

Discurso

Yo no vengo a decir un discurso (2010) reúne veintidós textos escritos a lo largo de su vida para ser leídos en público, que van desde 1944 hasta 2007. El título hace referencias a la frase que escribió Márquez en el texto de despedida que leyó ante sus compañeros de Secundaria en Zipaquirá. Los discursos, disertaciones y conferencias reunidos en el libro incluyen todo cuanto García Márquez ha escrito para leer él mismo ante un público y que son prácticamente inéditos. El libro, que incluye el discurso La soledad de América Latina pronunciado por Márquez al recibir el premio Nobel de literatura.


 

Cien años de soledad: genealogía de la familia Buendía

«Desde que tuvo conciencia de ser un creador, García Márquez sintió la necesidad de escribir una novela (o un largo poema de la vida cotidiana) en la que cupieran, traspuestos por la imaginación y la poesía, los diversos personajes que conoció de niño en la casa de Aracataca, empezando por sus abuelos Nicolás Márquez Mejía y Tranquilina Iguarán Cotes, así como los hechos e historias que vivió, presenció o le contaron. Es por eso por lo que Cien años de soledad tuvo el título de 'La casa' durante diecisiete años. La imagen original de la cual parte la novela lo persiguió desde la adolescencia, y fue el recuerdo constante de verse de la mano del abuelo, que lo llevaba por las calles de Aracataca a ver el circo, a ver las películas de Tom Mix, o a dar “la vueltecita” al atardecer. Pero si bien García Márquez escribió Cien años de soledad para “volver” a esos instantes en que fue muy feliz con el abuelo, no es menos cierto que también “retornó” a los momentos de mayor zozobra: aquellas tardes en que la abuela lo sentaba en una silla de la sala y lo amordazaba con el terror de los muertos antepasados para que no siguiera preguntando y molestando. Esos momentos fueron probablemente los más fecundos para su vida de escritor, pues el niño Gabito, atónito ante los espíritus vivientes de la abuela, crecería y evolucionaría desde su primer cuento, “La tercera resignación”, hasta Cien años de soledad, donde, con el nombre de Melquíades, llega a ser el mago, el profeta y el poeta que escribe la novela en sánscrito dentro de la novela, logrando la reconciliación de vivos y muertos y la fusión completa de sus dos mundos.

Pero para hacer el viaje literario a su origen, el autor tuvo que partir desde más atrás: desde los tiempos juveniles de sus abuelos en Riohacha, donde Nicolás Márquez fue un joven platero convertido en el esposo de su prima hermana Tranquilina Iguarán; desde Barrancas, donde el abuelo participó en la guerra de los Mil Días, y donde, años después, mató en un duelo a su copartidario Medardo Pacheco, lo que obligó a los Márquez Iguarán a emprender un éxodo de dos años que los llevó hasta Aracataca, pasando por Riohacha, Santa Marta y Ciénaga.

Pero aún tuvo que partir desde más allá: desde los tiempos de la conquista y la colonia, cuando Francisco Drake asaltó a Riohacha, con consecuencias tan diversas y duraderas, que siglos después dos primos hermanos, José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, terminaron por toparse frente al altar, lo mismo que los abuelos del escritor.

Así pues, Macondo, donde el mundo era tan reciente que las cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo, es el pueblo mítico imaginado a partir de la Aracataca natal del escritor; la casa de los Buendía es el trasunto novelesco de la casa de los abuelos, donde Gabito nació y vivió hasta los 11 años; el coronel Aureliano Buendía es la síntesis ficticia del general Rafael Uribe Uribe y del coronel Nicolás Márquez Mejía; la guerra civil de los Mil Días entre liberales y conservadores (1899-1902) es el modelo histórico de las guerras civiles del coronel Aureliano Buendía; la explotación y los desmanes de la United Fruit Company en el Gran Magdalena son los mismos de la compañía bananera de Macondo, incluyendo la matanza de los trabajadores huelguistas en Ciénaga, en diciembre de 1928; y los pescaditos de oro que fabrica el coronel Aureliano Buendía en su soledad son los mismos que el nieto le vio hacer al abuelo Nicolás en su taller de Aracataca.» [Dasso Saldívar]

 

La novela narra la historia de la familia Buendía a lo largo de siete generaciones en el pueblo de Macondo, un pueblecito entre real y mítico. La familia de los Buendía están marcador por el estigma de la soledad.

