JOSÉ LEZAMA LIMA

(Recop.) Justo Fernández López

 

SEMBLANZA

José Lezama Lima (Cuba, 1910-1976), narrador, ensayista y poeta. Nació en La Habana. Tras la muerte de su padre, en 1919, la familia se trasladó a la casa de la abuela materna. En la niñez sus frecuentes ataques de asma le obligaron a pasar largas temporadas en la cama, que ocupó en copiosas lecturas.

Cursó estudios en la universidad de esa misma ciudad, donde siguió la carrera de Derecho. Trabajó en un bufete de abogados y posteriormente fue funcionario. En 1936 conoció a Juan Ramón Jiménez, de viaje en La Habana, con quien le unió una sincera amistad y con quien mantuvo una correspondencia regular.

El 12 de septiembre de 1964 falleció la madre de Lezama, Rosa Lima, con quien lo unía un gran vínculo afectivo, sumiéndolo en una gran depresión, y el 5 de diciembre del mismo año Lezama contrajo matrimonio con su secretaria, Maria Luisa Bautista.

Alrededor de 1970 Lezama comenzó un exilio interno, retirándose de la actividad pública y recluyéndose en su domicilio. Si bien el alejamiento de su familia (su hermana Rosa se había exiliado en Miami y su hermana Eloísa en Puerto Rico) fue un motivo importante, hay quienes responsabilizan a las autoridades oficiales por la persecución que emprendió contra ciertos escritores, incluyendo a Lezama entre ellos.

La relación entre el escritor y el gobierno revolucionario ha sido materia de intensos debates y versiones encontradas. Se sabe que en principio, como muchos otros escritores e intelectuales, apoyó la Revolución, como lo prueban textos escritos entre 1959 y 1968 en homenaje al Che Guevara o a Salvador Allende. Pero es a partir de la aparición de Paradiso, por los pasajes homoeróticos del capítulo ocho, y por su decisión de premiar el poemario Fuera de juego de Heberto Padilla, en contra del veredicto de la UNEAC, que se produjo un alejamiento entre el escritor y el gobierno revolucionario, alejamiento que derivó en un paulatino silenciamiento oficial, prohibiendo por ejemplo, la publicación de sus libros o la mención de su nombre en los medios. Años después, las autoridades rectificaron esa posición, con la reedición de la producción del escritor y la difusión de trabajos críticos y homenajes a su obra.

Falleció en la madrugada del 9 de agosto de 1976, a consecuencia de las complicaciones del asma que padecía desde niño. Un año después apareció su novela póstuma e inacabada, Oppiano Licario, secuela de Paradiso; y en 1978 Fragmentos a su imán, su último poemario, con un prólogo de Cintio Vitier.

Obra

Lezama Lima es el principal referente de lo que Severo Sarduy llamó neobarroco americano. Su obra se caracteriza por su profundo lirismo y el uso de metáforas, alusiones y alegorías, asentada sobre un sistema poético que desarrolló en ensayos como Analecta del reloj (1953), La expresión americana (1957), Tratados en La Habana (1958), La cantidad hechizada (1970) o Las eras imaginarias (1971).

Novelista de gran formalismo influido por Proust y Joyce, dirigió numerosas revistas literarias, entre ellas Orígenes (1944-1956), publicación que dio nombre a un grupo de escritores que tendría una enorme influencia en la vida cultural de Cuba. En esa revista aparecieron los primeros capítulos de su obra Paradiso.

Su primer libro de poemas fue Muerte de Narciso (1937), que emplaza al lector a enfrentarse a una situación límite de la realidad de cuyo desmantelamiento surge otra distinta, artísticamente potenciada y reconstruida dentro de una fascinante y barroca mitología. Siguen, entre otras obras poéticas, todas ellas influidas por el estilo rico en metáforas y lleno de distorsiones de Góngora.

En 1966 publicó la novela Paradiso, su obra más representativa y ambiciosa, en la que confluye toda su trayectoria poética de carácter barroco y simbólico. El protagonista, José Cemí, remite de inmediato al autor en su devenir externo e interno, camino de su conversión en poeta.

