ERNESTO SÁBATO

(Recop.) Justo Fernández López

 

SEMBLANZA

Ernesto Sábato (Argentina, 1911-2011), novelista, científico, periodista y ensayista, cuya obra se caracteriza por un profundo análisis intelectual sobre la difícil separación entre las nociones del bien y del mal, y por un estilo brillante e inquietante.

Nació en Rojas (Buenos Aires) en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Se licenció en Física y Matemáticas en la Universidad de La Plata; después de doctorarse en 1938 en esta misma universidad, viajó a París con una beca para estudiar las radiaciones en los laboratorios Joliot-Curie.

En París entró en contacto con el surrealismo, experiencia trascendente en su vida, ya que decidió adentrarse en los territorios más oscuros del arte apoyándose en el lenguaje del inconsciente y en los métodos del psicoanálisis.

Tras una estancia de un año en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), donde prosiguió sus estudios de Física. Regresó a Argentina en 1940 y con 28 años obtiene la primera cátedra de física atómica en la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Después de una grave crisis existencial, científica desanimado por el cretinismo cientificista y la dependencia de la ciencia de intereses antihumanos, deja la carrera científica, renuncia a su cátedra, abandona la ciencia y se dedica por entero a las letras y la pintura. En 1945 publicó unos artículos en el periódico La Nación atacando el régimen de Perón, por lo que se vio forzado a abandonar la enseñanza.

Comenzó a colaborar en diversas publicaciones, entre ellas la revista Sur, recibiendo el apoyo y el aliento de figuras tan importantes como Pedro Henríquez Ureña y Victoria Ocampo.

«Largo y discontinuo fue la búsqueda ideológica que emprendió Sábato desde su juventud. Su disconformismo lo llevó de la ciencia al surrealismo y políticamente a pasar del anarquismo al comunismo, hasta que su visita a la Unión Soviética lo terminó decepcionando el totalitarismo que emprendía Stalin. Siempre expresó su preocupación hacia el ser humano, una lucha utópica a veces, y magra otras, cuyo fin es lograr, a través de sus ensayos y novelas, reflexiones espirituales y existencialistas. Desde 1943 formó parte del grupo de colaboradores de la revista Sur, pero al momento de examinar al individuo, difícilmente podríamos encuadrar a Sábato dentro de este grupo liberal y elitista. Como todos ellos, desde un principio se opuso al peronismo. En esos años, Sábato formó parte del Colegio Libre de Estudios Superiores, donde se concentró gran parte de la oposición que se habían alejado, obligatoriamente, de la Universidad intervenida por el peronismo. En efecto, si el peronismo había buscado la intervención como forma de desarticular los medios opositores, lo que consiguió fue cohesionar a los excluidos en torno de otras actividades y de otras instituciones que se mantenían independientes del control gubernamental. Cuando finalmente se hizo realidad la primavera de 1955, y la libertadora golpeaba las puertas a la intelectualidad, anunciado el fin de la tiranía, Sábato participaba del número especial que le dedica Sur a “los héroes que salvaron a la patria de la garras de la dictadura y de la barbarie peronista”.

Su artículo se titulaba “Aquella patria de nuestra infancia”, y en verdad no desentonó con el resto de los colaboradores, cuyas redacciones estaban llenos de rencor y revanchismo y vacíos de crítica constructiva. Aunque para ser justos, el texto de Sábato emprende una melancólica remembranza de tiempos pasados y asimila cierto grado de culpabilidad por parte de todos los que de algún modo permitieron el ascenso de Perón: “cada  nación tiene también el rostro que inmanentemente se merece, pues todos somos culpables de todo, y en cada argentino había y hay un fragmento de Perón”.» [Julián Ariel Alexis Otal Landi]

Comprometido con los derechos humanos y opositor de la dictadura militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983, al conocer los continuos asesinatos y abusos contra los derechos humanos que protagonizaba la dictadura. Terminada la dictadura, recibió el encargo del primer presidente democrático, el radical Raúl Alfonsín, de formar parte de la recién creada Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). El equipo de investigación de la Comisión recogió el testimonio y documentó 8.960 desapariciones y la existencia de 340 centros de detención ilegal y tortura. El informe titulado Nunca Más, pero conocido también sencillamente como “Informe Sábato”, fue entregado a Alfonsín en septiembre de 1984, y dio origen al procesamiento y condena de los máximos responsables de las juntas militares de la dictadura, que fueron enviados a la cárcel.  Sábato se opuso siempre a las leyes de Punto Final y a los posteriores indultos concedidos por el peronista Carlos Menem.

Fue nombrado en 1979 Caballero de la Legión de Honor de Francia, y Premio Cervantes en España en 1984.

Ernesto Sábato falleció el 30 de abril de 2011 a los 99 años.