José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán son un matrimonio de primos que se casaron llenos de presagios y temores por su parentesco y el mito existente en la región de que su descendencia podía tener cola de cerdo.

En una pelea de gallos en la que resultó muerto el animal de Prudencio Aguilar, y este, enardecido por la derrota, le gritó a José Arcadio Buendía, dueño del vencedor: «A ver si ese gallo le hace el favor a tu mujer», ya que la gente del pueblo sospechaba que José Arcadio y Úrsula no habían tenido relaciones en un año de matrimonio (por el miedo de Úrsula de que la descendencia naciera con cola de cerdo). Así fue como José Arcadio Buendía reta en duelo a Prudencio, en el que, José Arcadio lo mata al atravesarle la garganta con una lanza. Sin embargo, su fantasma lo atormenta apareciéndose repetidas veces en su casa lavándose la herida mortal con un tapón de esparto. Así es como José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán deciden irse a la sierra. En medio del camino José Arcadio Buendía tiene un sueño en que se le aparecen construcciones con paredes de espejo y, preguntando su nombre, le responden "Macondo". Así, despierto del sueño, decide detener la caravana, hacer un claro en la selva y habitar ahí.

Primera

generación

José Arcadio Buendía se casa con Úrsula Iguarán. Los dos son primos hermanos entre sí y tienen el temor, por le hecho de ser parientes, de engendrar un hijo con una cola de cerdo, ya que había un precedente en la familia. 

Huyendo de un común remordimiento de conciencia, se marchan de su pueblo y con un grupo de amigos, y tras larga peregrinación, fundarán el pueblo de Macondo.

Allí nacerán sus hijos: José Arcadio, Amaranta y Rebeca (hija adoptiva).

José Arcadio Buendia es una especie de patriarca juvenil de la recién fundada aldea y alternar´´a las tareas de organización e instalación con los trabajos de investigación. Su mujer, de una laboriosidad ejemplar, se ocupará de los trabajos domésticos.

Segunda generación

José Arcadio Segundo, el hijo mayor de tan ejemplar matrimonio, es un joven dotado de una fuerza y potencia descomunales. Se casará con Rebeca, a la que cree su hermana. De sus relaciones con Pilar Ternera, anteriores a la boda con Rebeca, ha nacido un hijo, Arcadio, del que nacerá la rama que dominará Cien años de soledad.

José Arcadio terminará sus días trágicamente, en plena juventud y en unas misteriosas circunstancias nunca aclaradas.

Aureliano, su hermano, será coronel de las fuerzas liberales y se dedicará a promover guerras y levantamientos, finalmente hallará la paz en un modesto taller de platería, entregándose a la fabricación de pescaditos de oro que a medida que hará deshará en un círculo vicioso inacabable. De sus relaciones con las innumerables mujeres que conocerá en los azarosos tiempos de militar, nacerán diecisiete hijos que morirán casi al mismo tiempo asesinados por las fuerzas policiales.

Amaranta, hermana de José Arcadio y de Aureliano, después de rechazar a varios pretendientes, rozará el incesto en dos ocasiones, y morirá virgen, llena de odio y amor.

Tercera

generación

Arcadio, hijo de Pilar Ternera y José Arcadio, dará origen a la rema que poblará esta historia (las otras ramas quedan truncadas). Será fusilado en su juventud, en las luchas entre liberales y conservadores. De su unión con Santa Sofía de la Piedad, con la que no se casa, nacen tres hijos: los gemelos Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo, y Remedios.

Remedios, la bella, es de una hermosura que es un desafío para todo hombre. Permanecerá siempre ajena a todo y a todos los que la rodean. Un buen día, se elevará por los aires agarrada a la sábana que estaba doblando.

José Arcadio Segundo será un dirigente sindical frente a los abusos de la compañßia bananera. Huyendo de la policía se recluye en el cuarto de Melquíades (un gitano que había sido amigo de su bisabuelo) y allí comienza a descifrar los pergaminos que escribiera este misterioso personaje. Aunque no logrará entenderlos, hallará allí la paz que le había negado el mundo.