Lo cubano, con sus especificidades verbales, desempeña un papel fundamental en la obra. Oppiano Licario es una novela inconclusa, publicada póstumamente en 1977, que desarrolla la figura del personaje que ya aparecía en Paradiso y de la que toma título.

Lezama Lima ha influido inmensamente en numerosos escritores latinoamericanos y españoles, algunos de los cuales, como Severo Sarduy, llegaron a considerarle su maestro.

El sistema poético del mundo de Lezama es una cosmovisión, una visión del mundo de trazos neoplatónicos con tintes panteístas en la que el Eros o el Amor Universal, Dios, establece una armonía entre todos los seres. La vida, entonces, no sería otra cosa que una búsqueda por aprehender la fijeza, la esencia única del mundo en el permanente devenir temporal. Para Lezama, Dios emana al mundo de su propia sustancia, pero se encuentra en una esfera superior al ámbito del mundo e inaccesible para el hombre.

El concepto de imagen ocupa un lugar central, especialmente la imagen poética. Lezama concibe la poesía como un camino de perfección espiritual, una ascesis, ya que permitiría acceder a la contemplación de la fijeza o esencia del mundo. Y dado que el instrumento de la poesía es la palabra, esta debe usarse de una forma que la haga trascender de su inmediato fin comunicativo, debiendo ser transmutada en imagen, por lo que los textos de Lezama trabajan sobre una compleja serie de asociaciones de imágenes y alusiones, que el lector debe ir reconstruyendo. Así, el barroquismo poético lezamiano no responde a un mero alarde retórico, sino una condensación de imágenes y sentidos que busca aprehender el sentido del mundo, la imagen pura y esencial. [Eloísa Lezama Lima, introducción a Paradiso]

Novela

Paradiso (1966), a la búsqueda de la infancia perdida. Es la primera novela del poeta, ensayista y novelista y la única que publicó en vida. Es considerada la obra maestra de Lezama y una de las novelas más importantes e innovadoras en lengua española.

Paradiso ha sido catalogada dentro del subgénero de novela de aprendizaje. La obra, de fuerte contenido autobiográfico, narra la infancia y formación del poeta José Cemí y la historia de su familia. La novela está pensada también como la síntesis o la traslación a la novelística de la propuesta poética que Lezama Lima desarrolla exhaustivamente en sus ensayos, por lo que está narrada en el estilo característico del cubano, un estilo barroco, sobrecargado, de elaboradas y rebuscadas metáforas y asociaciones, que demanda un esfuerzo considerable por parte del lector. Cortázar definió a la novela como "una ceremonia, algo que preexiste a toda lectura con fines y modos literarios..."

En el momento de su aparición causó un sinnúmero de reacciones diferentes. Fue acusada de obra morbosa, hermética, indescifrable y hasta pornográfica. Llegó a negársele el carácter de novela y hasta el de texto en general; aunque recibió el elogio entusiasta de algunos críticos y escritores como Octavio Paz y Julio Cortázar. Más de cuarenta años después de su aparición, sigue siendo una novela que rompe con los cánones de la literatura tradicional y que impone un gran reto intelectual. Fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español «El Mundo».

«José Cemí es un niño asmático, mimado por las mujeres de la familia y la servidumbre, que pasa su primera infancia en un campamento militar adonde su padre, coronel de artillería, se había trasladado con toda la parentela. Las autoridades ordenan al coronel viajar a Jamaica y México, por lo cual parte con los suyos. Luego de muchas peripecias la familia regresa a Cuba, donde el padre muere.

En una larga retrospectiva, el autor describe la genealogía del protagonista, cuyos personajes de historias disímiles prefiguran de algún modo su fin prematuro. Los hombres más fuertes de la familia parecen estar condenados a morir jóvenes. José Cemí padece ataques asmáticos que le provocan pesadillas y lo aíslan del mundo de la acción, obligándolo a refugiarse en la meditación y en las lecturas. Además, profesa a su madre, Rialta Olaya, una veneración total, y pasará el resto de su vida entre las solícitas atenciones de las mujeres que siempre lo rodearon.