Temática de su obra

En sus novelas, el escritor argentino expone su particular visión sobre la soledad, tema clave en su narrativa. Sábato insiste que el tema es el misterio del mundo: «Conversás con el vigilante de la esquina y le hacés tomar confianza y al rato descubrís que él también es un misterio. No existe ningún ser humano cuya historia no sea triste y misteriosa. No hay hombre que en última instancia merezcale desdén y la ironía.»

El amor es un caso más de los problemas que plantea la comunicación humana: «Se puede estar a lado de un ser, tocarlo, oírlo, y estar separado por murallas de él. No conocemos en definitiva nada de los seres humanos, ni de los más íntimamente cercanos. El problema de la distancia que existe dentro del amor y el sufrimiento que causamos a los que nos aman. Seguía no obstante obsersionado por el amor a ella hasta su propia muerte, lo que constituía así una prueba de la inmortalidad del alma».

Solo algunos quedan a salvo de lo negativo: la adolescencia, la santidad y la locura. La razón lleva al absurdo de la desesperación, la vida es irracional, pero el hobre tiene esperanza: «Los hombres, de hecho, no se suicidan en masa, lo que parece indicar que la vida sí tiene un sentido».

En este mundo caótico, Sábato defiende el valor simbólico de la búsqueda: «Buscar algo de verdad es burcarse. No hay casualidades, sino destinos. Al enjuiciar la propia existencia, ponemos en tela de juicio la humanidad entera, pero también se podría decir que cuando empezamos a juzgar la humanidad entera en realidad estamos escrutando el fondo de nuestra propia conciencia».

Sábato intercala reflexiones sobre el arte: «La obra de arte es un intento de dar la infinita realidad entre los límites de un cuadro o de un libro. En épocas de crisis, seres descontentos intentan recuperar a ciegas la armonía perdida con el misterio y la sangre, pintando o describiendo una realidad distinta a la que nos rodea, una realidad a veces fantástica y demencial, pero que al final resulta más profunda y verdadera que la cotidiana. Así, estos seres frágiles, soñando un poco por todos, se convierten en intérpretes y salvadores del destino colectivo, levantándose sobre su desventura individual». Esto es lo que quisiera ser Sábato.

Este autor argentino es un novelista universal, sin caer en el desarraigo cosmopolita. Usa la narración para encontrar solución a los problemas metafísicos de su tiempo y con vocación de totalidad. Al lado de esto está la crítica social a la Argentina.

Sábado es un novelista metafísico y más o menos existencialista. Su novelística es inseparable de la ciudad de Buenos Aires. Influenciado por Dostoiewski, el psicoanálisis de Erich Fromm y el existencialismo de Jean Paul Sartre y Albert Camus, Sábato es uno de los máximos representantes de la novela intelectual. Para él la novela actual representa la crisis del hombre contemporáneo.

Sábato fue un hombre de letras apasionado, desencantado hombre de ciencias, intelectual furioso contra las injusticias, defensor de la ética y modelo de pensador humanista. Ernesto Sábato dio alguna vez la definición más acertada que existe sobre su obra ensayística: dijo que se trataba de la reflexión inevitable de un hombre de nuestro tiempo sobre el caos que lo rodea, y que sólo pretendía que sus páginas fueran tomadas como una suerte de autobiografía espiritual.

«Es desde una actitud anarcocristiana que habremos de encaminar la vida.»

Novelas

El túnel (1948) fue recibida con entusiasmo por Albert Camus. El tema central trata de la imposibilidad de la comunicación humana. El narrador es un intelectual tímido, imaginativo y solitario. En él se dan las tensiones entre fantasía desbordante y deseo de ordenar bien todo. La imposibilidad de comprender, penetrar en su amada, y con ello salir de su soledad, le lleva a matarla. El mundo de su amada le resulta incomprensible, acausal, y sus esfuerzos por comprenderlo y ordenarlo le resultan imposibles. Su mente analítica no logra desentrañar el misterio de la realidad. Su deseo de lucidez le lleva a producir fantasmagorías: «El sueño de la razón procude monstruos» (Francisco de Goya). La novela tiene algo de policíaca, se parece algo a las novelas rusas, que llevan a un final trágico. La maestría y la sencillez de la narración merecen el calificativo de clásicas.

Es una novela de estructura psicológica, en la que el narrador describe una historia de amor y muerte en la que muestra la soledad del individuo contemporáneo. Presenta en el personaje de María Iribarne la comprensión de la totalidad y el absoluto a la vez que las zonas ocultas de misterio que impulsarán a Juan Pablo Castel a asesinarla. El pintor, al dar forma a su obsesión interna, debe renunciar a cualquier otra opción, en un proceso a la vez constructivo y destructivo que centrará el análisis de las motivaciones del crimen. Obra esencial de Ernesto Sábato, El túnel nos entrega los elementos básicos de su visión metafísica del existencialismo. Es una obra en la que abunda el pesimismo en cada diálogo o pensamiento de los personajes.