Cuarta

generación

Aureliano Segundo, será formidable parrandero. Se casa con Fernanda del Carpio, tendrá una amante, Petra Cotes, fiel y abnegada. Del matrimonio con Fernanda del Carpio nacerán José Arcadio, Remedios y Amaranta Úrsula.

Quinta

generación

José Arcadio va a Roma para estudiar para papa. Lleva una vida disipada. Vuelve a Macondo y muere ahogado.

Remadios (“Meme”) es alegre y despreocupada. De sus relacionres con Mauricio Babilonia nacerá Aureliano. Su rígida madre, Fernanda, la recluye en un monasterio y a Mauricio lo denuncia a la policía. El hijo de ambos quedará en casa y Fernanda hace creer a todos que lo encontró flotando en el río en una canastilla.

Sexta

generación

Amaranta Úrsula estudia en Bruselas. Vuelve a Macondo cuando está este en ruinas y sus parientes muertos, excepto Aureliano, al que no cree de la familia.

Amaranta Úrsula vuelve acompañada de un marido belga, un tal Gaston.

Séptima generación

Aureliano, que no sabe que Amaranta es su tía, se siente atraído por ella. De sus relaciones incestuosas sale el hijo con una cola de cerdo, lo que temía engendrar la fundadora de la estirpe.

Amarante morirá en el parto y el hijo, deforme, lo comerán las hormigas gigantes.

Aureliano descifra al final los pergaminos y descubre que Amaranta es su tía y que dichos pergaminos esconden el destino de la familia de los Buendía. Al comenzar a leer su destino, se da cuenta de que nunca podrá salir de esta habitación.

Empieza a desencadenarse un huracán terible que asedia Macondo. Aureliano termina de descifrar la historia de los Buendía que ya estaba allí escrita con anticipación, encontrando que al terminar de leerlos, finalizaría su propia historia y con él, la historia de Macondo, el cual sería arrasado por el viento y borrado de cualquier memoria humana... «porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra».

Macondo y los Buendía terminarán trágica e indisolublemente unidos.

Estructura de la obra

La historia está contada por el narrador total, como en los cuentos de hadas. Narrador todopoderoso y omnisciente, no hay margen para la sorpresa. El autor sabe lo que ocurrirá. No hay ahora, todo ha ocurrido ya, para el autor no hay presente.

El tiempo es modelable en manos del autor. El autor consigue anular el presente mediante la anticipación, sabe interesar al lector con frases como “muchos años después”, “algunos años después”, “pocos años después”. Es más real el recuerdo del pasado que el presente. García Márquez quiere que toda la narración esté siempre presente ante el lector (pasado, presente y futuro). A pesar de estar ubicada en un marco histórico reconocible, la historia parece estática ya que ocurren acontecimientos que se repiten en forma cíclica una y otra vez.

Comparaciones entre personajes, resúmenes nos hacen siempre presente la historia. Una acción pasada nunca queda pasada, continúa incorporada a la narración. El autor emplea técnicas para la simulteneidad y todalidad del tiempo. La repetición es una de ellas. “El tiempo no pasaba, sino que daba vueltas en redondo”.

La narración presenta eventos fantásticos dentro de la cotidianeidad, situación que para los personajes no es anormal; asimismo, se hace frecuente la exageración del entorno. También se presentan hechos históricos de Colombia como las guerras civiles entre partidos políticos y la matanza de las bananeras dentro del mito de Macondo. Eventos como la elevación de Remedios, la profecía en los pergaminos de Melquíades, etc.  rompen con el contexto de la realidad presente dentro de la obra e invitan al lector a entrar en un mundo en el cual las situaciones más inverosímiles también son posibles, sin tener que buscarles explicaciones. Esto encuadra a la obra dentro del movimiento literario llamado “realismo mágico”.

El autor de la novela es un autor demiurgo (dios creador, alma universal, principio activo del mundo), autor todopoderoso, omnisciente y ubicuo. Pero es consciente de que su historia es una ficción, un espejismo. Su mundo es impensable sin el autor, como en la novela Niebla de Unamuno. Los pergaminos de Melquiades, que revelan el destino, corren paralelos a  la historia narrada y se juntan cuando tiene que cumplirse el destino.