El libro se inicia cuando el protagonista es aún niño y una criada le aplica brutales remedios para combatir la extraña enfermedad que padece y eliminar las ronchas que cubren su cuerpo causándole grandes molestias, y termina, después de unos veinte años, ante el cadáver de Oppiano Licario, extraña figura que aparece como maestro, precursor y protector espiritual de Cemí, cuando éste, terminada ya la etapa de formación y aprendizaje, va a entrar en el mundo a cumplir su vocación artística, cuyo nacimiento, desarrollo y consolidación describe minuciosamente el autor. De niño, su tío Alberto Olaya lo inicia en los misterios de la poesía y a través de él conoce a Oppiano Licario, personaje fundamental en su historia futura.

La vida de José Cemí parece ser casi exclusivamente una corriente de sensaciones, una gama de formas, de olores, de músicas, de sabores, que nos son comunicados a través de singulares metáforas llenas de plasticidad. Será este universo sensorial el peculiar "paraíso" donde José Cemí encontrará su vocación luego de morir la abuela doña Augusta, y se quedará solo después de cumplirse el destino de sus amigos.

La intensa relación que se establece en la obra entre acción y reflexión es una de las virtudes más notables de este singular cubano. La comprensión de la utilidad de los "desgarramientos" que llevan a la "epifanía" poética –término con que el autor le está adjudicando su carácter divino– se manifiesta en las múltiples pérdidas afectivas que Cemí debe enfrentar para hallarse en condiciones de cumplir con su vocación creadora y escribir. Podría ser calificada como la "novela del aprendizaje".» [Eduardo Rodríguez]

Paradiso es una novela intelectual, una exposición escrupulosa y detallada de una visión del mundo y de la poesía, en la que el argumento propiamente novelesco queda empañado con frecuencia a causa de la densidad lírica de su lenguaje y de sus agudas meditaciones filosófico-poéticas. Es una novela que invade los terrenos de la poesía y el ensayo. Aunque los personajes son seres reales, la novela pretende exponer la compleja cosmovisión de Lezama Lima y su concepción de la poética.

Oppiano Licario (1977), la novela póstuma e inconclusa de Lezama Lima, es la continuación de Paradiso: Es la búsqueda, pérdida y recuperación del libro, del poema, de la escritura.

En ella el autor ha creado un mundo en el que obliga a participar al lector, permitiéndole la libertad de múltiples lecturas y como consecuencia la creación de un mundo interpretado. Oppiano Licario es también un enigma, una obra en estado de germinación.

Desde el comienzo de la novela, se lleva a cabo una estrategia que se repetirá a lo largo de toda la narración: se interrumpe violentamente un episodio para saltar a otro que, aparentemente, no tiene relación con el anterior.

Poesía

Obras poéticas herméticas (de 1937 a 1950)

Muerte de Narciso (1937), antología poética que presenta la escritura imaginativa de Lezama Lima, uno de los maestros mas intensos de la fabulación verbal. Como en las épicas antiguas, Dánae es la diosa, la que va a cantar, no la cólera de Aquiles, sino la muerte de Narciso. Ella la tejerá como la Parca. Narciso se detiene y se asoma al estanque, al umbral de la eternidad. El estanque de las flores de loto que habita en el ameno paraje es una cápsula del tiempo. Hasta ahora todo estaba detenido. Súbitamente Narciso será el sacerdote, el pontífice, el hierofante que oficiará el misterio del tiempo. Dánae ha abierto la floresta, y Narciso siente en su piel el soplo de la caducidad que ha entrado en la utopía, en el paraíso del estanque: frío, viento, nieve, flecha, muerte.

Por fin el joven tomará conciencia de la temporalidad. Ha superado la infancia, la indolencia, la bella inactividad y claudica, peinándose, viendo como el tiempo transforma su imagen y admite la fugacidad de los días.