Temas de la novela: Buenos Aires como metrópoli. Para el año 1900, Buenos Aires estaba en camino de convertirse en una metrópoli potente. Era este el caso a causa de muchos cambios ocurridos en la infraestructura del país, y la consecuencia del establecimiento de grandes grupos de inmigrantes en la ciudad en lugar de mudarse a otras provincias. La construcción de líneas ferroviarias subió y trajo riqueza, porque la materia prima era transportada con más facilidad. Como consecuencia, las exportaciones subieron de manera drástica. Con el trabajo actuando como un imán, la ciudad se volvió metropolitana y multicultural. Argentina, como resultado de la inmigración masiva, fue entonces capaz de competir con las naciones europeas más importantes. Una estructura ejemplar que mostraba esta nueva prosperidad es el Teatro Colón, que es uno de los recintos de ópera más importantes del mundo. Los mayores bulevares de la ciudad fueron construidos alrededor de esta época.

Marco histórico de Argentina: el peronismo en 1945: La pobreza y el trabajo continuo eran dos tópicos que Argentina afrontaba en 1945. En un intento de eliminar este problema, Juan Domingo Perón llegó al poder en 1946 e implementó un movimiento político conocido como Peronismo, también conocido como "Justicialismo" (ya que su objetivo era la justicia social).

A Sábato le interesa reflexionar sobre la locura, comprender el motivo por el cual el protagonista mata a la mujer que ama y que es su única vía de salvación. Tras su publicación en 1948, Sábato logró el reconocimiento internacional al recibir elogios de personalidades del mundo como Thomas Mann y Albert Camus. La obra tuvo una gran aceptación y sirvió para calificar a su autor como una inquietante y original personalidad literaria.

Sobre héroes y tumbas (1961) es la segunda novela de Ernesto Sábato. quizá la menos lograda, pero más ambiciosa y compleja que la anterior. La obra marcó un hito sobresaliente en la producción literaria del autor, que entonces tenía 50 años, debido a que fue considerada la mejor novela argentina del siglo XX y una de las obras cumbres de habla hispana. Apareció 13 años después de El túnel, que había merecido juicios admirativos de Thomas Mann o Albert Camus y que había evidenciado una obsesión por el poder de los ciegos que volvería a aparecer, en forma recurrente, en su obra posterior. Una novela donde Sábato plantea toda su carga ideológica.

La novela se centra en los amores de Martín y Alejandra.  Martín es un muchacho en busca de sí mismo. Alejandra es un personaje totalmente fascinante, ángel y demonio al mismo tiempo, ejemplo de ser escindido hasta la esquizofrenia. 

La novela muestra a los últimos representantes de una familia oligárquica venida a menos, en la que se intercala la historia de los seguidores del general Lavalle que una vez derrotados llevaron el cuerpo muerto de su jefe al exilio. En un tercer plano argumental vertebrador de la estructura del libro e imprescindible para el conocimiento del personaje central, Fernando, está el “Informe para ciegos” que a veces se ha publicado como pieza autónoma. Se trata de una pesadilla que sufre Fernando culpándose por un incesto cometido y que lleva al autor a introducirse en los abismos infernales más perturbadores, combinando elementos tomados del surrealismo, Nietzsche, Jung y Freud.

La novela narra diversos argumentos paralelamente. Se pueden señalar como hilos conductores de la(s) trama(s) "La Formación de Martín" y "La decadencia de los Vidal Olmos"; entrelazados por pasajes ambientados en los últimos años del primer peronismo en Argentina (cabe destacar que en el capítulo XXVI de la segunda parte de la novela titulada "Los rostros invisibles" se narra en menos de una página el bombardeo a Plaza de Mayo, del 16 de junio de 1955, y en el capítulo XXVII dedica ocho páginas a narrar el saqueo de iglesias que sucedió a la masacre del capítulo anterior), y la incestuosa relación de Alejandra y Fernando.

La novela irrumpe en el panorama de la literatura latinoamericana aglutinando una variedad de elementos que la distinguen entre las ficciones de América del Sur. De este modo, es frecuentemente considerada como una novela total, con rasgos de surrealismo inusitados en la literatura latinoamericana (especialmente en la sección de "El Informe sobre ciegos"). Buena parte de su trama puede insertarse también en la tradición de la Bildungsroman ("novela de formación") de la que se cuentan varios ejemplos en la literatura alemana. Por otro lado, la descripción de una familia retratada a través de un largo lapso temporal con tintes decadentes, emparenta temáticamente esta novela con las ficciones de Faulkner y García Márquez. Esta obra, llena de imágenes oscuras y emocionales, es considerada por muchos como la obra magna de Sábato y la sección "Informe sobre ciegos", sobre la distorsionada obsesión de Fernando y el miedo de los ciegos, es una contribución inquietante, una pesadilla para la literatura latinoamericana.