Los Buendía transmiten la imagen de Melquiades de generación en generación como un cromosoma. El cuarto de Melquiades es algo sobrenatural, el santuario de la casa. Muerto, Melquiades solo aparece en este cuarto, donde están los pergaminos, es un reducto de eternidad. Todo esto evoca a Moisés, la Biblia, el Arca de la Alianza, etc.).

En este cuarto, los Buendía hallan la paz que no encuentran en el mundo exterior. Aureliano descifra los peraminos cuando es tarde. Mejor no saber cuándo llegará la muerte. “Se cumplirán las escrituras”, dice la Biblia. Aureliano debe conocer la cultura medieval para descifrar los pergaminos. La Edad Media fascinaba a García Márquez: los libros de caballerías, etc.

La soledad es un cromosoma de los Buendía. Atrincherados en su casa, lejos de familiares, no saben abrirse a los demás. El amor es para ellos “el paraíso de la soledad compartida, recluidos por la soledad y el amor y por la soledad del amor”. La razón por la cual los personajes terminan solos es su incapacidad de amar o sus prejuicios.

Esta incapacidad de amar se rompe con el matrimonio de Aureliano Babilonia y Amaranta Úrsula, que provocan un final lúgubre en la historia en el cual el único hijo procreado con amor es devorado por las hormigas. La estirpe estaba condenada a cien años de soledad, por lo cual no podían amar.

Hay un caso excepcional que es el de Aureliano Segundo con Petra Cotes, quienes se aman, pero nunca tienen un hijo. La única opción que tenía un miembro de la familia de tener un hijo con amor era tenerlo con otro miembro de la familia, que fue lo que pasó con Aureliano Babilonia y su tía Amaranta Úrsula, y además este único ser engendrado con amor estaba destinado a morir y con ello acabar con la estirpe.

Las relaciones incestuosas entre parientes se marcan dentro del mito del nacimiento de un hijo con cola de cerdo; a pesar de ello, éstas son presentes entre diversos miembros de la familia y diversas generaciones a lo largo del relato.

El autor cuenta esta historia “con cara de palo”. Cuenta la historia como cuentan los abuelos los cuentos a los niños: con un tono impertérrito, con una serenidad que no se altera aunque se caiga el mundo encima. Sin poner en duda ni un momento lo que cuentan. “En literatura no hay nada más convincente que la propia convicción”. El gusto de contar contagia el gusto de leer.

Recursos que emplea el autor:

A lo largo de la obra se recurre a diversas figuras literarias:

Oxímoron (presenta exageraciones utilizando palabras incongruentes y contradictorias): «La región encantada que exploró José Arcadio Buendía en los tiempos de la fundación, y donde luego prosperaran las plantaciones de banano, era un tremedal de cepas putrefactas».

Sinestesia (metáfora que presenta sensaciones corporales de un sentido en otro): «delicado viento de luz».

Anáfora (repetición de una palabra para dar más énfasis a la frase): «...veía los muertos hombres, los muertos mujeres, los muertos niños que iban a ser arrojados al mar como banano de rechazo».

Símil (comparación directa): «Amaranta Úrsula fue cerrando los dedos como un molusco».

Epifonema (frase que quiere dejar una enseñanza): «El coronel Aureliano Buendía apenas sí comprendió que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad».

El psiquiatra Ales González Grau, en su ensayo Los locos de Macondo, analiza la conducta de los personajes de la novela de García Márquez y descubre trastornos mentales de la conducta, las emociones y los pensamientos de los protagonistas, expresiones de la psiquis que se salen de la experiencia cotidiana ordinaria y caen en la esfera de lo francamente patológico. Algunos personajes padecen por lo menos una enfermedad mental claramente definida y diagnosticable.

Algo muy interesante de este libro es la asociación fantasmal con muchos fragmentos de la Biblia y la tradición católica, como su evolución desde la creación (Génesis) hasta la destrucción (Apocalipsis). Se hace referencia por la similitud del relato a hechos tan notables como la Asunción de la Virgen María por la elevación de Remedios la bella, al Éxodo a través de la travesía realizada por las familias fundadoras desde la Guajira por la sierra hasta llegar a la ciénaga, al Diluvio universal a través de las lluvias que asedian a Macondo durante casi 5 años, a las plagas cuando la población sufre de insomnio y de amnesia y al pecado original con el castigo temido por el incesto. Hay múltiples muestras del catolicismo romano en la obra.