Enemigo rumor (1941) se plantea, desde el título, la problemática entre la fijeza y la evaporación. La escritura quiere fijar un instante, pero las imágenes poéticas hacen que el sentido se escape y, entonces, se produce una metamorfosis. El libro se halla dividido en tres partes: "Filosofía del clavel", "Sonetos infieles" y "Único rumor".

Aventuras sigilosas (1945) es un breve poemario integrado por 10 piezas, con los títulos de “Llamado del deseoso”, “La esposa en la balanza”, “Encuentro con el falso”, “El fuego por la aldea”, “Tapiz del ciego”, “Diálogo en una giba”, “Culebrinas”, “El retrato ovalado”, “Tedio del segundo día”, “El guardián inicia el combate circular”. Los poemas están escritos en verso libre y en el caso del último, en prosa poética. Se aprecia ya el sistema poético de Lezama Lima, que iría desarrollando en las sucesivas entregas de Paradiso.

La fijeza (1949). En este poemario no existe una ruptura sino que su pensamiento poético va desenvolviendo cada vez más la sustancia de sus interrogantes, sobre todo en lo que respecta a la poesía como abstracción y la manera en que ella toma cuerpo en el poema. Entre los textos que tienen más acentuada calidad metapoética se cuentan: “Rapsodia para el mulo”, “Resistencia” y “Danza de la jerigonza”.

El lenguaje tiene un peso importante en el poemario, pero la exuberancia de la realidad parece en ocasiones desgarrar la propia ficción de las imágenes, una cualidad casi cinematográfica.

Dador (1960). Dador es uno de los atributos del Espíritu Santo, dador de las felicidades, de la sobrenaturaleza, dador del acceso a la plenitud de la imangen en el mundo de la resurrección mediante la poesía.

Antología de la poesía cubana (1965)

Poesía completa (1970)

Fragmentos a su imán (1978). El texto se basa en la idea de la imposibilidad. Le pérdida de la percepción visual del cuerpo conduce a la confusión sobre su materialidad y su imagen. El sujeto no ve ninguna ventana ni ve el órgano de la vista. Su sombra como imagen corporal no corresponde a la forma de su cuerpo.

Ensayo

Coloquio con Juan Ramón Jiménez (1938)

Arístides Fernández (1950)

Analecta del reloj (1953)

La expresión americana (1957). Lezama no recurre a definiciones de lo ibero, lo hispano o lo latino, sino que rastrea una posible lógica cultural de las Américas. Haití, el Brasil y los Estados Unidos salen esta vez de la marginalidad que les impuso un secular relato. El corte, el trazado de frontera no es horizontal, como en Sarmiento, Rodó, Marti y Reyes. Aquí no se trata de desagregar el Sur y el Norte, los latinos y los sajones, los vagos de Colón y los puritanos del May Flower, Nuestra América y la de ellos. Lezama dibuja un límite vertical, móvil y permeable, entre el mito europeo y la ficción americana, entre el cansancio clásico y la curiosidad barroca, entre el romanticismo y sus actos, entre la naturaleza y el paisaje.

Tratados en La Habana (1958)

Las imágenes posibles (1970)

La cantidad hechizada (1970)

Introducción a los vasos órficos (1971)

Las eras imaginarias (1971): «En los milenios, exigidos por una cultura, donde la imagen actúa sobre determinadas circunstancias históricas excepcionales, al convertirse el hecho en una viviente causalidad metafórica, es donde se sitúan esas eras imaginarias. La historia de la poesía no puede ser otra cosa que el estudio y la expresión de las eras imaginarias.»

«Las eras imaginarias son «circunstancias, conceptos, períodos excepcionales, que al ser atrapados por la imaginación e imagen poéticas se hacen arquetípicos y, por tanto, vivientes, eternos y universales», cuyos rasgos más sobresalientes son «lo fabuloso, lo maravilloso o sobrenatural, lo incondicionado, lo distinto y un afán de integración e incorporación en una totalidad o unidad».» [Alvina Camacho-Gingerich]

Imagen y posibilidad (1981) es una antología de ensayos y artículos dispersos.

Escritos de Estética (2010) es una reconstrucción de la Estética teórica del autor mediante una selección de sus ensayos