El crítico alemán Günther W. Lorenz la calificó como la "novela del siglo" por ser "un testimonio sumamente asombroso de nuestro tiempo" y "un hito que señala rumbos hacia el porvenir de la prosa del pensamiento científico". Lorenz la califica como una obra intermedia entre el ensayo y la novela, porque está compuesta principalmente de estudios ciéntificos, episodios políticos e históricos, reflexiones sociólogicas e indagaciones sobre la moral.

En esta novela Sábato quiso indagar “las verdades últimas (y muchas veces atroces) que hay en el subsuelo del hombre” vertió sus obsesiones personales en una clara introspección autobiográfica en medio de las reflexiones sobre la historia argentina; todo a lo largo de la obra se va haciendo negativo, pesimista, sin salida. Esta es una obra difícil, densa, con una estructura compleja, en la que se entremezclan la reflexión filosófica y las vivencias autobiográficas con la fabulación literaria y la indagación histórica.

Abaddón el exterminador (1974) fue la última novela publicada por Ernesto Sábato. Es una novela de corte autobiográfico más acusado, con una estructura narrativa aparentemente fragmentaria, y de argumento apocalíptico en el cual las potencias maléficas rigen el universo y es inútil la resistencia. Abaddón culmina la obra narrativa del escritor, completando una suerte de trilogía, por su conexión con las dos anteriores, sobre todo con Sobre héroes y tumbas, cuya lectura se torna imprescindible antes de abordar la novela.

Abaddón, cuya técnica es la más experimental en la obra del escritor argentino, presenta una estructura narrativa fragmentaria que sirve a una mezcla de sucesos autobiográficos tanto verídicos como fantásticos –historias paralelas, análisis filosóficos, hipótesis y crítica literaria– recreados por personajes que, con el mismo rol, tienen generalmente presencia en la novela anterior. El argumento general de Abaddón es marcadamente apocalíptico, con la recreación de sucesos nefastos de la Historia Argentina de los 70, aunque se encuentran fuertemente presentes los dramas mundiales del siglo XX como la Segunda Guerra Mundial, Hiroshima y la Guerra de Vietnam.

Este texto es una novela que presenta una visión apocalíptica de los tiempos actuales, donde se denuncia el triunfo del mal. El autor, llevado por su intención de desnudar la verdad, rompe con la inmanencia ficcional. Lejos de ser una obra terminada, esta novela es abierta, fragmentaria y evidencia un arduo trabajo introspectivo, reflexivo y crítico.

Ensayos

En su obra ensayística, Sábato se ocupa de cuestiones como la civilización tecnocrática, la presión del Estado sobre el individuo, la creación literaria, la injusticia y, en última instancia, su propia experiencia vital

Uno y el Universo (1945) es una colección de artículos políticos y filosóficos en los que censuraba la moral neutral de la ciencia heredada del siglo XIX. Esta desconfianza en la ciencia le llevó a investigar sobre las posibilidades que ofrecería la literatura para analizar problemas existenciales. Esta obra es un libro a modo de ensayo, que trata principalmente sobre los hechos políticos y filosóficos heredados del siglo XIX y cómo repercuten en la actualidad. El autor expresa su permanente interrogación sobre el hombre y censura la moral neutral de la ciencia. El libro está dividido en distintos artículos ordenados por orden alfabético, que pueden ser consultados en desorden sin afectar el entendimiento del lector. En los artículos trata temas como: El descubrimiento de América, el fascismo, la teoría de la relatividad y el surrealismo, movimiento al cual participó cuando estuvo en París. También habla extensamente de autores tales como: Aristóteles, Newton y Galileo.

Hombres y engranajes (1951) es el análisis hecho por el autor de la crisis que afecta a la cultura moderna buscando lo que provoca el nihilismo existencial en el que ha desembocado la humanidad confundida por el progreso acelerado.

Aborda el tema del progreso y otros relativos a la crisis espiritual de su tiempo. Hombres y engranajes examina el largo camino recorrido por la cultura occidental desde el Renacimiento a impulsos de la doble influencia del dinero y de la razón, y hace un llamamiento para edificar sobre sus ruinas una nueva y vasta síntesis. Heterodoxia se ocupa con agudeza de una gran variedad de temas: la contraposición entre masculinidad y feminidad, la imposibilidad de poner puertas académicas a los idiomas vivos, las diferencias entre verdades lógicas y valores éticos, los estragos del cientificismo, etc.

Sábato intenta justificar con este libro su decisión de abandonar las ciencias. El libro muestra un pequeña historia de cómo el hombre se fue convirtiendo en un engranaje, o sea en una parte más de una gran máquina, olvidándose con ello de los grandes problemas metafísicos, los sentimientos ya milenarios y el poder de relacionarse entre lo racional y lo irracional.

Heterodoxia (1952) Se la considera como la autobiografía espiritual de Sábato que se mantiene vigente con el transcurso del tiempo. La preocupación que manifiesta el ser que ve vaciado su universo en manos de las tecnocracías se mantiene con el paso de los años.

Si bien su obra ficcional es un espejo desgarrado sobre los abismos del alma, sin duda sus ensayos constituyen una recurrente indagación sobre el viejo dilema del bien y del mal: ese combate cara a cara con los fantasmas, el destino, la ceguera y la muerte. Heterodoxia puede leerse como la autobiografía espiritual de Ernesto Sábato. Ve vaciado de sentido su universo en manos de las tecnocracias.

Heterodoxia fue publicado originalmente en 1953 y compone, junto con Uno y el Universo (1945), Hombres y engranajes (1951) y El escritor y sus fantasmas (1964) algo así como un "diccionario del hombre en crisis", que se fue constituyendo a lo largo de los años, dejando en evidencia la firme coherencia de Sábato en el terreno de las ideas. Sus página apelan tanto a la ironía como al lirismo para retratar las esperanzas y las angustias del hombre contemporáneo. Su título refleja no sólo la variedad de temas sino el enfoque, tan original como no ortodoxo, en que son tratados el sexo, los grandes ideales, el marxismo, el arte, el caos, la patria, las palabras, el alma y su relación con el cuerpo.

El otro rostro del peronismo. Carta abierta a Mario Amadeo (1956). Gran parte de la intelectualidad argentina militaba en el antiperonismo, al que Sábato no era ajeno. Sin embargo, este exmilitante comunista quedó perplejo frente a la tristeza generada en gran parte del pueblo argentino al ser derrocado Perón. A meses del golpe, Sábato publicó este ensayo. Sin retractarse de las opiniones que le merecía “el demagogo”, llamaba a revisar las interpretaciones sobre este movimiento de masas que había cambiado la historia del país. Sábato recibió no pocas críticas de sus colegas “libertadores”. En la carta a Mario Amadeo escribe:

«Aquella noche de setiembre de 1955, mientras los doctores, hacendados y escritores festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina vi cómo las dos indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados de lágrimas. Y aunque en todos aquellos años yo había meditado en la trágica dualidad que escindía al pueblo argentino, en ese momento se me apareció en su forma más conmovedora.

Pues ¿qué más nítida caracterización del drama de nuestra patria que aquella doble escena casi ejemplar? Muchos millones de desposeídos y de trabajadores derramaban lágrimas en aquellos instantes, para ellos duros y sombríos. Grandes multitudes de compatriotas humildes estaban simbolizadas en aquellas dos muchachas indígenas que lloraban en una cocina de Salta.» (Ernesto Sábato)

«La mayor parte de los partidos y de la intelligentsia, en vez de intentar una comprensión del problema nacional y de desentrañar lo que en aquel movimiento confuso había de genuino, de inevitable y de justo, nos habíamos entregado al escarnio, a la mofa, al bon mot de sociedad. Subestimación que en absoluto correspondía al hecho real, ya que si en el peronismo había mucho motivo de menosprecio o de burla, había también mucho de histórico y de justiciero.

Se me dirá que no debemos ahora incurrir en el sentimentalismo de considerar la situación de las masas desposeídas, olvidando las persecuciones que el peronismo llevó contra sus adversarios: las torturas a estudiantes, los exilios, el sitio por hambre a la mayor parte de los funcionarios y profesores, el insulto cotidiano, los robos, los crímenes, las exacciones.

Nadie pretende semejante injusticia al revés. Lo que aquí se intenta demostrar es que si Perón congregó en torno de sí a criminales mercenarios croatas y polacos, a ladrones como Duarte, a aventureros como Jorge Antonio, a amorales como Méndez San Martín, junto a miles de resentidos y canallas, también es verdad que no podemos identificar todo el inmenso movimiento con crímenes, robos y aventurerismo. Y que si es cierto que Perón despertó en el pueblo el rencor que estaba latente, también es cierto que los antiperonistas hicimos todo lo posible por justificarlo y multiplicarlo, con nuestras burlas y nuestros insultos. No seamos excesivamente parciales, no lleguemos a afirmar que el resentimiento –en este país tan propenso a él– ha sido un atributo exclusivo de la multitud: también fue y sigue siendo un atributo de sus detractores. Con ciertos líderes de la izquierda ha pasado algo tan grotesco como con ciertos médicos, que se enojan cuando sus enfermos no se curan con los remedios que recetaron.» (Ernesto Sábato)

El caso Sábato: torturas y libertad de prensa. Carta abierta al general Aramburu (1956).

El escritor y sus fantasmas (1963) el autor expone sus ideas en lo referente a la escritura de ficciones y su finalidad, y a la construcción de una literatura nacional. Asimismo, realiza una crítica a escritores como Alain Robbe-Grillet, Nathalie Sarraute, Jorge Luis Borges y Jean Paul Sartre. También aborda cuestiones filosóficas, centrándose en la subjetividad humana, el racionalismo y el arte.

«Se trata de un libro que rescata una suerte de bitácora de perplejidades o diario de notas escrito en la más absoluta intimidad; un intento por levantar la sábana del fantasma y mirar su rostro, hacer carne de su espectro; y finalmente un ejercicio que así como en su momento quiso poner en orden las ideas de su demiurgo, ahora se atreve a tender su mano temblorosa pero firme a todos aquellos que comparten la aventura creadora. Casi todos los temas son abordados desde una mirada que alguien podría llamar obsesiva y unilateral, dispuesta más que nada a desenmascarar la raíz mecanicista de muchas estéticas contemporáneas que anulan el valor metafísico del arte. Enemigo de las certezas del racionalismo, el autor se empeña en invalidar la autoconciencia que adquiere el  texto literario desde el preciso momento en que se formulan preceptos absurdos o Manifiestos que lo legitiman, abogando por la inherente contradicción de los movimientos y los seres humanos. De ahí la belicosidad hacia estéticas como el objetivismo francés, la novela policial y la literatura comprometida.» [Leonardo de León]

«Nuestra conciencia no es clara ni coherente, y uno mismo no “sabe” cómo son los propios sentimientos. Proyectados hacia el mundo, se refractan al entrar en un medio de diferente densidad y naturaleza, y al volver sobre nosotros, reflejados por otro espíritu, aumenta nuestra confusión. Algo parecido pasa con los personajes de una novela, que no son los mismos ni permanecen idénticos a sí mismos al ser sentidos por un lector.» (Ernesto Sábato)

Tango, discusión y clave (1963). El libro está organizado en tres unidades (opiniones del autor, opiniones ajenas y diccionario lunfardo).

«Los millones de inmigrantes que se precipitaron sobre este país…, no solo engendraron… el resentimiento y la tristeza, sino que prepararon el advenimiento del fenómeno más original del Plata: el tango.

Cierto es que nació en el lenocinio, pero ese mismo hecho ya nos debe hacer sospechar que debe ser algo así como su reverso, pues la creación artística es un acto casi invariablemente antagónico, un acto de fuga o de rebeldía». (Ernesto Sábato)

Pedro Henríquez Ureña. Ensayo a antología (1967). Ernesto Sábato, fue discípulo de Pedro Henríquez Ureña, ilustre dominicano que vivió los más productivos años de su vida fuera del país, para convertirse en un excelso humanista para todo el continente latinoamericano. Admiraba a Pedro Henríquez Ureña “aquel hombre encorvado y pensativo, con su cara siempre melancólica perteneciente a una raza de intelectuales en extinción, un romántico y también un testigo insobornable”.

Tres aproximaciones a la literatura (1968). En Tres aproximaciones a la literatura de nuestro tiempo, Ernesto Sábato se propone no dejar piedra sobre piedra al hablar sobre tres autores: Robbe-Grillet, Borges y Sartre. Con el último es un poco más generoso, pero en los dos primeros ensayos decide arrasar con la propuesta de dos escritores a quienes la historia -y su tiempo- han juzgado. Los argumentos de Sábato son polémicos.

De Robbe-Grillet le molesta la egolatría y la suficiencia visual: La postura de un testigo, un mero espectador de lo que sucede en una pantalla literaria. Sábato se propone a deconstruir el mito de Borges: Borges habita un palacio metafísico que, en realidad, no habla nada de la vida. «Y aunque se da en él ese peculiar tono metafísico de la mejor literatura nuestra, le falta [a Borges] la fuerza que exige una literatura grande. Pero tampoco eso puede reprochársele, pues nadie puede ser culpado de no ser poderoso.» (Ernesto Sábato)

Eduardo Falú y Ernesto Sábato. Eduardo Falú-Ernesto Sábato: Romance de la muerte de Juan Lavalle (1974). «Yo había sentido una honda emoción al leer en la novela Sobre heroes y tumbas el relato sobre la retirada y muerte del general Lavalle. no podía, pues, sino acoger con entusiasmo el proyecto de realizar con Sábato una obra poético musical, que retornaba una noble tradición de la raza. No ignoré las dificultades que se presentaban para un intento de esta naturaleza, porque si bien se volvía a una tradición, no era posible hacerlo como una imitación sino como un prolongamiento aceptable. Era un intento arriesgado por lo novedoso. Pero ese mismo riesgo nos entusiasmaba, y particularmente nos seducía la esperanza de abrir una ruta a nuestro folklore, con una forma más amplia y abierta, en un tema tan fervorosamente nacional.

Hemos tratado de lograr una unidad entre la poesía del texto y la música. Y aunque, por la naturaleza trágica de la narración los ritmos y matices de la partitura, no había posibilidades de grandes contrastes musicales he buscado variedación, labor en que nos ha dado un valioso aporte la realización coral del maestro Ocampo.» (Eduardo Falú)

«En la novela Sobre heroes y tumbas, el tema de Lavalle aparece al comienzo y al final, en una especie de contrapunto que muestra cómo a través del tiempo se repiten los grandes dilemas del hombre: la fe en medio de la desesperación, la lealtad resurgiendo entre la derrota y la traición, la vida resistiendo a la muerte. Es inútil aclarar que no elegí un héroe unitario por motivos de bandería. Allí no hay ni unitarios ni federales, sino seres humanos ante la desdicha y la muerte.» (Ernesto Sábato)

Carta a un joven escritor (1975). «Hay una reiterada dialéctica entre la vida y el arte, entre la verdad y el artificio. Una manifestación de aquella enantiodromia de Heráclito: todo marcha hacia su contrario en el mundo del espíritu. Y cuando la literatura se vuelve peligrosamente literaria, cuando los grandes creadores son suplantados por manipuladores de vocablos, cuando la gran magia se convierte en magia de music-hall, sobreviene un impulso vital que la salva de la muerte. Cada vez que Bizancio amenaza con terminar con el arte por exceso de sofisticación, son los bárbaros los que vienen en su ayuda: los de la periferia, como Hemingway, o los autóctonos, como Céline; tipos que entran a caballo, con sus lanzas ensangrentadas, en los salones donde marqueses empolvados bailan el minué.» (Ernesto Sábato)

Diálogos con Jorge Luis Borges (1976)

La cultura en la encrucijada nacional (1976). Trata el problema de la idiosincrasia cultural. «Corremos el peligro de reemplazar los males que a menudo trajo la mera imitación de la cultura europea, por el repudio de la grande y precisa herencia que esa cultura supone, lo que sería una calamidad casi peor que la precedente, y de fomentar el rebajamiento del arte a] nivel de un pueblo deformado y alienado por los poderosos medios masivos de la subcultura o de la seudocultura que han estado al servicio de sus opresores.» (Ernesto Sábato)

Apologías y rechazos (1979). Siete extensos e importantes trabajos sobre el sentido profundo de cuanto ocurre en nuestro tiempo. Dos de esos textos “El desconocido Da Vinci” y “Pedro Henríquez Ureña” son evocaciones de figuras insignes, de naturaleza y contexto muy diversos. En otros dos escritos “Sobre algunos males de la educación y Educación y crisis del hombre” Sábato incide en uno de los problemas básicos de la sociedad; los modelos de educación propuestos en ella y el papel de la cultura en un mundo profundamente desgarrado por el cáncer del sectarismo y el totalitarismo. Los tres textos restantes son de naturaleza a la vez ética, política y humanística, donde se reivindica la fecundidad del pensamiento y la disidencia crítica frente al dogmatismo.

Los libros y su misión en la liberación e integración de la América Latina (1979).

Nunca más: informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) (1985) es un libro que recoge (y adapta el formato) el informe emitido por la CONADEP respecto a las desapariciones ocurridas en la Argentina durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983). Es conocido también con el nombre de Informe Sábato puesto que fue el escritor quien presidió la comisión que lo entregó el 20 de septiembre de 1984 al entonces presidente, Raúl Alfonsín. El título Nunca más fue propuesto por Marshall Meyer debido a haber sido el lema utilizado originalmente por los sobrevivientes del Gueto de Varsovia para repudiar las atrocidades del nazismo.

El objetivo era esclarecer los hechos sucedidos en el país durante la dictadura militar instaurada desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983. Su misión fue la de recibir documentos y denuncias sobre las desapariciones, los secuestros y las torturas acontecidos dentro de aquel período a manos del régimen, y generar informes a partir de estos. El informe explica que la comisión repudia el terrorismo en general pero que su misión no es la de investigar sus crímenes sino estrictamente la suerte de los desaparecidos, llegando a la conclusión de que la desaparición de personas existió, que no fueron casos aislados, y que por lo menos hubo 8961 desaparecidos. El libro inspiraría la publicación de un informe similar en Brasil un año después con nombre similar: Brasil: Nunca Mais.

Entre la letra y la sangre: Conversaciones con Carlos Catania. (1988). En estas conversaciones sostenidas con un avisado interlocutor y gran conocedor de su obra y su personalidad, aborda Ernesto Sábato aspectos fundamentales de su biografía y de su producción intelectual. En once jornadas de diálogo incisivo y profundo, Sabato examina gran numero de asuntos: la ciencia y el arte, la metafísica y la lingüística, la ficción y la política, el tango y la juventud, el mundo moderno y la ceguera espiritual. Lo esencial del pensamiento de Sabato y los grandes temas que le han inquietado a lo largo de su vida, sus escepticismos, creencias, preferencias y obsesiones, aparecen al trasluz en esta recapitulación autobiográfica. Así, esta conversación, se concierte en un diálogo de raigambre casi socrática.

Querido y remoto muchacho (1990). Es una carta de Sábato, del propio Sábato en carne y hueso, a un chaval que no se sabe por dónde andaba ni qué le sucedía, pero que había sacado por un momento la cabeza de debajo del agua de la desesperación y había escrito a Sábato pidiéndole ayuda, consejo, siquiera una sonrisa. Él, el chico, quería ser escritor pero no sabía bien cómo, o por dónde, ni a pesar de quiénes; hundido en su propia miseria, o en la miseria que los demás le destinaban cariñosamente, rellenó una cuartilla quizá con sangre, la echó al correo y provocó una deflagración sin precedentes, porque Sábato le contestó en el Abaddón.

Antes del fin (1998) es un relato de carácter biográfico en el que despliega con crudeza los pensamientos y vivencias que han jalonado su vida. Comienza comentando un hecho que, según el propio autor, afectó a su vida y turbó su existencia: El día de su nacimiento fallece su hermano Ernesto, razón por la que su madre decide poner el mismo nombre. Sábato reconoce que siempre llevó esa cruz consigo, como si hubiera venido a reemplazar a su hermano.

Sobre la conflictiva relación que mantuvo con su padre, Sábato dice que la misma lo marcó para toda la vida, porque consideraba que era un hombre duro e intransigente, aunque con el tiempo logró darse cuenta que su padre lo quería y siempre quiso lo mejor para él.

De sus dos hermanos, a uno lo nombra un momento, pero, luego no habla más en el trascurso del ensayo, y del otro relata que se fue con un circo trashumante, al que la familia iba a ver a la Plaza España cuando eran chicos; este hecho resultaba vergonzoso para el resto de la familia porque la misma era de clase alta y no estaba bien visto que uno de sus integrantes se dedicara a una profesión tan supuestamente pueril.

De su ciudad natal de Rojas partió solo en tren para realizar sus estudios superiores en la Universidad de La Plata, donde tuvo que enfrentar en soledad varios sucesos que lo ayudaron a madurar. En la ciudad de La Plata, conoció a Matilde, la mujer con la cual se casó y tuvo un hijo. En la década del 1930, abandona el país en calidad de exiliado, radicándose en Francia, donde recibe la influencia de dos importantes corrientes intelectuales: la surrealista, perteneciente al mundo del arte y la existencialista, escuela filosófica que lo atrae mucho a pesar de sus orígenes académicos en el área físico matemática.

En su vida política, en su juventud participó en el Partido Comunista pero luego realiza un viraje ideológico hacia posturas que lo acercan al anarcocristianismo, llegando a declararse anarquista. Sábato, en este texto, sostiene que el único libro que él quiso publicar fue El Túnel, donde habla sobre las contradicciones del amor.

La resistencia (2000) el ensayo se divide en cinco partes y un epílogo, en las cuales se perciben, entre hechos que aluden a la misma vida del autor, diversos temas de criticismo a la sociedad moderna, al individualismo, a la pérdida de valores espirituales, y la necesidad de la comunicación con el otro. La obra se enmarca en el carácter de Sábato de escritor existencial.

España en los diarios de mi vejez (2004). Obra de no ficción literaria que recoge la experiencia de Ernesto Sábato durante los numerosos viajes que ha realizado a España. Es un libro repleto de recuerdos, reflexiones y anécdotas, un homenaje a España del emblemático autor argentino.

Son apuntes dictados, notas de viaje tomadas cuando “hablo sin pensar”, un dietario de los días sabáticos que el autor pasó hace dos años en España y que reconstruyen un peculiar y personal retrato de España vista por el genial narrador argentino. “Algunas páginas han sido largamente elaboradas a mi vuelta o durante esos largos meses en que estuvimos de viaje. Otras permanecen como me salieron, apenas comentarios a la vida cotidiana”, reconoce. La algarabía de los cafés madrileños, la fascinación por Goya y El Bosco vivida en el Museo del Prado, Galicia, etc.